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UN NUEVO GURO DE LA ECONOMIA
Leopoldo Abadía: "A ver si va a resultar que todos estos gurús económicos saben tanto como yo, o sea: nada"
"Estoy perdiendo el respeto a los gurús. Si yo, que no sé, tengo a todo el mundo con la boca abierta, a ver si va a resultar que todos estos gurús económicos saben tanto como yo, o sea: nada", confiesa a El Confidencial Leopoldo Abadía, autor de la mejor explicación de la crisis subprime en castellano.
Este ingeniero industrial de 75 años, 12 hijos y 35 nietos que dice no saber nada de economía es presidente del Grupo Sonnenfeld y ha sido docente de política de empresa del IESE durante 31 años. Como miembro del equipo fundador de esta escuela de negocios, viajó a Harvard durante un año y fue pionero en España, en los años 60, de un nuevo tipo de curso que llamaron master. Sí, Abadía habla perfectamente inglés, lo cual ha sido una de las claves de su ya famosa explicación sobre el ciclón subprime.
Desde que su texto se difundió como la pólvora por Internet, miles de personas de todo el mundo visitan su blog a diario, es el inspirador del término "explícamelo a lo Leopoldo" y le llueven ofertas para escribir libros, grabar vídeos y dar conferencias. Su antídoto a "toda esta locura" es la humildad, el optimismo, pero sobre todo, la dignidad.
Leopoldo Abadía estrena a partir este martes su blog semanal Desde San Quirico en El Confidencial, en el que hoy fija los criterios fundamentales que va a seguir.
PREGUNTA.- ¿Cómo llevas tu reciente fama virtual?
RESPUESTA.- Es una locura, una locura. Una de las principales consecuencias es la falta de respeto a los sabios. Otra, que estoy trabajando como en los picos altos de mi vida. Fíjate que incluso el presidente de una compañía, de más de 90 años, me ha pedido que le sustituya. ¡Y he aceptado!
P.- ¿Qué temas de la complicada actualidad económica y social te preocupan en estos momentos?
R.- Parece que hay un cisco gordo y nadie tiene la menor idea de la dimensión. Me preocupa qué medidas se están tomando y se van a tomar para paliar esta crisis, si son adecuadas o no. De momento, el Gobierno ha adoptado 8 ó 9 medidas. Quiero analizar en qué consisten, sus objetivos y para quién van dirigidas. Por otro lado, la oposición por el momento no ha dicho nada. Y parece que el desconcierto es generalizado. Al otro lado del Atlántico, en EEUU, Bush ha hecho lo mismo: la política de cheques. Pero quiero dejar claro que no quiero que nada de lo que escriba sea una crítica directa a nadie.
P.- Y, sin embargo, tu famoso texto de la crisis lleva implícita mucha crítica
R.- Lleva una crítica brutal, pero sin intención de ofender a nadie.
P.- ¿Qué crees que puede aportar tu voz en la maraña informativa?
[Su humildad le impide responder. Su hijo Gonzalo, presente en la entrevista, responde por él. Leopoldo quiere salir de la habitación]
R.- Mi padre tiene capacidad de síntesis, capacidad para explicar con sencillez y ejemplos cercanos una visión distinta de las cosas. Pero, sobre todo, tiene la capacidad de aportar dignidad a todo lo que hace. En resumen, es optimista, constructivo y digno.
[Parece sentirse cómodo con la respuesta y la complementa]
R.- En una situación compleja, me gusta ver el esqueleto, dónde está importante. He descubierto que también puedo analizar. Por ejemplo, ahora sé por qué los Presupuestos Generales del Estado son tan importantes. Los inventamos mi mujer y yo cuando nos casamos. Pensaba que todas estas cosas las sabía todo el mundo y ahora he descubierto que no. Respecto al optimismo, pienso que no consiste en decir que aquí no pasa nada, sino en sacar el mejor partido posible de una situación concreta.
P.- En tu blog dices que te preocupa la ética en todo el proceso subprime
R.- Sí, me preocupa la pérdida de valores. Porque si aquí vale todo, la hemos fastidiado. Yo para hablar de la ética siempre pongo el ejemplo del fichaje de Figo por parte del Real Madrid, quitándoselo al Barcelona. Entonces, los 120.000 espectadores del Camp Nou se mostraron indignados. Evidentemente, 120.000 personas al mismo tiempo estaban criticando algo que estaba mal: la deslealtad.
P.- ¿Cuáles son tus fuentes de información?
R.- Me nutro de la prensa en papel. Prensa política y económica. Colecciono la revista Time desde el asesinato de Kennedy.
P.- Pero ¿eres consciente del poder de la Red? ¿Cuál es tu relación con los ordenadores?
R.- Compramos el primer ordenador en el 84 y yo me preguntaba para qué, si ya teníamos máquina de escribir. Desde que he descubierto Internet, he dejado de escribir cartas y no puedo vivir sin el correo electrónico. De todos modos, mis hijos me ayudan a ponerme al día con las nuevas tecnologías. Por ejemplo, actualizan mi blog. Gracias a ellos sé que lo visitan diariamente desde lugares como Nigeria, Japón, Venezuela, México, Perú, Chile, Argentina...
P.- ¿Y desde San Quirico?
[Abadía ha popularizado este lugar al situar ahí una caja de ahorros hipotéticamente expuesta a la crisis subprime]
R.- San Quirico es un pueblo imaginario. No existe. No lo encontraréis en ningún mapa de España. Pero a mí me gusta. En realidad, San Quirico hace referencia a la denominación anterior de San Quirze de Safaja, un pueblo a 40 kilómetros de Barcelona que disfruta de microclima. Allí se ubica la casa del cariño familiar.
EL HUNDIMIENTO DEL CENTRO DEL MUNDO
NOTA DE MÁXIMO KINAST: En Febrero del 2004 publiqué 'La caida del Imperio' donde fui uno de los primeros en este planeta en advertir de la debilidad dle dólar, y posiblemente, el primero en anunciar que Estados Unidos estaba en quiebra. Ahora parece que ya es un dato de público conocimiento, cuando estoy preocupado por la posibilidad del fin de la humanidad, tal como la conocemos. No soy agorero, como más de alguien podría pensar. Sólo soy un observador de los hechos y suelo comprenderlos con un poco de antelación. Por eso llevo un par de años pensando en las posibles soluciones, en las posibilidades de salvación del planeta...
Este documentado artículo confirma mis adevertencias de hace cuatro años sobre el Imperio. Es bueno que algunos economistas de prestigio, aunque sea un poco tarde lleguen a entender lo que ocurre.
ESTADOS UNIDOS ENTRE LA RECESIÓN Y EL COLAPSO
12-05-08, Por Jorge Beinstein *
Fuente: www.ecoportal.net/content/view/full/78458
La recesión se ha instalado en los Estados Unidos, los subsidios alimentarios que cubrían a unas 26 millones y medio de personas en 2006 subieron en 2007 a 28 millones, nivel nunca alcanzado desde los años 1960. La inmensidad del desastre en curso, la extrema radicalidad de las rupturas que puede llegar a engendrar, muy superiores a las que causó la crisis iniciada hacia 1914 genera reacciones espontáneas negadoras de la realidad en las élites dominantes.
La recesión se ha instalado en los Estados Unidos, los subsidios alimentarios que cubrían a unas 26 millones y medio de personas en 2006 subieron en 2007 a 28 millones, nivel nunca alcanzado desde los años 1960. Recientemente la OCDE ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para la economía estadounidense asignándole una expansión igual a cero para el primer semestre del año actual, por su parte el FMI acaba de hacer un pronóstico aún más grave incluyendo períodos de crecimiento negativo. Estos organismos venían bombardeando a los medios de comunicación (que a su vez bombardeaban al planeta) con pronósticos optimistas basados en la supuesta fortaleza de la economía norteamericana; sostenían que no habría recesión y que lo peor podría ser un crecimiento bajo rápidamente desbordado por una nueva expansión... si ahora admiten la recesión es porque algo mucho peor está en el horizonte.
Bajo la apariencia de varias crisis convergentes se despliega ante nuestros ojos el final de lo que deberíamos mirar como el primer capítulo de la declinación del Imperio norteamericano (aproximadamente 2001-2007) y el comienzo de un proceso turbulento disparado por el salto cualitativo de tendencias negativas que se fueron desarrollando a lo largo de períodos de distinta duración.
De todos modos las malas noticias financieras, energéticas y militares no parecen aplacar los delirios mesiánicos de Washington sino todo lo contrario, es como si Bush y sus halcones no fueran a dejar la Casa Blanca dentro de unos pocos meses. Siguen amenazando a gobiernos que no se someten a sus caprichos, insinúan nuevas guerras y afirman querer prolongar indefinidamente las ocupaciones de Irak y Afganistán, incluso un ataque devastador contra Iran todavía es posible. De tanto en tanto emerge una nueva ola de rumores bélicos apuntando hacia Iran por lo general originados en declaraciones o trascendidos de altos funcionarios del gobierno, un ataque contra ese país tendría consecuencias inmediatas catastróficas para la economía mundial, el precio del petróleo se dispararía hacia las nubes, el sistema financiero global pasaría a una situación caótica y la recesión imperial se convertiría en ultra recesión encabezada por un dólar en caída libre. Tal vez algunos estrategas del Pentágono y del círculo de halcones mas radicalizados estén imaginando un gran fuego mundial purificador del que emergería victoriosa la nación elegida por Dios: los Estados Unidos de América. Se trata de una locura pero forma parte de la configuración psicológica de una porción importante de la élite dominante atravesada por una corriente letal que combina virtualismo, omnipotencia, desesperación y furia ante una realidad cada día menos dócil.
En los grandes centros de decisión económica actualmente domina la incertidumbre que se va convirtiendo en pánico; el fantasma del colapso comienza a asomar su rostro. Mientras tanto la autoridades económicas norteamericanas inyectan masivamente liquidez en el mercado, otorgan subsidios fiscales e improvisan costosos salvatajes a las instituciones financieras en bancarrota intentando suavizar la recesión sabiendo que de ese modo aceleran la inflación y la caída del dólar: su margen de maniobras es muy pequeño, la mezcla de inflación y recesión hace completamente ineficaces sus instrumentos de intervención.
La palabra "colapso" fue apareciendo con creciente intensidad desde fines del año pasado en entrevistas y artículos periodísticos muchas veces combinadas con otras expresiones no menos terribles, en algunos casos adoptando su aspecto más popular (derrumbe, muerte, caída catastrófica) y en otros su forma rigurosa, es decir como sucesión irreversible de graves deterioros sistémicos, como decadencia general. Paul Craig Roberts (que fue en el pasado miembro del staff directivo del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y editor de Wall Street Journal) publicó el 20 de marzo un texto titulado “El colapso de la potencia americana” donde describe los rasgos decisivos de la declinación integral de los Estados Unidos (1), el 27 de marzo “The Economist” titulaba “Esperando el arnagedon” a un articulo referido a la marea irresistible de bancarrotas empresarias norteamericanas. El 14 de marzo “The Intelligencer” titulaba “Expertos internacionales pronostican el colapso de la economía norteamericana” donde recogía las opiniones entre otros de Bernard Connelly del Banco AIG y de Martin Wolf, columnista del Financial Times.
El 3 de abril Peter Morici en una nota aparecida en “Counterpunch” señalaba que “es imposible negar que la economía (estadounidense) ha entrado en una recesión cuya profundidad y duración son impredecibles” (2). A modo de conclusión el 14 de abril Financial Times publicaba un articulo de Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos donde señalaba que “la era unipolar, periodo sin precedentes de dominio estadounidense, ha terminado. Duro unas dos décadas, algo más de un instante en términos históricos” (3).
Una prolongada degradación
Para entender lo que está ocurriendo así como sus posibles desarrollos futuros es necesario tomar en cuenta fenómenos que han modelado el comportamiento de la sociedad norteamericana durante las últimas tres décadas generando un proceso más amplio de decadencia social.
En primer lugar el deterioro de la cultura productiva gradualmente desplazada por una combinación de consumismo y prácticas financieras. La precarización laboral incentivada a partir de la presidencia de Reagan buscaba disminuir la presión salarial mejorando así la rentabilidad capitalista y la competitividad internacional de la industria, pero a largo plazo degradó la cohesión laboral, el interés de los asalariados hacia las estructuras de producción. Ello derivó en una creciente ineficacia de los procesos innovativos que pasaron a ser cada vez más difíciles y caros comparados con los de los principales competidores globales (europeos, japoneses, etc.). Uno de sus resultados fue el déficit crónico y ascendente del comercio exterior (2 mil millones de dólares en 1971, 28 mil millones en 1981, 77 mil millones en 1991, 430 mil millones en 2001, 815 mil millones en 2007).
Mientras tanto se fue expandiendo la masa de negocios financieros absorbiendo capitales que no encontraban espacios favorables en el tejido industrial y otras actividades productivas. Las empresas y el Estado demandaban esos fondos, las primeras para desarrollarse, concentrase, competir en un mundo cada vez más duro, y el segundo para solventar sus gastos militares y civiles que cumplían un papel muy importante en el sostenimiento de la demanda interna. Recordemos por ejemplo las erogaciones descomunales motivadas por la llamada "Iniciativa de Defensa Estratégica" (mas conocida como "Guerra de las Galaxias") lanzada por Reagan en 1983 en el momento en que la desocupación superaba el 10% de la Población Económicamente Activa (la cifra más alta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial).
Un segundo fenómeno fue la concentración de ingresos, hacia comienzos de los años 1980 el 1 % más rico de la población absorbía entre el 7 % y el 8 % del Ingreso Nacional, veinte años después la cifra se había duplicado y en 2007 rondaba el 20 %: el más alto nivel de concentración desde fines de los años 1920, por su parte el 10 % mas rico paso de absorber un tercio del Ingreso Nacional hacia mediados de los años 1950 a cerca del 50% en la actualidad (4). Contrariamente a lo que enseña la “teoría económica” dicha concentración no derivó en mayores ahorros e inversiones industriales sino en más consumo y más negocios improductivos que con la ayuda del boom de las tecnologías de la información y la comunicación engendraron un universo semi virtual por encima del mundo, casi mágico, donde fantasía y realidad se mezclan caóticamente. Por allí navegaron (y aún navegan) millones de norteamericanos, en especial las clases superiores.
Enlazado a lo anterior irrumpió un proceso, casi imperceptible primero pero luego arrollador de desintegración social uno de cuyos aspectos más notables es el incremento de la criminalidad y de la subcultura de la transgresión abarcando a los mas variados sectores de la población, acompañada por la criminalización de pobres, marginales y minorías étnicas. Actualmente las cárceles norteamericanas son las más pobladas del planeta, hacia 1980 alojaban unos 500 mil presos, en 1990 cerca de 1.150.000 , en 1997 eran 1.700.000 a los que había que agregar 3.900.000 en libertad vigilada (probation, etc.), pero a fines de 2006 los presos sumaban unos 2.260.000 y los ciudadanos en libertad vigilada unos 5 millones; en total más de 7.200.000 norteamericanos se encontraban bajo custodia judicial (5). En abril de 2008 un articulo aparecido en el New York Times señalaba que los Estados Unidos con menos del 5 % de la población mundial alojan al 25 % de todos los presos del planeta, uno de cada cien de sus habitantes adultos se encuentran encarcelados; es la cifra más alta a nivel internacional (6).
Militarización y decadencia estatal
Otro fenómeno a tomar en cuenta es la larga marcha ascendente del Complejo Industrial Militar, área de convergencia entre el Estado, la industria y la cienciaque se fue expandiendo desde mediados de los años 1930 atravesando gobiernos demócratas y republicanos, guerras reales o imaginarias, períodos de calma global o de alta tensión. Algunos autores, entre ellos Chalmers Johnson, consideran que los gastos militares han sido el centro dinámico de la economía norteamericana desde la Segunda Guerra Mundial hasta las guerras eurasiáticas de la administración Bush-Cheney pasando por Corea, Vietnam, la Guerra de las Galaxias y Kosovo. Según Johnson, que define a la estrategia sobre determinante seguida en las últimas siete décadas como "keynesianismo militar", el gasto bélico real del ejercicio fiscal 2008 superaría los 1,1 billones (millones de millones) de dólares, el más alto desde la Segunda Guerra Mundial (7). Estos gastos han ido creciendo a lo largo del tiempo involucrando a miles de empresas y millones de personas, de acuerdo a los cálculos de Rodrigue Tremblay en el año 2006 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos empleó a 2.143.000 personas. mientras que los contratistas privados del sistema de defensa empleaban a 3.600.000 trabajadores (en total 5.743.000 puestos de trabajo) a los que hay que agregar unos 25 millones de veteranos de guerra. En suma, en los Estados Unidos unas 30 millones de personas (cifra equivalente al 20 % de la Población Económicamente Activa) reciben de manera directa e indirecta ingresos provenientes del gasto público militar (8).
El efecto multiplicador del sector sobre el conjunto de la economía posibilitó en el pasado la prosperidad de un esquema que Scott MacDonald califica como "the guns and butter economy", es decir una estructura donde el consumo de masas y la industria bélica se expandían al mismo tiempo (9). Pero ese largo ciclo esta llegando a su fin; la magnitud alcanzada por los gastos bélicos los ha convertido en un factor decisivo del déficit fiscal causando inflación y desvalorización internacional del dólar. Además su hipertrofia otorgó un enorme peso político a élites estatales (civiles y militares) y empresarias que se fueron embarcando en un autismo sin contrapesos sociales.
La creciente sofisticación tecnológica paralela al encarecimiento de los sistemas de armas alejó cada vez más a la ciencia militarizada de sus eventuales aplicaciones civiles afectando negativamente la competitividad industrial. Esta separación ascendente entre la ciencia-militar (devoradora de fondos y de talentos) y la industria civil llegó a niveles catastróficos en el período terminal de la ex Union Soviética, ahora la historia parece repetirse.
A todo esto se agrega un acontecimiento aparentemente inesperado, las guerras de Irak y Afganistán y de manera indirecta el fracaso de la ofensiva israelí en el Libano muestran la ineficacia operativa de la súper compleja (y súper cara) maquinaria bélica de última generación puesta en jaque por enemigos que operan de manera descentralizada y con armas sencillas y baratas. Planteando una grave crisis de percepción (una catástrofe psicológica) entre los dirigentes del Complejo Industrial Militar de los Estados Unidos y de la OTAN (en la historia de las civilizaciones no es esta la primera vez que ocurre un fenómeno de este tipo).
Ahora bien, la hipertrofia-crisis de la militarización esta estrechamente asociada (forma parte de) la decadencia del Estado expresada por el repliegue de su capacidad integradora (declinación de la seguridad social, predominio de la cultura elitista en sus centros de decisión, etc.), la degradación de la infraestructura y por un déficit fiscal crónico y en aumento que ha derivado en una deuda pública gigantesca. Si nos remitimos a las últimas cuatro décadas los superávits fiscales constituyen una rareza, desde los años 1970 los déficits fueron creciendo hasta llegar a comienzos de los 1990 a niveles muy altos, sin embargo Clinton se despidió a fines de esa década con algunos superávits que observados desde un enfoque de largo plazo aparecen como hechos efímeros. Pero desde la llegada de George W. Bush el déficit regresó alcanzando cifras sin precedentes: 160 mil millones de dólares en 2002, 380 mil millones en 2003, 320 mil millones en 2005...
Nos encontramos ahora frente a un estado imperial cargado de dudas, cuyo funcionamiento depende ya no solo del sistema financiero nacional sino también (cada vez más) del financiamiento internacional, le hubiera resultado extremadamente difícil a la Casa Blanca lanzarse a su aventura militar asiática sin las compras de sus títulos por parte de China, Japón, Alemania y otras fuentes externas.
La dependencia energética
A lo anterior es necesario agregar la dependencia petrolera, hacia 1960 los Estados Unidos importaban el 16 % de su consumo, actualmente llega al 65 %. Durante mucho tiempo pudieron importar a precios bajos pero ahora la situación ha cambiado, la producción mundial de petróleo se esta acercando a su máximo nivel (dentro de muy poco tiempo comenzará a descender) lo cual combinado con el debilitamiento del dólar esta llevando el precio a niveles nunca antes alcanzados. Y el remplazo parcial de combustible de origen fósil por biocombustibles (en el que también están empeñadas la otras grandes potencias industriales) reduce la disponibilidad relativa global de tierras agrícolas para la producción de alimentos lo que provoca la suba general de los precios de los productos de la agricultura, en consecuencia el efecto inflacionario se amplifica.
Los Estados Unidos emergieron como un gran país industrial porque desde comienzos del siglo XX fueron también la primera potencia petrolera internacional. Al igual que Inglaterra durante el siglo XIX respecto del carbón, gozaron de una ventaja energética que les permitió desarrollar tecnologías apoyadas en dicho privilegio y competir exitosamente con el resto del mundo. Pero a mediados de los años 1950 prestigiosos expertos norteamericanos como el geologo King Hubbert anunciaron el fin próximo de la era de abundancia energética nacional, según lo anticipó Hubbert (en 1956) desde comienzos de los 1970 la producción petrolera estadounidense comenzaría a declinar: así ocurrió.
La incapacidad de los Estados Unidos para reconvertir su sistema energético (tuvo casi cuatro décadas para hacerlo) reduciendo o frenando su dependencia respecto del petróleo puede ser atribuida en primer lugar a la presión de la compañías petroleras que impusieron la opción de la explotación intensiva de recursos externos, periféricos, que fueron sobrestimados. Podría afirmarse en este caso que la dinámica imperialista forjó una trampa energética de la que ahora es victima el propio Imperio. El estado no desarrolló estrategias de largo plazo tendientes al ahorro de energía, lo que probablemente habría desacelerado (no evitado) la crisis energética actual, no solo por la imposición del lobby petrolero sino también porque sus cúpulas políticas (demócratas y republicanas) se fueron sumergiendo en la cultura del corto plazo correspondiente a la era de la hegemonía financiera, subordinándose por completo a los intereses inmediatos de los grupos económicos dominantes.
Pero también deberíamos reflexionar acerca de los límites del sistema tecnológico occidental-moderno que los estadounidenses exacerbaron al extremo. El mismo se ha reproducido en torno de objetos técnicos decisivos de la cultura individualista (por ejemplo el automóvil) que definen el estilo de vida dominante y a procedimientos productivos basados en la explotación intensiva de recursos naturales no renovables o en la destrucción de los ciclos de reproducción de los recursos renovables. Gracias a esa lógica destructiva el capitalismo industrial pudo en Europa desde fines del siglo XVIII independizarse de los ritmos naturales sometiendo brutalmente a la naturaleza y acelerando su expansión. Ello aparecía ante los admiradores del progreso de los siglos XIX y XX como la gran proeza de la civilización burguesa, una visión más amplia nos permite ahora darnos cuenta que se trataba del despliegue de una de sus irracionalidades fundamentales que los Estados Unidos, el capitalismo más exitoso de la historia, llevó al más alto nivel jamás alcanzado.
Desequilibrios, deudas, caída del dólar
La pérdida de dinamismo del sistema productivo fue compensado por la expansión del consumo privado (centrado en las clases altas), los gastos militares y la proliferación de actividades parasitarias lideradas por el sistema financiero. Lo que engendró crecientes desequilibrios fiscales y del comercio exterior y una acumulación incesante de deudas públicas y privadas, internas y externas. La deuda pública norteamericana pasó de 390 mil millones de dólares en 1970, a 930 mil millones en 1980, a 3,2 billones (millones de millones) en 1990, a 5,6 billones en 2000 para saltar a 9,5 billones en abril de 2008; por su parte la deuda total de los estadounidenses (pública más privada) rondaba en la última fecha mencionada los 53 billones de dólares (aproximadamente equivalente a Producto Bruto Mundial) de esa cifra el 20 % (unos 10 billones de dólares) constituyen deuda externa. Solo durante 2007 la deuda total aumento cerca de 4,3 billones de dolares (equivalente al 30 % del Producto Bruto Interno norteamericano) (10). El proceso fue coronado por una sucesión de burbujas especulativas que marcaron, desde los años 1990 a un sistema que consumía más allá de sus posibilidades productivas.
A partir de los años 1970-1980 es posible observar el crecimiento paralelo de tendencias perversas como los déficits comercial, fiscal y energético, los gastos militares, el número de presos y las deudas públicas y privadas. Todas esas curvas ascendentes aparecen atravesadas por algunas tendencias descendentes; por ejemplo la disminución de la tasa de ahorro personal y la caída del valor internacional del dólar (que se se aceleró en la década actual), expresión de la declinación de la supremacía imperial.
La articulación de esos fenómenos nos permite esbozar una totalidad social decadente a la que se incorporan (convergen) una gran diversidad de hechos de distinta magnitud (culturales, tecnológicos, sociales, políticos, militares, etc.).
Esta visión de largo plazo ubica a la era de los halcones presidida por George. W. Bush como una suerte de “salto cualitativo” de un proceso con varias décadas de desarrollo y no como un hecho-excepcional o una desviación-negativa. Nos encontraríamos ante la fase más reciente de la degradacióndel capitalismo estatista-keynesiano iniciada en los años 1970 puntapié inicial de la crisis general del sistema. La experiencia histórica enseña que esos despegues hacia el infierno casi siempre debutan en medio de euforias triunfalistas donde detrás de cada señal de victoria se oculta una constatación de desastre. La loca carrera militar sobre Eurasia estaba (está aún) en el centro del discurso acerca del supuesto combate victorioso contra un enemigo (terrorista) global imaginario que sumergió en el pantano a las fuerzas armadas imperiales, las expansiones desenfrenadas de la burbuja inmobiliaria y de las deudas eran ocultada por las cifras de aumento del Producto Bruto Interno y la sensación (mediática) de prosperidad.
El centro del mundo
Los Estados Unidos constituyen hoy el centro del mundo (del capitalismo global), su declinación no es solo la de la primera potencia sino la del espacio esencial de la interpenetración productiva, comercial y financiera a escala planetaria que se fue acelerando en las tres últimas décadas hasta conformar una trama muy densa de la que ninguna economía capitalista desarrollada o subdesarrollada puede escapar (salir de esa tupida red significa romper con la lógica, con el funcionamiento concreto del capitalismo integrado por clases dominantes locales altamente transnacionalizadas).
Durante la década actual la expansión económica en Europa, China más otros países subdesarrollados y el modesto (efímero) fin del estancamiento japonés solían ser mostrados como el restablecimiento de capitalismos maduros y el ascenso de jóvenes capitalismos periféricos cuando en realidad se trató de prosperidades estrechamente relacionadas con la expansión consumista-financiera norteamericana. Estados Unidos representa el 25 % del Producto Bruto Mundial y es el primer importador global, en 2007 compró bienes y servicios por 2,3 millones de millones de dólares, es el principal cliente de China, India y Japón, Inglaterra, el primer mercado extra europeo de Alemania. Pero es sobre todo en el plano financiero, área hegemónica del sistema internacional, donde se destaca su primacía. Por ejemplo, la red de los negocios con productos financieros derivados(más de 600 millones de millones de dólares registrados por el Banco de Basilea, es decir unas 12 veces el Producto Bruto Mundial) se articula a partir de la estructura financiera norteamericana, las grandes burbujas especulativas imperiales irradian al resto del mundo de manera directa o generando burbujas paralelas como fue posible comprobar con la experiencia reciente de la especulación inmobiliaria en los Estados Unidos y sus clones directos en España, Inglaterra, Irlanda o Australia e indirectos como la superburbuja bursátil china.
Si observamos el comportamiento económico de las grandes potencias comprobaremos en cada caso como sus esferas de negocios superan siempre los límites de los respectivos mercados nacionales e incluso regionales cuya dimensión real resulta insuficiente desde el punto de vista del volumen y la articulación internacional de sus actividades. La Unión Europea está sólidamente atada a los Estados Unidos a nivel comercial e industrial y principalmente financiero, Japón agrega a lo anterior su histórica dependencia de las compras norteamericanas, por su parte China desarrolló su economía en el último cuarto de siglo sobre la base de sus exportaciones industriales a los Estados Unidos y a países, como Japón, Corea del Sur y otros, fuertemente dependientes del Imperio. En fin, el renacimiento ruso gira en torno de sus exportaciones energéticas (principalmente dirigidas hacia Europa), su élite económica se fue estructurando desde el fin de la URSS multiplicando sus operaciones a escala transnacional en especial sus vínculos financieros con Europa occidental y los Estados Unidos. No se trata de simples lazos directos con el Imperio sino de la reproducción ampliada acelerada de una compleja red global de negocios, mercados interdependendientes, asociaciones financieras, innovaciones tecnológicas, etc., que integra al conjunto de burguesías dominantes del planeta. El mundo financiero hipertrofiado es su espacio de circulación natural y su motor geográfico son los Estados Unidos cuya decadencia no puede ser disociada del fenómeno más amplio de la llamada globalización, es decir la financierización de la economía mundial.
Podríamos visualizar al Imperio como sujeto central del proceso, su gran beneficiario y manipulador, y al mismo tiempo como su objeto, producto de una corriente que lo llevo hasta el más alto nivel de riqueza y degradación. Gracias a la globalización los Estados Unidos pudieron sobre-consumir pagando al resto del mundo con sus dólares devaluados imponiendoles su atesoramiento (bajo la forma de reservas) y sus títulos públicos que financiaron sus déficits fiscales. Aunque también gracias al parasitismo norteamericano, europeos, chinos, japoneses, etc., pudieron colocar en el mercado imperial una porción significativa de sus exportaciones de mercancías y de excedentes de capitales. En ese sentido el parasitismo financiero, producto de la crisis de sobreproducción crónica, es a la vez norteamericano y universal, la otra cara del consumismo imperial es la reproducción de capitalismos centrales y periféricos que necesitan desbordar sus mercados locales para hacer crecer sus beneficios. Ello es evidente en los casos de Europa occidental y Japón pero también lo es en el de China que exporta gracias a sus bajos salarios (comprimiendo su mercado interno).
Lo que se está hundiendo ahora no es la nave principal de la flota (si así fuera, numerosas embarcaciones podrían salvarse); solo hay una nave y es su sector decisivo el que está haciendo agua.
Horizontes turbulentos e ilusiones conservadoras
Debemos ubicar en su contexto histórico a las actuales intervenciones de los estados de los países centrales destinadas a contrarrestar la crisis. En los últimos meses han proliferado ilusiones conservadoras referidas al posible desacople de varias economías industriales y subdesarrolladas respecto de la recesión imperial pero lo hechos van derrumbando esas esperanzas. Junto a ellas apareció la fantasía del renacimiento del intervencionismo keynesiano: según dicha hipótesis el neoliberalismo (entendido como simple desestatización de la economía) sería un fenómeno reversible y nuevamente como hace un siglo el Estado salvaría al capitalismo. En realidad en las últimas cuatro décadas se ha producido en los países centrales un doble fenómeno: por una parte la degradación general de los estados que manteniendo su tamaño con relación a cada economía nacional quedaron sometidos a los grupos financieros, perdieron legitimidad social. Y por otra fueron progresivamente desbordados por el sistema económico mundial no solo por su trama financiera sino también por operaciones industriales y comerciales que burlaban los controles (cada vez mas flojos) de las instituciones nacionales y regionales.
En los Estados Unidos dicho proceso avanzó más que en ningún otro país desarrollado, nunca fue abandonado el histórico keynesianismo militar por el contrario el Complejo Militar-Industrial se hipertrofió articulándose con un conjunto de negocios mafiosos, financieros, energéticos, etc., que se convirtió en el centro dominante del sistema de poder apropiándose groseramente del aparato estatal hasta convertirlo en una estructura decadente.
En los países centrales el estado intervencionista (de raíz keynesiana) no necesita regresar porque nunca se ha ido, a lo largo de las últimas décadas, obediente a las necesidades de las áreas más avanzadas del capitalismo, fue modificando sus estrategias, apuntalando la concentración de ingresos y los desarrollos parasitarios, cambiando su ideología, su discurso (ayer integrador, social, productivista-industrial, hoy elitista, neoliberal y virtualista-financiero).
Es en el mundo subdesarrollado donde el estatismo retrocedió hasta ser triturado en numerosos casos por la ola depredadora imperialista, la desestatización fue su forma concreta de sometimiento a la dinámica del capitalismo global. Allí el regreso al estado interventor-desarrollista de otras épocas es un viaje en el tiempo físicamente imposible, las burguesías dominantes locales, sus negocios decisivos, están completamente transnacionalizados o bien bajo la tutela directa de firmas transnacionales.
Ahora en plena crisis quedan al descubierto los dos problemas sin solución a la vista del Estado desarrollado (imperialista): su degeneración estructural y su insuficiencia, su impotencia ante un mundo capitalista demasiado grande y complejo. Es lo que señala Richard Haas en el articulo arriba citado aunque sin decir que no se trata de una reconversión positiva sobredeterminante del capitalismo internacional lo que acorrala al estado norteamericano y a los otros estados centrales sino más bien de un fenómeno mundial negativo que de manera rigurosa deberíamos definir como decadencia global (económica-institucional-política-militar-tecnológica). Es por ello que el paralelo ahora de moda en ciertos círculos de expertos entre la implosión soviética y la probable futura implosión de los Estados Unidos es totalmente insuficiente porque existe entre otras cosas una diferencia de magnitud decisiva, el hiper-gigantismo del Imperio hace que su hundimiento tenga un poder de arrastre sin precedentes en la historia humana. Pero también porque los Estados Unidos no constituyen “un mundo aparte” (marginado) sino el centro de la cultura universal (el capitalismo), la etapa más reciente de una larga historia mundial en torno de Occidente.
La inmensidad del desastre en curso, la extrema radicalidad de las rupturas que puede llegar a engendrar, muy superiores a las que causó la crisis iniciada hacia 1914 (que dio nacimiento a un largo ciclo de tentativas de superación del capitalismo y también al fascismo, intento de recomposición barbara del sistema burgués) genera reacciones espontáneas negadoras de la realidad en las élites dominantes, los espacios sociales conservadores y más allá de ellos, pero la realidad de la crisis se va imponiendo. Todo el edificio de ideas, de certezas de diferente signo, construido a lo largo de más de dos siglos de capitalismo industrial está empezando a agrietarse. www.ecoportal.net
Referencias:
(1), Paul Craig Roberts, “The collapse of American power”, Online Journal, 20-03-2008.
(2), Peter Morice, “Bush Administration Dithers While Rome Burns. The Deepening recesion”, Counterpunch, April 3, 2008.
(3), Richard Haass, “What follows American dominion?”, Financial Times, April 16, 2008.
(4), Center on Budget and Policy Priorities.
(5), U.S. Department of Justice - Bureau of Justice Statistics.
(6), Adam Liptak, “American Exception. Inmate Count in U.S. Dwarfs Other Nations”, The New York Times, April 23, 2008
(7), Chalmers Johnson, "Going bankrupt: The US's greatest threat", Asia Times, 24 Jan 2008.
(8), Rodrigue Tremblay, "The Five Pillars of the U.S. Military-Industrial Complex", September 25, 2006, http://www.thenewamericanempire.com/tremblay=1038.htm .
(9), Scott B. MacDonald, "End of the guns and butter economy", Asia Times, October 31, 2007.
(10), Grandfader Economic Report (http://mwhodges.home.att.net/nat-debt ).
NUEVAS EXPRESIONES DE LA CRISIS MUNDIAL DEL CAPITALISMO
Nota de Máximo Kinast: Este es un interesante análisis marxista de la crisis.
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Por: Carlos Alvarado Santana
Fuente: www.voltairenet.org/article156964.html
Analistas y economistas de diversas tendencias, los medios de información colectiva internacionales y nacionales, los exámenes e informes de los distintos organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y los de carácter financieros como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y otros, con suma preocupación están expresando que se avecina una gran tormenta, esto es, una nueva recesión económica en los Estados Unidos
Diversos organismos internacionales, así como las secciones de análisis de las trasnacionales y hasta la propia Reserva Federal norteamericana se encuentran cada tres meses cambiando las previsiones económicas, siempre reduciendo los porcentajes respecto del crecimiento y, en particular del Producto Interno Bruto (PIB).
PREVISIONES DEL CRECIMIENTO F. M. I.(*) 2.008
Economía Mundial 4.1% Grupo de los 7 2.2% EE. UU. (**) 1.5% Zona Euro 1.9% Japón 2.2% Asia 8.8% Rusia 6.5% Latinoamérica 4.3%
* Estas previsiones del PIB, se dice serán revisadas a fines de marzo, seguramente a la baja.
** Hace pocos días, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señaló que sus previsiones respecto de Estados para el 2.008, es de 1.4%, señalando además que el primer trimestre su PIB será de O.4% y el del segundo trimestre de este año, será de 0.5%, es decir, confirma con esto que EE. UU., se encuentra ya en recesión
En el objetivo de intentar conjurar el grave peligro que se avecina a lo que se ha dado en denominar “la economía global”, se han realizado diversos eventos como la reunión del grupo de los 8 (EE. UU., Canadá, Japón, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Rusia), la reunión del grupo de los 7, esto es, de los anteriores sin Rusia. Los encuentros de los países de la Unión Europea y, por separado de los más grandes (Alemania, Francia, Inglaterra e Italia), eventos en los cuales se arbitran medidas para superar, supuestamente, la crisis.
Un acto significativo fue a no dudarlo, la última reunión de fines de enero, del Foro Económico Mundial realizado en Davos – Suiza, donde se congregaron más de 2.500 asistentes, entre los cuales se encuentran, Presidentes de Estados, Ministros de Gobiernos, representantes y funcionarios de las trasnacionales, personalidades del mundo financiero y los más ricos del mundo. Muchos de los participantes de este foro, según algunas informaciones periodísticas, sostienen que este fue un “Davos sombrío, dominado por la amenaza de una recesión en los Estados Unidos que los mercados ya consideran inevitable y el temor a una fuerte desaceleración en el resto del planeta”. (1)
El temor, la desconfianza y el pánico se va apoderando de aquellos empresarios que sienten que con esta nueva crisis, van con la quiebra cayendo en las garras de los capitalistas más potentes, que terminarán al final del día, concentrando los capitales y la riqueza en sus manos, generalizando más la ruina y la miseria para la mayoría de la población de todos los continentes.
Pero también, desde el campo de las organizaciones populares, progresistas y de izquierda, se vienen analizando las nuevas manifestaciones de la crisis económica, política e ideológica que envuelve hoy al mundo capitalista, particularmente de los países imperialistas, y se van determinando rumbos a seguir para enfrentarla, en función de los intereses de los países oprimidos, de los trabajadores y los pueblos, y en general, de la revolución social.
LA CRISIS INMOBILIARIA O HIPOTECARIA CAE COMO BOLA DE NIEVE
Muchos coinciden en señalar que la burbuja inmobiliaria o hipotecaria, (o de las viviendas, como dicen algunos) estalló en julio del año anterior, abriendo un nuevo cauce a la crisis del capitalismo mundial, que como bola de nieve, cayendo por una pendiente, va aumentando su tamaño hasta amenazar caer con violencia sobre la denominada economía “global”.
En realidad, desde principio del año 2.007, muchos bancos privados norteamericanos y europeos ya veían venir el problema, se hablaba de que había un recalentamiento* de la economía, que los niveles de morosidad de los créditos para vivienda, iban en crecimiento al punto de que en julio se hicieron evidentes las enormes pérdidas financieras, particularmente, por la ausencia de pagos de los denominados créditos “subprime”, de alto riesgo, lo que alarmó a la Reserva Federal norteamericana (FED por sus siglas en inglés) y algunos bancos centrales europeos que decidieron inmediatamente intervenir, inyectando enormes recursos a los bancos con problemas financieros, no obstante, algunos de ellos, empezaron a sentir los estragos y cayeron en la quiebra, como ocurrió en Agosto (2.007), cuando el banco alemán (Bundesbank) colapsó, teniendo que ser socorrido por el banco central de ese país.
Es claro entonces, que este nuevo cauce que ha tomado la crisis del capitalismo mundial, se inició esta vez en los Estados Unidos, con la denominada crisis inmobiliaria o hipotecaria, que condujo a generar iliquidez en la economía y con ello a que los créditos se restrinjan o reduzcan y se encarezcan. Esto a su vez fue desarrollándose hasta el grado de presentarse como crisis financiera, dado de que, además de las pérdidas de los bancos, de la restricción o desaparición del crédito, del aumento de las tasas interbancarias, se extendió a las distintas bolsas de valores del mundo, donde las acciones de los principales monopolios y empresas capitalistas fueron a la baja, así como otros instrumentos financieros que suelen negociarse en estos mercados.
Esta crisis inmobiliaria, del crédito (del dinero y los intereses) y de las bolsas de valores ha sacudido brutalmente a la economía norteamericana y por sus interrelaciones de todo tipo, hace tambalear a las economías de Europa, Japón y hasta las llamadas “emergentes”, principalmente, China y la India, y por supuesto con gravísimas repercusiones para los países dependientes, como los de Asia, África y América Latina.
Cabe señalar que, a estas nuevas expresiones de la crisis, que ha tenido en esta ocasión como epicentro a los Estados Unidos, se integran a la misma, haciendo un todo único, los altos precios de las materias primas, particularmente del petróleo que ha pasado la barrera de los 110 dólares por barril, así como la paulatina desvalorización del dólar que se ha debilitado frente a otras divisas, lo que ha generado pánico e incertidumbre y con ello, ha conducido al aumento de los precios de los metales preciosos, entre ellos, el oro (cuya onza troy, sobrepaso los 1.000 dólares) del platino ( que sobrepaso el precio de los 1.600 dólares la onza), la plata y otros.
Esta crisis que tiene la especificidad de haber entrelazado varios sectores y elementos de la economía y la política, y de haberse expresado con crudeza en el país imperialista mas grande del plantea, fue incubada con las “soluciones” que dieron las autoridades financieras de los grandes países capitalistas e imperialistas a la crisis cíclica anterior.
LA DEFLACION Y LAS GUERRAS DE AGRESION DEL IMPERIALISMO
Los desastrosos efectos de la crisis anterior que sacudieron a la economía norteamericana durante los años 2.001 a 2.003, de Japón que venía de una crisis de larga data (más de una década), y de los principales países de la Europa Unida, se buscaron resolver, como es clásico y común, con la destrucción de fuerzas productivas que se expresó entre otros elementos, en la utilización decreciente de las capacidades instaladas de las empresas, en la caída de la producción de ciertas mercancías, en el aumento del paro forzoso, en las uniones y fusiones de empresas, en la agresión y ocupación de Afganistán e Irak, etc., a todo lo cual se unió el fenómeno de la deflación (*) que se hizo evidente en la baja temporal de los precios de bienes y productos no perecibles y en la disminución paulatina de las tasas de interés que fueron desde el 10% al 1% , en un proceso monitoreado por la Reserva Federal (FED) y de los bancos centrales de Europa y Japón.
Si se sigue de cerca la información acerca de las uniones monopólicas o megafusiones, podemos observar que este ha sido un período que ha llevado en forma acelerada a la mayor concentración del capital y la riqueza, en general, en poder de pocas trasnacionales que hacen parte de la cada vez más reducida pero potente oligarquía financiera internacional. Esos procesos han llevado a permanentes reestructuraciones que han significado la relocalización industrial, el cierre de firmas, complejos y plantas industriales en varias partes de EE. UU. y de países donde han logrado asiento, reajustes económicos (producción, volumen y precios, etc.), al despido masivo de trabajadores y a la superexplotación de la mano de obra que continúa empleada y de los nuevos reclutas laborales.
Con el impulso de las guerras de agresión y de ocupación (guerras preventivas) de países ricos en petróleo, minerales y otras materias primas, así como estratégicos en el posicionamiento de territorios, en la eventualidad de necesidad de dirimencia militar en el objetivo de un nuevo reparto de los mercados, se buscaba salir de las armas y tecnologías producidas, para dar nuevos impulsos a la industria de guerra, como salida también, a la crisis económica.
Con el fenómeno de la deflación, como expresión contraria a la inflación, se pretendió la reactivación de la demanda (consumo) para salir de una parte de las mercancías en stock y para activar algunos renglones de la economía.
Con un dinero barato (créditos con bajas o bajísimas tasas de interés) sedujeron a la población para que los adquieran y con ellos asuman los productos estoqueados y así reiniciar un nuevo proceso de reactivación económica, lo que su vez llevó, en un proceso, al relativo crecimiento económico, del que se pavoneaban en los últimos tiempos, las grandes economías capitalistas, que por medio de sus apologistas, nos restregaban una supuesta vitalidad del régimen de producción imperante en el mundo entero que recreaba el denominado “mercado único”.
Pero evidentemente, los aumentos sucesivos de los precios de las materias primas, de los recursos energéticos, particularmente del petróleo, generaron enormes cantidades de divisas que llegaron a los país productores (entre ellos, Arabia Saudita, Iraq, Irán, Qatar, Rusia, Venezuela y México) dineros que enviaron a los bancos de sus países y de los de Norteamérica y Europa, que vieron sus arcas llenarse de esos cuantiosos recursos que necesitaban ahora ponerlos en movimiento para su crecimiento. Como se conoce, Marx en su momento, en su obra fundamental, el Capital, señaló que el capital sin movimiento se desvaloriza y tiende a desaparecer y que la única forma de lograr un aumento del mismo, es su circulación y movimiento, lo que esencialmente se logra con la colocación en varios mercados y actividades, principalmente en el área industrial, que es de donde surge su crecimiento por medio de la obtención de plusvalía que se extrae del trabajo asalariado.
Este va a ser uno de los elementos que a la postre generará las condiciones para el aparecimiento de una nueva crisis económica.
DE LOS CREDITOS SUBPRIME A LA CRISIS FINANCIERA
En las condiciones de un relativo y corto crecimiento de la economía de los países imperialistas que vieron crecer sus respectivos PIB (Producto Interno Bruto) y de una gran masa de dinero en las bóvedas de los bancos privados, se flexibilizaron los mecanismos para la concesión de créditos y se realizaron verdaderas campañas para seducir a la población a la contratación de los mismos, surgiendo así los denominados “subprime”, créditos de alto riesgo (entrega de recursos sin garantías suficientes para la adquisición de viviendas, obviamente con tasas de interés reajustables), con los que la industria de la construcción tuvo un crecimiento significativo, creándose así lo que muchos llamaron “burbuja” inmobiliaria.
Muchos bancos que concedieron estos tipos de créditos, fueron vendiendo los documentos (hipotecas) a distintos inversionistas que buscaron con la especulación y de forma fácil, hacerse de cuantiosas ganancias, tras de ellos estaban, como es obvio pensar, otros bancos, principalmente europeos que quisieron entrar en el reparto de la torta, con el mecanismo del redescuento* (cuota de beneficio que obtendrían al comprar las hipotecas), es de esta forma, entre otros factores, como la crisis originada en EE. UU. se extiende por el mundo, principalmente a Europa.
También cabe señalar que algunas grandes aseguradoras disputaron parte del pastel (a través de las “primas”) creando instrumentos financieros como los “bonos” de deuda que hoy se vuelven inseguros e incobrables, y que es, entre otros factores, lo que les ha generado graves dificultades financieras y significativas pérdidas que a decir de Goldman Sachs, en un estudio del 7 de marzo de 2.008, alcanzarían la cifra de 1.156 billones de dólares.
Una vez que lograron poner en circulación, por esas vías, los recursos captados de todo el mundo, principalmente de los países exportadores de petróleo, los bancos privados, empujados por los respectivos bancos centrales, empezaron la suba paulatina de las tasas de interés y procedieron a los reajustes periódicos de los abonos de los deudores de viviendas, con lo que fueron haciendo complicada y asfixiante la situación para quienes habían contratado los denominados créditos “subprime”, que ante los aumentos periódicos de sus deudas, poco a poco fueron declarándose en mora hasta llegar a niveles insostenibles, esto es, a declararse en incapacidad total de pagos, con lo que vieron ejecutarse los embargos y por supuesto perder las viviendas.
Si bien es cierto esto fue ocurriendo y sigue ejecutándose aún, en EE. UU. y en muchos países de Europa, como Inglaterra, Italia, Alemania, Francia y sobretodo España, los embargos no constituían solución real a la paulatina iliquidez y, al encarecimiento de las tasas interbancarias.
De esta forma, los bancos comenzaron sentir los estragos de su propia ambición, de su política especulativa y parasitaria, lo que les llevó a acumular enormes pérdidas, lo que ha obligado a la Reserva Federal en Estados Unidos y a los Bancos Centrales de los distintos países de Europa a intervenir descaradamente, utilizando como boya de salvación, los recursos del estado –entiéndase recursos de los trabajadores y los pueblos- para facilitarlos a los grandes bancos, a efecto de impedir un crack bancario que acelere y generalice la crisis de la economía capitalista. Algunos medios de prensa internacionales han hablado que en la semana del 10 al 15 de marzo de 2.008, nuevamente la Reserva Federal (FED) entregó recursos al sistema bancario estadounidense, esta vez por 400.000 millones de dólares.
Sin embargo, pese a todo la inyección de cuantiosos recursos a la banca privada, y a otras medidas que vienen adoptando los gobiernos de las potencias imperialistas para auxiliarlos, hay una gran cantidad de bancos que han sido declarados en quiebra y otros que son rescatados con importante inyección de recursos, entre ellos, se puede mencionar a Citigroup Inc., Merrill Linch, Washington Mutual, J.P. Morgan de Estados Unidos, el Northem Rock de Inglaterra, el Hypo Real Estate de Munich y el West LB de Alemania, el Creddit Suisse de Suiza, el Bank of China.
Se han utilizado importantes recursos del público, por medio de los bancos centrales, dirigidos al rescate bancario en el propósito de evitar la quiebra generalizada “puede decirse que las pérdidas de los bancos de los Estados Unidos y Europa en esta estampida no serán inferiores a los 400.000 millones de dólares incluso no faltan quienes estiman que pueden llegar a la friolera del billón de dólares”.(2). Algunos analistas de Universidades estadounidense hablan que las pérdidas han sobrepasado el billón de dólares.
Al respecto es importante recordar que muchos analistas y voceros del imperialismo y las burguesías nativas han hablado constantemente de la necesidad de que el estado no intervenga en la economía, que esta debe actuar libremente según las leyes del mercado y la conducción de esa “mano invisible” que ordena y regula la economía, pero ahora, como ha ocurrido siempre en el capitalismo, buscan la intervención directa del estado para que los socorra con los dineros públicos, para evitar las pérdidas, trasladándolas a la población. En este sentido, según lo informa la agencia Reuters, es reveladora y cínica la intervención de Jhon Lipsky, Subdirector gerente del FMI, que sostiene “Debemos mantener todas las opciones sobre la mesa, incluyendo el uso potencial de fondos públicos para salvaguardar el sistema financiero”.
Incluso hay quienes hablan en Estados Unidos de crear una institución orientada a salvar a la banca en problemas y en quiebra, como ha ocurrido en otros países, como el denominado FOBAPROA en México, AGD en Ecuador, etc., es decir una institución que aparente preocupación por los cuenta ahorristas y cuentacorrentistas, pero que auxilie a los grandes banqueros y accionistas de estos negocios especulativos y fraudulentos de la gran burguesía.
No faltan “analistas” que para justificar la intervención estatal en el salvataje de los bancos y aseguradoras con graves problemas financieros, pretenden hacer creer que la “crisis inmobiliaria o de las hipotecas” se debe a la imprevisión, la inexperiencia, o al afán de ayuda a los demandantes de viviendas. Esto es falso.
Los banqueros e inversionistas financieros tienen suficiente experiencia en la actividad especulativa, en los negocios lícitos y no lícitos y en la utilización del chulco para agrandar sus fortunas. Ellos son despiadados y crueles, se han hecho sobre la base del chantaje, del asalto, el embargo y la expropiación de bienes de aquellos que lograron caer en sus redes, y esto esencialmente, es propio de su condición de burgueses, están movidos, más allá de los sentimientos, por las leyes de la economía capitalista.
Hay algunos, incluso, que actuando como vampiros que chupan la sangre de los trabajadores y los pobres, creen que lo hacen a favor de sus víctimas, a las que luego buscan compadecer con la concesión de migajas, sino veamos lo que señala uno de los más ricos del mundo como Bill Gates que en la última reunión del Foro Económico Mundial desarrollado en Davos – Suecia abogaba por la creación de un “capitalismo creativo” que permita “encontrar una fórmula para asegurar que el capitalismo sirva no sólo para las personas ricas, sino también a los pobres” para lo cual en una mezcla de capitalismo con filantropía “los gobiernos debían promulgar políticas y desembolsar fondos para la creación de incentivos financieros para las empresas”(3), es decir, que hasta la caridad de ellos, debe pagarla el estado.
Así, de la elevada morosidad que llevó al estallido de la “burbuja inmobiliaria” o crisis hipotecaria, se fue pasando a la ausencia de liquidez en los mercados crediticios y al respectivo encarecimiento de las tasas interbancarias, lo que alimentó las pérdidas de los bancos, y esto a su vez, elevó la desconfianza y el temor de los tenedores de acciones de empresas vinculadas a los bancos en problemas, lo que condujo a que las bolsas de valores fueron concurridas como nunca y sacudidas por las caídas sucesivas de los índices bursátiles, lo que se expresa en el paso de las acciones y otros instrumentos financieros de una manos a otras, generando cuantiosas pérdidas para los que buscan deshacerse de tales documentos y por supuesto, enormes beneficios a futuro para los grandes especuladores que están al acecho, quienes generalmente son inversionistas de las grandes corporaciones o trasnacionales de gran potencia, que ven de esta forma aumentar su peso en la economía, concentrando mayor poder y capital.
EL MERCADO BURSATIL, CASINO DE LA OLIGARQUIA FINANCIERA
De esta manera, las bolsas de valores de los diferentes países, se asemejan a los grandes casinos, donde unos cuantos enfermos y empedernidos jugadores son asaltados, mediante el fraude y el engaño, en beneficio de unos pocos que controlan las reglas y los mecanismos de los juegos y apuestas.
Las bolsas de valores son en esencia, mercados a través de los cuales, opera el proceso de sustracción de fortunas, el arruinamiento de unos cuantos, el crecimiento fraudulento y especulativo de los capitales de unos pocos, este también, es un mecanismo para impulsar el proceso de concentración y acumulación de los capitales y la riqueza en manos de la oligarquía financiera internacional.
Durante este primer trimestre, los mercados bursátiles han sido permanentemente sacudidos, sus índices conocen de bajas sucesivas e importantes y de momentáneas y poco significativas subidas. El inicio de cada semana, cuando los inversionistas y tenedores de acciones y otros papeles negociables en las bolsas de valores esperan respirar un poco, son nuevamente golpeados en sus intereses, pues de pronto, se anuncia la quiebra de un banco, financiera o aseguradora, el cierre de empresas o secciones de ellas, lo que lleva a las caídas bruscas de los principales índices bursátiles.
Algunos creen que sólo las bolsas estadounidenses y europeas han sido sacudidas por la caída de los índices bursátiles, el fenómeno es casi general, tanto es así que Reuters informaba que “Standard & Poors declaró el miércoles que las instituciones financieras - incluidas las uniones de créditos y algunos bancos asiáticos – podrían perder más de 265.000 millones de dólares a consecuencia del contagio de la crisis subprime, una cifra superior a los 130.000 mdd estimados inicialmente”.(4)
En estos días, el The New York Times y Le Monde informaban que “las principales bolsas de Europa y Estados Unidos se venían abajo ayer por la tarde tras el anuncio de la quiebra de un fondo de inversión estadounidense, en un contexto marcado justamente por récords en los precios del petróleo y en la caída vertiginosa del dólar” (5), en tanto que Reuters en referencia a este hecho señalaba que “las bolsas europeas sufrieron una abrupta baja el lunes, mientras las acciones financieras cayeron por temores de que la venta del banco estadounidense Bear Stearns arrastre a más víctimas consigo”.(6)
El Bear Stearns uno de los principales banco de inversión de EE. UU., que con dineros otorgados por diversas instituciones financieras se dedicaba a la compra y venta de documentos e instrumentos financieros, es decir, se orientaba a la actividad especulativa, acumuló una elevada cartera hipotecaria, casi incobrable, que le ha dejado cuantiosas pérdidas. Frente a esto y con el propósito de evitar una nueva recaída en la bolsa de valores, la Reserva Federal (FED) decide intervenir, buscando el rescate con 30.000 millones de dólares, para lo cual en acción combinada con el JP Morgan, otra institución con problema, adquiera a Bear Stearns cuyas acciones cayeron de 170 a 2 dólares.
En estos días, se ha difundido la noticia de una inminente quiebra del banco de inversiones, el Carlyle Capital Corp, filial de Carlyle Group, “grupo donde la familia Bush tiene una participación importante que compra empresas alrededor del mundo con intereses en el sector militar, telecomunicaciones y de transporte de petróleo”.(7).
En general, podemos afirmar que los mercados bursátiles seguirán estremecidos, funcionado como grandes casinos, desplumando a unos y enriqueciendo a pocos por medio del fraude y el despojo violento.
MAS COMBUSTIBLE AL FUEGO
Las soluciones que se vienen adoptando en el objetivo de frenar la crisis, y por supuesto remendar al sistema capitalista e imperialista, constituyen más combustible al fuego. Así viene sucediendo cada crisis cíclica, las soluciones de hoy, parirán la nueva y más violenta crisis que sacudirá al régimen de producción y explotación, así hasta que se produzca un estallido violento que de al traste con el sistema capitalista y su crisis.
Hoy estamos viviendo con crudeza, los efectos de una crisis que se presentó en Estados Unidos, desde mediados del año anterior. Veamos como estaban a fin de este año, algunos indicadores económicos de las principales economías, recogidos de las informaciones de algunos organismos internacionales.
ALGUNOS INDICADORES ECONOMICOS DE 2.007 PIB DESEMPLEO INFLACION
Estados Unidos 2.2.% (*) 5.5% 6.3% Zona Euro 2.9% 7.2% 3.2% Japón 2.2% 4.5% 0.5% A. L. y el Caribe 5.6% 8.2% 6.0%
(*) El último trimestre del PIB de EE. UU., fue de 0.6%.
Las soluciones de la crisis anterior incubaron la actual. Generalmente, cada recuperación económica ha sido continuada de otra crisis, siempre más grave y violenta que la anterior. Esto se puede observar examinando la ruta que llevaron a las llamadas crisis “de la deuda” de 1.982; la crisis de la bolsa de Wall Street en 1.987; la crisis de la llamada “burbuja inmobiliaria” japonesa de 1.990; la crisis del sistema monetario europeo de 1.992; la crisis “Tequila” de México en 1.995; la crisis asiática de 1.997; la crisis rusa de 1.998, la crisis de “la burbuja de las empresas punto.com”, La crisis “tango” de Argentina de 2.001, todas ellas, se expresaron de forma violenta y fueron engendrando la crisis cíclica actual que ha brotado ahora en la principal economía imperialista del mundo.
En Estados Unidos donde han surgido y se han recreado los elementos de este nuevo período de crisis cíclicas o económicas, la Reserva Federal (FED), ha tenido que intervenir sucesivamente, inyectando dinero a los grandes bancos con enormes pérdidas y/o a punto de la quiebra. Cabe señalar que esos recursos que la Reserva Federal pone en manos de los bancos y por medios de ellos en manos del público, son probablemente, dólares emitidos sin el respaldo correspondiente, que van a generar mayor presión en la economía, conduciendo a la subida paulatina de la inflación.
Pero además, la Reserva Federal ha adoptado un conjunto de medidas que van desde la reducción de las tasas de interés (21 de enero de 2.008 la redujo 0.75% pasando la tasa de 4.25% al 3,5%, el 7 de febrero de 2.008 la redujo en 0.50% dejándola en 3%, y recientemente, el 18 de marzo de 2.008 una nueva reducción de 0.75%, dejando la tasa en 2.25%. Adicionalmente, como lo informara la agencia Reuters “La Reserva Federal impulsará un programa de préstamos en valores del tesoro, con facilidades por el orden de 200.000 millones de dólares a los operadores primarios garantizados por un término de 28 días, el objetivo es promover la liquidez en los mercados financieros. En este sentido la FED buscará la cooperación de otros bancos centrales, entre ellos, el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo y el Banco Nacional de Suiza”. (8).
De otra parte, con el supuesto de aumentar la liquidez en la economía norteamericana, Bush envío al Congreso de su país, un paquete de reducciones tributarias por un monto de 144.000 millones de dólares, el mismo que fue aprobado en un monto superior, esto es, 152.000 millones de dólares que en concreto van en lo fundamental a los bancos y muy poco a los habitantes que aportaron con impuestos al fisco. Así lo sostuvo el mismo Bush en el discurso “sobre el estado de la nación” de enero del presente año, cuando dice que ha enviado “Un enérgico conjunto de medidas a favor del crecimiento que incluye recortes tributarios para las personas y familias, e incentivos para la inversión empresarial”.(9)
Así mismo, Bush en ese discurso, solicitó nuevos recursos para mantener las tropas y continuar con la “guerra” en Afganistán e Iraq, lo que a más de hacerla pagar a los contribuyentes de ese país, va a aumentar el elevado déficit fiscal, que a finales de 2.007, se dice llegó a más de 800.000 millones de dólares. A decir de Joseph Stiglitz en su libro “The Three Trillon Dóllar War” (la guerra de los tres trillones de dólares), la agresión y ocupación de Iraq que acabó de cumplir 5 años con enormes pérdidas humanas y de recursos que llegarían a los tres trillones de dólares. (10).
La situación económica de los Estados Unidos es tan crítica que a más del déficit fiscal (de presupuesto), tiene un déficit comercial que sobrepasó, a finales de 2.007, los 820.000 millones de dólares. La desvalorización de esta moneda si bien favorece a los exportadores de EE. UU. y aquellos países como Panamá, El Salvador y Ecuador, no debemos olvidar que eso tiene una contraparte y, esta son las importaciones que se realizan. EE. UU., es un país que compra más de lo que vende, y aunque en algunos casos se reduzcan las compras de ciertos productos, hay de forma obligada compras de bienes e insumos necesarios para la producción que no pueden dejarse de importar y cuyos precios siguen aumentando, como por ejemplo el petróleo, por tanto, el déficit comercial y de Balanza de Pagos*, seguirán siendo elevados.
Por tanto, la sucesiva desvalorización del dólar con respeto a otras monedas, agravará la crisis que vive EE. UU. y en general, el mundo capitalista. Según “El magnate estadounidense de origen Hungaro, George Soros, la actual crisis reviste una gravedad mucho mayor de la que se ha querido dar y hasta implica un cambio de era. “La globalización le ha permitido a Estado Unidos chupar los ahorros del mundo y consumir 6% más de lo que produce. Lo que ahora está presenciando el mundo es el final de 60 años de un sistema crediticio basado en el dólar”.(11)
La pérdida constante del valor de dólar frente a otras divisas, alienta a la crisis y, entrelazándose a otros elementos como, los elevados precios del barril del petróleo, asegura que la recesión en Estados Unidos es ya un hecho. La desvalorización continúa del dólar estimula el aumento de los precios de las materias primas, particularmente, las de carácter energético. Como se señala en The New York Times “La caída del dólar también despierta algunas tensiones nuevas con Europa, que mantiene estable las tasas de interés aún cuando experimenta una baja en las exportaciones a Estados Unidos y otros países cuyas divisas están más íntimamente alineadas con el dólar”.(12).
EL TEMBLOR DE LA CRISIS LLEGA A TODAS LAS ECONOMIAS
La situación que hemos venido analizando más arriba, que como hemos dicho surge en Estados Unidos, con algunas variaciones y diferencias, es esencialmente la que viven otras economías, por ejemplo en Europa, donde hay una cantidad apreciable de bancos y empresas con graves problemas financieros, algunos en ruina y declarados en quiebra. Ahí también, los bancos centrales han salido en auxilio de bancos y empresas sin lograr, cuando menos, amortiguar los efectos de la severa crisis que se extiende por estas economías.
La crisis inmobiliaria de los llamados “subprime” emigró a los mercados de Europa, por medio de los bancos de inversión que compraron cartera hipotecaria esperando hacer el negocio de su vida, a más de que, también en algunos países de este continente se dio una réplica de este fenómeno. Este hecho que ha devenido como hemos repetido en crisis financiera, ha golpeado severamente a las economías europeas.
En España, uno de los más afectado por esta crisis, se habla de que este año, la industria de la construcción despedirá a cerca de 350.000 trabajadores, muchos de los cuales son inmigrantes, principalmente de los países de Europa del Este y de Latinoamérica, especialmente, ecuatorianos.
Japón, que empezaba a recorrer el camino de la recuperación económica, hoy se ve amenazada con ir al sótano de la crisis, también en este país, algunas instituciones financieras se metieron al negocio de la recompra de documentos hipotecarios y, como consecuencia, aunque en forma menor que otros países, está pagando el precio a la especulación con algunas respetables pérdidas. Adicionalmente hay que recordar que la crisis de EE. UU., afectará a Japón, el mismo que es uno de los principales tenedores de Bonos del Tesoro de Estados Unidos con 571.200 millones de dólares al mes de enero del presente año
Los países denominados emergentes, como China, India, México y Brasil, entre otros, pese a que algunos analistas y economistas dicen que estas economías están en condiciones de “desacoplarse”, serán arrastrados por la crisis que se irradia desde EE. UU., y sentirán severos impactos, que a la larga, serán como siempre, echados sobre los hombros de los trabajadores y los pueblos.
Estas economías calificadas como emergentes, por su mediano ingreso pér cápita, han venido siendo un pilar importante para el sostenimiento de la economía capitalista mundial. Frente a los problemas financieros de algunas empresas e instituciones norteamericanas, pretendiendo contribuir al impedimento del descalabro, según señalaba Reuters, el 24 de enero de este año, China, Kuwai y Singapur inyectaron importantes recursos a algunos bancos norteamericanos
EN MEDIO DE LA CRISIS, SE DESARROLLAN NUEVAS FUSIONES
Esta crisis que ha generado todo tipo de trastornos a la llamada “economía global” se expresa también en los nuevos procesos de uniones monopólicas, denominadas “megafusiones”. Estas uniones de grandes transnacionales se dan principalmente por vía vertical, esto es, por la absorción y sometimiento de las empresas con problemas financieros por parte de las firmas más potentes, lo cual obviamente, lleva en un nivel superior, a la concentración de los capitales y la riqueza social.
Es así como en el curso de la actual crisis cíclica, se van operando diversos procesos de fusiones. Hace poco, Continental compra la empresa Siemens VDO por el monto de 11.400 millones de euros. Air France – KLM buscan atraer para sí a Alitalia, o cuando menos adquirir un porcentaje respetable de sus acciones. Boursorama, empresa de carácter financiera, on line de Societé Generale ha llegado a un acuerdo para la adquisición del 77.14% del portal alemán de información financiera on vista, por 106.8 millones de euros en efectivo.
Deutsche Bank cuenta con la autorización de la Comisión Europea para que pueda hacerse del control del grupo británico Abbey Life. El Banco Escosés Royal Bank of Scotland (RBS) junto a Santander y Fortis mantienen una oferta de compra de 71.000 millones de euros sobre el banco holandés (ABN).
Según la información del 7 de febrero del presente año, aparecida en Wall Street Journal y el Financial Times, estarían por concretarse “dos fusiones de cuatro grandes aerolíneas estadounidenses: las negociaciones entre Delta Air Lines y Northwest, por un lado, y entre United Airlines y Continental, por otro”.
Se conoce que Delta Air Lines ocupa actualmente, el tercer lugar en el ranking de las más grandes aerolíneas estadounidenses, mientras Northwest está ubicada en el quinto lugar. United Airlines, es la segunda mayor empresa y Continental, la cuarta compañía de aviación.
Yahoo, que tiene serias dificultades financieras, se debate entre dos propuestas de adquisición, de un lado está Microsoft del magnate Bill Gates que la pretende con una oferta de compra de 144.000 millones de dólares, y la que ha realizado el magnate de diversos medios de comunicación, del cine y la TV, Robert Murdoch que controla el Wall Street Journal, el índice Dow Jones de la Bolsa de Valores de Nueva York, los grupos de cine y televisión Fox News y 20th Century Fox y, otras empresas del Internet.
otras empresas del Internet.
JP Morgan, no obstante atravesar problemas financieros, según se ha informado, en coordinación con las autoridades de la FED, procedió a adquirir el banco Bear Stearns por un monto de 213.6 millones de dólares, a precio de ganga, puesto que según la prensa internacional se concreta esta adquisición con un precio de 2 dólares la acción, cuando la misma, meses atrás estaban valoradas en 170 dólares, cada acción.
La Pepsi Co., ha comprado recientemente el 75,3% del paquete accionario del principal productor ruso de jugos Lebedyansky, por el monto de 1.4 mil millones de dólares.
Pero además de las adquisiciones de grandes empresas y bancos, realizadas incluso, mediante mecanismos dudosos en su legalidad, se vienen operando otras adquisiciones. “El año pasado, los inversionistas extranjeros destinaron la cifra récord de 414.000 millones de dólares a asegurar participaciones en compañías, fábricas y otras propiedades estadounidenses, mediante contratos privados y compras de acciones cotizadas en la bolsa, de acuerdo con Thompson Financial, firma de investigación”. (13).
Estos procesos de adquisiciones de empresas que vienen de años atrás se continúan desarrollando de forma creciente. “Varios colosos internacionales, como Toyota Motors y Sony, ahora invierten capital en plantas estadounidenses. La inversión es la subsidiaria en Estados Unidos de compañías extranjeras aumentó de 39.200 millones de dólares en 2.006, a 43.400 millones en 2.007, de acuerdo con OCO Monitor, firma de investigación”. (14).
Como puede verse, en el marco de la crisis y como salida a la misma, desde el interés de la oligarquía financiera internacional, las transnacionales más fuertes, con nexos y ayudas del estado imperialista que dominan, avanzan concentrando las propiedades y activos, esto es, los capitales y la riqueza social, generada por los trabajadores y pueblos del mundo. Al respecto, es importante tener en consideración lo afirmado por la plataforma internacional de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista – Leninistas (CIPOML) que dice que “ El crecimiento de los monopolios no coincide siempre con el crecimiento de la economía. Mientras que la economía está en crisis y estancada, los monopolios pueden crecer”.(15).
Pues esto es así, hay la tendencia a hacer creer y a identificar el crecimiento y la bonanza de las trasnacionales como crecimiento y bienestar del país en su conjunto. Nada más falso, al contrario, el crecimiento de esos pulpos es sobre la base de la miseria y la ruina del país y de su población, tanto más en los períodos recesivos de la economía.
LA CRISIS ACTUAL Y SUS CONSECUENCIAS PARA LOS TRABAJADORES Y PUEBLOS DEL MUNDO.
Nadie duda hoy que la crisis que vive EE. UU., es profunda y con tendencia a generalizarse. Como dijimos antes, esta economía que realiza casi el 25% del comercio mundial, cuenta con enormes déficits fiscales y comerciales, a lo que se suma la deuda pública (del gobierno) que sobrepasa los 9 billones de dólares. Estos indicadores son reveladores y, lo objetivo es que, con las medidas que vienen adoptando el gobierno y las autoridades económicas de ese país, van a aumentar los malestares y hacer más crítica e insalvable su situación.
Lo real, sobre la base de los hechos objetivos, se puede afirmar que la inflación seguirá creciendo con severas consecuencias para los trabajadores y la población en general, a lo que se sumará la creciente ola de despidos de trabajadores. Los procesos de uniones o fusiones de firmas, traen a su vez sucesivas reestructuraciones, que dejan en el desempleo a miles de trabajadores, a lo que debemos adicionar las quiebras de bancos y empresas que dejarán también en la desocupación a centenares de miles de trabajadores y empleados.
Citigroup como consecuencia de sus enormes pérdidas financieras ha resuelto despedir a 20.000 trabajadores para empezar su programa de saneamiento, dejando abierta la posibilidad de otros despidos en el transcurso del presente año. La General Motors ha resuelto cerrar varias plantas en algunos lugares y, dejar en la desocupación a más de 74.000 trabajadores, para lo cual ha anunciado que empezará con 45.000 de ellos en el primer trimestre del presente año. La Chrysler despedirá a 10.000 trabajadores, que se sumarán a los 14.000 cesados el año anterior.
De lo que se ve el paro forzoso irá en aumento, por tanto, se puede decir que Estados Unidos que vive ya los efectos de la recesión, tendrá elevada inflación con altas tasas desempleo, esto es conocido como Stangflación (o lo que es lo mismo decir, estancamiento de la economía, con elevadas tasas de desempleo y de inflación), lo cual por otras vías, llevará mayores malestares a la economía norteamericana, a la reducción del consumo y al aumento de la explotación, del hambre, la miseria para la población de escasos y pocos recursos económicos.
A esta situación contribuirá a no dudarlo, la reducción de la producción, la elevación de precios de las materias primas, principalmente de los recursos energéticos. De igual forma, la desvalorización constante del dólar y la apreciación de otras monedas como el Euro (1.59), el Yen (0.97), el Yuan, el Franco Suizo y la Libra esterlina, aportaran al agravamiento de la crisis. En relación con esto, podemos señalar también, los aumentos de los precios de los metales, particularmente del oro, el platino y la plata que están siendo adquiridos como refugio y defensa del poder adquisitivo de sus recursos. Hay quienes sostienen que familias adineradas venden sus activos y bienes y se dedican a la compra de oro y plata, llevando a un aumento de la demanda de los mismos y, por supuesto, al aumento de sus precios.
Esta situación se reproduce en los distintos países de Europa. Como dijéramos ya, en España sólo en el área de la construcción se ha anunciado el despido de cerca de 350.000 trabajadores. Esto también se hará y desarrollará en Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, donde los trabajadores están en movimiento en defensa de sus derechos y contra los efectos severos de la crisis.
Pero lo mismo ocurrirá en los llamados países de economías emergentes, como China e India, que verán reducir sus ventas en los mercados “globales”, por tanto se avecinan, de una parte, una mayor explotación de los trabajadores de esos países que reciben salarios de hambre, y de otra, nuevos y mayores despidos con graves consecuencias para las familias pobres que serán condenados a vivir bajo los límites de la extrema pobreza. Y que decir, de los países de nuestra región, que a su vez serán afectados con las reducciones de las exportaciones, los elevados precios de materias primas, maquinarias e insumos, lo que alimentara la inflación que anuncia su crecimiento en muchos países de América Latina y el Caribe.
Cabe insistir, China que en los hechos se ha constituido en uno de los soportes de la economía norteamericana, y que cuenta a su haber con más de 1 billón 400.000 millones de dólares en Bonos del Tesoro americano y de otros instrumentos financieros, se verá afectada con esta crisis, por ello, están tomando algunas medidas que buscan descargarla sobre los hombros de los trabajadores y los pueblos chinos. Al mismo tiempo, buscan penetrar a otros mercados y a desarrollar acuerdos comerciales y hasta militares, como el de la Organización para la Cooperación Shangay, constituida por 5 países, entre ellos China y Rusia, éste último país, que no ha renunciado a disputar una mayor presencia y protagonismo en la economía “global”.
Hasta hace poco, no faltaban analistas y articulistas de los medios de información y del Internet, que decían que la crisis inmobiliaria y su derivación en crisis financieras, no iba a afectar a las denominadas “economías emergentes”, porque según ellos, podían desacoplarse o desgajarse de la economía norteamericana y su crisis, porque además, según se argumenta, cuentan hoy con importantes Reservas Monetarias Internacionales.
En realidad esos argumentos no resistían el análisis serio y la propia realidad. ¿Como creer que México que realiza exportaciones a EE. UU., en poco más del 82% no pueda ser afectada con la reducción de la demanda de sus productos?. Es claro que nuestras economías recibirán los fuertes impactos de esta crisis. No sólo porque se reducirán las ventas de nuestros productos a los distintos mercados, en particular, de Estados Unidos, país frente al cual hay una fuerte dependencia, sino también porque se reducirán las remesas de los inmigrantes, que disminuirán o dejarán de enviar recursos a sus familias, debido a que muchos de ellos, serán parte del ejército de los desocupados en las economías desarrolladas. En el caso de Ecuador, es grave también, no sólo porque verá reducir sus exportaciones y caer el monto de las remesas, sino también por haber adoptado el dólar como moneda propia, la misma que hoy va debilitándose permanentemente, lo que hará que se encarezcan las importaciones de bienes y mercancías, en general, de mercados que no sean estadounidenses.
LA ECONOMIA FICTICIA: VAMPIRO DE LA ECONOMIA REAL
La economía ficticia o de especulación que vive las turbulencias manifestadas en el encarecimiento del dinero, la restricción del crédito y la caída de las acciones y otros títulos de valor, buscará recuperarse como siempre, afectando con saña y crueldad a las fuerzas productivas de la sociedad, particularmente con los trabajadores.
La economía real o productiva, que es de donde surge el crecimiento del capital, que proviene a su vez de la extracción creciente de plusvalía, sentirá los efectos de las medidas adoptadas por los gobiernos burgueses e imperialistas, que en atención de los intereses de la oligarquía financiera internacional, impulsan para avanzar acumulando y concentrando recursos y capitales. Extraen valor de la explotación inmisericorde a los trabajadores y la trasladan al área de la circulación de las mercancías y el dinero, donde mediante la especulación, el fraude, la corrupción y otros medios ilícitos, se enfrentan entre sí los monopolios internacionales, llevando en sus aventuras “comerciales o financieras”, la desgracia, la angustia y la muerte a los trabajadores y pobres de los países dependientes y oprimidos por los países imperialistas.
Los representantes de los organismos financieros internacionales, así como algunos “caritativos” magnates que hablan de que los males vienen de la exagerada especulación en al área financiera, no pueden contar con el respeto y la credibilidad de los trabajadores y los pueblos que han sido y siguen siendo las víctimas principales de las consecuencias de la economía especulativa. “ El hecho de que estos últimos reconozcan que el sistema financiero se ha transformado en un depredador parasitario que se alimenta con la carne de su ¨huésped¨ (la economía productiva) no es nada más que un presagio de la dimensión destructora y amenazante alcanzada por el parasitismo y la descomposición de la economía”. (16).
La tendencia que muestra la crisis actual es que los niveles de distribución de la riqueza social serán cada vez más desiguales e injustos. Hoy se sabe que el 20% de la población controla el 80% de la economía del mundo y que la diferencia de ingresos entre los países más ricos y más pobres del mundo que en 1.960 era de 37 veces, es hoy de 74 veces.
DESALENTADORES INDICES SOCIALES
Los indicadores sociales que han mostrado algunos organismos internacionales, antes de las nuevas y funestas consecuencias que traerá la nueva crisis que viene desarrollándose en los países imperialistas y capitalistas del mundo, son ya reveladores de las difíciles condiciones de vida y de trabajo de la mayoría de la población del planeta.
Se conoce que en el mundo 1.300 millones de personas padecen de hambre, que 1.000 millones se encuentran en el desempleo, que 845 millones de personas son analfabetos, que 500 millones de personas viven sólo hasta los 40 años, que 1.400 millones de seres carecen de agua potable y, que el 40% de la población mundial no cuenta con energía eléctrica.
En lo referente a la región, esto es, en América Latina y el Caribe, el hambre y la desnutrición llega a 240 millones de personas, lo que representa el 45% de la población. La indigencia sobrepasa el 20% lo que representa a 104.7 millones de personas según lo sostiene la CEPAL.
En nuestra región, laboran más de 20 millones de menores entre los 5 y los 15 años y uno de cada dos desempleados son jóvenes de entre 15 y 24 años
LA CRISIS INMOBILIARIA O FINANCIERA ES CRISIS DE SOBREPRODUCCION
Si bien la crisis del capitalismo mundial, presenta algunos elementos que de forma acentuada la agudizan, manifestándose en la circulación de las mercancías, del dinero, el crédito y las acciones, y por tanto revelándose ante nuestros ojos como crisis financiera, es en el fondo de las cosas, una crisis de sobreproducción.
El estallido de la denominada “burbuja inmobiliaria” no puede ni debe ser analizada mecánicamente y de forma aislada de otros fenómenos.
Es necesario recordar que vivimos el régimen de producción capitalista, donde los empresarios organizan y dirigen la producción conforme a sus intereses económicos, en búsqueda de obtener, como ellos dicen, “ganancias”, y nunca en función de los intereses de la sociedad en su conjunto. Por consiguiente, la inversión del capital acumulado en manos de los empresarios, se orienta a aquellos sectores de la economía que consideran rentables, con esta misma lógica se mueven todos los empresarios, llegando a caotizar la producción, anarquizándola, lo que se expresa en el hecho de que en algunos renglones de la economía, principalmente, en las ramas alimenticias, haya poca producción, y en otras, una gran producción de bienes y mercancías que no pueden ser adquiridas por todos los consumidores, debido a la falta de solvencia en la capacidad de compra, de esta manera, se presenta el fenómeno de la sobreproducción relativa de bienes frente a una creciente demanda insolvente de las masas populares.
Al presentarse el fenómeno de la sobreproducción de mercancías, las empresas no pueden continuar produciendo para embodegar los productos o destruirlos, por tanto empiezan a reducir las capacidades instaladas de las empresas y con ello a despedir a los trabajadores, los mismos que no podrán adquirir la producción “sobrante”, luego las empresas no pueden cancelar sus obligaciones con los bancos y éstos comienzan a sentir los estragos y las pérdidas, y con ello pierden valor sus acciones que se cotizan a la baja en las bolsas de valores, se presenta la iliquidez, se reduce el crédito y se elevan las tasas de interés. Es decir, se manifiestan las crisis en el terreno de la circulación del dinero y las finanzas, en general, pero es obvio que esta tiene su origen en la sobreproducción relativa de mercancías y, esto es, a consecuencia de que se desarrolla y profundiza la contradicción existente entre las fuerzas productivas de la sociedad que van socializándose cada vez más y las relaciones sociales de producción que tienen un carácter esencialmente privado. En otras palabras, las crisis tienen como causa, la propiedad privada capitalista.
El aparecimiento de las crisis, que es un desequilibrio general de la economía, que se manifiestan en los elementos anteriormente señalados, forman parte de un ciclo.
Por eso se habla de que la crisis cíclicas, son crisis económicas, que se dan de acuerdo a ciclos que tienen cuatro fases interrelacionadas entre sí, esto es, 1) la crisis, 2) la depresión, 3) la reactivación y 4) el auge.
La crisis que se desenvuelve en el mundo de hoy, particularmente en el principal país imperialista, es una crisis cíclica (que se da en la economía) y forma parte de la crisis general del sistema capitalista e imperialista, esto es, de la crisis que se desarrolla en la economía, la política y la ideología. Es por tanto, una crisis de las estructuras y superestructuras de la sociedad.
Si bien es cierto que las crisis cíclicas del capitalismo se resuelven con la destrucción de una masa de fuerzas productivas, generándose a su vez condiciones para el aparecimiento de nuevas y más violentas crisis que se manifiestan cada cierto período de tiempo, la crisis general del sistema que apareció con el triunfo de la revolución rusa, no tiene solución, ella va poco a poco agravándose hasta que llegará el momento de su estallido, lo cual se producirá con la acción organizada, creciente e insurgente de los trabajadores y pueblos del mundo.
LA REVOLUCION SOCIAL Y EL SOCIALISMO AL ORDEN DEL DÍA
Todo cuanto ocurre hoy en el mundo, es una comprobación de la vigencia de las tesis leninistas sobre el carácter de la época.
La crisis que afecta a la “economía global” es una expresión de la descomposición y brutalidad del sistema capitalista e imperialista que genera creciente resistencia de los países dependientes, de pueblos enteros, y en particular de la clase obrera y las masas populares, que caminan por la senda de la toma de conciencia de su papel como enterradores del capitalismo y forjadores de la nueva sociedad, de la organización y la lucha resuelta por acabar con la opresión y la explotación, derrotando y enterrando al capitalismo e inaugurando una sociedad nueva, donde se elimine la propiedad privada capitalista y se acabe con todo tipo de desigualdades y discriminaciones.
Ahora bien, es necesario recordar que las crisis “per se” no llevan a la ruptura del sistema, sino media, la conciencia y organización política y militar de los obreros y campesinos pobres y otros sectores interesados en la revolución y el socialismo.
Al respecto es importante repetir lo que se asevera en la plataforma de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista – Leninistas (CIPOML) “ el hecho de que el mundo capitalista se encamine hacia el hundimiento no significa ciertamente que cada crisis y cada hundimiento económico provocarán movimientos obreros y populares serios, y que cada reacción de los trabajadores se manifestará por < revueltas>. En tanto la clase obrera y los pueblos muestren debilidades, y mientras que las clases del capital las utilicen con mucha habilidad, no habrá ninguna crisis y ninguna dificultad que estos últimos no puedan remontar”.(17).
Debemos comprender que esta crisis que se vive actualmente y que tendrá en los próximos meses severas consecuencias para los países pobres y oprimidos y, para la clase obrera internacional, debe ser aprovechada para elevar la conciencia de las masas, para avanzar en la organización política revolucionaria de los trabajadores y las fuerzas sociales interesadas en la derrota definitiva del capitalismo e imperialismo, para acelerar los momentos que nos lleven al desenlace final, esto es, a la conquista de poder popular y a la construcción de la sociedad socialista.
Es importante recordar como lo hace la CIPOML que “ Para la clase obrera, la revolución es un movimiento que sirve al derrocamiento del capital y a la instauración de su dominación de clase ... como antes, la cuestión central de la revolución es la cuestión del poder, la conquista del poder por la clase obrera significa romper el aparato del Estado burgués, reemplazarlo por su propio aparato de Estado, que no es otra cosa que una nueva organización socio-política de la sociedad”. (18).
La crisis del capitalismo mundial nos traerá, a no dudarlo graves males, pero puede ser aprovechada también para la organización y la lucha de los proletarios y pueblos del mundo, para acabar con ella, y sobre las ruinas del viejo orden, construir un mundo nuevo, de todos y para todos los trabajadores y pobres.
22 de marzo de 2.008
Referencias:
1.- Bill Gates pide un “Capitalismo creativo” para lidiar la pobreza. Davos (Suiza) Xinhua, 24 de enero de 2.008.
2.- El desacoplamiento parece real. Oscar Ugarteche.
3.- Bill Gates pide un “Capitalismo creativo” para lidiar la pobreza. Davos (Suiza ). Xinhua, 24 de enero de 2.008.
4.- Estados Unidos al borde la recesión: Greenspan. Reuters, 24 de enero de 2.008
5.- El crudo con nuevo récord y el dólar cae. The New York Times / Le Monde.
6.- Gran Bretaña lista para tomar medidas para estabilizar la economía. Reuters, 17 de marzo de 2.008.
7.- Últimas noticias: Quiebra Bear Stearns Corp. La crisis estadounidense empeora. Oscar Ugarteche, ALAI AMLATINA, 19 marzo de 2.008. México D. F.
8.- La Reserva Federal EE. UU. Toma más medidas para reforzar la liquidez. Reuters, 11 de marzo de 2.008.
9.- Discurso del Presidente Bush sobre el Estado de la Nación, 28 de enero de 2.008
10.- Los costos de la guerra para Estados Unidos. Bob Herbert, The New York Times, Diario Expreso, 12 de marzo de 2.008.
11.- E. U. con gripa ¿Neumonía mundial?. Miguel Vargas milenio.com, 28 de enero de 2.008.
12.- Economía de EE. UU., arrastra a todos. Inversionistas huyen y aceleran caída del dólar. Steven R. Weisman, The New York Times. El Universo, 23 marzo de 2.008.
13.- Inversionistas extranjeros sacan a flote a economía de EE. UU. The New York Time, Diario Universo, domingo 3 de febrero de 2.008, pág.4.
14.- Iden.
15.- La situación internacional y nuestras tareas. “Nuevo orden mundial”, el capitalismo y el imperialismo, pág.27. Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista – Leninistas (CIPOML). Publicación del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (PCMLE). Julio de 2.007.
16.- Iden. (pág. 65)
17.- Iden. (pág. 72)
18.- Iden (págs. 96 y 97)
DEFINICIÓN DE ALGUNOS CONCEPTOS
Recalentamiento: Cuando una economía esta siendo sometida a fuertes presiones inflacionarias y a reajustes severos en el mercado del trabajo con tendencias al aumento de las tasas de desempleo, lo cual en un proceso va a la peligrosamente por el camino de la recesión económica
Deflación: Situación contraria a la inflación, donde bajan los precios de bienes y servicios, las tasas de interés y en relación con ello aumenta la capacidad adquisitiva de las monedas. Se impulsa esta medida frente a condiciones fuertemente recesivas con el propósito de activar la demanda, el consumo.
Redescuento: Son operaciones mediante las cuales el Banco Central de un país, compra cartera de los bancos privados, con un pequeño beneficio, entregándoles recursos con el objetivo de ayudar a generar liquidez en el mercado crediticio. Muchas veces, ellos quedan con documentos de deudas de difícil cobro.
Balanza de Pagos: Registro contable anual, de los ingresos y egresos de las transacciones (comerciales, servicios, capitales) que realiza un país con otros países
POR CIEN DÓLARES YA NO TE DAN NI LA HORA...
Escribe Luis CASADO – 22/05/2008
Hubo una época en la que los agentes secretos compraban otros agentes secretos con dólares contantes y sonantes. El viejo truco cinematográfico de la valija llena de fajos hacía soñar a medio mundo hasta el momento en que el viento terminaba por esparcir irremediablemente los billetes p’al carajo, introduciéndole una tremenda carga de angustia al respetable.
Otros pueblos del mundo, otras culturas, no le rinden la misma pleitesía y adoración al icono sagrado del “dollar bill” y a nadie, ni siquiera al Vaticano, se le ocurriría hacerle publicidad al Todopoderoso poniendo la conocida frase “In God we trust” en los pagarés, las letras, las tarjetitas de crédito o en la moneda fiduciaria.
A menos que no sea al revés y no se trate de una plegaria para que “the Almighty” proteja y socorra al dólar cada vez que uno lo recibe a cambio de mercancías menos virtuales. Siento que aquí hay como una idea a explorar…
Y ya haría falta, visto que cuando le das diez dólares al tipo que te abre la puerta en un hotel de Ouagadougou, el goma te lanza una mirada tal que comprendes ipsofactamente que con eso no le alcanza ni para el cafelito de la mañana. Tal vez ayer si le alcanzaba, pero al ritmo que se devalúa el dólar de aquí a la semana entrante solo le servirá para encender el brasero.
De aquí a poco, vistos los precios del gas, la parafina y otros contaminantes utilizados para calentarse y cocinar, volveremos al carbón de espino. Y al cretino que cerró las minas lo enviarán a Lota a rogarle a los mineros que se vuelvan a poner el casco.
Pasa que ayer la FED publicó una nota sobre los debates internos del 29 y 30 de abril a propósito del impacto del dólar débil en la inflación:
"Numerosos participantes, más numerosos que en enero pasado, consideraron que los riesgos de aumento de la inflación son más importantes que los riesgos de baja”.
Como ves, a estos linces no les puedes ocultar nada: al cabo de cuatro meses descubrieron que si su moneda no vale un