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Economía con Máximo Kinast

¡YA NO QUEDAN POBRES! (En chile)

Escrito por Luis Casado   

miércoles, 20 de junio de 2007

Fuente:www.elclarin.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=7400&Itemid=1523 

Distribuido por Política Cono Sur 

 

¡Ya está ! Hemos terminado de cagarla. Y que no se diga que no te había prevenido. En mi libro “No hay vacantes”, publicado por El Periodista el año de gracia de 2006, afirmaba que si le “consagrásemos un punto porcentual del PIB anual a mejorar las condiciones de existencia del decil más pobre, te caerías de la silla de sorpresa porque aumentaríamos en tal modo los ingresos de los atorrantes que en Chile no quedaría un indigente ni para colección de museo. Ni siquiera un pobre”.

Quién iba a imaginar que quienes manejan la manija iban a ser tan geniales que eliminarían la pobreza y los pobres en tiempo record y para más empuñaduras del florete (1) sin redistribuir ni uno. La copia feliz del éden ha dejado a todo Dios pasmado, hasta el Banco Mundial está acojonado y los Traperos de Emmaüs tienen previsto cerrar el boliche visto que no queda ni un pobre por socorrer.

Nada por aquí, nada por acá, aquí no hay trampa, truco ni pillería, se terminaron los pobres.

El método que sugerí en el libro, que consiste en redistribuir el ingreso, me lo tengo que meter en las bragas porque los demiurgos de la felicidad en la tierra (¡coños, si es que son la rehostia!) acabaron con los atorrantes enriqueciendo a los ricos. Si no me crees mira las cifras, los beneficios de las multinacionales, de la gran minería, de la banca y el comercio, en fin, el índice de Gini para que me entiendas. Seguimos teniendo el triste privilegio de una de las peores distribuciones de la riqueza en el mundo, pero eso sí, la encuesta Casen funciona como el Terminator del pobrerío, con Andrés Velasco en el papel del Schwarzeneger de los cojones.

Servidor, precavido y prudente, sugería en el libro ya citado: “Empieza a almacenar uno o dos indigentes, un par de pobres, porque después... será difícil encontrar alguno, y en una de esas se ponen de moda, y el mercado determina que todo lo que es escaso es caro, la ley de la oferta y la demanda, tú me entiendes”. En esa estamos ahora...

Eso sí, no porque hayan dejado de ser pobres pueden subirse a una micro. Primero, porque cuando no se es pobre con 1.570 $ diarios, sigue siendo difícil pagar 760 $ para ir y volver, y segundo porque gracias al Transantiago ya no llegan micros a los barrios atorrantes (¡cuando te digo que son la rehostia!).

En eso estaba cuando de Limache me llegó un emilio (los huevones cursis dicen “imeil”) con dos o tres datos que me tiraron de espaldas. Según el expeditor “En Chile hay 423.770 personas que reciben pensiones de vejez, antigüedad e invalidez inferiores al salario mínimo. A esa cifra hay que sumarle 262.175 personas que reciben pensiones de viudez, orfandad y montepíos también inferiores al salario mínimo. Sin olvidar a los 372.711 ancianos que, no habiendo cotizado, reciben pensiones asistenciales del orden de los 40.000 pesos mensuales. Por si fuese poco, se estima que unas 450.000 personas no tienen acceso a las pensiones asistenciales como resultado de los insuficientes recursos presupuestarios asignados por el Estado. Chile ocupa el 12° lugar entre los países de peor distribución del ingreso en el mundo (de abajo p’arriba se entiende). La Dieta parlamentaria representa 41 veces el salario mínimo, mientras que en Inglaterra esa proporción es 6,5 veces, en España 12,2 veces y en los EEUU 15,6 veces. En el sector público la proporción del salario más alto al salario más bajo es de 30 a 40 veces (sin contar los sobresueldos). En Chile hay 2.173.215 discapacitados, o sea el 12,9 % de la población, del cual el 87,9 % vive de una pensión asistencial”.

Tú, que no eres tan peras cocidas, sabes que el mejor método que se ha inventado para terminar con los pobres consiste en manipular la definición de la pobreza. La definición actual, vigente desde los tiempos de la dictadura, determina que un chato que vive con 50 lucas mensuales no es pobre.

Algo me dice que se trata de la misma técnica que permite definir a Chile como un país “democrático”, y a la Concertación como una coalición “progresista”.


 

(1)“para más empuñaduras del florete” queda más apañao que “para más cachas”.

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