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SIGNOS DE DEBILIDAD AVISAN DE LA CAIDA DEL IMPERIO

SIGNOS DE AVARICIA Y DE EXTREMA POBREZA
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EL DERROCHE ES ABSURDO Y DE PROPORCIONES NUNCA IMAGINADAS
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¡COMO MEDIO MILLON DE DOLARES POR MINUTO!
Claro, si a Estados Unidos sólo le cuesta el papel y la tinta para imprimirlos.
LA DECLINACION DEL DOLAR... Y DE LOS ESTADOS UNIDOS
Por Jorge Beinstein
Difundida por Provincia Virtual
Desde comienzos de 2002 el dólar inició un descenso que actualmente continúa y que según la mayor parte de los expertos se agravará en los próximos meses.
La declinación despegó poco tiempo después de los atentados (o auto-atentados) del 11 de Septiembre de 2001, es decir del lanzamiento de la ofensiva bélica global de los Estados Unidos.
Existe un encadenamiento causal claro entre la decadencia económica del Imperio y la tentativa desesperada de sus dirigentes por frenarla a través de una sucesión de victorias militares en Asia Central y Medio Oriente.
Si esa estrategia hubiera sido exitosa la superpotencia controlaría hoy la mayor parte de la franja eurasiática que se extiende desde los Balcanes hasta Pakistán atravesando Turquía, la cuenca del Mar Caspio, Irak, e Irán, dominando así cerca del 70 % de los recursos petroleros mundiales.
Ese hecho le habría permitido asegurar su hegemonía financiera internacional simbolizada por el reinado universal del dólar.
Pero la aventura fracasó y hoy los norteamericanos están empantanados en Irak y Afganistán mientras se reduce su influencia sobre Eurasia.
Andre Gunder Frank sostenía que el poder de los Estados Unidos descansa sobre dos pilares decisivos: el dólar y el Pentágono, el primero (la hegemonía financiera) sosteniendo al segundo y este último imponiendo los privilegios económicos del Imperio.
Esta fortaleza doble ha predominado desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y tuvo su período de auge entre 1945 y 1971, año en que la Casa Blanca decidió liquidar la conversión de dólares en oro amenazada por las reservas dolarizadas en poder de las otras potencias industriales.
A partir de ese momento se desarrolló una etapa monetaria turbulenta donde el dólar siguió reinando en el planeta gracias a un juego perverso que acordaron los países ricos y que culmina ahora con un empapelamiento global que puede conducir a una incontrolable sucesión de crisis financieras.
La declinación del dólar después de 1971 el dólar ya no era la moneda de una superpotencia económica ascendente sino dinero-papel emitido por una economía que iba perdiendo competitividad y cuya producción petrolera había entrado en declive.
Sin embargo su consumo siguió creciendo y en consecuencia sus importaciones lo que la convirtió en el principal mercado internacional. Europeos, japoneses, sudcoreanos y más recientemente chinos encuentran en los compradores norteamericanos clientes cuyo volumen general de demanda no puede ser remplazado.
Algunos indicadores ilustran bien la decadencia de la economía norteamericana.
En primer lugar el déficit comercial que fue creciendo desde cifras relativamente modestas a mediados de los 1970 hasta superar los 700 mil millones de dólares en 2006, en este último año por cada dólar de exportación de bienes se importaban dos.
En una primera aproximación al tema podría distinguir dos factores.
Por una parte el espiral ascendente de gastos públicos y privados donde se combinaron el consumismo propio de una sociedad privilegiada, con la expansión del aparato militar y otras erogaciones parasitarias.
Y por otro lado la perdida de competitividad industrial, el retraso relativo en la carrera las innovaciones productivas. Pero ambos procesos forman parte de un fenómeno más amplio de decadencia cultural que incluye también a la degradación institucional, a la creciente apatía de la población ante el sistema de representació n política, el ascenso de la criminalidad, etc.
Un segundo indicador de deterioro es la reducción del saldo de los beneficios de negocios de norteamericanos en el exterior contra los beneficios de extranjeros en los Estados Unidos, en el pasado el mismo compensaba en parte los déficits comerciales pero en 2006 y por primera vez en noventa años esa cifra fue negativa.
En tercer término y como resultado de la evolución de los indicadores anteriores el déficit de cuenta corriente creció vertiginosamente: 140 mil millones de dólares en 1997, 389 mil millones en 2001... 834 mil millones en 2006.
Un cuarto indicador es el crecimiento del déficit fiscal que pasó de 2.800 millones de dólares en 1970 a 74 mil millones en 1980, 240 mil millones en 2000 para alcanzar en 2005 los 430 mil millones.
La decadencia productiva fue compensada con una avalancha de déficits y deudas que apuntalaron la expansión del mercado norteamericano.
El resto del mundo le abrió la canilla del crédito indefinido entregando mercancías y servicios a cambio de papeles (dólares, títulos públicos, acciones, deudas empresarias, etc) y en el interior sucesivas olas de créditos al consumo y la inversión alentadas, sobre todo desde mediados de los años 1990, por burbujas especulativas que ampliaron el poder de compra de los estadounidenses.
Al mismo tiempo el ahorro personal descendía, la parte de los ingresos destinado al ahorro que históricamente representaba entre el 7% y el 8 % había descendido al 4,3 % en 1998, para caer al 2,4 % en 2003, 2 % en 2004 y a cifras negativas en 2005 y 2006 (respectivamente -0,4 % y -1 %).
Al comenzar la década actual, cuando se desinfló la burbuja bursátil, era evidente que la hegemonía financiera de los Estados Unidos había llegado a un punto crítico. La enorme desproporción existente entre su declinante potencial productivo y la masa de papeles-dólar circulando por el mundo (dólares reales y toda clase de papeles dolarizados) comenzó a provocar los primeros crujidos de la moneda norteamericana que rápidamente se convirtió en irresistible descenso de su valor en relación con el oro y las otras divisas fuertes, el euro y el yen.
El gobierno de Bush respondió impulsando una nueva burbuja especulativa basada en los negocios inmobiliarios, la más grande de la historia: inundó la economía con créditos baratos y redujo los impuestos de los ricos, el consumo y el Producto Bruto Interno crecieron a tasas altas. Volvía la prosperidad... ¿pero por cuanto tiempo?
Junto a ello la Casa Blanca exacerbó la tendencia a la militarización, los gastos militares que ascendían desde el final de la era Clinton tomaron un fuerte impulso, en consecuencia aumentaron el déficit fiscal y el endeudamiento público.
Los Estados Unidos habían intentado detener su declinación por medio de una loca fuga hacia adelante expandiendo el consumismo sin respaldo productivo interno y desatando una desmesurada agresión imperialista en Asia. Pero esa doble apuesta se vio rápidamente acorralada por su propia debilidad estructural, la aventura se apoyaba en una montaña de papel, en la acumulación de deudas de todo tipo y de reservas en dólares de chinos, japoneses y europeos, es decir en créditos otorgados al Imperio por dichos países.
Mientras en la superficie la fiesta militar y consumista aturdía al planeta en la profundidad del sistema global el reinado financiero norteamericano declinaba.
Hacia mediados de la década actual los dos pilares del Imperio empezaron a tambalear al mismo tiempo: desastre en Irak y degradación del dólar.
¿Parásito o basurero?
El argumento corriente es que los Estados Unidos parasitan sobre la economía mundial entregando dólares con valor futuro incierto a cambios de bienes y servicios. Pero la pregunta clave es porque japoneses, europeos, chinos, sudcoreanos y otros aceptan esa estafa.
Mi respuesta es que tal 'estafa' no existe y que en realidad el gigante enfermo viene siendo engordado por esos países porque es su cliente decisivo, sin él, sin su consumo, sin su espacio de negocios, la crisis de sobreproducción crónica que sufre desde hace más de tres décadas el capitalismo mundial se convertiría en un derrumbe imparable.
Un tercio de las exportaciones chinas van hacia los Estados Unidos y otro tanto a países asiáticos cuya capacidad de pago ndepende estrechamente de sus exportaciones a la superpotencia.
Los otros países industriales o emergentes de Asia como por ejemplo Japón o Corea del Sur tienen una dependencia similar.
La Unión Europea, en especial sus países líderes, presentan una inter-penetración industrial, comercial y financiera con el Imperio de tal magnitud que su destino está absolutamente ligado al mismo.
En síntesis, el parásito es en realidad un enorme depósito-basurero de bienes, servicios y fondos y la decadencia norteamericana no es otra cosa que la cara visible de la decadencia global del capitalismo.
El dólar, es decir el instrumento de 'pago' de la economía (deficitaria) norteamericana es la pieza esencial de toda la trama.
Su caída demasiado rápida provocaría una contracción general de las importaciones de los Estados Unidos y de su nivel rentabilidad interna (medido según las otras divisas) comprimiendo directamente tanto las ventas como las inversiones de esos países en el Imperio.
Pero además dicho derrumbe causaría la hiper revaluación del yen y del euro lo que reduciría de manera significativa las exportaciones de la Unión Europea y Japón con fuertes impactos recesivos en ambas potencias. China también se vería negativamente afectada.
Todos estos países tratan entonces de apuntalar al dólar, sin embargo a medida que la economía estadounidense se va debilitante (proceso irresistible en el mediano y largo plazo) deben tomar algunas precauciones aunque no es mucho lo que pueden hacer.
Los europeos solo tratan de prolongar la agonía porque saben que el desenlace fatal los golpeará duramente, algo parecido hacen los japoneses, y los chinos intentan tímidamente diversificar (desdolarizar) sus mega-reservas dolarizadas sabiendo que si desdolarizan rápido pueden llegar a provocar una catástrofe financiera global que también los dañara a ellos.
Todos han llegado a la conclusión de que no pueden quedarse indefinidamente en el reino del dólar pero también saben que no pueden irse de un día para otro, ¿donde está la 'solución'?, en ninguna parte (algunos esperan sin decirlo que el paso del tiempo despeje alguna vía de salida).
Por eso miden con extrema prudencia cada movimiento, intensifican las consultas entre ellos, se extorsionan mutuamente, se dan golpes bajos, se ayudan...
Sombras amenazantes. Sin embargo más allá de las triquiñuelas de las grandes potencias existen fenómenos que determinan la coyuntura y sobre los cuales los estados de los países ricos tienen una influencia limitada. Principalmente el proceso de financiarización que fue avanzando en las tres últimas décadas y que puede en cualquier momento producir hechos catastróficos.
Pensemos por ejemplo en la especulación con 'derivados', complejas articulaciones de negocios que se expanden vertiginosamente y que según el Banco de Basilea que contabilizada su volumen global se estaría aproximando a los 400 millones de millones de dólares (equivalente a casi de diez veces el Producto Bruto Mundial), prestemos atención a la sobreacumulación de reservas (casi totalmente dolarizadas) en los países periféricos que ya supera los 3200 millones de millones de dólares, pero también observemos el tamaño de la burbuja inmobiliaria global equivalente al Producto Bruto de los países ricos.
Algunas de estas masas financieras son relativamente controlables, por ejemplo las reservas, pero otras mucho menos como es el caso de los negocios con 'derivados' o la especulación inmobiliaria.
Decae (gradualmente por ahora) el dólar y aparecen las primeras señales de desconfianza hacia las otras monedas 'fuertes' como el yen o el euro cuyas economías de respaldo, Japón y la Unión Europea, están estrechamente ligadas a la de los Estados Unidos.
Ello incita a los especuladores a diversificar su negocios y a un cortoplacismo mayor pero también en algunos casos (cada día más numerosos) a buscar valores de refugio, un ejemplo de ello es la especulación sobre el oro cuyo precio ha estado ascendiendo desde el comienzo de la década actual acercándose en algunos momentos a su mayor nivel histórico (alcanzado en 1980 con algo más de 800 dólares la onza). ¿A cuanto puede llegar el precio del oro si tan solo una pequeña porción de la masa especulativa global se vuelca hacia ese metal?
Seguramente una euforia del oro desataría otras euforias precipitando una turbulencia internacional difícil de imaginar.
Pero la financierización no es el único problema, el tema del agotamiento de los recursos energéticos no renovables es también grave. Como sabemos las cuatro principales potencias industriales (Estados Unidos, Unión Europa, Japón y China) son abrumadoramente deficitarias en materia energética, su expansión probablemente se desacelerará debido al inevitable enfriamiento de la economía norteamericana, pero aún con crecimiento bajo seguirán presionando sobre (agotando) las reservas energéticas globales: el precio del petróleo, por ejemplo, seguirá subiendo aunque en ciertos períodos a ritmos menos estridentes.
Y un agotamiento provoca otro, porque el desarrollo de los biocombustibles tendiente a compensar la declinación de la producción petrolera se apropia de tierras fértiles actualmente utilizadas en la producción de alimentos que sufrirá así un impacto negativo.
La 'solución científica' al problema es aumentar en ambos casos la productividad por hectárea cultivada con aplicación masiva de transgénicos (y degradación a mediano plazo de la tierra agrícola).
Crisis financiera (simbolizada por la declinación del dólar) manifestación de una crisis crónica de sobreproducción global y agotamiento de recursos productivos (crisis de subproducción) se combinan para marcar la irrupción de un fenómeno sin precedentes en la historia de la civilización industrial.
La declinación del dólar no es solo la de una moneda, así se trate de la moneda global dominante, si fuera así las superpoderosas instituciones financieras de los países ricos podrían imponer alguna alternativa superadora, por supuesto en medio de disputas feroces entre las grandes potencias.
Lo que está en crisis es la totalidad del sistema monetario mundial incluyendo al dólar y las otras divisas 'fuertes' expresión de una crisis-decadencia estructural alimentada por (y alimentando) desajustes que se van agravando.
EL FMI SE FUNDE Y SE NIEGA A HACER EL AJUSTE
Boletín informativo - red solidaria de revistas
Correspondencia de Prensa
Año IV - 22 de febrero 2007 –
Redacción: germain5@chasque.net
El FMI sufre una crisis por la caída de ingresos y en lugar de seguir su receta clásica de achicar gastos, los sube y estudia vender su oro.
Rodrigo Rato, director gerente del FMI, le pidió consejos a un "comité de notables".
Marcelo Zlotogwiazda
Página/12, Buenos Aires, 22-2-07
Debido a que los estrepitosos fracasos de sus recetas han terminado por espantar a la mayoría de sus principales clientes, el Fondo Monetario Internacional ha sufrido una sensible merma en los ingresos que cobra por los créditos y ya se encuentra en una situación deficitaria e insostenible por mucho más tiempo. Para enfrentar la crisis convocó a un comité de notables que acaba de emitir un informe donde se recomiendan una serie de medidas entre las que se destacan vender parte de sus reservas de oro para invertir el dinero especulativamente, y comenzar a cobrar por servicios de asistencia técnica a los países miembro.
Las propuestas que serán debatidas por el Consejo Ejecutivo de la institución durante la cumbre anual de primavera en Washington ya recibieron fuertes cuestionamientos por no aplicar "su propia medicina ajustando sus exagerados gastos", y por pretender usar las reservas de oro para un autosalvataje "moral y económicamente indefendible" en lugar de destinarlo a cubrir las urgencias de sus socios más pobres.
Su desprestigio y la extendida convicción de lo inconveniente que resultaba su asistencia provocó que en tres años el FMI se quedara con casi ninguno de sus prestatarios más importantes, y en consecuencia sin la fuente básica de recursos que es el interés que cobra. Las cancelaciones anticipadas de los créditos por parte de la Argentina, Brasil, Indonesia, Rusia, Uruguay, Bulgaria, Argelia, Armenia y algunos otros socios menores redujeron en forma drástica los fondos pendientes de reembolso, de un máximo de 108.000 millones de dólares en 2003 a menos de 30.000 millones actualmente.
El único país que aún adeuda un monto muy significativo es Turquía, que pese a también haber realizado precancelaciones, todavía debe cerca de 10.000 millones de dólares, y el que le sigue es Ucrania con menos de 1000 millones. "Dado el alto nivel de reembolsos, el crédito pendiente es el más bajo de los últimos veinticinco años", afirma quejoso el último Informe Anual del organismo que conduce el español Rodrigo Rato. Para colmo, el grueso de dinero a cobrar es a países muy pobres, lo que para una institución financiera constituye una debilidad de cartera.
Pese a la merma de ingresos, los gastos siguieron en ascenso. Tal como informó Página/12 en septiembre del año pasado, el gasto presupuestado para el ejercicio que finaliza en abril es un 5,4 por ciento mayor al del año anterior y un 22 por ciento más alto que el de hace tres años. El resultado es un déficit estimado de 105 millones de dólares para el ejercicio en curso, pero que treparía a 368 millones de dólares para el 2010 según las proyecciones del propio Fondo.
Para contrarrestar esa tendencia explosiva, la conducción convocó a un "Comité de Eminencias" encabezado por el presidente del banco JP Morgan-Chase, Andrew Crockett, e integrado entre otros por el último titular de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Alan Greenspan, al que le encomendó analizar la situación y emitir recomendaciones. El encargo estaba circunscripto a fortalecer los ingresos de la institución, y los responsables obedecieron al pie de la letra. El informe final entregado el 31 de enero pasado contiene una acotada serie de propuestas, entre las que sobresalen:
- Modificaciones estatutarias para "expandir las operaciones de inversión financiera de manera de generar ingresos extra".
- "La venta de 400 toneladas de oro de las reservas" que a valor de mercado equivale a 6600 millones de dólares y que invertidos generarían 195 millones de dólares de ingresos adicionales por año.
- El cobro de servicios de asistencia técnica que actualmente no son onerosos.
Las objeciones no se hicieron esperar. "El Comité ignora los exorbitantes costos en que está incurriendo una institución que es percibida por muchos como ilegítima", señala un artículo que anteayer publicó el Bretton Woods Project, una red de organizaciones no gubernamentales crítica de las dos instituciones creadas en la postguerra en Bretton Woods, el FMI y el Banco Mundial.
En el artículo titulado "Poniendo el carro delante del caballo", se cita al economista peruano Jurgen Schuldt, que en relación con el déficit del organismo ironiza con que "debería aplicar la misma receta que le ha impuesto a los países que tenían crisis financiera, es decir que debería tomar de su propia medicina ajustando sus exagerados gastos". Y en cuanto a la idea de vender las reservas de oro, amplifica la opinión del consultor británico Sony Kapoor, para quien "el uso de un recurso público para financiar el salvataje de una entidad que es ampliamente y crecientemente considerada como irrelevante y sobredimensionada, que encima acaba de inaugurar un fastuoso edificio, es económica y moralmente indefendible".
La información difundida por Correspondencia de Prensa es de fuentes propias y de otros medios, redes alternativas, movimientos sociales y organizaciones de izquierda.
Ernesto Herrera:
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Enviado por Marzha Navarro
Y VA A CAER, Y VA A CAER... EL IMPERIO VA A CAER
El desplome de la Bolsa china causó un martes negro mundial
Una baja de casi 9% en el valor de las acciones de la Bolsa de Shanghai sacudió ayer a los mercados mundiales del Pacífico al Atlántico, en un efecto dominó que cruzó todos los continentes.
Fue la peor jornada en 10 años para la Bolsa china y varias las razones para esta crisis: mayores controles para frenar una burbuja bursátil en el gigante asiático que generaron una venta compulsiva de papeles, de ahí la fuerte caída; un discurso del ex titular de la Reserva Federal de EE.UU., el influyente Alan Greenspan, quien auguró una posible recesión en su país para este año; y, como condimento político, aunque de menor peso, un fallido atentado suicida en Afganistán contra el vice de EE.UU. Dick Cheney.
La caída de Shanghai replicó en todas partes. En Wall Street, la Bolsa neoyorquina tuvo la peor performance en puntos desde el fatídico setiembre de 2001 (en la reapertura tras el atentado al World Trade Center) y la peor en porcentaje (3,3 por ciento) desde 2003. Varios operadores manifestaron temores sobre la salud de la primera economía mundial al conocerse cifras menores a las esperadas en cuanto a órdenes de fabricación de bienes durables, otro elemento que explicó las caídas. El valor del dólar también cayó frente a otras monedas.
En Europa, las Bolsas de Londres, Francfort, París y otras tuvieron pérdidas del 2 y 3%. En Madrid, el panel para empresas latinoamericanas observó una baja del 5%. Fue más leve la repercusión en Bolsas de Asia. Y más fuerte en Latinoamérica: la Bolsa de Buenos Aires cayó 7,5% y la de San Pablo, 6,43%, su peor día desde setiembre de 2001.
En Shanghai, como en otras Bolsas, las operaciones se paran si el indicador general cae más de 10%. Eso se puso en práctica en 1996 pero nunca había sucedido un derrape como el de la víspera, mayor aun al del 18 de febrero de 1997, cuando bajó un 8,9% tras la muerte del líder comunista Deng Xiaoping, propulsor de las reformas de mercado. Más de 800 empresas terminaron ayer con un retroceso superior a ese límite de 10%: bancos, automotrices y acerías fueron los más afectados.
En el panel de Shanghai dominan largamente los grandes conglomerados estatales chinos: de bancos, infraestructura, minería, puertos, telecomunicaciones, siderúrgicos, aeropuertos, etc.
Gatilló la rueda negativa la decisión del gobierno de Beijing de subir los encajes bancarios, es decir, la parte de los fondos del sistema financiero que no pueden movilizarse. También se impusieron controles bancarios y se anunció que una comisión con la autoridad de control de la Bolsa, el Banco Central, el Ministerio de Comercio y la policía vigilará los movimientos bursátiles, para dar más transparencia y evitar la especulación. Y filtrará la procedencia de los fondos invertidos para detectar fraudes, luchar contra los delitos de uso de información privilegiada y reforzar la vigilancia del mercado. En 2006, el frenesí de operaciones infló el índice general 130% y el gobierno sospecha de dinero espurio.
"Actualmente hay una burbuja. Los inversores deben preocupar se sobre los riesgos", advirtió recientemente Cheng Siwei, vicepresidente de la Asamblea Nacional Popular (Parlamento), inquieto por las amenazas que pesan sobre los ahorristas chinos.
Conocidas las medidas, ayer muchos inversores externos, pese a que siempre reclaman más "transparencia" al mercado chino, se retiraron en masa del mercado y provocaron la caída. Otros llamaban a la prudencia.
Los rumores de que "China piensa imponer una tasa a las ganancias de capital derivó en una caída de los mercados regionales", dijo S. Sharath, analista financiero de Malasia. Para otros expertos, las medidas apuntan a enfriar algo la notable expansión china de los últimos años.
Sin embargo, los temores de un verdadero crac bursátil son infundados, estimó Johanna Melka, analista del banco Ixis CIB. "Los contextos macro y microeconómico (chinos) son sólidos. El mercado de acciones en China se va a sanear y madurar cada vez más bajo el impulso de la presencia creciente de inversores institucionales, una reducción de la liquidez, un aumento del capital bursátil y, por lo tanto, una mejor representación de la economía en los mercados", estimó en un estudio reciente.
Pero el hundimiento bursátil de ayer refleja no sólo las tensiones de la economía china sino también los temores de una recesión en EE.UU. y las tensiones políticas en torno a Irán y Afganistán, dos escenarios que no tienen solución a la vista.
¿QUÉ HACER ANTES DE QUE CAIGA EL IMPERIO?

Por Máximo Kinast
En febrero del 2003 publique en varios medios de Internet "La Caída del Imperio", un artículo que es facil de encontrar en Google o leer en este blog, el primero publicado a su inicio en Julio del 2006.
Soy uno de los primeros, (si no soy el primero) en vaticinar la quiebra y caída de los Estados Unidos de América y del dólar. Estoy convencido de que este año la crisis será de universal y público conocimiento, en especial en la espectacular caída del dólar, que antes de fin de año valdrá unos pocos centavos de euro, como anuncié a comienzos del año 2003.
Uno de los factores determinantes de la crisis es, justamente, lo que hasta ahora ha defendido a la economía de USA. Me refiero a que los Bancos Centrales o de Reserva invierten en dólares, dando un respaldo que la moneda norteamericana, por si sola, no tiene, porque hay un excedente de dólares como para comprar mil veces este planeta (lo que es imposible) y por tanto la inflación o la desvalorización del dólar esta frenada por un hilo.
China ha estornudado ayer. Hoy se han resfriado todas las economías y las bolsas tiemblan. ¿Qué pasará cuando China decida diversificar su cartera de reservas, en la cual hay un millon de millones de dólares? Porque lo hará. Está obligada a hacerlo. Actualmente esa cartera vale en el mercado menos de la quinta parte. Si China quisiera vender hoy sus dólares, le darían menos de doscientos mil millones de dólares (en monedas sólidas, como el sol peruano, el peso chileno o el euro europeo) por su millón de millones.
Los ricos del mundo ya no aceptan dólares y estoy seguro de que están cambiando sus ahorros por oro, euros y por otras monedas.
La mejor inversión es en productos inmobiliarios, o simplemente en tierras... en cualquier lugar del mundo. La población mundial aumenta; el tamaño del planeta permanece igual.
La solución a la crisis está en la lucha universal contra el hambre y contra la pobreza. Hay millones de millones de células grises desperdiciadas. Los ricos necesitan desesperadamente 'fabricar' mercados. Y eso es algo muy serio, que han de abordar de manera responsable y no como están haciendo algunas transnacionales de la publicidad que pretenden vender productos a la gente que tiene menos de dos dolares diarios.
La solución está en dar educación gratis a todo el mundo. Incorporar a los pobres a los beneficios de la globalización.
¡Y todo eso se puede conseguir con el valor de un par de submarinos atómicos!
O, simplemente, ¡aplicando la Tasa Tobin!
La otra posibilidad es que la crisis de los Estados Unidos nos arrastre a todos y se acabe la especie humana sobre la Tierra.
¡Usted puede elegir! ¿De qué lado está usted? Es asi de sencillo. Si usted es parte del problema, no tiene nada que hacer. Si usted está de parte de la solución haga lo siguiente:
1º Liquide sus dólares y compre lo que pueda, de preferencia oro, tierras, inmuebles o euros o moneda nacional.
2º Ayude, contribuya a crear mercados. Hemos de acabar con la pobreza e incorporar a los pobres a los beneficios de este mundo.
3º Difunda, reúnase, converse, exija cambiar armas por alimentos, armas por educación, armas por sanidad.
Con su ayuda quizás todavía tengamos alguna posiblidad.



