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Economía con Máximo Kinast

Modus Operandi

¿Y QUE LE DIJO EL OTRO?

Escribe Luis Casado – 10/11/2010

 

La cosa está que arde y tú no te enteras porque vives en Babia y lees diarios chilenos. A dos días de la apertura del G20 que intenta evitar una guerra monetaria, cada cual dispara salvas de advertencia. Pero con artillería pesada. Los chinos, por ejemplo, tratan al imperio con sus propios métodos. Si las agencias de calificación yanquis degradan la nota de tal o cual país para someterlo, la agencia china Dagong degrada la nota de los EEUU. ¡Nunca visto! Dagong duda abiertamente de la intención, -y de la capacidad-, de los EEUU de pagar su gigantesca deuda. De modo que va y degrada la nota de los USA de “AA” a solo “A+” como si tratase de un país tercermundista cualquiera. Quién te vio y quien te ve. “Los EEUU son un tigre de papel”, dijo Mao. Le faltó agregar que el papel era verde.

 

 “La agencia china estima que los problemas que afronta la primera economía mundial debiesen conducir a una recesión a largo plazo que reducirá la solvencia nacional. Dagong anuncia riesgos imprevisibles para la solvencia de los EEUU de aquí a uno o dos años”. ¡Los EEUU en el DICOM!, prevenido quedas.

 

La gota que colmó el vaso fue la decisión de la FED, -el banco central amerlok-, de fabricar 600 mil millones más de verdes dólares a partir de la nada absoluta. Europa tosió, Japón se atragantó y los países emergentes, de Brasil a Tailandia pasando por China, preguntaron si les estaban viendo el material genético. Con ese billete surgido de la nada la FED alimenta la banca estadounidense que lo usa para especular con las materias primas, o en los mercados bursátiles del prójimo, inundando de dólares todo el planeta. Resultado: el dólar baja, se deprecia, se desvaloriza. Los chinos, -que no estudiaron economía en Harvard-, saben que salen perdiendo porque son los principales acreedores de los EEUU. Incluso una deuda gigantesca, expresada en billetes de Monopoly no vale nada. Por otra parte, los bancos yanquis compran activos en todo el mundo con billete salido del bolsillo del Tony Caluga. ¿Capici? La devaluación de facto del dólar abarata los productos yanquis y encarece los del resto del mundo. De todo eso va la guerra monetaria.

 

Frente a esta verdadera agresión monetaria muchos países se defienden poniéndole barreras a la libre circulación de esta moneda ficticia. Xia Bin, consejero del banco central chino, lo pone clarito, clarito: “Mientras el mundo no haga nada para limitar las emisiones de divisas internacionales como el dólar, es inevitable que se produzca otra crisis”. El ministro surcoreano de Hacienda prevé “decididamente” un control de los flujos de capital. Su homólogo brasileño Guido Mantega declara “Todo el mundo desea que la economía americana mejore, pero el hecho de arrojar dólares desde un helicóptero nos daña a todos”. Por eso Brasil le sube los impuestos a los inversionistas extranjeros y a los capitales golondrina. Tailandia sugiere una acción concertada para luchar contra el aflujo de dólares hacia los mercados emergentes. El ministro de economía turco piensa que la decisión de la FED se volverá contra los EEUU, y un alto responsable indio destacó que si los EEUU tienen el derecho de relanzar su economía los otros países tienen el derecho de defender sus intereses.

 

¿Y Chile en todo esto? El patriota Felipe Larraín creó una comisión “para estudiar los efectos negativos del tipo de cambio”. El empresidiente se ocupa del Colo y de la ANFP. Así es de ejecutivo el ejecutivo.

 

Volviendo a las cosas serias, Francia, -que debe presidir el G20-, se propone “forjar las herramientas de la paz”. Sarkozy va a necesitar un mariscal. No. No de los que sirven en Talcahuano, ni de los que visten uniforme: uno de esos que labura el hierro. Porque el tema está complicado. La libra esterlina ha perdido casi un 25% con relación al euro, mientras el dólar se zambulle alegremente a su más bajo nivel desde enero último. El dólar australiano vale algo más que el dólar yanqui, lo que dista mucho de ser usual. Por un pinche dólar ya no te dan sino 82,4 yenes. Cada cual le echa la culpa al otro. El FMI, la OCDE, la UNCTAD y otros organismos inútiles chillan contra el “proteccionismo” por la mañana, y contra el exceso de competitividad al medio día. ¿Protegerse contra las manipulaciones del Primer Mundo? Eso no se hace.

 

Un amigo internético me hacía notar que los grandes ya no quieren jugar al Monopoly, sino a la pirinola, pero con pirinolas cargadas. Cuando juegan ellos siempre sale: “Toma todo”.

 

O salía: porque ahora les está saliendo gente al camino. ¡Yanquis tramposos! ¿Y qué le dijo el otro?

ESTAMOS PA' LA CORNETA

Escribe Luis CASADO – 26/09/2010

 

La firme. Si hay que ir a buscar algunos bacalaos a los EEUU para que aplaudan a Piñera y a Felipe Larraín, estamos pa’ la corneta. ¡Y qué bacalaos! El “premio Nobel de economía” Robert Merton, por ejemplo. ¿Vale la pena explicar una vez más que el premio Nobel de economía no existe? En todo caso este patriota es más conocido, ¡qué digo, célebre!, por la estafa del Long Term Capital Management (LTCM), un hedge fund para ricos en el que gracias a los calculitos de Robert Merton y su colega Myron Scholes solo se podía ganar. Algo parecido a lo que contaba Bernard Madoff. La reputación académica de Scholes y Merton (?) permitió convencer a los más reticentes y pronto LTCM tuvo colocaciones por un monto inimaginable: más de 1,2 billones de dólares, el equivalente del PIB de Francia. Pero… en pocos meses LTCM perdió tanto dinero que su quiebra eventual puso en peligro el sistema bancario internacional. La presente crisis tuvo un precedente. Ahora el tal Merton, invitado por Felipe Larraín, viene a Chile a declarar que en el año 2018 seremos “desarrollados”. Otra estafa.

 

En el lote invitado por Larraín también estaba Jeffrey Sachs, “experto” que le debe una merecida celebridad a sus sabios consejos económicos. Entre otros la “terapia de choc” que le aconsejó a Bolivia (1985), a Polonia (1989) y a Rusia (1991), y que tuvo consecuencias desastrosas. Rusia vio bajar su PIB en más de un 40% y la espantosa miseria que afectó a la inmensa mayoría del pueblo ruso explica la vuelta de manivela que vimos después con la llegada de Putin. Para no hablar de las decenas de miles de millones de dólares desaparecidas en manos de la mafia rusa, detallito que cuenta Joseph Stiglitz que en esa época estaba en el Banco Mundial. Jeffrey Sachs se permitió declarar que “Chile será uno de los países que va a entregar la forma de cómo poder terminar con la extrema pobreza…”. ¿Cómo hizo el mismo en Rusia?

 

Para completar el cuadro hay que mencionar la presencia de Laurence Kotlikoff, un economista que le cuenta a quién quiere oírlo que los EEUU ya quebraron p’al carajo. Pasa que Kotlikoff es así de cándido e ingenuo. De otro modo no se explica que, hablando de Chile, haya afirmado “que está “gratamente sorprendido” de la sana convivencia que existe entre todos los sectores políticos del país”. ¿El conflicto mapuche? Don’t know. Kotlikoff solo vio a los sectores políticos invitados por Felipe Larraín, y ahí no queda sino darle la razón visto que uno mismo lo dice: este país está cogobernado por la Alianza y la Concertación. Si quieres saber a qué dedica Laurence Kotlikoff lo más claro de su tiempo, te lo cuento: a los modelos y a las simulaciones. Cuidado, dije a “los” modelos, no a “las” modelos. Entre sus múltiples estudios de temas que importan está uno dedicado a saber si, a lo largo de su vida, los ricos gastan una parte mayor de sus recursos que los pobres. En serio. Ya ves que este tipo es cándido. En cuanto a saber si sus declaraciones en tierra chilena son otra simulación…

 

Si alguien dudaba aun de la realidad de una sociedad chilena dividida entre los herederos asumidos del legado de la dictadura y el pueblo de Chile que sufre las consecuencias, Kotlikoff lo deja clarito: “En mi visita a Chile he visto un elemento muy particular, que entrega las bases para el desarrollo, que es la posibilidad de tener a los distintos partidos trabajando en conjunto, respetando obviamente las diferencias de opiniones. Esto es una señal muy positiva, un gran indicador de desarrollo de la economía y de la sociedad”.

 

La costra transversal que mangonea el país puede respirar satisfecha. Gobernar para una ínfima minoría, imponer una de las más injustas distribuciones de la riqueza del mundo, consolidar una institucionalidad ilegítima y un modelo económico depredador de la naturaleza y del ser humano, concentrar los beneficios de un lado y la pobreza y el endeudamiento del otro, haber eliminado sistemáticamente la protección de los trabajadores que hacen la riqueza de los dueños de este “Club privado” que llaman Chile (David Rothkopf), transformarlo todo, la salud, la educación, la previsión, el mar, e incluso el aire, (sí, sí, el aire) en objeto de lucro, todo eso “es una señal muy positiva, un gran indicador de desarrollo de la economía y de la sociedad”.

 

Lo dicho: Estamos pa’ la corneta.

 

EL CHISTE DE LOS CRASH TESTS

Escribe Luis Casado – 08/09/2010

Cuando a algún genio se le ocurrió someter los bancos europeos a pruebas de esfuerzo te adelanté que no servirían de mucho.  Entre otros porque quienes evalúan las pruebas de esfuerzo forman parte del universo de forajidos que  aprovecha cualquier información para especular. De entrada,  ¿qué es un crash test?  Simple: se trata de simular en el papel que los bancos se ven enfrentados a una situación crítica en razón de acontecimientos imprevisibles (si fuesen previsibles no habría situación crítica o no debiese haberla) para determinar cuáles son sus posibilidades de sobrevivir. ¿Qué clase de “acontecimiento imprevisible”? Pos eso: un deterioro general de la economía y algunas de sus secuelas: aumento del desempleo, impago de créditos, devaluación de inversiones. ¿Imprevisible? Cada año designan una suerte de premio Nobel de economía y la Universidad de Harvard y la London Economic School excretan cientos de economistas expertos.

¿Cómo es posible que vainas como la economía, el empleo o la solvencia de los deudores sea algo tan imprevisible? Hace unos años conocí a un funcionario del Banco Santander de Santiago que declaró ser “experto en riesgo”. Un chato pagado para evaluar el peligro potencial que representa cada cliente de esa insigne institución, con formulitas, algoritmos, programas informáticos, procedimientos y reglas destinados, justamente, a evitar los riesgos. Igual el Santander perdió algunos cientos de millones de dólares con el estafador Bernard Madoff. ¿Evaluadores de riesgo? Como diría Horacio: “¡Chúpame un huevo!”

Pasa que los bancos ya no se dedican a la actividad bancaria, sino a especular, que es más rentable. De ahí que se inventasen algunas reglas mínimas para que los bancos no se vayan el chancho. Por ejemplo el indicador Tier 1. ¿Y eso, qué es? Un coeficiente que mide la solvencia sumando lo que cada banco tiene en capital más reservas, beneficios no distribuidos y participaciones preferentes para hacerle frente a los activos: créditos concedidos, acciones y otras inversiones de riesgo.

Úsease, el dinero que tienen garantizado, -sus recursos propios-, frente a aquel que tienen comprometido en alguna inversión no del todo fiable. Se supone que el mínimo es un 6%, y que cuanto mayor es el porcentaje, mayor es la solvencia. Los acuerdos de Basilea, ¿te dicen algo?

En claro, por cada dólar de capital propio un banco no debiese prestar más de diecisiete. ¿Capici? O sea que los bancos prestan plata que no tienen. Cobrar intereses por dinero que no tienen, ese es su negocio. Y ahí está el riesgo. Porque si una mínima fracción de esos créditos deviene insolvente, el banco quiebra. Si un 6% de sus créditos (0,06) es insolvente, desapareció la integralidad del capital propio. Ahora bien, ¿Te sorprendería saber que en los EEUU hubo bancos que prestaron 135 dólares por cada dólar de capital propio? ¿Me creerías si te dijese que para cumplir con la norma del 6% los bancos ocultan parte de los créditos que conceden?

Hoy por la mañana la prensa europea titula: “Castigo a la banca europea por las dudas sobre las pruebas de esfuerzo. La desconfianza impacta en las primas de riesgo de los países periféricos al difundirse que algunas entidades habrían ocultado parte de su cartera de deuda”.

 

The Wall Street Journal sembró la duda sobre los resultados del crash test realizado en Europa al revelar que grandes bancos, -como Barclays o Crédit Agricole-, escondieron parte de sus colocaciones en deuda pública para no verse penalizados. Es lo que en Chile llaman “la transparencia de los mercados financieros”, esa que genera la “confianza”. Por si fuese poco la patronal alemana desveló que sus grandes bancos (muy expuestos también a la deuda soberana) necesitarán más de € 100 mil millones de capital para cumplir con las nuevas regulaciones. Europa vuelve a despertar sospechas. En fin, la banca europea.

 

Las Bolsas volvieron a caer, y el sector financiero vive algo parecido a una depresión: el crédito está seco, el mercado interbancario apenas arranca y las entidades solo sobreviven por las inyecciones de liquidez de los bancos centrales. Los balances de la banca europea están llenos de bombas de tiempo. En España y Reino Unido están contaminados por la burbuja inmobiliaria, en Alemania o Francia acumulan grandes cantidades de deuda pública de los países con problemas.

 

Una vez más declaro que no me gusta tener razón. Porque toda esta borrachera la está pagando el personal. Y como puede verse, queda mucho por pagar.

LA CRISIS, UNA ESTAFA DETRAS DE LA OTRA

Juan Torres López*

20/06/10

La Real Academia Española de la Lengua define de dos modos el verbo estafar. Como pedir o sacar dinero o cosas de valor con artificios y engaños y con ánimo de no pagar, y, en sentido jurídico, como cometer alguno de los delitos que se caracterizan por el lucro como fin y el engaño o abuso de confianza como medio. Por eso yo creo que el término de estafa es lo que mejor describe lo que han hecho continuadamente los bancos, los grandes especuladores y la inmensa mayoría de los líderes y las autoridades mundiales antes y durante la crisis que padecemos.

 

Los Estados le dieron a los bancos privados el privilegio de crear dinero emitiendo deuda con la excusa de que eso era necesario para financiar la actividad de las empresas y los consumidores. Pero en los últimos treinta años, la banca internacional multiplicó la deuda para financiar los mercados especulativos y para ganar dinero simplemente comprando y vendiendo más dinero, y no para financiar a la economía productiva. Esta es la primera estafa.

 

Para disponer de recursos adicionales a los que le depositaban sus clientes, la banca ideó formas de vender los contratos de deuda y los difundió por todo el sistema financiero internacional. Pero al hacerlo, ocultaba que millones de esos contratos no tenían las garantías mínimas y que al menor problema perderían todo su valor, como efectivamente ocurrió. Actuando de esa forma y tratando de elevar cada vez más la rentabilidad de sus operaciones, la banca fue asumiendo un riesgo cada vez mayor que ocultaba a sus clientes y a las autoridades y que transmitiía al conjunto de la economía. Esta es la segunda estafa.

Para llevar a cabo esas estafas, la banca recurrió a las agencias de calificación que actuaron como sus cómplices corruptos engañando sistemáticamente a clientes y autoridades indicando que la calidad de esos productos financieros era buena cuando en realidad sabían que lno era así y que, por el contrario, se estaba difundiendo un riesgo elevadísimo porque eran, como se demostró más adelante, pura basura financiera. Esta es la tercera estafa.


Los grandes financieros consiguieron que los bancos centrales fueran declarados autoridades independientes de los gobiernos con la excusa de que éstos podían utilizarlos a su antojo y de que así era mejor para lograr que no subieran sus precios. Sin embargo, lo que ocurrió fue que con ese estatuto de "independientes" los bancos centrales se pusieron al servicio de los bancos privados y de los especuladores, mirando a otro lado ante sus desmanes. Y asi, en lugar de combatir la inflación permitieron que se diera la subida de precios de la vivienda quizá más alta de toda la historia y constantes burbujas especulativas en numerosos mercados. Y lejos de conseguir la estabilidad financiera lo cierto fue que durante su mandato "independiente" también hubo el mayor número de crisis financieras de toda la historia. Esta es la cuarta estafa.


Para generar fondos suficientes para invertir en los mercados especulativos cada vez más rentables, los bancos y grandes financieros lograron, con la excusa de que eso era lo conveniente para luchar contra la inflación, que los gobiernos llevaran a cabo políticas que redujeran los salarios y aumentaran así los beneficios (que en su mayor parte van a ahorro en lugar de al consumo como le pasa a los salarios), y la progresiva privatización de las pensiones y de los servicios públicos. Esta es la quinta estafa.


Cuando el riesgo acumulado de esa forma estalló y se desencadenó la crisis, los bancos y los poderosos lograron que los gobiernos, en lugar de dejar caer a los bancos irresponsables, de encarcelar a sus directivos y a los de las agencias de calificación que provocaron la crisis, les dieran o prestaran a bajísimo interés varios billones de dólares y euros de ayudas con la excusa de que así volverían enseguida a financiar a la economía. Pero en lugar de hacer esto último los bancos y grandes financieros usaron esos recursos públicos para sanear sus cuentas, para volver a tener enseguida beneficios o para especular en mercados como el del petróleo o el alimentario, provocando nuevos problemas o que en 2009 hubiera 100 millones de personas hambrientas más que en 2008. Esta es la sexta estafa.


Los gobiernos tuvieron que gastar cientos de miles de millones de dólares o euros para evitar que la economía se colapsara y para ayudar a la banca. Como consecuencia de ello tuvieron que endeudarse. Como los bancos centrales están dominados por ideas liberales profundamente equivocadas y al servicio de la banca privada, no financiaron adecuadamente a los gobiernos, como sí habían hecho con los bancos privados, y eso hizo que tuvieran que ser los bancos privados quienes financiaran su deuda. Así, éstos últimos recibían dinero al 1% de los bancos centrales y lo colocan en la deuda pública al 3, al 4 o incluso al 8 o 10%. Esta es la séptima estafa.


Como los bancos y grandes financieros no se quedaron contentos con ese negocio impresionante, se dedicaron a propagar rumores sobre la situación de los países que se habían tenido que endeudar por su culpa. Eso fue lo que hizo que los gobiernos tuvieran que emitir la deuda más cara, aumentando así el beneficio de los especuladores y poniendo en grandes dificultades a las economías nacionales. Esta es la octava estafa.


Los gobiernos quedaron así atados de pies y manos ante los bancos y los grandes fondos de inversión y, gracias a su poder en los organismos internacionales, en los medios de comunicación y en las propias instituciones políticas como la Unión Europea, han aprovechado la ocasión para imponer medidas que a medio y largo plazo les permitan obtener beneficios todavía mayores y más fácilmente: reducción del gasto público para fomentar los negocios privados, reformas laborales para disminuir el poder de negociación de los trabajadores y sus salarios, privatización de las pensiones, etc...

Afirman que así se combate la crisis pero en realidad lo que van a producir es todo lo contrario porque es inevitable que con esas medidas caiga aún más la actividad económica y el empleo porque lo que hacen es disminuir el gasto productivo y "el combustible" que los sostiene. Esta es la novena estafa.


Desde que la crisis se mostró con todo su peligro y extensión, las autoridades e incluso los líderes conservadores anunciaron que estaban completamente decididos a poner fin a las irresponsabilidades de la banca y al descontrol que la había provocado, que acabarían con el secreto bancario, con los paraísos fiscales y con la desregulación que viene permitiendo que los financieros hagan cualquier cosa y que acumulen riesgo sin límite con tal de ganar dinero... Pero lo cierto es que no han tomado ni una sola medida, ni una sola, en esa dirección. Esta es la décima estafa.


Mientras está pasando todo esto, los gobiernos, esclavos o cómplices de los poderes financieros, no han parado de exigirle esfuerzos y sacrificios a la ciudadanía mientras que a los ricos y a los bancos y financieros que provocaron la crisis no les han dado sino ayudas constantes y todo tipo de facilidades para que sigan haciendo exactamente lo mismo que la provocó. Gracias a ello, éstos últimos están obteniendo de nuevo cientos de miles de millones de euros de beneficios mientras que cae la renta de los trabajadores, de los jubilados o de los pequeños y medianos empresarios. Esta es la undécima estafa.


Mientras que constantemente vemos que los presidentes de gobiernos reciben instrucciones del Fondo Monetario Internacional, de las agencias de calificación, de los banqueros o de la gran patronal, la ciudadanía no puede expresarse y se le dice que todo lo que está ocurriendo es inexorable y que lo que ellos hacen es lo único que se puede hacer para salir de atolladero. Esta es la duodécima estafa.


Finalmente, se quiere hacer creer a la gente que la situación de crisis en la que estamos es el resultado de un simple o momentáneo mal funcionamiento de las estructuras financieras o incluso económicas y que se podrá salir de ella haciendo unas cuantas reformas laborales o financieras. Nos engañan porque en realidad realidad vivimos desde hace decenios en medio de una convulsión social permanente que afecta a todo el sistema social.

La verdad es que cada vez hay un mayor número de seres humanos hambrientos y más diferencias entre los auténticamente ricos y los pobres, que se acelera la destrucción del planeta, que los medios de comunicación están cada vez en propiedad de menos personas, que la democracia existente apenas deja que la ciudadanía se pronuncie o influya sobre los asuntos más decisivos que le afectan y que los poderosos se empeñan en imponer los valores del individualismo y la violencia a toda la humanidad. Esta es la decimotercera estafa.


Lo que ha ocurrido y lo que sigue ocurriendo a lo largo es la crisis es esto, una sucesión de estafas y por eso no se podrá salir de ella hasta que la ciudadanía no se imponga a los estafadores impidiendo que sigan engañándola, hasta que no les obligue a dar cuentas de sus fechorías financieras y hasta que no evite definitivamente que sigan comportándose como hasta ahora.


*Juan Torres López es catedrático de economía aplicada en la Universidad de Sevilla juantorreslopez.com/, 18 junio 2010

LOS BANCOS NO ROBAN

UNA EXPLICACIÓN DE LA CRISIS MUNDIAL AL ALCANCE DE CUALQUIERA. INCLUSO ES COMPRENSIBLE PARA ECONOMISTAS NEOLIBERALES

Por Máximo Kinast

 

- Son dos monedas por cada recibo, señor.

- Bien, -le digo- muy bien.

Pienso que es un servicio. Hago cuentas y quizás no me sale tan mal pagar dos monedas por recibo en un solo lugar y no verme obligado a una peregrinación por las oficinas de las empresas que venden servicios (teléfonos, luz, agua, gas…). Hay que tener en cuenta que en muchos países sudamericanos no existe el pago por domiciliación bancaria. Quizás por desconfianza, quizás por malas experiencias, quizás por ignorancia, quizás porque es mejor negocio cobrar en las ventanillas. Total, el trabajo de un asalariado es un costo menor. Las personas cuestan menos que las máquinas, incluso mucho menos que el software.

- En este recibo, ¿Cuánto va a abonar, señor?

- 206 con 54, es mi respuesta.

- Con el IPF, señor, son 207 con 94, me dice el cajero

- Bien, -le digo- muy bien.

Esperaba pagar mis recibos y regresar con dieciocho monedas y fracción, pero con estos y otros detalles me quedan sólo siete monedas.

Llego a casa y reviso mejor los recibos. Mmnnn, pago mensual… más gastos… más intereses… más comisiones… ¿Qué será todo esto? ¿En realidad, cuánto me están cobrando? Bueno, el interés es bajo. Sólo un tres por ciento mensual sobre el capital. ¿Sobre el capital adeudado o sobre el saldo insoluto? Porque me parece que es distinto pagar un tres por ciento cada mes sobre los mil que debo inicialmente, o sea, 30 monedas cada mes, que pagar un tres por ciento sobre lo que realmente estoy debiendo después de cada abono mensual. Veamos, si yo he pagado cien (más los intereses), estoy debiendo 900 más intereses (¿sobre mil o sobre novecientos? ¿Debo pagar 30 o debo pagar 27 monedas?).

- Sobre mil, señor, los intereses se calculan sobre el capital

- Bien, -le digo- muy bien.

La explicación es simple. Vamos, algo así como la Deuda Externa. Creo que con eso nos vamos comprendiendo.

Hay un pacto contractual dentro de un marco legal, que he firmado y aceptado. Quizás no leí bien la letra pequeña, pero el Código del Comercio y el Código Civil, más el Derecho Consuetudinario, avalan la legalidad de lo contratado. (¿Será lo mismo legal que justo?) Quizás no sean iguales, pero nos regimos por lo legal.

Y cuidado con los retrasos, impagados, morosidad, etcétera. Los Bancos Centrales en varios países, para desincentivar la tendencia al aumento del consumo (la gente quiere comprar más, porque el país va muy bien, crece sobre el 7% anual), autorizan cobros (que en países ricos serían de Juzgado de Guardia) por estos conceptos. Tres días de retraso en el pago de su cuota mensual y la multa es de un 20% o 30% sobre el monto adeudado (incluyendo los intereses que tampoco has pagado, entre otras cosas porque no te permiten abonar los intereses separados del capital). Digamos que el castigo, por un año de impago esta entre un 240% y un 360% del monto adeudado. Eso por no desincentivarte a tiempo. Porque ya eres grandecito y haber leído lo que firmabas. Mira que todo eso es legal.

¿Y por qué quieren desincentivar el consumo? Esto es un pelín complicado, según dicen los economistas, la mayor demanda genera inflación. En buen romance quieren decir que si la gente quiere comprar, los comerciantes aprovechan el momento y suben sus precios. No es la única fuente de la inflación. Hay otras, como veremos más adelante.

¿Y cuánto me pagan los bancos por mi dinero? Ah, si es en cuenta corriente, donde prima la liquidez inmediata, o sea, que puedes sacar tu dinero cuando quieras, pues nada o casi nada, digamos un dos o tres por mil. ¿Quiere decir que por cada billete de mil monedas que yo dejo en el banco durante un año me darán tres monedas? Si, exactamente eso quiere decir. Y si las dejas por un día, tu banco te dará -en teoría- la 365ava parte de tres monedas. Digo ‘en teoría’ porque antes deducirá los gastos, las comisiones y otras gabelas y en la realidad no te dará nada, porque tu le estarás debiendo por el servicio de guardarte por unos días tu billete de mil.

Bueno, pero es bueno saber que tu dinero, ese billete de mil está seguro. Incluso aunque entren ladrones, el Banco, como es serio, responde y te lo devolverá en el momento que tú lo pidas. Al menos eso dice la propaganda y eso es lo que todo el mundo piensa. Pero no es así. Tu Banco no está obligado a guardar tu billete. (A devolvértelo si está obligado, aunque con reservas y condiciones. Recuerda el ‘corralito’ en Argentina). Su obligación es guardar sólo un porcentaje. Digamos un 20 %. ¿Y que hace con las otras 800 monedas? Pues las presta a alguien que se las pida, al cómodo interés del 1% mensual. Eso, ahora último, porque hasta hace poco prestaban al 5% mensual, más o menos, un sesenta por ciento anual. ¡Casi nada! ¡Vaya negocio, el del Banco!

No, espera, todavía queda algo más. Las 800 monedas tuyas que presta (y sobre las que no te da nada de sus beneficios) las presta con la condición de que la persona que las recibe las deposite en el mismo Banco. De esa forma puede prestar a otra persona el 80% de las 800 monedas y cumplir con la ley de encaje bancario o con el Convenio de Basilea o como se llame eso que les obliga a guardar algo, de verdad, en su caja fuerte o a depositarla en el Banco Central. Y la rueda sigue así hasta el infinito. Creo que no hay límites.

Por su parte, el Banco Central, que es un banco de los bancos, también presta tu dinero a… otros bancos. Con un interés bajo, por cierto, porque el Central también paga muy poco a los bancos que están obligados a dejarle una parte de los dineros que reciben. Además de tu dinero, el Banco Central cuenta con una maquinita de imprenta –y si le peta- la hace funcionar y fabrica más billetes del color que le de la real gana, con lo cual su costo del dinero es sólo el papel, la tinta y el trabajo de la imprenta.

Si hablamos contablemente te puedo decir que el dinero que tu le dejas a tu Banco es su PASIVO, porque ese dinero te lo debe a ti, pero la verdad, como has visto y leído, es un dinero que tu Banco puede prestar o gastar o hacer lo que quiera (excepto con la parte de encaje legal, que suele ser menos del 20% del total que les has dejado). Por el resto, el banco tiene libertad de acción.

Al otorgar créditos, el Banco de alguna forma está ‘creando dinero’, que en realidad es tu dinero multiplicado como si fuesen peces y panes. ¡Casi nada! ¡Vaya negocio, el del Banco!

Pues sí, casi nada. Una menudencia en los negocios de tu Banco. Porque no hemos visto lo que hace con su ACTIVO, que es el dinero que el Banco tiene (aunque en verdad sea el tuyo) y cuando el Banco lo presta a alguien, se transforma en Activo, porque es dinero que alguien le debe al Banco (y se le suman los intereses, comisiones, gastos y cuanta gabela se le ocurra al banco sumarle) y que le han de pagar sí o sí. Vamos ver, por partes. ¿Qué negocio está haciendo tu Banco? Está prestando tu dinero, por el cual te paga una miseria, o dinero del Banco Central (dinero interbancario) por el cual paga muy poco, y cobrando al endeudado un interés muy alto, más cuanta cosa se le ocurra cobrar. Total así se pacta en un contrato legal.

Bueno, pero el Banco está haciendo un servicio, ya que asume el riesgo de que no le paguen. Si, es verdad, o era verdad, porque las cosas han cambiado. Como tu deuda es un Activo (cuentas por cobrar) tu banco las junta con otras deudas, en especial con hipotecas y hace un documento (emite un título en la jerga bancaria) que representa a todo ese paquete de deudas… Y VENDE ESE TÍTULO. ¿A quién? ¿Y por qué alguien va a querer comprarlo? La respuesta es a cualquiera que quiera comprarlo. ¿Pero por qué lo compran? Porque como a ti te está cobrando unos intereses muy altos, le sobra margen para dar parte de esas expectativas de ganancia a otros.

En la realidad no es cualquiera el que compra esos ‘títulos’. Normalmente es una entidad financiera, una AFP o un Fondo de Inversiones. Aunque también, en muchos casos es el propio Banco que se los compra a sí mismo, aunque por intermedio de una entidad creada por el propio Banco, con otro nombre para que no se vea tan feo el negocio. Tiene que ser un nombre bonito, como la II&D International Investment & Development. ¡Queda cojonudo! ¿Y de donde saca el dinero la II&D para comprar mis deudas a mi Banco? Lo saca de un préstamo que le hace otro Banco, mientras el tuyo le presta a la entidad creada por el otro banco. Un cruce de préstamos sin garantía. Bueno, sin más garantías que las que ofrece tu solvencia y tu buena intención de pagar. ¡Casi nada! ¡Vaya negocio, el del Banco!

En realidad, todavía no es un negocio tan grande. Y casi no tiene problema, porque tu eres una persona seria y estas dispuesto a pagar, aunque sea con intereses que no puedo llamar de usura, porque el delito de usura no existe, aunque hace algunos años se habría llamado así: USURA. Ahora digamos que los intereses son un poquito altos. La maquinita de hacer negocios está inventada. ¿Cómo podemos sacarle más jugo? Muy fácil: ¡Haciendo más préstamos a más gente!

Hemos de incentivar el consumo, como se hizo en Estados Unidos, con el sueño americano de la casa propia. Todo el mundo quiso una hipoteca. ¿Sin intereses los dos primeros años y con intereses progresivos los 28 años siguientes? Estupendo. ¿Qué garantías debo dar? Ninguna, con el valor de su casa es suficiente. Porque su casa esta subiendo de precio y seguirá subiendo, porque la mayor demanda incentiva la inflación, de modo que no hay por donde perderse. Tenga el 120% del valor de su casa y pague como quiera… los primeros años. Eso se llamó Créditos NINJA. Créditos a gente sin garantía, sin capital y hasta sin trabajo. Ahora en Chile se llama la ‘Guerra de las Hipotecas’ para disimular, para que no parezca lo mismo.

En el Perú, el Banco Central teme a la inflación como a la peste y por eso sus medidas son para desincentivar estos créditos, pero la inflación se le escapa por otros lados. Uno es la cuestión sicológica: “Si tu subes tus precios, yo también subo los míos”. El otro es que el dólar no vale nada y una forma de evitar que se desplome es fabricar con la maquinita algo de billetes, absolutamente innecesarios, excepto para que con el aumento de la masa monetaria el sol se desvalorice y así desvalorizándose juntos se nota menos que el dólar esta en caída libre. Otro más, el recuso de comprar dólares que no sirven para nada y guardarlos, como quien retira billetes viejos, ayuda a defender lo indefendible… pero provoca inflación.

Bueno, y ahora, ¿de que tamaño es el globo de los préstamos en el mundo? Buena pregunta. Lo lamento, pero no te la puedo responder, porque nadie –ABSOLUTAMENTE NADIE EN EL MUNDO- sabe la respuesta, porque los brockers (intermediarios) como financieras, AFP y entidades fabricadas ad hoc, titularizaron los títulos, o sea, tomaron varios títulos emitidos por tu banco y los juntaron con otros títulos emitidos por otros bancos, hicieron nuevos paquetes y los vendieron por participaciones (o acciones o trocitos) y con ellos hicieron más títulos… ¿El cuento de nunca acabar? Casi, casi, podría haber seguido así indefinidamente, pero hubo un PERO grandote. Alguien no pudo pagar su préstamo y alguien mas. Y de repente descubrió que lo que había comprado con su préstamo valía menos de la mitad de lo que debía, y entonces, alguien decidió NO PAGAR y NO PAGÓ y muchos otros no pudieron pagar y el globo se desinfló. O se está desinflando.

¿Cómo es que se está desinflando y no reventó? Una movida de esa naturaleza es un escándalo, me dirás, y no creerás que no reviente. Pero es así. El globo no reventó, porque la cosa es tan gorda y tan imbricada (uso adrede una palabra complicada para decir que está enredada), que nadie (o muy pocos) han entendido la situación. Y los que la entienden prefieren enredarla más para que no se note. ‘No remenis, que fa pudor’ dicen los catalanes, que viene a significar: ‘No la muevas que huele mal’ ¿Vas comprendiendo? Y por otra razón, tampoco ha reventado. Porque los genios del Tesoro de los Estados Unidos y los muchachos de la FED han encontrado la solución y la están aplicando.

Ah, que bueno, me dirás, el 7º de Caballería no falla. Nuestros ‘americans good fellows’ han salido al rescate de la Humanidad. Es cierto, absolutamente cierto; pero con un pero, muy, pero muy grande. El remedio (o la solución) no te va a gustar. Es muy simple, se trata de fabricar más dólares y con ellos el Tesoro y la FED compran todos los títulos titularizados y por titularizar que se les ocurra. Así nadie pierde dinero.

Bueno, nadie de la gente importante, como los bancos, los brockers y yerbas similares.

Porque el excedente de dinero produce inflación. Y los precios de las cosas suben, pero tus ingresos (a no ser que seas muy pillín o muy importante), tu sueldo no sube. En buen romance, esta jugada que ha creado nuevos multimillonarios, la pagas tu, con tus ahorros y con tus ingresos.

Pero no te quejes, que los bancos no roban. Son negocios de altas finanzas. Tú tienes la culpa si no los entiendes. ¿Quién te mandó endeudarte?

EL DINERO ES DEUDA - 2ª Parte - Video 1 de 8

Segunda parte del documental Money as debt que explica la creación del dinero como una de las causas de la crisis económica, financiera y crediticia actual. Con subtítulos en español si pinchas la "doble hoja" en la barra de controles del vídeo.

http://capitandelasardina.wordpress.com/2010/06/24/dinero-es-deuda-2-promesas-incumplidas/

EL DINERO ES DEUDA - 2ª Parte - Video 2 de 8

Segunda parte del documental Money as a debt que explica la creación del dinero como una de las causas de la crisis crediticia actual. Con subtítulos en español si pinchas la "doble hoja" en la barra de controles del vídeo.

Fuente: http://economiaconmaximo.blogia.com/admin.php?opcion=escribirnuevo

EL DINERO ES DEUDA - 2ª Parte - Video 3 de 8

Segunda parte del documental Money as a debt que explica la creación del dinero como una de las causas de la crisis crediticia actual. Con subtítulos en español si pinchas la "doble hoja" en la barra de controles del vídeo.

 

Fuente: http://capitandelasardina.wordpress.com/2010/06/24/dinero-es-deuda-2-promesas-incumplidas/