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Economía con Máximo Kinast

COMENTARIOS AL DOCUMENTAL SOBRE EL CORTE MANUAL DE CAÑA EN BRASIL


ALTERCOM  comunicación para la libertad

Me conducen a los recuerdos de los primeros años de mi vida, una edad en que los seres humanos suelen ser sumamente activos.

LO QUE APRENDIMOS DEL VI ENCUENTRO HEMISFERICO DE LA HABANA

Altercom*
Fidel Castro Ruz*

16 de mayo de 2007

 

María Luisa Mendonça trajo al Encuentro de La Habana el impactante documental sobre el corte manual de caña en Brasil.

En una síntesis que elaboré, como en la reflexión anterior, con párrafos y frases del original, la esencia de lo que María Luisa expresó fue lo siguiente:

Sabemos que la mayoría de las guerras en las últimas décadas tienen como el factor central el control de fuentes de energía. El consumo de energía es garantizado a sectores privilegiados, tanto en los países centrales como en países periféricos, mientras la mayoría de la población mundial no tiene acceso a los servicios básicos. El consumo per cápita de energía en Estados Unidos es de 13 000 kilowatts, mientras el promedio mundial es de 2 429 y en América Latina el promedio es de 1 601.

El monopolio privado de fuentes de energía es garantizado por cláusulas en Acuerdos de Libre Comercio bilaterales o multilaterales.

El papel de los países periféricos es producir energía barata para los países ricos centrales, lo que representa una nueva fase de la colonización.

Es necesario desmitificar la propaganda sobre los supuestos beneficios de los agrocombustibles. En el caso del etanol, el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar contamina los suelos y las fuentes de agua potable, porque utiliza una gran cantidad de productos químicos.

El proceso de destilación del etanol produce un residuo que se llama vinaza. Por cada litro de etanol producido, son generados de 10 a 13 litros de vinaza. Una parte de este residuo puede ser utilizado como fertilizante, pero la mayor parte contamina ríos y fuentes de aguas subterráneas. Si Brasil produce 17 000 ó 18 000 millones de litros de etanol por año, eso significa que por lo menos 170 000 millones de litros de vinaza se depositan en las regiones de los cañaverales. Imaginen el impacto en el medio ambiente.

La quema de la caña de azúcar, que sirve para facilitar la cosecha, destruye gran parte de los microorganismos del suelo, contamina el aire y causa muchas enfermedades respiratorias.

El Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil decreta casi todos los años en São Paulo —que representa el 60% de la producción de etanol en Brasil— una situación de emergencia, porque las quemas han llevado la humedad del aire a niveles extremadamente bajos, entre 13% y 15%. es imposible respirar en ese período en la región de São Paulo donde se cosecha la caña.

La expansión de la producción de agroenergía, como sabemos, es de gran interés para empresas de organismos genéticamente modificados o transgénicos, como Monsanto, Syngenta, Dupont, Bass y Bayer. En el caso de Brasil, la empresa Votorantim ha desarrollado tecnologías para la producción de una caña transgénica, que no es comestible, y sabemos que muchas empresas están desarrollando este mismo tipo de tecnología, y como no hay medios para evitar la contaminación de los transgénicos en los campos de cultivos nativos, esta práctica pone en riesgo la producción de alimentos.

Con relación a la desnacionalización del territorio brasileño, grandes empresas han adquirido ingenios de caña en Brasil: Bunge, Novo Group, ADM, Dreyfus, además de los megaempresarios George Soros y Bill Gates.

Como consecuencia de esto, sabemos que la expansión de la producción de etanol ha generado la expulsión de campesinos de sus tierras y ha creado una situación de dependencia de lo que llamamos la economía de la caña, porque no es que la industria de la caña genere empleos, es lo contrario, genera desempleo, porque esa industria controla el territorio. Eso significa que no hay espacios para otros sectores productivos.

Al mismo tiempo, tenemos la propaganda de la eficiencia de esta industria. Sabemos que se basa en la explotación de una mano de obra barata y esclava. Los trabajadores son remunerados por cantidad de caña cortada y no por horas trabajadas.

En el estado de São Paulo, que es donde está la industria más moderna —moderna entre comillas por supuesto— y es el mayor productor del país, la meta de cada trabajador es cortar entre 10 y 15 toneladas de caña por día.

Un profesor de la universidad de Campinas, Pedro Ramos, hizo estos cálculos: en los años ochenta los trabajadores cortaban alrededor de 4 toneladas por día y sacaban el equivalente a más o menos 5 dólares. Actualmente, para sacar 3 dólares por día, es necesario cortar 15 toneladas de caña.

El propio Ministerio del Trabajo en Brasil hizo un estudio en el que dice que antes 100 metros cuadrados de caña sumaban 10 toneladas; hoy, con la caña transgénica, es necesario cortar 300 metros cuadrados para alcanzar 10 toneladas. Entonces, los trabajadores tienen que trabajar tres veces más para cortar 10 toneladas. Este patrón de explotación ha causado serios problemas de salud y hasta la muerte a trabajadores.

Una investigadora del Ministerio del Trabajo en São Paulo dice que el azúcar y el etanol de Brasil están bañados de sangre, sudor y muerte. El Ministerio del Trabajo en São Paulo, en el año 2005, ha registrado 450 muertes de trabajadores por otras causas, como asesinatos y accidentes —porque el transporte hacia los ingenios es muy precario— y también a consecuencia de enfermedades como paros cardiacos y cáncer.

Según María Cristina Gonzaga, que hizo la pesquisa, esta investigación del Ministerio del Trabajo muestra que en los últimos cinco años 1 383 trabajadores de la caña han muerto solamente en el estado de São Paulo.

El trabajo esclavo también es común en este sector. Los trabajadores son generalmente migrantes del nordeste o de Minas Gerais, que son seducidos por intermediarios. normalmente el contrato no es directamente con la empresa, sino a través de intermediarios, que en Brasil los llamamos "gatos", que seleccionan mano de obra para los ingenios.

En el 2006, la Fiscalía del Ministerio Público inspeccionó 74 ingenios, solamente en São Paulo, y todos fueron procesados.

Solo en marzo de 2007, los fiscales del Ministerio del Trabajo rescataron 288 trabajadores en situación de esclavitud en São Paulo.

Ese mismo mes, en el estado de Mato Grosso se rescataron 409 trabajadores en un ingenio que produce etanol; entre ellos había un grupo de 150 indígenas. En esa área del centro del país, en Mato Grosso, hay esta característica de utilizar indígenas en el trabajo esclavo de la caña.

Todos los años cientos de trabajadores sufren condiciones semejantes en los cañaverales. ¿Cómo son estas condiciones? Trabajan sin un registro formal, sin equipos de protección, sin agua o alimentación adecuada, sin acceso a baños y con viviendas muy precarias; además, tienen que pagar por vivienda, por comida, que es muy cara, y necesitan pagar por instrumentos como botas y machetes y, por supuesto, en caso de accidentes de trabajo, que son muchísimos, no reciben el tratamiento adecuado.

Para nosotros, la cuestión central es eliminar el latifundio, porque detrás de esta imagen moderna hay un problema central, que es el latifundio en Brasil y, por supuesto, en otros países de América Latina. También es necesaria una política seria de producción de alimentos.

Con esto quería presentar un documental que hicimos en el estado de Pernambuco con trabajadores de la caña, que es una de las regiones donde más se produce la caña de azúcar, y así ustedes van a ver realmente cómo son las condiciones.

Este documental fue hecho con la Comisión Pastoral de la Tierra en Brasil y con sindicatos de trabajadores forestales del estado de Pernambuco.

Así concluye su intervención la destacada y aplaudida dirigente brasileña.

A continuación expongo las opiniones de los cortadores de caña, contenidas en el material fílmico entregado por María Luisa. Cuando en el documental no aparecen identificadas las personas, se indica su condición de hombre, mujer o joven. No las incluyo todas por su extensión.

Severino Francisco da Silva.- Cuando tenía 8 años, mi padre se mudó al ingenio del Junco. Y cuando llegué, yo estaba por cumplir 9, mi padre empezó a trabajar, y yo ataba la caña con él. Trabajé unos 14 ó 15 años en el ingenio del Junco.

Una mujer.- Hace 36 años que vivo aquí en este ingenio. Me casé aquí y tuve 11 hijos.

Un hombre.- Hace muchos años que trabajo en el corte de la caña, no sé ni contar.

Un hombre.- Empecé a trabajar con 7 años y mi vida es cortar caña y desmalezar.

Un joven.- Nací aquí, tengo 23 años, desde los 9 años corto caña.

Una mujer.- Trabajé 13 años aquí en la Planta Salgado. Yo sembraba caña, sembraba fertilizante, limpiaba caña, hierba.

Severina Conceição.- Todos estos trabajos del campo yo los sé hacer: sembrar fertilizante, sembrar caña. Hacía de todo con el bombo de este tamaño (se refiere al embarazo) y el canasto al costado, y seguía trabajando.

Un hombre.- Trabajo, todos los trabajos son difíciles, pero la cosecha de la caña es el peor que hay en Brasil.

Edleuza.- Llego a casa y voy a lavar los platos, a arreglar la casa, cuidar del servicio doméstico, hacer las cosas. Cortaba caña, y a veces llegaba a casa y no podía ni lavar los platos, estaba con las manos lastimadas, llenas de callos.

Adriano Silva.- El problema es que el administrador exige mucho en el trabajo. Hay días que uno corta caña y cobra, pero hay días que no cobra nada. A veces alcanza y a veces no.

Misael.- La situación aquí es perversa, el administrador quiere disminuir el peso de la caña. Dijo que lo que nosotros cortemos aquí es lo que tenemos y se acabó. Estamos trabajando como esclavos, ¿entiende? ¡De esta manera no es posible!

Marcos.- El trabajo de la cosecha de la caña es un trabajo esclavo, es un trabajo difícil. Salimos a las 3:00 de la mañana, llegamos a las 8:00 de la noche. Es bueno solamente para el patrón, porque cada día que pasa él gana más y el trabajador pierde, disminuyendo la producción, y queda todo para el patrón.

Un hombre.- A veces dormimos sin bañarnos, no hay agua, nos bañamos en un arroyito que pasa por ahí abajo.

Un joven.- Aquí no hay leña para cocinar, cada uno, si quiere comer, tiene que salir a conseguirse leña.

Un hombre.- El almuerzo es lo que uno trae de casa, trae una comida, come así no más, en ese sol, va tirando para adelante como puede en la vida.

Un joven.- Quien trabaja mucho necesita tener una alimentación suficiente. Mientras que el dueño de la planta azucarera está en la regalía, tiene de lo bueno y de lo mejor, nosotros aquí sufriendo.

Una mujer.- Pasé mucha hambre. Fui a dormir muchas noches con hambre, a veces no tenía nada para comer, ni para darle a mi hija; algunas veces yo buscaba sal, que era lo más fácil de encontrar.

Egidio Pereira.- La persona tiene dos o tres hijos, y si no se cuida, se muere de hambre; no alcanza para vivir.

Ivete Cavalcante.- Aquí no existe sueldo, hay que limpiar una tonelada de caña por ocho reales; se gana lo que se logra cortar: si se corta una tonelada, se gana ocho reales, no hay sueldo fijo.

Una mujer.- ¿Sueldo? Yo no sé nada de eso.

Reginaldo Souza.- A veces ellos pagan en dinero. En esta época ellos están pagando en dinero; ahora, en el invierno pagan todo con vale.

Una mujer.- El vale, uno trabaja, él anota todo en un papel, se lo pasa a la persona para que compre en el mercado. La persona no ve el dinero que gana.

José Luiz.- El administrador hace lo que quiere con las personas. Lo que está ocurriendo es que llamé para ’sacar la media’ de la caña, no quiso. Es decir: en este caso, él está obligando a la persona a trabajar a la fuerza. De esta manera la persona trabaja gratis para la empresa.

Clovis da Silva.- ¡Eso nos mata! Uno se pasa medio día cortando caña, piensa que va a conseguir algún dinero, y cuando él va a medir, nos enteramos de que el trabajo no valió nada.

Natanael.- El camión de llevar ganado aquí lleva trabajadores, es peor que con el caballo del dueño; porque cuando el dueño coloca su caballo en el camión, él le pone agua, le pone aserrín en el piso para que el caballo no se arruine los cascos, pone pasto, una persona para acompañarlo; y los trabajadores, que se las arreglen: entró, cerró la puerta y se acabó. Ellos tratan a los trabajadores como si fueran animales. El «Pro-Álcool» no ayuda a los trabajadores, solamente ayuda a los proveedores de caña, ayuda a los patrones y los enriquece cada vez más; porque si generara empleo para los trabajadores, para nosotros sería fundamental, pero no genera empleos.

José Loureno.- Ellos tienen todo ese poder porque en la Cámara, estadual o federal, tienen un político que representa a esas plantas azucareras. Hay dueños que son diputados, ministros, parientes de señores de ingenio, que facilitan esa situación para los dueños y para los señores de ingenio.

Un hombre.- Nuestra lucha parece que no para nunca. No tenemos vacaciones, aguinaldo, queda todo perdido. Además, un cuarto de sueldo, que es obligación, no lo recibimos, es con lo que compramos una ropa a fin de año y una ropa para los hijos. Ellos no nos entregan nada de eso, y vemos que la situación se pone cada día más difícil.

Una mujer.- Yo soy trabajadora registrada, y jamás tuve derecho a nada, ni certificado médico. Cuando quedamos embarazadas, tenemos derecho a certificado médico, pero yo no tuve ese derecho, garantía de familia; tampoco tuve aguinaldo, siempre recibía alguna cosita, después no recibí más.

Un hombre.- Hace unos 12 años que él no paga ni aguinaldo ni vacaciones.

Un hombre.- No puedes enfermarte, trabajas día y noche arriba del camión, en el corte de la caña, de madrugada. Yo perdí mi salud, yo era fuerte.

Reinaldo.- Un día yo estaba con unas zapatillas en los pies; cuando di un golpe de machete para cortar la caña, me dio en el dedo, me cortó, terminé el trabajo y me vine para casa.

Un joven.- Botas no hay, se trabaja así, muchos trabajan descalzos, no hay condiciones. Dijeron que la planta azucarera iba a donar botas. Hace una semana que él se cortó el pie (señala) porque no hay botas.

Un joven.- Yo estaba enfermo, pasé tres días enfermo, no cobré, no me pagaron nada. Fui al médico, pedí certificado y no me lo dieron.

Un joven.- Hubo un muchacho que llegó de «Macugi». Estaba trabajando, en medio del trabajo empezó a sentirse muy mal, tuvo que vomitar. El esfuerzo es grande, el sol es muy caliente y la gente no es de hierro, el cuerpo del ser humano no resiste.

Valdemar.- Trae muchas enfermedades ese veneno que utilizamos (se refiere a los herbicidas). Causa varios tipos de enfermedad: cáncer de piel, en los huesos, va entrando en la sangre y daña la salud. Uno siente náuseas, llega hasta caerse.

Un hombre.- En el período entre las cosechas prácticamente no hay trabajo.

Un hombre.- El trabajo que el patrón te manda a hacer se tiene que hacer; porque ustedes saben, si no lo hacemos¼ Nosotros no mandamos; quienes mandan son ellos. Si te dan una tarea, hay que hacerla.

Un hombre.- Estoy aquí esperando que un día pueda tener un pedacito de tierra para terminar mi vida así en el campo, para que yo pueda llenarme la barriga y la barriga de mis hijos y de mis nietos, que viven aquí conmigo.

¿Será que hay algo más?

Fin del documental.

Nadie más agradecido que yo por este testimonio y la presentación de María Luisa, cuya síntesis acabo de elaborar. Me conducen a los recuerdos de los primeros años de mi vida, una edad en que los seres humanos suelen ser sumamente activos.

Nací en un latifundio cañero, de propiedad privada, rodeado al norte, el este y el oeste por grandes extensiones de tierra propiedad de tres transnacionales norteamericanas que, en conjunto, poseían más de 250 mil hectáreas de tierra. El corte era manual, en caña verde, no se usaban entonces herbicidas, ni siquiera fertilizantes. Una plantación podía durar más de 15 años. La mano de obra era tan barata que las transnacionales ganaban mucho dinero.

El propietario de la finca cañera en que nací era un inmigrante de origen gallego y familia campesina pobre, prácticamente analfabeto, a quien primero trajeron como soldado en lugar de un rico que pagó por eludir el servicio militar y al final de la guerra lo repatriaron a Galicia. Volvió a Cuba por su cuenta, como lo hizo un incontable número de gallegos que viajó hacia países de América Latina. Trabajó como peón de una importante transnacional, la United Fruit Company. Tenía cualidades como organizador, reclutó un número elevado de jornaleros como él, se hizo contratista y compró finalmente tierras en la zona colindante al sur de la gran empresa norteamericana con la plusvalía acumulada. La población cubana en la región oriental, de tradición independentista, había crecido notablemente y carecía de tierra; pero el peso principal de la agricultura oriental, a principios del pasado siglo, caía sobre esclavos liberados pocos años antes o descendientes de los antiguos esclavos y sobre los inmigrantes procedentes de Haití. Los haitianos no tenían familia. Vivían solos en sus míseras viviendas de guano y tablas de palma, agrupados en caseríos, con la presencia de solo dos o tres mujeres entre ellos. Durante los breves meses de zafra se abrían las lides de gallos. Allí jugaban los haitianos sus míseros ingresos, y el resto lo utilizaban para la compra de alimentos, que pasaban por muchos intermediarios y eran caros.

El propietario de origen gallego vivía allí, en la finca cañera. Salía solo a recorrer las plantaciones y hablaba con todo el que lo solicitaba o deseaba algo. Muchas veces accedía a las solicitudes, por razones más humanitarias que económicas. Podía tomar decisiones.

Los administradores de las plantaciones de la United Fruit Company eran norteamericanos cuidadosamente seleccionados y bien remunerados. Vivían con sus familias en regias mansiones, en lugares escogidos. Eran como dioses distantes, que los hambrientos trabajadores mencionaban con respeto. No se les veía nunca en los cortes, donde actuaban los subordinados suyos. Los dueños de las acciones de las grandes transnacionales vivían en Estados Unidos o en cualquier parte del mundo. Los gastos de las plantaciones estaban presupuestados y nadie podía elevarlos un centavo.

Conozco muy bien la familia del segundo matrimonio del inmigrante de origen gallego con una joven campesina cubana muy pobre que, como él, no pudo asistir a una escuela. Era muy abnegada y sumamente consagrada a la familia y a las actividades económicas de la plantación.

Los que en el exterior lean estas reflexiones por Internet se sorprenderán al conocer que ese propietario era mi padre. Soy el tercer hijo de los siete de ese matrimonio, que nacimos en la habitación de una casa de campo, muy lejos de cualquier hospital, asistidos por la misma partera, una campesina dedicada en cuerpo y alma a su tarea, que solo contaba con sus conocimientos prácticos. Aquellas tierras fueron todas entregadas al pueblo por la Revolución.

Solo me resta añadir que apoyamos totalmente el decreto de nacionalización de la patente a una transnacional farmacéutica para la producción y comercialización en Brasil de un medicamento contra el SIDA, el «Efavirenz», de precio abusivamente alto —igual que otros muchos—, así como también la reciente solución mutuamente satisfactoria del diferendo con Bolivia sobre las dos refinerías de petróleo.

Reitero que sentimos profundo respeto por el hermano pueblo de Brasil.

Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Fidel Castro Ruz
Presidente de Cuba. Comandante en Jefe de la Revolución.

 

 

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PODERES OCULTOS EN EE.UU.


ALTERCOM  comunicación para la libertad




Altercom*
Juan Gelman*

13 de mayo de 2007

 

No se crea que pocos son los elegidos que tienen poderes ocultos. No en EE.UU. por lo menos. En el 2006 eran 67.000 los integrantes de 900 comités, subcomités, comisiones, juntas y/o paneles que asesoran al Departamento de Agricultura, al Pentágono, al Departamento de Energía y a otros ministerios y organismos federales sobre las materias más diversas, desde las violaciones en el seno de las fuerzas armadas hasta el transporte, la producción y el almacenamiento de petróleo y gas natural. Sus nombres difícilmente aparecen en los medios y constituyen un poder invisible. Manipulan políticas de Estado y no pocas veces en favor de intereses igualmente diversos. Los cabilderos del Congreso o del Poder Ejecutivo son conocidos. Ellos, casi no.

La existencia de estos organismos es perfectamente legal: la Ley de comités asesores federales (FACA, por sus siglas en inglés) fue aprobada en 1972. Sólo que se aplica de manera particular: pareciera que la elección de quienes los componen tiene que ver más con sus lealtades políticas y económicas que con su experiencia en las materias que les toca examinar. Así lo piensa el representante demócrata Brian Bird: “Sucede –dijo– que se distorsiona deliberadamente la selección de algunos panelistas, se designa a los de ciertas ideologías y se rechaza a los de otras ideologías. Viene intencionalmente contaminada la información que recibimos”. No se trata apenas de ideologías, por supuesto.

El inspector general del Departamento de Educación identificó en un panel de 25 miembros a seis que tenían “conexiones profesionales significativas con un método pedagógico que exige el empleo de un programa de lectura determinado”, lo que entrañaría el envío privilegiado de fondos a los estados donde se aplica dicho método (The Center for Public Integrity, 29-3-07). Los abogados de Earthjustice –organismo no gubernamental que defiende la aplicación de las leyes ambientales– incoaron un proceso al representante comercial de EE.UU. (USTR, por sus siglas en inglés), instancia que defiende encarnizadamente las bondades del libre comercio: presentaron pruebas de que seis de sus comités asesores están dominados por intereses empresariales. Estos comités evalúan los daños que nuevos productos químicos y farmacéuticos pueden causar a la población. Porque, se sabe, lo principal es la salud. De las corporaciones.

El Dr. Henry Anderson y el especialista Richard Espinosa fueron cesados en el 2005 en sus cargos de la junta asesora que, entre otras cosas, administra programas de indemnización a los trabajadores de la industria nuclear. Hay indicios de que el Departamento de Trabajo consideró que se inclinaban demasiado en favor de los damnificados por radiaciones nucleares. En octubre del 2005, poco después de comunicarles la medida, Shelby Hallmark –director de la oficina de programas de compensación dependiente de ese departamento– elevó un memorándum en el que señalaba que la junta a la que pertenecían los dos científicos recurría a criterios “confusos” para recomendar que un número de trabajadores obtuviera una indemnización y otros beneficios médicos. Hallmark explicaba que había expirado el mandato de dos miembros y que reemplazarlos “mejoraría de manera importante el equilibrio de la junta” (www.judiciary.house.gov, 15-11-06). Así fue. El Departamento de Trabajo rechazó hasta febrero del 2007 unos 56.000 reclamos de los 90.000 que presentaron las víctimas de cáncer y otras enfermedades provocadas por la exposición al plutonio y al uranio. Es decir, desahució a más del 62 por ciento de los afectados por la industria nuclear.

Los paneles y comités asesores suelen reunirse a puerta cerrada y sellar las actas de las sesiones. A veces se disfrazan de grupos de trabajo no contemplados por la ley y que no la contemplan. El tribunal de apelaciones del circuito de Washington consideró que no están sujetos a la reglamentación de FACA y la Suprema Corte de Justicia falló que tampoco lo estaba el grupo que el vicepresidente Dick Cheney convocó para diseñar las políticas energéticas del gobierno antes de la invasión a Irak. El detalle es que la mayoría de estos «asesores» tenía intereses declarados en las industrias del ramo, pero Dick no es detallista. Ni el único en la práctica: nueve de los treinta miembros de la Junta de Política de Defensa del Pentágono están vinculados a empresas que ganaron contratos por 76.000 millones de dólares sólo en el período 2001/02 y de manera perfectamente inadvertible.

Antes los poderes ocultos permitían la levitación, la telequinesis, la magia verdadera y otras maravillas. Hoy, en EE.UU., esos poderes se reducen a uno solo: el de hacer dinero. Mucho.

Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Juan Gelman
(n. 1930) Poeta y escritor argentino. Desde 1976 reside en México, donde llego exilado por la dictadura militar facista que le arrancó su hijo y su nuera embarazada. Entre su vasta obra se destacan sus libros: Los poemas de Sidney West (1969), Fábulas (1971), Hechos y relaciones (1980), Citas y comentarios (1982), La junta luz (1985), Composiciones (1986), Interrupciones I y II (1988) y Salarios del impío (1993).

 

 

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LA TRAGEDIA QUE AMENAZA A NUESTRA ESPECIE


ALTERCOM  comunicación para la libertad

Toda idea siniestra debe ser sometida a críticas demoledoras sin concesión alguna.

LA TRAGEDIA QUE AMENAZA A NUESTRA ESPECIE

Altercom*
Fidel Castro Ruz*

8 de mayo de 2007

 

No puedo hablar como economista o como científico. Lo hago simplemente como político que desea desentrañar los argumentos de los economistas y los científicos en un sentido u otro. También trato de intuir las motivaciones de cada uno de los que se pronuncian sobre estos temas. Hace solo veintidós años sostuvimos en Ciudad de La Habana gran número de reuniones con líderes políticos, sindicales, campesinos, estudiantiles, invitados a nuestro país como representantes de los sectores mencionados. A juicio de todos, el problema más importante en aquel momento era la enorme deuda externa acumulada por los países de América Latina en 1985. Esa deuda ascendía a 350 000 millones de dólares. Entonces los dólares tenían un poder adquisitivo muy superior al dólar de hoy.

De los resultados de aquellas reuniones enviamos copia a todos los gobiernos del mundo, con algunas excepciones como es lógico, porque habrían parecido insultantes. En aquel periodo los petrodólares habían inundado el mercado y las grandes transnacionales bancarias prácticamente exigían a los países la aceptación de elevados préstamos. De más está decir que los responsables de la economía aceptaron tales compromisos sin consultar con nadie. Esa época coincidió con la presencia de los gobiernos más represivos y sangrientos que ha sufrido el continente, impuestos por el imperialismo. No pocas sumas se gastaron en armas, lujos y bienes de consumo. El endeudamiento posterior creció hasta 800 000 millones de dólares mientras se engendraban los catastróficos peligros actuales, que pesan sobre una población que en apenas dos décadas y media se ha duplicado y con ella el número de los condenados a vivir en extrema pobreza. En la región de América Latina la diferencia entre los sectores de la población más favorecida y los de menos ingresos es hoy la mayor del mundo.

Mucho antes que lo que ahora se debate, las luchas del Tercer Mundo se centraban en problemas igualmente angustiosos como el intercambio desigual. Año tras año se fue descubriendo que las exportaciones de los países industrializados, elaboradas generalmente con nuestras materias primas, se elevaban unilateralmente de precio mientras el de nuestras exportaciones básicas se mantenía inalterable. El café y el cacao —para citar dos ejemplos— alcanzaban aproximadamente 2 000 dólares por tonelada. Una taza de café, un batido de chocolate, se podían consumir en ciudades como Nueva York por unos centavos; hoy se cobra por ellos varios dólares, quizás 30 o 40 veces lo que costaba entonces. Un tractor, un camión, un equipo médico, requieren hoy para su adquisición varias veces el volumen de productos que se necesitaba entonces para importarlos; parecida suerte corrían el yute, el henequén y otras fibras producidas en el Tercer Mundo y sustituidas por las de carácter sintético. Mientras, los cueros curtidos, el caucho y las fibras naturales que se usaban en muchos tejidos eran sustituidos por material sintético de sofisticadas industrias petroquímicas. Los precios del azúcar rodaban por el suelo, aplastados por los grandes subsidios de los países industrializados a su agricultura.

Las antiguas colonias o neocolonias, a quienes se les prometió un porvenir maravilloso después de la Segunda Guerra Mundial, no despertaban todavía de las ilusiones de Bretton Woods. El sistema estaba diseñado de pies a cabeza para la explotación y el saqueo.

Al inicio de esta toma de conciencia no habían aparecido todavía otros factores sumamente adversos, como el insospechado derroche de energía en que caerían los países industrializados. Estos pagaban el petróleo a menos de dos dólares el barril. La fuente de combustible, con excepción de Estados Unidos donde era muy abundante, estaba fundamentalmente en países del Tercer Mundo, principalmente en el Oriente Medio, además de México, Venezuela y ulteriormente en África. Pero no todos los países calificados en virtud de otra mentira piadosa como "países en desarrollo" eran petroleros, 82 de ellos son los más pobres y como norma necesitan importar petróleo. Les espera por tanto una situación terrible si los alimentos se transforman en biocombustibles, o agrocombustibles como prefieren llamarlos los movimientos campesinos e indígenas de nuestra región.

La idea del calentamiento global como terrible espada de Damocles que pende sobre la vida de la especie, hace apenas 30 años ni siquiera era conocida por la inmensa mayoría de los habitantes del planeta; aún hoy existe gran ignorancia y confusión sobre estos temas. Si se escucha a los voceros de las transnacionales y su aparato de divulgación, vivimos en el mejor de los mundos: una economía regida por el mercado, más capital transnacional, más tecnología sofisticada, igual a crecimiento constante de la productividad, del PIB, del nivel de vida y todos los sueños del mundo para la especie humana; el Estado no debe interponerse en nada, no debiera incluso existir, excepto como instrumento del gran capital financiero.

Pero las realidades son tercas. Uno de los países más industrializados del mundo, Alemania, pierde el sueño ante el hecho de que un 10 por ciento de la población está desempleada. Los trabajos más duros y menos atractivos son desempeñados por los inmigrantes que, desesperados en su creciente pobreza, penetran en la Europa industrializada por todos los agujeros posibles. Nadie saca al parecer la cuenta del número de habitantes del planeta, que crece precisamente en los países no desarrollados.

Más de 700 representantes de organizaciones sociales se acaban de reunir en La Habana para discutir sobre varios de los temas que en esta reflexión se abordan. Muchos de ellos expusieron sus puntos de vista y dejaron entre no-sotros imborrables impresiones. Hay material abundante sobre el cual reflexionar, además de los nuevos sucesos que ocurren cada día.

Ahora mismo, como consecuencia de la puesta en libertad de un monstruo del terror, dos personas jóvenes que cumplían un deber legal en el Servicio Militar Activo, aspirando a disfrutar del consumismo en Estados Unidos, asaltaron un ómnibus, forzaron con su impacto una de las puertas de entrada de la terminal de vuelos nacionales del aeropuerto, llegaron hasta un avión civil y penetraron en él con los rehenes, exigiendo el traslado al territorio norteamericano. Días antes habían asesinado a un soldado que estaba de posta, para robar dos fusiles automáticos, y en el propio avión privaron de la vida con cuatro disparos a un valiente oficial que, desarmado y capturado como rehén en el ómnibus, intentó evitar el secuestro de la nave aérea. La impunidad y los beneficios materiales con que se premia desde hace casi medio siglo toda acción violenta contra Cuba, estimula tales hechos. Hacía muchos meses no ocurría nada parecido. Bastó la insólita liberación del conocido terrorista, y de nuevo la muerte visitó nuestros hogares. Los autores no han sido juzgados todavía, porque en el transcurso de los hechos ambos resultaron heridos, uno de ellos por los disparos que hizo el otro dentro del avión, mientras luchaban contra el heroico oficial de las fuerzas armadas. Ahora muchas personas en el exterior esperan la reacción de los Tribunales y el Consejo de Estado ante un pueblo profundamente indignado con los acontecimientos. Hace falta una gran dosis de serenidad y sangre fría para enfrentar tales problemas.

El apocalíptico jefe del imperio declaró hace más de cinco años que las fuerzas de Estados Unidos debían estar listas para atacar preventiva y sorpresivamente 60 o más países del mundo. Nada menos que un tercio de la comunidad internacional. No le bastan, al parecer, la muerte, las torturas y el destierro de millones de personas para apoderarse de los recursos naturales y los frutos del sudor de otros pueblos.

Mientras tanto el impresionante encuentro internacional que acaba de tener lugar en La Habana reafirmó en mí una convicción personal: toda idea siniestra debe ser sometida a críticas demoledoras sin concesión alguna.

Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Fidel Castro Ruz
Presidente de Cuba. Comandante en Jefe de la Revolución.

 

 

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LA TIERRA SE MUERE, COMIENZA LA SOBREVIVENCIA


Jubenal Quispe
 
Como nunca antes, la humanidad inaugura un siglo que le augura impredecibles consecuencias nefastas. Luego de los dos últimos informes del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU, los petrodólares ya no pueden seguir desmintiendo las evidencias científicas de la degradación de la tierra. Como dijo Martín Parry, copresidente del segundo grupo de trabajo del IPCC: "Por primera vez, no estamos llamando la atención con modelos; éstos son datos empíricos, que podemos medir de verdad".
 
Según estos informes, el 90% del cambio climático es ocasionado por la conducta humana. Como consecuencia de la utilización de los combustibles fósiles, la temperatura media de la tierra en el presente siglo aumentará entre 1.5º a 6º (el pasado siglo la variación fue de 0.7º).
 
Los mares crecerán por encima de los dos metros de altura como consecuencia de los deshielos (en el pasado siglo el aumento fue de 12 a 18 cm.).
 
A mediados del presente siglo la población humana será de 11 mil millones de habitantes, entonces, se presionará más a la tierra para que produzca alimentos (Actualmente más del 50% del planeta ya ha sido cultivado, pastoreado o construido).
 
Si en la actualidad 1,100 millones de personas no tienen acceso al agua, en el año 2030 los sedientos sumarán 3,600 millones (mientras el 11% de los ricos seguirán despilfarrando el 88% de las reservas de agua dulce del planeta).
 
Si ahora el éxodo humano es por razones laborales, en cuestión de 5 años el éxodo será de los refugiados climáticos. Entonces, no habrá ni primer, ni segundo mundo a dónde huir.
 
Mientras todo esto suceda, más del 30% de las especies de vidas se habrán convertido en nostálgicos recuerdos fotográficos. Flujos permanentes de calor, sequías, huracanes, inundaciones y hambrunas serán permanentes. (Evidencias Científicas del Cambio Climático 2007 e Impactos, Adaptación y Vulnerabilidad, 1º y 2º informe del IPCC, 2007).
 
Según el último informe, las regiones más vulnerables son: El Ártico, África Subsahariana, los mega deltas de Asia y las islas pequeñas. En América Latina, la Amazonía del Este se convertirá en salares o estepas antes de la mitad del presente siglo. Esto último coincide con el Informe de la Universidad de Minas Gerais sobre la Amazonía, 2005, el mismo que sostiene que para el año 2050 de la Amazonía brasilera sólo quedará la mitad. Esto pone en serio peligro el equilibrio planetario.
 
En Bolivia, cerca del 50% del suelo ya ha sido esterilizado, y anualmente se pierde el 13% de las tierras fértiles (Informe del Vice ministerio de Agricultura, 2002). Los obispos han denunciado, el año 2000, que el acaparamiento inmoral de la tierra por los terratenientes es una de las principales causas del empobrecimiento del país (Tierra, Madre Fecunda para Todos, 2000).
 
Bolivia es la quinta potencia mundial en reservas de agua dulce, sin embargo, mientras millones de bolivianos carecen de agua potable, las empresas mineras, petroleras y las industrias están matando cuencas enteras en el país (Pilcomayo, Desaguadero y otros).
 
Bolivia es el octavo país más megadiverso del planeta, pero las semillas transgénicas, la caza y el comercio irrestricto de la biodiversidad están devastando esta riqueza colectiva invaluable. Nuestras nevadas, fuentes de agua dulce, se están agotando.
 
A nivel de ecología social, existe un desequilibrio inmoral: Mientras más del 60% de los bolivianos viven en la pobreza, el 10% de los más ricos (bolivianos) acapara 232 veces más que el 10% de los más empobrecidos en el país (Informe de la Fundación Milenio, 2006). Estos datos quedan pequeños para los sobrevivientes del último fenómeno del niño en Bolivia que se llevó consigo 56 personas y 8 jamás fueron halladas.
 
Hemos llegado al punto de inflexión ecológica. Si como especie deseamos sobrevivir al siglo XXI, no queda otro camino que la conversión ecológica. Conversión que implica una mutación mental, espiritual, afectiva y ética hacia un paradigma integral sostenible.
 
El consumismo desenfrenado tiene que ser desterrado por un consumo responsable (ético). El despilfarro hídrico, por una cultura del cuidado.
 
El saqueo de la tierra, por una mística de la crianza.
 
La frenética competencia mercantil tiene que ser equilibrada por la reciprocidad solidaria.
 
La pobreza no se vence luchando contra ella, sino contra la riqueza acumulada por unos cuantos.
 
La contaminación atmosférica no se vence con etanol o biodiesel, sino utilizando menos coches o compartiendo los que ya tenemos.
 
La carencia de agua no se resuelve perforando más pozos o "desviando ríos", sino cerrando las llaves.
 
La deforestación no es cuestión sólo de plantar árboles, sino también de optimizar las hojas de papel.
 
El problema de la basura no se supera sólo colocándola en el basurero, sino reutilizando, las veces que sea posible, las bolsas plásticas.
 
El problema ecológico, en última instancia, es un problema moral, y el sobrevivir a este problema depende de nuestra voluntad. Voluntad y autodisciplina no necesariamente para revertir la situación ecológica, sino para sobrevivirla. Porque ahora es cuando comienza la sobrevivencia en la tierra.

EL SOL NO SALE POR EL NORTE

'A estas alturas promover el latifundio, el monocultivo

y la plantación genéticamente modificada

es añadir jorobas a las deformaciones estructurales ya existentes'

 


EL SOL NO SALE POR EL NORTE


Por Jorge Gómez Barata
Altercom

Los Estados Unidos son un imperio. Nada les hará cambiar ni renunciar a su estilo de vida y, llegado el caso, son capaces de sacrificar al resto del planeta. Nadie debe hacerse ilusiones, matices y precisiones, aparte los biocombustibles, son una solución norteamericana, para los norteamericanos.

En Estados Unidos circulan más de 250 millones de automóviles. Incluyendo todos los vehículos motorizados terrestres son más de 300 000 000, más de uno por habitante y un promedio de más de tres por familia. Para sostener semejantes lujos, en sus tres cuartas partes irracionales y prescindibles, los norteamericanos consumen quinientos setenta millones de metros cúbicos de gasolina al año, en litros 570 000 000 000.

Los Estados Unidos no ignoran que al sustraer 100 millones de toneladas de maíz y otro tanto de soya del mercado de alimentos para dedicarlos a la producción de etanol y biodiesel, inevitablemente aumentaran los precios de los cereales, que arrastrarán consigo los costos de los derivados de la harina, los piensos, todos los tipos de carne, el pollo, los huevos y los productos lácteos; lo que ocurre es que no les importa.

Ese escenario de crecimiento explosivo, unilateral y desequilibrado de mercancías capaces de generar un efecto dominó, hará la subsistencia más cara.
Naturalmente, los ciudadanos de los países desarrollados donde existen legislaciones que obligan a equiparar los salarios y las prestaciones de la seguridad social con el costo de la vida, no sólo no tendrán problemas con el precio de los alimentos, sino que no se verán en la necesidad de sacrificar sus automóviles y sus muchachos podrán ir a la universidad en un 4+4 que consume combustible como un tanque de guerra.

El problema será para los países y las personas pobres que importan los alimentos y carecen de los ingresos necesarios para adquirirlos.
Según algunos ideólogos del optimismo, existe la peregrina posibilidad de que la subida de los precios de los alimentos exportados por los Estados Unidos y otros países desarrollados sea de tal magnitud que estimule y haga rentable la producción local en algunos países que cuentan con condiciones para ello. México, por ejemplo, pudiera volver a producir el maíz que necesita y que ahora importa.

No obstante, esa perspectiva no existe para los países africanos, algunos de América Latina y parte de Asia, donde más hambre se padece y no se dispone de la infraestructura, la tecnología y los financiamientos imprescindibles para intentar un despegue y donde tampoco existe el capital humano necesario para una empresa de tal envergadura y, en algunos casos, ni siquiera la tierra.

El desarrollo económico que pudiera permitir producir los alimentos necesarios o generar los recursos para adquirirlos es para África, algunos países de Centroamérica, y ciertas regiones poco favorecidas de Asia, como partes de Indonesia, Bangladesh, Filipinas y Asia Central, un proyecto añoso que requeriría de una cuantiosa y multilateral asistencia externa de largo aliento.
Doscientos años atrás Haití era la más próspera colonia del Nuevo Mundo y la azucarera de Europa a la que suministraba el ciento por ciento del azúcar y el café consumido y Potosí, en Bolivia, fundada en 1546, fue la primera ciudad americana que pasó de 150 000 habitantes. Hoy son los países más pobres del hemisferio.

Es una burla de inaudita crueldad sostener que la siembra de unas decenas de miles de hectáreas de caña para producir alcohol en Haití o soya para biodiesel en Bolivia, pudieran ser opciones de desarrollo. A estas alturas promover el latifundio, el monocultivo y la plantación genéticamente modificada es añadir jorobas a las deformaciones estructurales ya existentes.

Los países del Tercer Mundo no pueden alegar inocencia ni esperar generosidad o comprensión de Europa y los Estados Unidos, que ahora necesitan las tierras y el sol de los trópicos para cultivar un sucedáneo de la gasolina a la que son adictos.

Ojala no se permita a la oligarquía nativa aliada al imperio repetir la historia de Haití o del cerro de Potosí.
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ALTERCOM
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UN INFORME OPTIMISTA DE LA ONU

Fuente: http://www.mapuexpress.net 

Informe de Naciones Unidas anticipa un

devastador cambio climático para el mundo.

 

AMERICA LATINA perdería el 50 % de tierras cultivables. Selvas tropicales se convertirían en sabanas en el este de la región amazónica antes de la mitad del siglo XXI. Se extinguirían numerosas especies (a nivel mundial se habla de un 30 %). En las regiones más secas se espera que tierras cultivables se transformen en salares o estepas. En otras zonas, sin embargo, aumentaría la cosecha de la soja. Se desplazarán las zonas de circulación de los caladeros en el sur del Pacífico y disminuiría progresivamente el acceso a agua dulce. Reducción de pesca en los grandes mares, son parte de las fatalidades que anuncia la ONU.

 

 

Informe de Naciones Unidas anticipa un devastador cambio climático para el mundo.

 

 

Es probable que se extingan numerosas especies (a nivel mundial se habla de un 30 %). En las regiones más secas se espera que tierras cultivables se transformen en salares o estepas. En otras zonas, sin embargo, aumentaría la cosecha de la soja. Se desplazarán las zonas de circulación de los caladeros en el sur del Pacífico y disminuiría progresivamente el acceso a agua dulce. Reducción de pesca en los grandes mares, son parte de las fatalidades que anuncia la ONU.

 

Para AMERICA DEL NORTE los investigadores calculan que en las montañas del oeste disminuirá la superficie nevada. Aumentarán los parásitos, las enfermedades y los incendios, lo que repercutirá en los bosques. Las ciudades que ya padecen las altas temperaturas sufrirán más olas de calor, lo que afecta especialmente al sector de la población de mayor edad.

 

De acuerdo con el informe, es insuficiente la adaptación actual y la prepraración para la creciente amenaza es escasa. Dependiendo de la región, el cambio climático puede generar en un principio un aumento de las cosechas de entre el 5 y el 20 por ciento.

 

El cambio climático en AFRICA afectará hasta el 2020 a entre 75 y 250 millones de personas por la escasez de agua, lo que también repercutirá negativamente en el acceso a alimentos.

 

En algunas regiones, las cosechas que dependen de la lluvia, hasta el año 2020 se podrían reducir a la mitad. El cambio climático disminuye además la superficie de tierras cultivables.

 

La crecida del nivel del mar amenaza numerosas ciudades. La degradación continua de cinturones de manglares y arrecifes de coral tendrá consecuencias negativas para la pesca así como para el turismo. Los investigadores esperan que se reduzca la pesca en los grandes mares.

 

En ASIA, el derretimiento de los glaciares en la región del Himalaya conducirá a inundaciones y a desprendimientos en las montañas. Las personas que habitan en los grandes deltas del Sur, Este y el Sudeste asiático tendrán problemas con el suministro de agua dulce.

 

Hasta el 2050 más de mil millones de personas podrían verse afectadas. También resultará problemático una subida del nivel del mar. En el informe se habla de que las inundaciones provocarán más enfermedades y muertes. En el sur de Asia, los problemas con el cólera aumentarán.

 

También se espera que se agraven considerablemente los problemas con el suministro de agua en grandes partes de AUSTRALIA. Hasta el 2020, en numerosos ecosistemas que forman parte del patrimonio mundial de la naturaleza se registrarán extinciones de especies, como por ejemplo en la Gran Barrera de Coral, el mayor arrecife de coral del mundo.

 

Un ligero aumento de la temperatura en Nueva Zelanda y en algunas partes del sur de Australia probablemente conduzca a periodos más largos de vegetación, un menor riesgo de congelación y una menor necesidad de energía en invierno. De acuerdo con el informe, la región tiene buenas posibilidades de adaptarse en términos comparativos.

 

El cambio climático traerá al sur de EUROPA con gran probabilidad un peligro mayor para la salud por las oleadas de calor, un mayor riesgo de incendios y también corren peligro las cosechas.

 

En el norte del continente probablemente resulte conveniente que los periodos de frío sean más breves y las cosechas más abundantes. Pero si siguen subiendo las temperaturas, estas ventajas quedarán contrarrestadas. En algunas regiones se estima que hasta el año 2080 se extinguirá el 60 por ciento de las especies.

 

En las REGIONES POLARES se estima que los casquetes polares perderán grosor, así como los glaciares. Ello tendrá consecuencias negativas para las aves migratorias, así como para mamíferos y carnívoros. Para las personas en la región, sin embargo, tendrá consecuencias negativas y positivas en la infraestructura y en las comunicaciones.

 

Entre las positivas figuran rutas más breves por el mar y menores costes de calefacción, pero en ambas regiones polares aumentará el peligro de que emigren especies ajenas al medio. Para preservar la forma de vida de las personas se necesitan ayudas "sustanciales".

 

Sobre las pequeñas ISLAS se cierne la amenaza de la crecida del nivel del mar, las tormentas y la erosión. El agua dulce en los islotes corre serios riesgos y podría dejar de cubrir las necesidades humanas en épocas de escasa lluvia. También se estima que aquí inmigrarán especies ajenas. La destrucción de las playas y de los arrecifes de corales hará que los turistas pierdan interés en el lugar.

 

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LA INTERNACIONALIZACIÓN DEL GENOCIDIO


ALTERCOM  comunicación para la libertad




Altercom*
Fidel Castro Ruz*

4 de abril de 2007

 

La reunión de Camp David acaba de concluir. Todos escuchamos con interés la conferencia de prensa de los Presidentes de los Estados Unidos y Brasil, así como las noticias en torno a la reunión y las opiniones vertidas.

Enfrentado Bush a las demandas de su visitante brasileño sobre tarifas arancelarias y subsidios, que protegen y apoyan la producción norteamericana de etanol, no hizo en Camp David la más mínima concesión.

El presidente Lula atribuyó a esto el encarecimiento del maíz, que de acuerdo con sus palabras se había elevado en más de un 85 por ciento.

Ya antes, el periódico The Washington Post publicó el artículo de la máxima autoridad de Brasil, donde expuso la idea de convertir los alimentos en combustible.

No es mi intención lastimar a Brasil, ni mezclarme en asuntos relacionados con la política interna de ese gran país. Fue precisamente en Río de Janeiro, sede de la Reunión Internacional sobre el Medio Ambiente, hace exactamente 15 años, donde enuncié con vehemencia, en un discurso de 7 minutos los peligros medioambientales que amenazaban la existencia de nuestra especie. En aquella reunión estaba presente Bush padre como presidente de Estados Unidos, que en gesto de cortesía aplaudió aquellas palabras, igual que todos los demás presidentes.

Nadie en Camp David ha respondido a la cuestión fundamental. ¿Dónde y quiénes van a suministrar los más de 500 millones de toneladas de maíz y otros cereales que Estados Unidos, Europa y los países ricos necesitan para producir la cantidad de galones de etanol que las grandes empresas norteamericanas y de otros países exigen como contrapartida de sus cuantiosas inversiones? ¿Dónde y quiénes van a producir la soya, las semillas de girasol y colza, cuyos aceites esenciales esos mismos países ricos van a convertir en combustible?

Un número de países producen y exportan sus excedentes de alimentos. El balance entre exportadores y consumidores era ya tenso, disparando los precios de los mismos. En aras de la brevedad, no me queda otra alternativa que limitarme a señalar lo siguiente:

Los cinco principales productores de maíz, cebada, sorgo, centeno, mijo y avena que Bush quiere convertir en materia prima para producir etanol, suministran al mercado mundial, según datos recientes, 679 millones de toneladas. A su vez, los cinco principales consumidores, algunos de los cuales son también productores de estos granos, necesitan actualmente 604 millones de toneladas anuales. El excedente disponible se reduce a menos de 80 millones de toneladas.

Este colosal derroche de cereales para producir combustible, sin incluir las semillas oleaginosas, sólo serviría para ahorrarles a los países ricos menos del 15 por ciento del consumo anual de sus voraces automóviles.

Bush en Camp David ha declarado su intención de aplicar esta fórmula a nivel mundial, lo cual no significa otra cosa que la internacionalización del genocidio.

El Presidente de Brasil, en su mensaje publicado por The Washington Post, víspera del encuentro en Camp David, afirmó que menos del uno por ciento de la tierra cultivable brasileña se dedica a la caña para producir etanol. Esa superficie es casi el triple que la que se empleaba en Cuba cuando se producían casi 10 millones de toneladas de azúcar, antes de la crisis de la URSS y del cambio climático.

Nuestro país lleva más tiempo produciendo y exportando azúcar, primero a base del trabajo de los esclavos, que llegaron a sumar más de 300 mil en los primeros años del siglo XIX y convirtieron la colonia española en el primer exportador del mundo. Casi cien años después, a principios del siglo XX, en la república mediatizada, cuya independencia plena frustró la intervención norteamericana, sólo inmigrantes antillanos y cubanos analfabetos cargaban el peso del cultivo y el corte de la caña. La tragedia de nuestro pueblo era el llamado tiempo muerto, por el carácter cíclico de este cultivo. Las tierras cañeras eran propiedad de empresas norteamericanas o de grandes terratenientes de origen cubano. Hemos acumulado, por tanto, más experiencia que nadie sobre el efecto social de ese cultivo.

El pasado domingo primero de abril, la CNN informaba la opinión de especialistas brasileños, quienes afirman que muchas de las tierras dedicadas al cultivo de la caña han sido adquiridas por norteamericanos y europeos ricos.

En mis reflexiones publicadas el 29 de marzo expliqué los efectos del cambio climático en Cuba, a lo que se añaden otras características tradicionales de nuestro clima.

En nuestra isla, pobre y lejos del consumismo, no habría siquiera personal suficiente para soportar los duros rigores del cultivo y la atención a los cañaverales en medio del calor, las lluvias, o las sequías crecientes. Cuando azotan los ciclones, ni siquiera las máquinas más perfectas pueden cosechar las cañas acostadas y retorcidas. Durante siglos no se acostumbraba a quemarlas, ni el suelo se compactaba bajo el peso de complejas máquinas y enormes camiones; los fertilizantes nitrogenados, potásicos y fosfóricos, hoy costosísimos, ni siquiera existían, y los meses secos y húmedos se alternaban regularmente. En la agricultura moderna no hay rendimientos elevados posibles sin rotación de cultivos.

La Agencia Francesa de Prensa transmitió el domingo primero de abril informaciones preocupantes sobre el cambio climático, que expertos reunidos por Naciones Unidas consideran algo ya inevitable y de graves consecuencias en las próximas décadas.

“El cambio climático afectará al continente americano de forma importante, al generar más tormentas violentas y olas de calor, que en Latinoamérica provocarán sequías, con extinción de especies e incluso hambre", según el informe de la ONU que debe aprobarse la próxima semana en Bruselas.

“Al final del actual siglo, cada hemisferio sufrirá problemas de agua y, si los gobiernos no toman medidas, el aumento de temperaturas podría incrementar los riesgos de ‘mortalidad, contaminación, catástrofes naturales y enfermedades infecciosas’", advierte el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC).

“En Latinoamérica, el calentamiento ya está derritiendo los glaciares de los Andes y amenaza al bosque del Amazonas, cuyo perímetro se puede ir convirtiendo en una sabana”, continúa afirmando el cable.

“A causa de la gran cantidad de población que vive cerca de las costas, Estados Unidos también se expone a fenómenos naturales extremos, como demostró el huracán Katrina el año 2005.”

“Este es el segundo informe del IPCC de una serie de tres, que se abrió el pasado febrero con una primera diagnosis científica donde se establecía la certeza del cambio climático.”

“En esta segunda entrega de 1.400 páginas, en la que se analiza el cambio por sectores y regiones y del que la AFP ha obtenido una copia, se considera que, aunque se tomen medidas radicales para reducir las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, el aumento de temperaturas en todo el planeta en las próximas décadas ya es seguro”, concluye la información de la agencia francesa de noticias.

Como era de esperar, Dan Fisk, asesor de Seguridad Nacional para la región, declaró el propio día de la reunión de Camp David que “en la discusión de asuntos regionales, el tema de Cuba sería uno de ellos y no precisamente para abordar el tema del etanol -sobre el cual el Presidente convaleciente Fidel Castro escribió un artículo el jueves- sino sobre el hambre que ha creado en el pueblo cubano”.

Por la necesidad de dar respuesta a este caballero, me veo en el deber de recordarle que el índice de mortalidad infantil en Cuba es menor que el de Estados Unidos. Puede asegurarse que no existe ciudadano alguno sin asistencia médica gratuita. Todo el mundo estudia y nadie carece de oferta de trabajo útil, a pesar de casi medio siglo de bloqueo económico y el intento de los gobiernos de los Estados Unidos de rendir por hambre y asfixia económica al pueblo cubano.

China jamás emplearía una sola tonelada de cereales o de leguminosas para producir etanol. Se trata de una nación de economía próspera que bate récords de crecimiento, donde ningún ciudadano deja de recibir los ingresos necesarios para bienes esenciales de consumo, a pesar de que un 48 por ciento de su población, que supera los 1.300 millones de habitantes, trabaja en la agricultura. Por el contrario, se ha propuesto hacer considerables ahorros de energía eliminando miles de fábricas que consumen cifras inaceptables de electricidad e hidrocarburos. Muchos de los alimentos mencionados los importa desde cualquier rincón del mundo después de transportarlos miles de kilómetros.

Decenas y decenas de países no producen hidrocarburos y no pueden producir maíz y otros granos, ni semillas oleaginosas, porque el agua no les alcanza ni para cubrir sus necesidades más elementales.

En una reunión convocada en Buenos Aires por la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores sobre la producción de etanol, el holandés Loek Boonekamp, director de Mercados y Comercio Agrícola de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), declaró a la prensa que:

“Los gobiernos se entusiasmaron mucho; deberían tener una mirada fría acerca de si debe haber apoyo tan robusto al etanol.

La producción de etanol sólo es viable en Estados Unidos; en ningún otro país, salvo que se apliquen subsidios.

Esto no es maná del cielo y no nos tenemos que comprometer ciegamente”, prosigue el cable.

“Hoy los países desarrollados impulsan que los combustibles fósiles sean mezclados con biocombustibles en cerca del 5 por ciento y eso ya presiona los precios agrícolas. Si ese corte se elevara a 10 por ciento, se necesitaría 30 por ciento de la superficie sembrada en Estados Unidos y 50 por ciento de la de Europa. Por eso pregunto si esto es sustentable. El aumento de la demanda de cultivos para etanol producirá precios más altos e inestables.”

Las medidas proteccionistas se elevan hoy a 54 centavos por galón y los subsidios reales alcanzan cifras mucho más altas.

Aplicando la sencilla aritmética que aprendimos en el preuniversitario, se comprobaría que el simple cambio de los bombillos incandescentes por fluorescentes, como expresé en mi reflexión anterior, aportaría un ahorro de inversión y de recursos energéticos equivalente a millones de millones de dólares, sin utilizar una sola hectárea de tierra agrícola.

Mientras tanto, noticias públicas procedentes de Washington afirman textualmente a través de la AP:

“La misteriosa desaparición de millones de abejas en todo Estados Unidos tiene a los apicultores al borde del ataque de nervios y preocupa incluso al Congreso, que debatirá este jueves la crítica situación de un insecto clave para el sector agrícola.

Las primeras señales serias de este enigma surgieron poco después de las Navidades en el estado de la Florida, cuando los apicultores se encontraron con que las abejas se habían esfumado.

Desde entonces, el síndrome que los expertos han bautizado como Problema del Colapso de las Colonias (CCD, por sus siglas en inglés), ha mermado en un 25 por ciento los enjambres del país.

Hemos perdido más de medio millón de colonias, con una población de alrededor de 50 mil abejas cada una, dijo Daniel Weaver, presidente de la Federación Estadounidense de Apicultores, quien apuntó que el mal afecta a unos 30 de los 50 estados del país. Lo curioso del fenómeno es que en muchos casos no se encuentran restos mortales.

Los laboriosos insectos polinizan cultivos valorados entre 12 mil y 14 mil millones de dólares, según un estudio de la Universidad de Cornell.

Los científicos barajan todo tipo de hipótesis, entre ellas la de que algún pesticida haya provocado daños neurológicos a las abejas y alterado su sentido de la orientación. Otros culpan a la sequía, e incluso a las ondas de los teléfonos móviles, pero lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta cuál es el verdadero desencadenante.”

Lo peor puede estar por venir: una nueva guerra para asegurar los suministros de gas y petróleo, que coloque la especie humana al borde del holocausto total.

Hay órganos de prensa rusos que, invocando fuentes de inteligencia, han informado que la guerra contra Irán viene siendo preparada en todos sus detalles desde hace más de tres años, el día en que el gobierno de Estados Unidos decidió ocupar totalmente Iraq, desatando una interminable y odiosa guerra civil.

Mientras tanto, el gobierno de Estados Unidos destina cientos de miles de millones al desarrollo de armas de tecnología altamente sofisticada, como las que utilizan sistemas microelectrónicos, o nuevas armas nucleares que podrían estar sobre los objetivos una hora después de recibir la orden.

Estados Unidos ignora olímpicamente que la opinión mundial está contra todo tipo de armas nucleares.

Demoler hasta la última fábrica iraní es una tarea técnica relativamente fácil para un poder como el de Estados Unidos. Lo difícil puede venir después, si una nueva guerra se desata contra otra creencia musulmana que merece todo nuestro respeto, al igual que las demás religiones de los pueblos del Cercano, Mediano o Lejano Oriente, anteriores o posteriores al cristianismo.

El arresto de los soldados ingleses en aguas jurisdiccionales de Irán parece una provocación exactamente igual a la de los llamados “Hermanos al Rescate”, cuando violando las órdenes del presidente Clinton avanzaban sobre las aguas de nuestra jurisdicción y la acción defensiva de Cuba, absolutamente legítima, sirvió de pretexto al gobierno de Estados Unidos para promulgar la famosa Ley Helms-Burton, que viola la soberanía de otros países. Poderosos medios masivos de publicidad han sepultado en el olvido aquel episodio. No son pocos los que atribuyen el precio del petróleo de casi 70 dólares, alcanzado el lunes, a los temores de un ataque a Irán.

¿De dónde sacarán los países pobres del Tercer Mundo los recursos mínimos para sobrevivir?

No exagero ni uso palabras desmesuradas, me atengo a los hechos. Como puede observarse, son muchas las caras oscuras del poliedro.

Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Fidel Castro Ruz
Presidente de Cuba. Comandante en Jefe de la Revolución.

 

 

www.altercom.org/article146891.html

 

NOTA DE MÁXIMO KINAST: No soy un seguidor, ni admirador, ni mucho menos un incondicional de Fidel Castro. Lo fui en los años cincuenta y hasta solicité ir a Cuba, pero no me resultó, entre otras cosas por mi absoluta ignorancia sobre el uso de las armas. Mi posición hoy, hacia su persona, es crítica.  Pero al margen de lo que se sienta o piense sobre Fidel, es del género idiota no reconocer que está diciendo verdades como puños, que sigue siendo brillante y que sus alegatos son en favor de la Humanidad. Un Bush o un Pinochet jamás se preocuparían por los pobres como lo hace Fidel... y si pensamos un poco en sus palabras se está preocupando por toda la Humanidad, porque a todos nos afecta la idiotez del alcohólico Bush y su deseo de ganar mas dinero a costa del hambre mundial.

CONDENADOS A MUERTE PREMATURA POR HAMBRE Y SED MAS DE TRES MIL MILLONES DE PERSONAS EN EL MUNDO


ALTERCOM  comunicación para la libertad

Altercom*
Fidel Castro Ruz*

30 de marzo de 2007

 

No se trata de una cifra exagerada; es más bien cautelosa. En eso he meditado bastante después de la reunión del presidente Bush con los fabricantes norteamericanos de automóviles.

La idea siniestra de convertir los alimentos en combustible quedó definitivamente establecida como línea económica de la política exterior de Estados Unidos el pasado lunes 26 de marzo.

Un cable de la AP, agencia de información norteamericana que llega a todos los rincones del mundo, dice textualmente:

"WASHINGTON, 26 de marzo (AP). El presidente George W. Bush elogió el lunes los beneficios de los automóviles que funcionan con etanol y biodiesel, durante una reunión con fabricantes de vehículos, en la que buscó dar impulso a sus planes de combustibles alternativos.

"Bush dijo que un compromiso de los líderes de la industria automotriz nacional para duplicar su producción de vehículos a combustible alternativo ayudaría a que los automovilistas abandonen los motores que funcionan con gasolina y reduzcan la dependencia del país respecto del petróleo de importación.

"‘Este es un gran avance tecnológico para el país’, dijo Bush tras inspeccionar tres vehículos a combustible alternativo. Si la nación quiere reducir el consumo de gasolina, el consumidor debe estar en posibilidad de tomar una decisión racional.

"El Presidente instó al Congreso a avanzar rápido en una legislación que el gobierno propuso recientemente para ordenar el uso de 132 000 millones de litros (35 000 millones de galones) de combustibles alternativos para el 2017 y para imponer estándares más exigentes de ahorro de combustible en los automóviles.

"Bush se reunió con el presidente de consejo y director general de General Motors Corp, Rich Wagoner; el director general de Ford Motor Co., Alan Mulally y el director general del grupo Chrysler de Daimler Chrysler AG, Tom LaSorda.

"Los participantes en el encuentro discutieron medidas para apoyar la producción de vehículos a combustible alternativo, intentos para desarrollar el etanol a partir de fuentes como el césped o el serrín, y una propuesta para reducir en un 20% el consumo de gasolina en 10 años.

"Las discusiones se realizaron en un momento en que han subido los precios de la gasolina. El estudio más reciente de la organización Lundberg Survey señaló que el precio promedio nacional de la gasolina ha subido 6 centavos por galón (3,78 litros) en las últimas dos semanas, a 2,61 dólares."

Pienso que reducir y además reciclar todos los motores que consumen electricidad y combustible es una necesidad elemental y urgente de toda la humanidad. La tragedia no consiste en reducir esos gastos de energía, sino en la idea de convertir los alimentos en combustible.

Hoy se conoce con toda precisión que una tonelada de maíz sólo puede producir 413 litros de etanol como promedio, de acuerdo con densidades, lo que equivale a 109 galones.

El precio promedio del maíz en los puertos de Estados Unidos se eleva a 167 dólares la tonelada. Se requieren por tanto 320 millones de toneladas de maíz para producir 35 000 millones de galones de etanol.

Según datos de la FAO, la cosecha de maíz de Estados Unidos en el año 2005 se elevó a 280,2 millones de toneladas.

Aunque el Presidente hable de producir combustible a partir de césped o virutas de madera, cualquiera comprende que son frases carentes en absoluto de realismo. Entiéndase bien: ¡35 000 millones de galones significan un 35 seguido de nueve ceros!

Vendrán después bellos ejemplos de lo que en la productividad por hombre y por hectárea alcanzan los experimentados y bien organizados agricultores de Estados Unidos: el maíz convertido en etanol; los residuos de ese maíz convertidos en alimento animal con 26% de proteína; el excremento del ganado utilizado como materia prima para la producción de gas. Desde luego, esto es después de cuantiosas inversiones al alcance sólo de las empresas más poderosas, en las que todo se tiene que mover sobre la base de consumo de electricidad y combustible. Aplíquese esta receta a los países del Tercer Mundo y verán cuántas personas dejarán de consumir maíz entre las masas hambrientas de nuestro planeta. O algo peor: présteseles financiamiento a los países pobres para producir etanol del maíz o de cualquier otro tipo de alimento y no quedará un árbol para defender la humanidad del cambio climático.

Otros países del mundo rico tienen programado usar no sólo maíz, sino también trigo, semillas de girasol, de colza y otros alimentos para dedicarlos a la producción de combustible. Para los europeos, por ejemplo, sería negocio importar toda la soya del mundo a fin de reducir el gasto en combustible de sus automóviles y alimentar a sus animales con los residuos de esa leguminosa, especialmente rica en todos los tipos de aminoácidos esenciales.

En Cuba, los alcoholes se producían como subproducto de la industria azucarera, después de hacerle tres extracciones de azúcar al jugo de caña. El cambio de clima está afectando ya nuestra producción azucarera. Grandes sequías se vienen alternando con lluvias récord, que apenas permiten producir azúcar durante cien días con rendimientos adecuados en los meses de nuestro muy moderado invierno de modo que falta azúcar por tonelada de caña o falta caña por hectárea debido a las prolongadas sequías en los meses de siembra y cultivo.

En Venezuela, tengo entendido que usarían el alcohol no para exportar, sino para mejorar la calidad medioambiental de su propio combustible. Por ello, independientemente de la excelente tecnología brasileña para producir alcohol, en Cuba el empleo de tal tecnología para la producción directa de alcohol a partir del jugo de caña no constituye más que un sueño o un desvarío de los que se ilusionan con esa idea. En nuestro país, las tierras dedicadas a la producción directa de alcohol pueden ser mucho más útiles en la producción de alimentos para el pueblo y en la protección del medio ambiente.

Todos los países del mundo, ricos y pobres, sin excepción alguna, podrían ahorrarse millones de millones de dólares en inversión y combustible simplemente cambiando todos los bombillos incandescentes por bombillos fluorescentes, algo que Cuba ha llevado a cabo en todos los hogares del país. Eso significaría un respiro para resistir el cambio climático sin matar de hambre a las masas pobres del mundo.

Como puede observarse, no uso adjetivos para calificar al sistema y a los dueños del mundo. Esa tarea la saben hacer excelentemente bien los expertos en información y los hombres de ciencias socioeconómicas y políticas honestos que en el mundo abundan y que constantemente hurgan en el presente y el porvenir de nuestra especie. Basta una computadora y el creciente número de redes de Internet.

Hoy conocemos por primera vez una economía realmente globalizada y una potencia dominante en el terreno económico, político y militar, que en nada se parece a la Roma de los emperadores.

Algunos se preguntarán por qué hablo de hambre y sed. Respondo: no se trata de la otra cara de una moneda, sino de varias caras de otra pieza, como pueden ser un dado con seis caras, o un poliedro con muchas más caras.

Acudo en este caso a una agencia oficial de noticias, fundada en 1945 y generalmente bien informada sobre los problemas económicos y sociales del mundo: la TELAM. Textualmente, dijo:

"Cerca de 2 mil millones de personas habitarán dentro de apenas 18 años en países y regiones donde el agua sea un recuerdo lejano. Dos tercios de la población mundial podrían vivir en lugares donde esa escasez produzca tensiones sociales y económicas de tal magnitud que podrían llevar a los pueblos a guerras por el preciado ‘oro azul’.

"Durante los últimos 100 años, el uso del agua ha aumentado a un ritmo más de dos veces superior a la tasa de crecimiento de la población.

"Según las estadísticas del Consejo Mundial del Agua (WWC, por sus siglas en inglés), se estima que para el 2015 el número de habitantes afectados por esta grave situación se eleve a 3 500 millones de personas.

"La Organización de Naciones Unidas celebró el 23 de marzo el Día Mundial del Agua, llamando a enfrentar desde ese mismo día la escasez mundial del agua bajo la coordinación de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con el objetivo de destacar la creciente importancia de la falta de agua a nivel mundial y la necesidad de una mayor integración y cooperación que permitan garantizar una gestión sostenida y eficiente de los recursos hídricos.

"Muchas regiones del planeta sufren una escasez severa de agua, viviendo con menos de 500 metros cúbicos por persona por año. Cada vez son más las regiones que padecen la falta crónica del vital elemento.

"Principales consecuencias de la escasez de agua son la insuficiente cantidad de ese precioso líquido para la producción de alimentos, la imposibilidad de desarrollo industrial, urbano y turístico y problemas de salud."

Hasta aquí el cable de TELAM.

Dejo de mencionar en este caso otros importantes hechos, como los hielos que se derriten en Groenlandia y en la Antártica, los daños en la capa de ozono y la creciente cantidad de mercurio en muchas especies de peces de consumo habitual.

Hay otros temas que pueden abordarse, pero simplemente pretendo con estas líneas hacer un comentario sobre la reunión del presidente Bush con los ejecutivos principales de compañías automotrices norteamericanas.

Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.
Fidel Castro Ruz
Presidente de Cuba. Comandante en Jefe de la Revolución.

 

 

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