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Economía con Máximo Kinast

FIN DEL PETRÓLEO, FIN DE LA COMIDA

CUMBRE DEL G-8

La crisis de los alimentos y los combustibles sacude la trama geopolítica

EN MENOS DE UN AÑO: El precio del crudo y de muchos alimentos básicos se ha duplicado

SEGURIDAD NACIONAL: Occidente teme que las protestas acaben por derrocar gobiernos aliados

POCAS RISAS: La Casa Blanca ya no ridiculiza tesis como el 'peak oil' o el cambio climático

ESPACIOS 'INGOBERNABLES' : Aumenta el riesgo de refugios para grupos con agendas antioccidentales

 


ANDY ROBINSON - Madrid  - La Vanguardia 07/07/2008

La duplicación en menos de un año del precio del petróleo y de muchos alimentos básicos es un asunto prioritario para la cumbre del G-8 que hoy se inicia en Japón. Y no sólo por motivos económicos.

La oleada de disturbios en varios países, de Egipto a Indonesia, muchos de ellos aliados estratégicos de EE. UU., empieza a inquietar a las capitales occidentales y a convertirse en una cuestión de seguridad nacional.

"Vamos a tener que garantizar necesidades materiales en países aliados en lugar de cambiar ideologías e instituciones políticas", afirma Stewart Patrick, del influyente Consejo de Relaciones Extranjeras de Washington, en declaraciones a La Vanguardia."El próximo presidente de EE. UU. - señala- tendrá que hacer frente a la seguridad energética y la inseguridad alimentaria con el mismo entusiasmo que Bush puso en la agenda de libertad".

Según informaba recientemente el rotativo británico Financial Times, altos mandos en los países del G-8 han cambiado su lectura de la crisis: tras verlo al inicio como un problema humanitario, ahora temen que puedan caer gobiernos aliados, siguiendo la suerte del primer ministro haitiano, Jacques Edouard Alexis. Directores del Banco Mundial en Medio Oriente consultados por La Vanguardia califican la inflación de alimentos como un problema de seguridad nacional.

El precio disparado de alimentos básicos se vincula estrechamente con la inflación de hidrocarburos debido a los costes de transporte y de fertilizantes. Asimismo, la política estadounidense de garantizar su propia seguridad energética mediante la adopción de etanol de maíz puede explicar -según un nuevo informe del Banco Mundial- hasta el 75% del aumento del precio de alimentos globales.

La crisis "ha impulsado a muchos países hasta el tipping point (punto de inflexión)", aseguró el pasado martes Dominique Strauss-Kahn, numero uno del FMI. "Si los precios de los alimentos siguen subiendo, muchos países no podrán dar de comer a su gente ni mantener la estabilidad de sus economías".

Al mismo tiempo, las tesis de peak oil y cambio climático, antes ridiculizadas en la Casa Blanca, ahora son materia de preocupación a alto nivel. Líderes de la industria petrolera occidental y de los países de la OPEP se reunieron la semana pasada en Madrid para discutir sobre el impacto geopolítico de los recursos energéticos, cada vez más difíciles de extraer.

Un informe clasificado del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos advierte por primera vez del riesgo para la seguridad nacional del cambio climático, citando el peligro de hambrunas y guerras de recursos. "Se teme que podamos ver hambrunas de una dimensión sin precedentes en países inestables; esto crea oportunidades para el extremismo", afirma a La Vanguardia James Ludes, del Consejo Americano de Seguridad.

El hambre y la lucha por los escasos recursos aumenta el riesgo de inestabilidad y la creación de espacios ingobernables,refugios para grupos con agendas antioccidentales. Las prisas del Pentágono por crear un mando militar en África (Africom) se explican en este contexto.

Durante la guerra fría, Estados Unidos consideraba la seguridad alimentaria como una barrera de contención del comunismo en regiones como América Latina. "Nos vendría bien que la amenaza comunista volviera", ironizó el coordinador subregional de la FAO en Etiopía, Mafa Chipeta.

La apuesta estadounidense por la seguridad alimentaria en nombre del mundo libre tenía entonces más que ver con enormes excedentes de granos subvencionados en EE. UU. y Europa. Pero estos desaparecen ahora debido a la expansión prodigiosa de la demanda en China e India y la explosión de los precios.

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LA NUEVA LÓGICA REPRESIVA

Fuente: http://recorta.com/c80fee

Informe especial

Por Manuel Freytas (*)

Los medios y la nueva lógica represiva en América Latina

La nueva estrategia represiva tiene su matriz funcional en la nivelación masiva de una conciencia y opinión "antiviolencia" que se superpone a cualquier lógica de legitimidad o de justicia social expresada por los grupos que cortan calles y rutas o hacen huelgas para reclamar por sus derechos (a comer y trabajar), o por los que luchan por una mayor distribución de la riqueza. Se trata de una represión sin fusiles, donde la acción militar es sustituida por la manipulación mediática en alta escala orientada al direccionamiento pasivo de la conducta social hacia los objetivos de preservación del sistema capitalista.

La condición esencial para el funcionamiento
del Estado capitalista (tanto en América Latina como en el resto del mundo) se resume en tres factores: Estabilidad económica, gobernabilidad política y "paz social".

Esas tres condiciones son básicas para que el "sistema" (la estructura funcional) de los negocios y la rentabilidad capitalista funcionen sin interferencia y no se alteren las líneas matrices de la propiedad privada y concentración de riqueza en pocas manos.

Cuando por alguna razón se altera alguno de estos tres factores, el sistema entra en crisis, y debe generar inmediatamente alternativas para preservar su supervivencia.

Hoy, la ecuación que resume la supervivencia del sistema capitalista (estabilidad económica, gobernabilidad política y "paz social") se encuentra claramente amenazada por una "crisis global" resumida en tres escenarios: Suba del petróleo, suba de los alimentos y debacle financiera en EEUU, que ya se proyecta como un proceso inflacionario-recesivo mundial desde los países centrales a los países periféricos.

El resultante de ese proceso, por lógica interacción, amenaza con romper la "estabilidad económica", la "gobernabilidad política" y la "paz social" mediante procesos de protestas y conflictos  encadenados que surgen tanto en los países más pobres como las urbes centrales de los países capitalistas más desarrollados.

El quiebre de la "paz social",  que podría llegar a desarrollarse a escala planetaria (con el consecuente quiebre de la "estabilidad económica" y la "gobernabilidad política")  coloca al sistema capitalista ante la disyuntiva de reprimir los conflictos y las protestas sociales que comienzan a extenderse desde Europa a todo el planeta.

Y esta cuestión, clave para la preservación del sistema, pone sobre el tapete el papel de los medios de comunicación en las nuevas estrategias represivas que cambian la acción militar por la acción psicológica (manipulada mediáticamente) como nueva  metodología de control político y social.

Estas estrategias, ya tienen un módulo experimental en América Latina, donde los consorcios multimediáticos cumplen un papel central en el direccionamiento y manipulación de conducta social orientada a la preservación del sistema capitalista del cual forman parte como empresa comercial.

Del "subversivo al "violento"

En la década del setenta, en Argentina y en toda América Latina, cuando alguna de las variables de supervivencia capitalista (estabilidad económica, gobernabilidad política y "paz social") se rompía, los factores de poder y Washington acudían al golpe de Estado militar para reajustar nuevamente el sistema.

Durante toda la guerra fría el enemigo que atentaba contra el funcionamiento del sistema capitalista era el "peligro comunista" que amenazaba a la sociedad con la "disgregación y el caos".

Los golpes de Estado para cambiar gobiernos civiles por gobiernos militares se ejercían contra la "subversión marxista", y la metodología para restablecer la "estabilidad económica", la  gobernabilidad política y "paz social" era la represión armada para restaurar el "orden" por vías militares.

Tres décadas después, en la era del "libre mercado" y del "libre comercio", y con la sustitución del Estado Nacional por el Estado Privado (gerencia de enclave de las trasnacionales) cambiaron las formas pero no los contenidos, y las necesidades de supervivencia del sistema capitalista continúan siendo las mismas.

El actual esquema de dominación y explotación capitalista de América Latina, ya no se rige por la doctrina militar de la "seguridad nacional" sino por la doctrina del "sistema democrático",  y por lo tanto los actores de la represión como los "alteradores del orden" cambiaron de identidad.

Hoy el conjunto de la sociedad (en la Argentina como en el resto de América Latina), ya no está amenazada por el peligro de la "violencia subversiva" sino por el peligro de la "violencia social" expresado en las huelgas y protestas con cortes de ruta y de calles.

Consecuentemente,  los que hoy quiebran el orden y  la "paz social" (con huelgas y reclamos sociales)  ya no son los "subversivos" (contra quienes se dirigían los golpes y la represión militar) sino los "violentos" que cortan rutas, calles, e impiden la "libre circulación" de los demás.

Como ayer sucedía con los "subversivos", la caracterización de "violento" se antepone a la causalidad de la acción de las luchas sociales y sindicales.

Así como durante las dictaduras militares se demonizaba al "subversivo" para descalificar su proyecto de cambio del sistema capitalista por otro más justo, a los que ahora hacen huelga y cortan rutas se los demoniza como "violentos" para deslegitimar las luchas sociales por un mejor reparto de la riqueza.

En términos concretos (y disfrazados de servidores públicos de la comunicación social), los consorcios mediáticos que realizan el control político y social (en sustitución de los militares) son auxiliares complementarios de la "Justicia" (del sistema)  en la tarea represiva, y el sujeto a reprimir ya no es el "subversivo comunista" sino el "violento social".

Consecuentemente, la tarea disciplinadora-represiva de los medios de comunicación del "sistema democrático" (el nuevo ejército del control político y social que sucedió a los militares) está orientada a reprimir a todo aquel que viole la "paz social" reclamando por sus derechos (a comer o a trabajar) con huelgas y movilizaciones con cortes de ruta.

A diferencia de los ejércitos militares, el ejército mediático no hiere ni mata para reprimir, sino que aísla y demoniza socialmente a los grupos que utilizan metodologías de lucha social que perjudican la "estabilidad" (o sea, la rentabilidad) del sistema capitalista.

En términos estratégicos, la calificación de "violento" es un derivado (en el terreno de las luchas sociales) de la calificación de "terrorista" utilizada por Washington para justificar su hipótesis de control regional con la "guerra contraterrorista".

Y como, en la estrategia de dominación con elecciones, gobierno civil y Parlamento,  ya no hay guerra fría ni "subversivos",  ahora la tarea de reprimir a los que amenazan la estabilidad del sistema  no se hace con tanques y soldados sino con medios de comunicación y manipulación orientadora de conducta colectiva.

La nueva estrategia represiva

Quien observe atentamente el mapa político y social de América Latina, podrá comprobar que el uso de la represión policial y militar de los (hoy reducidos y escasos) conflictos sociales y sindicales es mínima y solo se la utiliza en casos extremos.

Y eso tiene una explicación: Los gobiernos (técnica y funcionalmente, gerencias de enclave de los bancos y corporaciones trasnacionales) no se mueven dentro de un esquema militar (el viejo sistema de dominación) sino dentro de un esquema político-democrático (el nuevo sistema de dominación).

Por lo tanto, si caen en la tentación de reprimir policialmente, la corporación mediática les arroja la sociedad en contra calificándolos de "represivos y violentos".

Los gobiernos que comenten el error de reprimir militarmente son inmediatamente rechazados por la sociedad masivamente nivelada en la condena a " toda forma de violencia", más allá de sus contenidos (esto se ejemplifica con el caso del gobierno de Kirchner analizado más abajo).

No importa que el que corte ruta sea un hambriento o un desocupado (en América Latina hay 200 millones de pobres e indigentes), la opinión pública está masivamente "adoctrinada" (por los medios de comunicación y sus conductores) para rechazar (sin ningún análisis de las causas) las huelgas y los cortes de ruta que generan "violencia social".

De la misma manera que en la década del setenta, se utilizaba la figura del "subversivo" (como expresión de demonización social justificatoria de la represión militar), hoy se utiliza la figura del "violento social" para aislar, deslegitimar y condenar socialmente las luchas sindicales y sociales que atentan contra la "estabilidad económica", la "gobernabilidad" y la "paz social" del sistema.

De esta manera, y a la luz del crecimiento desmesurado de los activos empresariales y de las fortunas personales (con su contracara de pobreza y exclusión social masiva) en América Latina  se verifica aquel axioma que expresa que "la paz es el negocio del dominador".

Y prueba la efectividad de las técnicas mediáticas para controlar las protestas sociales y sindicales con la lógica represiva de la "antiviolencia" predominando sobre las razones de los reclamos.

En este escenario, las fuerzas policiales y militares tienen como función principal: disuadir antes que reprimir, para preservar a su vez, los acontecimientos que puedieran desbordar y alterar la "paz social" del sistema.

Es así que el gobierno que decide utilizar la fuerza policial o militar, también pierde inmediatamente legitimidad política y apoyo social, tarea de la que se encargan los propios medios de comunicación, cuya misión es preservar el "sistema democrático" (de dominación capitalista) en los parámetros establecidos de la "estabilidad económica, la "gobernabilidad política" y la "paz social".

La nueva estrategia represiva tiene su matriz funcional en la nivelación masiva de una conciencia y opinión "antiviolencia" que se superpone a cualquier lógica de legitimidad o de justicia social expresada por los grupos que cortan calles, rutas o hacen huelgas para reclamar por sus derechos o por una mayor distribución de la riqueza.

Se trata de una represión sin fusiles, donde la acción militar es sustituida por la manipulación mediática en alta escala orientada al direccionamiento pasivo de la conducta social hacia los objetivos de preservación del sistema capitalista.

Ese es el papel estratégico, la función clave, que cumple la corporación mediática (que sustituye a la corporación militar en la tarea represiva de restauración del "orden") como nuevo gendarme de adoctrinamiento y de control político y social en la era de la  Guerra de Cuarta Generación, donde las operaciones militares son sustituidas por operaciones psicológicas.

El desarrollo tecnológico e informático de la era de las comunicaciones, la globalización del mensaje y las capacidades para influir en la opinión pública, convirtieron a las operaciones de acción psicológica mediática en un arma estratégica de importancia clave para el control político y social.

Manipular, controlar, y convertir a este individuo-masa en potencia social direccionada con fines de control y dominio político-social es el objetivo estratégico clave de la Guerra Psicológica.

Mediante la manipulación y direccionamiento de conducta por medios psicológicos el individuo-masa se convierte en "soldado cooperante" de los planes de dominio y control social establecidos por el capitalismo trasnacional y la potencia imperialista regente.

Es a la vez, víctima y victimario, de las operaciones psicológicas, ya que se convierte en una célula trasmisora tanto de planes de consumismo capitalista como de planes de control  y represión social manipulados sin el uso de las armas.

La lógica represiva con el temor al "violento social"  aísla a los movimientos populares que se enfrentan al sistema y demoniza  sus métodos históricos de lucha ante el resto de la sociedad nivelada masivamente por la resignación "pacifista".

Al convertir las huelgas y los cortes de ruta en sujetos de escarnio y de condena social masiva, el sistema capitalista puede preservarse y y generar "alternativas de gobernalidad" sin utilizar las armas contra sus enemigos.

Esa es la explicación de porqué hoy en América Latina, con 200 millones de pobres e indigentes y con la más alta tasa de desocupación del mundo, los administradores "democráticos" gerencian el Estado capitalista casi sin la necesidad de utilizar la represión militar. 

(*) Manuel Freytas es periodista, investigador y analista, especialista en inteligencia y comunicación estratégica. Es uno de los autores más difundidos y referenciados en la Web.
Ver sus trabajos en Google


email: manuelfreytas@iarnoticias.com

 

POR CIEN DÓLARES YA NO TE DAN NI LA HORA...

NOTA DE MÁXIMO KINAST: Luis Casado no sólo escribe bien, con fina ironía y bien documentado, sino que además se anticipa de forma increible. Escribió en diciembre del 2003 o inicios de enero del 2004 'ADOLARIDO', un artículo que alertaba la debilidad del dólar. No lo vi cuando lo publicó, sino después de que yo escribiera a finales de Enero del 2004 'La Caída del Imperio' en la que anticipaba la actual crisis USA y la debilidad del dólar.. Hay una gran coincidencia en nuestros análisis, con ventaja para Casado, que escribe y documenta mejor que este servidor y lo hace un pelín antes. Me alegra decirlo porque le quiero como a un hermano y estamos en la misma onda.

SIGUE EL ARTÍCULO DE LUIS CASADO:

Escribe Luis CASADO – 22/05/2008

Hubo una época en la que los agentes secretos compraban otros agentes secretos con dólares contantes y sonantes. El viejo truco cinematográfico de la valija llena de fajos hacía soñar a medio mundo hasta el momento en que el viento terminaba por esparcir irremediablemente los billetes p’al carajo, introduciéndole una tremenda carga de angustia al respetable.

Otros pueblos del mundo, otras culturas, no le rinden la misma pleitesía y adoración al icono sagrado del “dollar bill” y a nadie, ni siquiera al Vaticano, se le ocurriría hacerle publicidad al Todopoderoso poniendo la conocida frase “In God we trust” en los  pagarés, las letras, las tarjetitas de crédito o en la moneda fiduciaria.

A menos que no sea al revés y no se trate de una plegaria para que “the Almighty” proteja y socorra al dólar cada vez que uno lo recibe a cambio de mercancías menos virtuales. Siento que aquí hay como una idea a explorar…

Y ya haría falta, visto que cuando le das diez dólares al tipo que te abre la puerta en un hotel de Ouagadougou, el goma te lanza una mirada tal que comprendes ipsofactamente  que con eso no le alcanza ni para el cafelito de la mañana. Tal vez ayer si le alcanzaba, pero al ritmo que se devalúa el dólar de aquí a la semana entrante solo le servirá para encender el brasero.

De aquí a poco, vistos los precios del gas, la parafina y otros contaminantes utilizados para calentarse y cocinar, volveremos al carbón de espino. Y al cretino que cerró las minas  lo enviarán a Lota a rogarle a los mineros que se vuelvan a poner el casco.

Pasa que ayer la FED publicó una nota sobre los debates internos del 29 y 30 de abril a propósito del impacto del dólar débil en la inflación:

"Numerosos participantes, más numerosos que en enero pasado, consideraron que los riesgos de aumento de la inflación son más importantes que los riesgos de baja”.

 

Como ves, a estos linces no les puedes ocultar nada: al cabo de cuatro meses descubrieron que si su moneda no vale un cuesco, fatalmente van a tener que pagar más por los mismos productos o servicios, ergo inflación. Si no sabías porqué les nombran en los bancos centrales, ahora lo sabes.

 

La nota prosigue: En particular, la repercusión de los recientes aumentos de los precios de la energía y de las materias primas así como de la depreciación del dólar en los precios al consumo, pudiese ser más fuerte que lo previsto”.

 

Porque evidentemente estos chatos hacen previsiones. Para eso les pagan. Como al economista Philippe Chalmin, -profesor de la universidad “Paris Dauphine” y comentarista en la TV francesa-, que en enero pasado pronosticaba para el 2008 un barril de petróleo a U$ 80. Verdaderos linces, digo.

 

De modo que una vez más los “expertos” nos cuentan que sus propias “previsiones” valen lo que el dólar: hongo, seta u callampa, que para el caso da lo mismo.

 

Lo que provoca tiras y aflojas entre la FED y el Departamento del Tesoro, los unos pisándoles los callos a los otros y viceversa, ya se sabe, el culpable es siempre el caballero del frente.

 

Donald Kohn, -vicepresidente de la FED-, hizo notar que un dólar devaluado favorece las exportaciones pero al mismo tiempo es un factor de inflación importada. Poco antes, Kevin Warsh, -director de la FED-, había declarado en Washington que “Ningún banco central puede ser indiferente al valor de su divisa”.

 

Tanto Warsh como Kohn insinuaron sutilmente que los boludos están en el Departamento del Tesoro, aun cuando quién fija las tasas de interés son ellos. Generoso, Kevin Warsh agregó:Nosotros pasamos mucho tiempo a reflexionar en las consecuencias” (sic).

 

Coincidentemente, los ciudadanos estadounidenses que solo en el primer trimestre de este año gastaron 250 mil millones de dólares adicionales en combustible, también.

 

Del lado del Tesoro Henry Paulson repite eso de “no se oye padre…”, agregando que a los EEUU les interesa tener un dólar fuerte y que en el futuro la economía estadounidense terminará por reflejarse en su divisa.

 

Es como si estuviera hecho: hoy por la mañana, el Euro sobrepasó su nivel más alto desde hace un mes, superando 1,58 U$.

 

NUEVAS EXPRESIONES DE LA CRISIS MUNDIAL DEL CAPITALISMO

Nota de Máximo Kinast: Este es un interesante análisis marxista de la crisis.

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Por: Carlos Alvarado Santana

Fuente: www.voltairenet.org/article156964.html

Analistas y economistas de diversas tendencias, los medios de información colectiva internacionales y nacionales, los exámenes e informes de los distintos organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y los de carácter financieros como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y otros, con suma preocupación están expresando que se avecina una gran tormenta, esto es, una nueva recesión económica en los Estados Unidos

Diversos organismos internacionales, así como las secciones de análisis de las trasnacionales y hasta la propia Reserva Federal norteamericana se encuentran cada tres meses cambiando las previsiones económicas, siempre reduciendo los porcentajes respecto del crecimiento y, en particular del Producto Interno Bruto (PIB).

PREVISIONES DEL CRECIMIENTO F. M. I.(*) 2.008

Economía Mundial 4.1% Grupo de los 7 2.2% EE. UU. (**) 1.5% Zona Euro 1.9% Japón 2.2% Asia 8.8% Rusia 6.5% Latinoamérica 4.3%

* Estas previsiones del PIB, se dice serán revisadas a fines de marzo, seguramente a la baja.

** Hace pocos días, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), señaló que sus previsiones respecto de Estados para el 2.008, es de 1.4%, señalando además que el primer trimestre su PIB será de O.4% y el del segundo trimestre de este año, será de 0.5%, es decir, confirma con esto que EE. UU., se encuentra ya en recesión

En el objetivo de intentar conjurar el grave peligro que se avecina a lo que se ha dado en denominar “la economía global”, se han realizado diversos eventos como la reunión del grupo de los 8 (EE. UU., Canadá, Japón, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Italia y Rusia), la reunión del grupo de los 7, esto es, de los anteriores sin Rusia. Los encuentros de los países de la Unión Europea y, por separado de los más grandes (Alemania, Francia, Inglaterra e Italia), eventos en los cuales se arbitran medidas para superar, supuestamente, la crisis.

Un acto significativo fue a no dudarlo, la última reunión de fines de enero, del Foro Económico Mundial realizado en Davos – Suiza, donde se congregaron más de 2.500 asistentes, entre los cuales se encuentran, Presidentes de Estados, Ministros de Gobiernos, representantes y funcionarios de las trasnacionales, personalidades del mundo financiero y los más ricos del mundo. Muchos de los participantes de este foro, según algunas informaciones periodísticas, sostienen que este fue un “Davos sombrío, dominado por la amenaza de una recesión en los Estados Unidos que los mercados ya consideran inevitable y el temor a una fuerte desaceleración en el resto del planeta”. (1)

El temor, la desconfianza y el pánico se va apoderando de aquellos empresarios que sienten que con esta nueva crisis, van con la quiebra cayendo en las garras de los capitalistas más potentes, que terminarán al final del día, concentrando los capitales y la riqueza en sus manos, generalizando más la ruina y la miseria para la mayoría de la población de todos los continentes.

Pero también, desde el campo de las organizaciones populares, progresistas y de izquierda, se vienen analizando las nuevas manifestaciones de la crisis económica, política e ideológica que envuelve hoy al mundo capitalista, particularmente de los países imperialistas, y se van determinando rumbos a seguir para enfrentarla, en función de los intereses de los países oprimidos, de los trabajadores y los pueblos, y en general, de la revolución social.

LA CRISIS INMOBILIARIA O HIPOTECARIA CAE COMO BOLA DE NIEVE

Muchos coinciden en señalar que la burbuja inmobiliaria o hipotecaria, (o de las viviendas, como dicen algunos) estalló en julio del año anterior, abriendo un nuevo cauce a la crisis del capitalismo mundial, que como bola de nieve, cayendo por una pendiente, va aumentando su tamaño hasta amenazar caer con violencia sobre la denominada economía “global”.

En realidad, desde principio del año 2.007, muchos bancos privados norteamericanos y europeos ya veían venir el problema, se hablaba de que había un recalentamiento* de la economía, que los niveles de morosidad de los créditos para vivienda, iban en crecimiento al punto de que en julio se hicieron evidentes las enormes pérdidas financieras, particularmente, por la ausencia de pagos de los denominados créditos “subprime”, de alto riesgo, lo que alarmó a la Reserva Federal norteamericana (FED por sus siglas en inglés) y algunos bancos centrales europeos que decidieron inmediatamente intervenir, inyectando enormes recursos a los bancos con problemas financieros, no obstante, algunos de ellos, empezaron a sentir los estragos y cayeron en la quiebra, como ocurrió en Agosto (2.007), cuando el banco alemán (Bundesbank) colapsó, teniendo que ser socorrido por el banco central de ese país.

Es claro entonces, que este nuevo cauce que ha tomado la crisis del capitalismo mundial, se inició esta vez en los Estados Unidos, con la denominada crisis inmobiliaria o hipotecaria, que condujo a generar iliquidez en la economía y con ello a que los créditos se restrinjan o reduzcan y se encarezcan. Esto a su vez fue desarrollándose hasta el grado de presentarse como crisis financiera, dado de que, además de las pérdidas de los bancos, de la restricción o desaparición del crédito, del aumento de las tasas interbancarias, se extendió a las distintas bolsas de valores del mundo, donde las acciones de los principales monopolios y empresas capitalistas fueron a la baja, así como otros instrumentos financieros que suelen negociarse en estos mercados.

Esta crisis inmobiliaria, del crédito (del dinero y los intereses) y de las bolsas de valores ha sacudido brutalmente a la economía norteamericana y por sus interrelaciones de todo tipo, hace tambalear a las economías de Europa, Japón y hasta las llamadas “emergentes”, principalmente, China y la India, y por supuesto con gravísimas repercusiones para los países dependientes, como los de Asia, África y América Latina.

Cabe señalar que, a estas nuevas expresiones de la crisis, que ha tenido en esta ocasión como epicentro a los Estados Unidos, se integran a la misma, haciendo un todo único, los altos precios de las materias primas, particularmente del petróleo que ha pasado la barrera de los 110 dólares por barril, así como la paulatina desvalorización del dólar que se ha debilitado frente a otras divisas, lo que ha generado pánico e incertidumbre y con ello, ha conducido al aumento de los precios de los metales preciosos, entre ellos, el oro (cuya onza troy, sobrepaso los 1.000 dólares) del platino ( que sobrepaso el precio de los 1.600 dólares la onza), la plata y otros.

Esta crisis que tiene la especificidad de haber entrelazado varios sectores y elementos de la economía y la política, y de haberse expresado con crudeza en el país imperialista mas grande del plantea, fue incubada con las “soluciones” que dieron las autoridades financieras de los grandes países capitalistas e imperialistas a la crisis cíclica anterior.


LA DEFLACION Y LAS GUERRAS DE AGRESION DEL IMPERIALISMO

Los desastrosos efectos de la crisis anterior que sacudieron a la economía norteamericana durante los años 2.001 a 2.003, de Japón que venía de una crisis de larga data (más de una década), y de los principales países de la Europa Unida, se buscaron resolver, como es clásico y común, con la destrucción de fuerzas productivas que se expresó entre otros elementos, en la utilización decreciente de las capacidades instaladas de las empresas, en la caída de la producción de ciertas mercancías, en el aumento del paro forzoso, en las uniones y fusiones de empresas, en la agresión y ocupación de Afganistán e Irak, etc., a todo lo cual se unió el fenómeno de la deflación (*) que se hizo evidente en la baja temporal de los precios de bienes y productos no perecibles y en la disminución paulatina de las tasas de interés que fueron desde el 10% al 1% , en un proceso monitoreado por la Reserva Federal (FED) y de los bancos centrales de Europa y Japón.

Si se sigue de cerca la información acerca de las uniones monopólicas o megafusiones, podemos observar que este ha sido un período que ha llevado en forma acelerada a la mayor concentración del capital y la riqueza, en general, en poder de pocas trasnacionales que hacen parte de la cada vez más reducida pero potente oligarquía financiera internacional. Esos procesos han llevado a permanentes reestructuraciones que han significado la relocalización industrial, el cierre de firmas, complejos y plantas industriales en varias partes de EE. UU. y de países donde han logrado asiento, reajustes económicos (producción, volumen y precios, etc.), al despido masivo de trabajadores y a la superexplotación de la mano de obra que continúa empleada y de los nuevos reclutas laborales.

Con el impulso de las guerras de agresión y de ocupación (guerras preventivas) de países ricos en petróleo, minerales y otras materias primas, así como estratégicos en el posicionamiento de territorios, en la eventualidad de necesidad de dirimencia militar en el objetivo de un nuevo reparto de los mercados, se buscaba salir de las armas y tecnologías producidas, para dar nuevos impulsos a la industria de guerra, como salida también, a la crisis económica.

Con el fenómeno de la deflación, como expresión contraria a la inflación, se pretendió la reactivación de la demanda (consumo) para salir de una parte de las mercancías en stock y para activar algunos renglones de la economía.

Con un dinero barato (créditos con bajas o bajísimas tasas de interés) sedujeron a la población para que los adquieran y con ellos asuman los productos estoqueados y así reiniciar un nuevo proceso de reactivación económica, lo que su vez llevó, en un proceso, al relativo crecimiento económico, del que se pavoneaban en los últimos tiempos, las grandes economías capitalistas, que por medio de sus apologistas, nos restregaban una supuesta vitalidad del régimen de producción imperante en el mundo entero que recreaba el denominado “mercado único”.

Pero evidentemente, los aumentos sucesivos de los precios de las materias primas, de los recursos energéticos, particularmente del petróleo, generaron enormes cantidades de divisas que llegaron a los país productores (entre ellos, Arabia Saudita, Iraq, Irán, Qatar, Rusia, Venezuela y México) dineros que enviaron a los bancos de sus países y de los de Norteamérica y Europa, que vieron sus arcas llenarse de esos cuantiosos recursos que necesitaban ahora ponerlos en movimiento para su crecimiento. Como se conoce, Marx en su momento, en su obra fundamental, el Capital, señaló que el capital sin movimiento se desvaloriza y tiende a desaparecer y que la única forma de lograr un aumento del mismo, es su circulación y movimiento, lo que esencialmente se logra con la colocación en varios mercados y actividades, principalmente en el área industrial, que es de donde surge su crecimiento por medio de la obtención de plusvalía que se extrae del trabajo asalariado.

Este va a ser uno de los elementos que a la postre generará las condiciones para el aparecimiento de una nueva crisis económica.

DE LOS CREDITOS SUBPRIME A LA CRISIS FINANCIERA

En las condiciones de un relativo y corto crecimiento de la economía de los países imperialistas que vieron crecer sus respectivos PIB (Producto Interno Bruto) y de una gran masa de dinero en las bóvedas de los bancos privados, se flexibilizaron los mecanismos para la concesión de créditos y se realizaron verdaderas campañas para seducir a la población a la contratación de los mismos, surgiendo así los denominados “subprime”, créditos de alto riesgo (entrega de recursos sin garantías suficientes para la adquisición de viviendas, obviamente con tasas de interés reajustables), con los que la industria de la construcción tuvo un crecimiento significativo, creándose así lo que muchos llamaron “burbuja” inmobiliaria.

Muchos bancos que concedieron estos tipos de créditos, fueron vendiendo los documentos (hipotecas) a distintos inversionistas que buscaron con la especulación y de forma fácil, hacerse de cuantiosas ganancias, tras de ellos estaban, como es obvio pensar, otros bancos, principalmente europeos que quisieron entrar en el reparto de la torta, con el mecanismo del redescuento* (cuota de beneficio que obtendrían al comprar las hipotecas), es de esta forma, entre otros factores, como la crisis originada en EE. UU. se extiende por el mundo, principalmente a Europa.

También cabe señalar que algunas grandes aseguradoras disputaron parte del pastel (a través de las “primas”) creando instrumentos financieros como los “bonos” de deuda que hoy se vuelven inseguros e incobrables, y que es, entre otros factores, lo que les ha generado graves dificultades financieras y significativas pérdidas que a decir de Goldman Sachs, en un estudio del 7 de marzo de 2.008, alcanzarían la cifra de 1.156 billones de dólares.

Una vez que lograron poner en circulación, por esas vías, los recursos captados de todo el mundo, principalmente de los países exportadores de petróleo, los bancos privados, empujados por los respectivos bancos centrales, empezaron la suba paulatina de las tasas de interés y procedieron a los reajustes periódicos de los abonos de los deudores de viviendas, con lo que fueron haciendo complicada y asfixiante la situación para quienes habían contratado los denominados créditos “subprime”, que ante los aumentos periódicos de sus deudas, poco a poco fueron declarándose en mora hasta llegar a niveles insostenibles, esto es, a declararse en incapacidad total de pagos, con lo que vieron ejecutarse los embargos y por supuesto perder las viviendas.

Si bien es cierto esto fue ocurriendo y sigue ejecutándose aún, en EE. UU. y en muchos países de Europa, como Inglaterra, Italia, Alemania, Francia y sobretodo España, los embargos no constituían solución real a la paulatina iliquidez y, al encarecimiento de las tasas interbancarias.

De esta forma, los bancos comenzaron sentir los estragos de su propia ambición, de su política especulativa y parasitaria, lo que les llevó a acumular enormes pérdidas, lo que ha obligado a la Reserva Federal en Estados Unidos y a los Bancos Centrales de los distintos países de Europa a intervenir descaradamente, utilizando como boya de salvación, los recursos del estado –entiéndase recursos de los trabajadores y los pueblos- para facilitarlos a los grandes bancos, a efecto de impedir un crack bancario que acelere y generalice la crisis de la economía capitalista. Algunos medios de prensa internacionales han hablado que en la semana del 10 al 15 de marzo de 2.008, nuevamente la Reserva Federal (FED) entregó recursos al sistema bancario estadounidense, esta vez por 400.000 millones de dólares.

Sin embargo, pese a todo la inyección de cuantiosos recursos a la banca privada, y a otras medidas que vienen adoptando los gobiernos de las potencias imperialistas para auxiliarlos, hay una gran cantidad de bancos que han sido declarados en quiebra y otros que son rescatados con importante inyección de recursos, entre ellos, se puede mencionar a Citigroup Inc., Merrill Linch, Washington Mutual, J.P. Morgan de Estados Unidos, el Northem Rock de Inglaterra, el Hypo Real Estate de Munich y el West LB de Alemania, el Creddit Suisse de Suiza, el Bank of China.

Se han utilizado importantes recursos del público, por medio de los bancos centrales, dirigidos al rescate bancario en el propósito de evitar la quiebra generalizada “puede decirse que las pérdidas de los bancos de los Estados Unidos y Europa en esta estampida no serán inferiores a los 400.000 millones de dólares incluso no faltan quienes estiman que pueden llegar a la friolera del billón de dólares”.(2). Algunos analistas de Universidades estadounidense hablan que las pérdidas han sobrepasado el billón de dólares.

Al respecto es importante recordar que muchos analistas y voceros del imperialismo y las burguesías nativas han hablado constantemente de la necesidad de que el estado no intervenga en la economía, que esta debe actuar libremente según las leyes del mercado y la conducción de esa “mano invisible” que ordena y regula la economía, pero ahora, como ha ocurrido siempre en el capitalismo, buscan la intervención directa del estado para que los socorra con los dineros públicos, para evitar las pérdidas, trasladándolas a la población. En este sentido, según lo informa la agencia Reuters, es reveladora y cínica la intervención de Jhon Lipsky, Subdirector gerente del FMI, que sostiene “Debemos mantener todas las opciones sobre la mesa, incluyendo el uso potencial de fondos públicos para salvaguardar el sistema financiero”.

Incluso hay quienes hablan en Estados Unidos de crear una institución orientada a salvar a la banca en problemas y en quiebra, como ha ocurrido en otros países, como el denominado FOBAPROA en México, AGD en Ecuador, etc., es decir una institución que aparente preocupación por los cuenta ahorristas y cuentacorrentistas, pero que auxilie a los grandes banqueros y accionistas de estos negocios especulativos y fraudulentos de la gran burguesía.

No faltan “analistas” que para justificar la intervención estatal en el salvataje de los bancos y aseguradoras con graves problemas financieros, pretenden hacer creer que la “crisis inmobiliaria o de las hipotecas” se debe a la imprevisión, la inexperiencia, o al afán de ayuda a los demandantes de viviendas. Esto es falso.

Los banqueros e inversionistas financieros tienen suficiente experiencia en la actividad especulativa, en los negocios lícitos y no lícitos y en la utilización del chulco para agrandar sus fortunas. Ellos son despiadados y crueles, se han hecho sobre la base del chantaje, del asalto, el embargo y la expropiación de bienes de aquellos que lograron caer en sus redes, y esto esencialmente, es propio de su condición de burgueses, están movidos, más allá de los sentimientos, por las leyes de la economía capitalista.

Hay algunos, incluso, que actuando como vampiros que chupan la sangre de los trabajadores y los pobres, creen que lo hacen a favor de sus víctimas, a las que luego buscan compadecer con la concesión de migajas, sino veamos lo que señala uno de los más ricos del mundo como Bill Gates que en la última reunión del Foro Económico Mundial desarrollado en Davos – Suecia abogaba por la creación de un “capitalismo creativo” que permita “encontrar una fórmula para asegurar que el capitalismo sirva no sólo para las personas ricas, sino también a los pobres” para lo cual en una mezcla de capitalismo con filantropía “los gobiernos debían promulgar políticas y desembolsar fondos para la creación de incentivos financieros para las empresas”(3), es decir, que hasta la caridad de ellos, debe pagarla el estado.

Así, de la elevada morosidad que llevó al estallido de la “burbuja inmobiliaria” o crisis hipotecaria, se fue pasando a la ausencia de liquidez en los mercados crediticios y al respectivo encarecimiento de las tasas interbancarias, lo que alimentó las pérdidas de los bancos, y esto a su vez, elevó la desconfianza y el temor de los tenedores de acciones de empresas vinculadas a los bancos en problemas, lo que condujo a que las bolsas de valores fueron concurridas como nunca y sacudidas por las caídas sucesivas de los índices bursátiles, lo que se expresa en el paso de las acciones y otros instrumentos financieros de una manos a otras, generando cuantiosas pérdidas para los que buscan deshacerse de tales documentos y por supuesto, enormes beneficios a futuro para los grandes especuladores que están al acecho, quienes generalmente son inversionistas de las grandes corporaciones o trasnacionales de gran potencia, que ven de esta forma aumentar su peso en la economía, concentrando mayor poder y capital.

EL MERCADO BURSATIL, CASINO DE LA OLIGARQUIA FINANCIERA

De esta manera, las bolsas de valores de los diferentes países, se asemejan a los grandes casinos, donde unos cuantos enfermos y empedernidos jugadores son asaltados, mediante el fraude y el engaño, en beneficio de unos pocos que controlan las reglas y los mecanismos de los juegos y apuestas.

Las bolsas de valores son en esencia, mercados a través de los cuales, opera el proceso de sustracción de fortunas, el arruinamiento de unos cuantos, el crecimiento fraudulento y especulativo de los capitales de unos pocos, este también, es un mecanismo para impulsar el proceso de concentración y acumulación de los capitales y la riqueza en manos de la oligarquía financiera internacional.

Durante este primer trimestre, los mercados bursátiles han sido permanentemente sacudidos, sus índices conocen de bajas sucesivas e importantes y de momentáneas y poco significativas subidas. El inicio de cada semana, cuando los inversionistas y tenedores de acciones y otros papeles negociables en las bolsas de valores esperan respirar un poco, son nuevamente golpeados en sus intereses, pues de pronto, se anuncia la quiebra de un banco, financiera o aseguradora, el cierre de empresas o secciones de ellas, lo que lleva a las caídas bruscas de los principales índices bursátiles.

Algunos creen que sólo las bolsas estadounidenses y europeas han sido sacudidas por la caída de los índices bursátiles, el fenómeno es casi general, tanto es así que Reuters informaba que “Standard & Poors declaró el miércoles que las instituciones financieras - incluidas las uniones de créditos y algunos bancos asiáticos – podrían perder más de 265.000 millones de dólares a consecuencia del contagio de la crisis subprime, una cifra superior a los 130.000 mdd estimados inicialmente”.(4)

En estos días, el The New York Times y Le Monde informaban que “las principales bolsas de Europa y Estados Unidos se venían abajo ayer por la tarde tras el anuncio de la quiebra de un fondo de inversión estadounidense, en un contexto marcado justamente por récords en los precios del petróleo y en la caída vertiginosa del dólar” (5), en tanto que Reuters en referencia a este hecho señalaba que “las bolsas europeas sufrieron una abrupta baja el lunes, mientras las acciones financieras cayeron por temores de que la venta del banco estadounidense Bear Stearns arrastre a más víctimas consigo”.(6)

El Bear Stearns uno de los principales banco de inversión de EE. UU., que con dineros otorgados por diversas instituciones financieras se dedicaba a la compra y venta de documentos e instrumentos financieros, es decir, se orientaba a la actividad especulativa, acumuló una elevada cartera hipotecaria, casi incobrable, que le ha dejado cuantiosas pérdidas. Frente a esto y con el propósito de evitar una nueva recaída en la bolsa de valores, la Reserva Federal (FED) decide intervenir, buscando el rescate con 30.000 millones de dólares, para lo cual en acción combinada con el JP Morgan, otra institución con problema, adquiera a Bear Stearns cuyas acciones cayeron de 170 a 2 dólares.

En estos días, se ha difundido la noticia de una inminente quiebra del banco de inversiones, el Carlyle Capital Corp, filial de Carlyle Group, “grupo donde la familia Bush tiene una participación importante que compra empresas alrededor del mundo con intereses en el sector militar, telecomunicaciones y de transporte de petróleo”.(7).

En general, podemos afirmar que los mercados bursátiles seguirán estremecidos, funcionado como grandes casinos, desplumando a unos y enriqueciendo a pocos por medio del fraude y el despojo violento.

MAS COMBUSTIBLE AL FUEGO

Las soluciones que se vienen adoptando en el objetivo de frenar la crisis, y por supuesto remendar al sistema capitalista e imperialista, constituyen más combustible al fuego. Así viene sucediendo cada crisis cíclica, las soluciones de hoy, parirán la nueva y más violenta crisis que sacudirá al régimen de producción y explotación, así hasta que se produzca un estallido violento que de al traste con el sistema capitalista y su crisis.

Hoy estamos viviendo con crudeza, los efectos de una crisis que se presentó en Estados Unidos, desde mediados del año anterior. Veamos como estaban a fin de este año, algunos indicadores económicos de las principales economías, recogidos de las informaciones de algunos organismos internacionales.

ALGUNOS INDICADORES ECONOMICOS DE 2.007 PIB DESEMPLEO INFLACION

Estados Unidos 2.2.% (*) 5.5% 6.3% Zona Euro 2.9% 7.2% 3.2% Japón 2.2% 4.5% 0.5% A. L. y el Caribe 5.6% 8.2% 6.0%

(*) El último trimestre del PIB de EE. UU., fue de 0.6%.

Las soluciones de la crisis anterior incubaron la actual. Generalmente, cada recuperación económica ha sido continuada de otra crisis, siempre más grave y violenta que la anterior. Esto se puede observar examinando la ruta que llevaron a las llamadas crisis “de la deuda” de 1.982; la crisis de la bolsa de Wall Street en 1.987; la crisis de la llamada “burbuja inmobiliaria” japonesa de 1.990; la crisis del sistema monetario europeo de 1.992; la crisis “Tequila” de México en 1.995; la crisis asiática de 1.997; la crisis rusa de 1.998, la crisis de “la burbuja de las empresas punto.com”, La crisis “tango” de Argentina de 2.001, todas ellas, se expresaron de forma violenta y fueron engendrando la crisis cíclica actual que ha brotado ahora en la principal economía imperialista del mundo.

En Estados Unidos donde han surgido y se han recreado los elementos de este nuevo período de crisis cíclicas o económicas, la Reserva Federal (FED), ha tenido que intervenir sucesivamente, inyectando dinero a los grandes bancos con enormes pérdidas y/o a punto de la quiebra. Cabe señalar que esos recursos que la Reserva Federal pone en manos de los bancos y por medios de ellos en manos del público, son probablemente, dólares emitidos sin el respaldo correspondiente, que van a generar mayor presión en la economía, conduciendo a la subida paulatina de la inflación.

Pero además, la Reserva Federal ha adoptado un conjunto de medidas que van desde la reducción de las tasas de interés (21 de enero de 2.008 la redujo 0.75% pasando la tasa de 4.25% al 3,5%, el 7 de febrero de 2.008 la redujo en 0.50% dejándola en 3%, y recientemente, el 18 de marzo de 2.008 una nueva reducción de 0.75%, dejando la tasa en 2.25%. Adicionalmente, como lo informara la agencia Reuters “La Reserva Federal impulsará un programa de préstamos en valores del tesoro, con facilidades por el orden de 200.000 millones de dólares a los operadores primarios garantizados por un término de 28 días, el objetivo es promover la liquidez en los mercados financieros. En este sentido la FED buscará la cooperación de otros bancos centrales, entre ellos, el Banco de Inglaterra, el Banco Central Europeo y el Banco Nacional de Suiza”. (8).

De otra parte, con el supuesto de aumentar la liquidez en la economía norteamericana, Bush envío al Congreso de su país, un paquete de reducciones tributarias por un monto de 144.000 millones de dólares, el mismo que fue aprobado en un monto superior, esto es, 152.000 millones de dólares que en concreto van en lo fundamental a los bancos y muy poco a los habitantes que aportaron con impuestos al fisco. Así lo sostuvo el mismo Bush en el discurso “sobre el estado de la nación” de enero del presente año, cuando dice que ha enviado “Un enérgico conjunto de medidas a favor del crecimiento que incluye recortes tributarios para las personas y familias, e incentivos para la inversión empresarial”.(9)

Así mismo, Bush en ese discurso, solicitó nuevos recursos para mantener las tropas y continuar con la “guerra” en Afganistán e Iraq, lo que a más de hacerla pagar a los contribuyentes de ese país, va a aumentar el elevado déficit fiscal, que a finales de 2.007, se dice llegó a más de 800.000 millones de dólares. A decir de Joseph Stiglitz en su libro “The Three Trillon Dóllar War” (la guerra de los tres trillones de dólares), la agresión y ocupación de Iraq que acabó de cumplir 5 años con enormes pérdidas humanas y de recursos que llegarían a los tres trillones de dólares. (10).

La situación económica de los Estados Unidos es tan crítica que a más del déficit fiscal (de presupuesto), tiene un déficit comercial que sobrepasó, a finales de 2.007, los 820.000 millones de dólares. La desvalorización de esta moneda si bien favorece a los exportadores de EE. UU. y aquellos países como Panamá, El Salvador y Ecuador, no debemos olvidar que eso tiene una contraparte y, esta son las importaciones que se realizan. EE. UU., es un país que compra más de lo que vende, y aunque en algunos casos se reduzcan las compras de ciertos productos, hay de forma obligada compras de bienes e insumos necesarios para la producción que no pueden dejarse de importar y cuyos precios siguen aumentando, como por ejemplo el petróleo, por tanto, el déficit comercial y de Balanza de Pagos*, seguirán siendo elevados.

Por tanto, la sucesiva desvalorización del dólar con respeto a otras monedas, agravará la crisis que vive EE. UU. y en general, el mundo capitalista. Según “El magnate estadounidense de origen Hungaro, George Soros, la actual crisis reviste una gravedad mucho mayor de la que se ha querido dar y hasta implica un cambio de era. “La globalización le ha permitido a Estado Unidos chupar los ahorros del mundo y consumir 6% más de lo que produce. Lo que ahora está presenciando el mundo es el final de 60 años de un sistema crediticio basado en el dólar”.(11)

La pérdida constante del valor de dólar frente a otras divisas, alienta a la crisis y, entrelazándose a otros elementos como, los elevados precios del barril del petróleo, asegura que la recesión en Estados Unidos es ya un hecho. La desvalorización continúa del dólar estimula el aumento de los precios de las materias primas, particularmente, las de carácter energético. Como se señala en The New York Times “La caída del dólar también despierta algunas tensiones nuevas con Europa, que mantiene estable las tasas de interés aún cuando experimenta una baja en las exportaciones a Estados Unidos y otros países cuyas divisas están más íntimamente alineadas con el dólar”.(12).

EL TEMBLOR DE LA CRISIS LLEGA A TODAS LAS ECONOMIAS

La situación que hemos venido analizando más arriba, que como hemos dicho surge en Estados Unidos, con algunas variaciones y diferencias, es esencialmente la que viven otras economías, por ejemplo en Europa, donde hay una cantidad apreciable de bancos y empresas con graves problemas financieros, algunos en ruina y declarados en quiebra. Ahí también, los bancos centrales han salido en auxilio de bancos y empresas sin lograr, cuando menos, amortiguar los efectos de la severa crisis que se extiende por estas economías.

La crisis inmobiliaria de los llamados “subprime” emigró a los mercados de Europa, por medio de los bancos de inversión que compraron cartera hipotecaria esperando hacer el negocio de su vida, a más de que, también en algunos países de este continente se dio una réplica de este fenómeno. Este hecho que ha devenido como hemos repetido en crisis financiera, ha golpeado severamente a las economías europeas.

En España, uno de los más afectado por esta crisis, se habla de que este año, la industria de la construcción despedirá a cerca de 350.000 trabajadores, muchos de los cuales son inmigrantes, principalmente de los países de Europa del Este y de Latinoamérica, especialmente, ecuatorianos.

Japón, que empezaba a recorrer el camino de la recuperación económica, hoy se ve amenazada con ir al sótano de la crisis, también en este país, algunas instituciones financieras se metieron al negocio de la recompra de documentos hipotecarios y, como consecuencia, aunque en forma menor que otros países, está pagando el precio a la especulación con algunas respetables pérdidas. Adicionalmente hay que recordar que la crisis de EE. UU., afectará a Japón, el mismo que es uno de los principales tenedores de Bonos del Tesoro de Estados Unidos con 571.200 millones de dólares al mes de enero del presente año

Los países denominados emergentes, como China, India, México y Brasil, entre otros, pese a que algunos analistas y economistas dicen que estas economías están en condiciones de “desacoplarse”, serán arrastrados por la crisis que se irradia desde EE. UU., y sentirán severos impactos, que a la larga, serán como siempre, echados sobre los hombros de los trabajadores y los pueblos.

Estas economías calificadas como emergentes, por su mediano ingreso pér cápita, han venido siendo un pilar importante para el sostenimiento de la economía capitalista mundial. Frente a los problemas financieros de algunas empresas e instituciones norteamericanas, pretendiendo contribuir al impedimento del descalabro, según señalaba Reuters, el 24 de enero de este año, China, Kuwai y Singapur inyectaron importantes recursos a algunos bancos norteamericanos

EN MEDIO DE LA CRISIS, SE DESARROLLAN NUEVAS FUSIONES

Esta crisis que ha generado todo tipo de trastornos a la llamada “economía global” se expresa también en los nuevos procesos de uniones monopólicas, denominadas “megafusiones”. Estas uniones de grandes transnacionales se dan principalmente por vía vertical, esto es, por la absorción y sometimiento de las empresas con problemas financieros por parte de las firmas más potentes, lo cual obviamente, lleva en un nivel superior, a la concentración de los capitales y la riqueza social.

Es así como en el curso de la actual crisis cíclica, se van operando diversos procesos de fusiones. Hace poco, Continental compra la empresa Siemens VDO por el monto de 11.400 millones de euros. Air France – KLM buscan atraer para sí a Alitalia, o cuando menos adquirir un porcentaje respetable de sus acciones. Boursorama, empresa de carácter financiera, on line de Societé Generale ha llegado a un acuerdo para la adquisición del 77.14% del portal alemán de información financiera on vista, por 106.8 millones de euros en efectivo.

Deutsche Bank cuenta con la autorización de la Comisión Europea para que pueda hacerse del control del grupo británico Abbey Life. El Banco Escosés Royal Bank of Scotland (RBS) junto a Santander y Fortis mantienen una oferta de compra de 71.000 millones de euros sobre el banco holandés (ABN).

Según la información del 7 de febrero del presente año, aparecida en Wall Street Journal y el Financial Times, estarían por concretarse “dos fusiones de cuatro grandes aerolíneas estadounidenses: las negociaciones entre Delta Air Lines y Northwest, por un lado, y entre United Airlines y Continental, por otro”.

Se conoce que Delta Air Lines ocupa actualmente, el tercer lugar en el ranking de las más grandes aerolíneas estadounidenses, mientras Northwest está ubicada en el quinto lugar. United Airlines, es la segunda mayor empresa y Continental, la cuarta compañía de aviación.

Yahoo, que tiene serias dificultades financieras, se debate entre dos propuestas de adquisición, de un lado está Microsoft del magnate Bill Gates que la pretende con una oferta de compra de 144.000 millones de dólares, y la que ha realizado el magnate de diversos medios de comunicación, del cine y la TV, Robert Murdoch que controla el Wall Street Journal, el índice Dow Jones de la Bolsa de Valores de Nueva York, los grupos de cine y televisión Fox News y 20th Century Fox y, otras empresas del Internet.

otras empresas del Internet.

JP Morgan, no obstante atravesar problemas financieros, según se ha informado, en coordinación con las autoridades de la FED, procedió a adquirir el banco Bear Stearns por un monto de 213.6 millones de dólares, a precio de ganga, puesto que según la prensa internacional se concreta esta adquisición con un precio de 2 dólares la acción, cuando la misma, meses atrás estaban valoradas en 170 dólares, cada acción.

La Pepsi Co., ha comprado recientemente el 75,3% del paquete accionario del principal productor ruso de jugos Lebedyansky, por el monto de 1.4 mil millones de dólares.

Pero además de las adquisiciones de grandes empresas y bancos, realizadas incluso, mediante mecanismos dudosos en su legalidad, se vienen operando otras adquisiciones. “El año pasado, los inversionistas extranjeros destinaron la cifra récord de 414.000 millones de dólares a asegurar participaciones en compañías, fábricas y otras propiedades estadounidenses, mediante contratos privados y compras de acciones cotizadas en la bolsa, de acuerdo con Thompson Financial, firma de investigación”. (13).

Estos procesos de adquisiciones de empresas que vienen de años atrás se continúan desarrollando de forma creciente. “Varios colosos internacionales, como Toyota Motors y Sony, ahora invierten capital en plantas estadounidenses. La inversión es la subsidiaria en Estados Unidos de compañías extranjeras aumentó de 39.200 millones de dólares en 2.006, a 43.400 millones en 2.007, de acuerdo con OCO Monitor, firma de investigación”. (14).

Como puede verse, en el marco de la crisis y como salida a la misma, desde el interés de la oligarquía financiera internacional, las transnacionales más fuertes, con nexos y ayudas del estado imperialista que dominan, avanzan concentrando las propiedades y activos, esto es, los capitales y la riqueza social, generada por los trabajadores y pueblos del mundo. Al respecto, es importante tener en consideración lo afirmado por la plataforma internacional de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista – Leninistas (CIPOML) que dice que “ El crecimiento de los monopolios no coincide siempre con el crecimiento de la economía. Mientras que la economía está en crisis y estancada, los monopolios pueden crecer”.(15).

Pues esto es así, hay la tendencia a hacer creer y a identificar el crecimiento y la bonanza de las trasnacionales como crecimiento y bienestar del país en su conjunto. Nada más falso, al contrario, el crecimiento de esos pulpos es sobre la base de la miseria y la ruina del país y de su población, tanto más en los períodos recesivos de la economía.

LA CRISIS ACTUAL Y SUS CONSECUENCIAS PARA LOS TRABAJADORES Y PUEBLOS DEL MUNDO.

Nadie duda hoy que la crisis que vive EE. UU., es profunda y con tendencia a generalizarse. Como dijimos antes, esta economía que realiza casi el 25% del comercio mundial, cuenta con enormes déficits fiscales y comerciales, a lo que se suma la deuda pública (del gobierno) que sobrepasa los 9 billones de dólares. Estos indicadores son reveladores y, lo objetivo es que, con las medidas que vienen adoptando el gobierno y las autoridades económicas de ese país, van a aumentar los malestares y hacer más crítica e insalvable su situación.

Lo real, sobre la base de los hechos objetivos, se puede afirmar que la inflación seguirá creciendo con severas consecuencias para los trabajadores y la población en general, a lo que se sumará la creciente ola de despidos de trabajadores. Los procesos de uniones o fusiones de firmas, traen a su vez sucesivas reestructuraciones, que dejan en el desempleo a miles de trabajadores, a lo que debemos adicionar las quiebras de bancos y empresas que dejarán también en la desocupación a centenares de miles de trabajadores y empleados.

Citigroup como consecuencia de sus enormes pérdidas financieras ha resuelto despedir a 20.000 trabajadores para empezar su programa de saneamiento, dejando abierta la posibilidad de otros despidos en el transcurso del presente año. La General Motors ha resuelto cerrar varias plantas en algunos lugares y, dejar en la desocupación a más de 74.000 trabajadores, para lo cual ha anunciado que empezará con 45.000 de ellos en el primer trimestre del presente año. La Chrysler despedirá a 10.000 trabajadores, que se sumarán a los 14.000 cesados el año anterior.

De lo que se ve el paro forzoso irá en aumento, por tanto, se puede decir que Estados Unidos que vive ya los efectos de la recesión, tendrá elevada inflación con altas tasas desempleo, esto es conocido como Stangflación (o lo que es lo mismo decir, estancamiento de la economía, con elevadas tasas de desempleo y de inflación), lo cual por otras vías, llevará mayores malestares a la economía norteamericana, a la reducción del consumo y al aumento de la explotación, del hambre, la miseria para la población de escasos y pocos recursos económicos.

A esta situación contribuirá a no dudarlo, la reducción de la producción, la elevación de precios de las materias primas, principalmente de los recursos energéticos. De igual forma, la desvalorización constante del dólar y la apreciación de otras monedas como el Euro (1.59), el Yen (0.97), el Yuan, el Franco Suizo y la Libra esterlina, aportaran al agravamiento de la crisis. En relación con esto, podemos señalar también, los aumentos de los precios de los metales, particularmente del oro, el platino y la plata que están siendo adquiridos como refugio y defensa del poder adquisitivo de sus recursos. Hay quienes sostienen que familias adineradas venden sus activos y bienes y se dedican a la compra de oro y plata, llevando a un aumento de la demanda de los mismos y, por supuesto, al aumento de sus precios.

Esta situación se reproduce en los distintos países de Europa. Como dijéramos ya, en España sólo en el área de la construcción se ha anunciado el despido de cerca de 350.000 trabajadores. Esto también se hará y desarrollará en Inglaterra, Alemania, Francia e Italia, donde los trabajadores están en movimiento en defensa de sus derechos y contra los efectos severos de la crisis.

Pero lo mismo ocurrirá en los llamados países de economías emergentes, como China e India, que verán reducir sus ventas en los mercados “globales”, por tanto se avecinan, de una parte, una mayor explotación de los trabajadores de esos países que reciben salarios de hambre, y de otra, nuevos y mayores despidos con graves consecuencias para las familias pobres que serán condenados a vivir bajo los límites de la extrema pobreza. Y que decir, de los países de nuestra región, que a su vez serán afectados con las reducciones de las exportaciones, los elevados precios de materias primas, maquinarias e insumos, lo que alimentara la inflación que anuncia su crecimiento en muchos países de América Latina y el Caribe.

Cabe insistir, China que en los hechos se ha constituido en uno de los soportes de la economía norteamericana, y que cuenta a su haber con más de 1 billón 400.000 millones de dólares en Bonos del Tesoro americano y de otros instrumentos financieros, se verá afectada con esta crisis, por ello, están tomando algunas medidas que buscan descargarla sobre los hombros de los trabajadores y los pueblos chinos. Al mismo tiempo, buscan penetrar a otros mercados y a desarrollar acuerdos comerciales y hasta militares, como el de la Organización para la Cooperación Shangay, constituida por 5 países, entre ellos China y Rusia, éste último país, que no ha renunciado a disputar una mayor presencia y protagonismo en la economía “global”.

Hasta hace poco, no faltaban analistas y articulistas de los medios de información y del Internet, que decían que la crisis inmobiliaria y su derivación en crisis financieras, no iba a afectar a las denominadas “economías emergentes”, porque según ellos, podían desacoplarse o desgajarse de la economía norteamericana y su crisis, porque además, según se argumenta, cuentan hoy con importantes Reservas Monetarias Internacionales.

En realidad esos argumentos no resistían el análisis serio y la propia realidad. ¿Como creer que México que realiza exportaciones a EE. UU., en poco más del 82% no pueda ser afectada con la reducción de la demanda de sus productos?. Es claro que nuestras economías recibirán los fuertes impactos de esta crisis. No sólo porque se reducirán las ventas de nuestros productos a los distintos mercados, en particular, de Estados Unidos, país frente al cual hay una fuerte dependencia, sino también porque se reducirán las remesas de los inmigrantes, que disminuirán o dejarán de enviar recursos a sus familias, debido a que muchos de ellos, serán parte del ejército de los desocupados en las economías desarrolladas. En el caso de Ecuador, es grave también, no sólo porque verá reducir sus exportaciones y caer el monto de las remesas, sino también por haber adoptado el dólar como moneda propia, la misma que hoy va debilitándose permanentemente, lo que hará que se encarezcan las importaciones de bienes y mercancías, en general, de mercados que no sean estadounidenses.

LA ECONOMIA FICTICIA: VAMPIRO DE LA ECONOMIA REAL

La economía ficticia o de especulación que vive las turbulencias manifestadas en el encarecimiento del dinero, la restricción del crédito y la caída de las acciones y otros títulos de valor, buscará recuperarse como siempre, afectando con saña y crueldad a las fuerzas productivas de la sociedad, particularmente con los trabajadores.

La economía real o productiva, que es de donde surge el crecimiento del capital, que proviene a su vez de la extracción creciente de plusvalía, sentirá los efectos de las medidas adoptadas por los gobiernos burgueses e imperialistas, que en atención de los intereses de la oligarquía financiera internacional, impulsan para avanzar acumulando y concentrando recursos y capitales. Extraen valor de la explotación inmisericorde a los trabajadores y la trasladan al área de la circulación de las mercancías y el dinero, donde mediante la especulación, el fraude, la corrupción y otros medios ilícitos, se enfrentan entre sí los monopolios internacionales, llevando en sus aventuras “comerciales o financieras”, la desgracia, la angustia y la muerte a los trabajadores y pobres de los países dependientes y oprimidos por los países imperialistas.

Los representantes de los organismos financieros internacionales, así como algunos “caritativos” magnates que hablan de que los males vienen de la exagerada especulación en al área financiera, no pueden contar con el respeto y la credibilidad de los trabajadores y los pueblos que han sido y siguen siendo las víctimas principales de las consecuencias de la economía especulativa. “ El hecho de que estos últimos reconozcan que el sistema financiero se ha transformado en un depredador parasitario que se alimenta con la carne de su ¨huésped¨ (la economía productiva) no es nada más que un presagio de la dimensión destructora y amenazante alcanzada por el parasitismo y la descomposición de la economía”. (16).

La tendencia que muestra la crisis actual es que los niveles de distribución de la riqueza social serán cada vez más desiguales e injustos. Hoy se sabe que el 20% de la población controla el 80% de la economía del mundo y que la diferencia de ingresos entre los países más ricos y más pobres del mundo que en 1.960 era de 37 veces, es hoy de 74 veces.

DESALENTADORES INDICES SOCIALES

Los indicadores sociales que han mostrado algunos organismos internacionales, antes de las nuevas y funestas consecuencias que traerá la nueva crisis que viene desarrollándose en los países imperialistas y capitalistas del mundo, son ya reveladores de las difíciles condiciones de vida y de trabajo de la mayoría de la población del planeta.

Se conoce que en el mundo 1.300 millones de personas padecen de hambre, que 1.000 millones se encuentran en el desempleo, que 845 millones de personas son analfabetos, que 500 millones de personas viven sólo hasta los 40 años, que 1.400 millones de seres carecen de agua potable y, que el 40% de la población mundial no cuenta con energía eléctrica.

En lo referente a la región, esto es, en América Latina y el Caribe, el hambre y la desnutrición llega a 240 millones de personas, lo que representa el 45% de la población. La indigencia sobrepasa el 20% lo que representa a 104.7 millones de personas según lo sostiene la CEPAL.

En nuestra región, laboran más de 20 millones de menores entre los 5 y los 15 años y uno de cada dos desempleados son jóvenes de entre 15 y 24 años

LA CRISIS INMOBILIARIA O FINANCIERA ES CRISIS DE SOBREPRODUCCION

Si bien la crisis del capitalismo mundial, presenta algunos elementos que de forma acentuada la agudizan, manifestándose en la circulación de las mercancías, del dinero, el crédito y las acciones, y por tanto revelándose ante nuestros ojos como crisis financiera, es en el fondo de las cosas, una crisis de sobreproducción.

El estallido de la denominada “burbuja inmobiliaria” no puede ni debe ser analizada mecánicamente y de forma aislada de otros fenómenos.

Es necesario recordar que vivimos el régimen de producción capitalista, donde los empresarios organizan y dirigen la producción conforme a sus intereses económicos, en búsqueda de obtener, como ellos dicen, “ganancias”, y nunca en función de los intereses de la sociedad en su conjunto. Por consiguiente, la inversión del capital acumulado en manos de los empresarios, se orienta a aquellos sectores de la economía que consideran rentables, con esta misma lógica se mueven todos los empresarios, llegando a caotizar la producción, anarquizándola, lo que se expresa en el hecho de que en algunos renglones de la economía, principalmente, en las ramas alimenticias, haya poca producción, y en otras, una gran producción de bienes y mercancías que no pueden ser adquiridas por todos los consumidores, debido a la falta de solvencia en la capacidad de compra, de esta manera, se presenta el fenómeno de la sobreproducción relativa de bienes frente a una creciente demanda insolvente de las masas populares.

Al presentarse el fenómeno de la sobreproducción de mercancías, las empresas no pueden continuar produciendo para embodegar los productos o destruirlos, por tanto empiezan a reducir las capacidades instaladas de las empresas y con ello a despedir a los trabajadores, los mismos que no podrán adquirir la producción “sobrante”, luego las empresas no pueden cancelar sus obligaciones con los bancos y éstos comienzan a sentir los estragos y las pérdidas, y con ello pierden valor sus acciones que se cotizan a la baja en las bolsas de valores, se presenta la iliquidez, se reduce el crédito y se elevan las tasas de interés. Es decir, se manifiestan las crisis en el terreno de la circulación del dinero y las finanzas, en general, pero es obvio que esta tiene su origen en la sobreproducción relativa de mercancías y, esto es, a consecuencia de que se desarrolla y profundiza la contradicción existente entre las fuerzas productivas de la sociedad que van socializándose cada vez más y las relaciones sociales de producción que tienen un carácter esencialmente privado. En otras palabras, las crisis tienen como causa, la propiedad privada capitalista.

El aparecimiento de las crisis, que es un desequilibrio general de la economía, que se manifiestan en los elementos anteriormente señalados, forman parte de un ciclo.

Por eso se habla de que la crisis cíclicas, son crisis económicas, que se dan de acuerdo a ciclos que tienen cuatro fases interrelacionadas entre sí, esto es, 1) la crisis, 2) la depresión, 3) la reactivación y 4) el auge.

La crisis que se desenvuelve en el mundo de hoy, particularmente en el principal país imperialista, es una crisis cíclica (que se da en la economía) y forma parte de la crisis general del sistema capitalista e imperialista, esto es, de la crisis que se desarrolla en la economía, la política y la ideología. Es por tanto, una crisis de las estructuras y superestructuras de la sociedad.

Si bien es cierto que las crisis cíclicas del capitalismo se resuelven con la destrucción de una masa de fuerzas productivas, generándose a su vez condiciones para el aparecimiento de nuevas y más violentas crisis que se manifiestan cada cierto período de tiempo, la crisis general del sistema que apareció con el triunfo de la revolución rusa, no tiene solución, ella va poco a poco agravándose hasta que llegará el momento de su estallido, lo cual se producirá con la acción organizada, creciente e insurgente de los trabajadores y pueblos del mundo.

LA REVOLUCION SOCIAL Y EL SOCIALISMO AL ORDEN DEL DÍA

Todo cuanto ocurre hoy en el mundo, es una comprobación de la vigencia de las tesis leninistas sobre el carácter de la época.

La crisis que afecta a la “economía global” es una expresión de la descomposición y brutalidad del sistema capitalista e imperialista que genera creciente resistencia de los países dependientes, de pueblos enteros, y en particular de la clase obrera y las masas populares, que caminan por la senda de la toma de conciencia de su papel como enterradores del capitalismo y forjadores de la nueva sociedad, de la organización y la lucha resuelta por acabar con la opresión y la explotación, derrotando y enterrando al capitalismo e inaugurando una sociedad nueva, donde se elimine la propiedad privada capitalista y se acabe con todo tipo de desigualdades y discriminaciones.

Ahora bien, es necesario recordar que las crisis “per se” no llevan a la ruptura del sistema, sino media, la conciencia y organización política y militar de los obreros y campesinos pobres y otros sectores interesados en la revolución y el socialismo.

Al respecto es importante repetir lo que se asevera en la plataforma de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista – Leninistas (CIPOML) “ el hecho de que el mundo capitalista se encamine hacia el hundimiento no significa ciertamente que cada crisis y cada hundimiento económico provocarán movimientos obreros y populares serios, y que cada reacción de los trabajadores se manifestará por < revueltas>. En tanto la clase obrera y los pueblos muestren debilidades, y mientras que las clases del capital las utilicen con mucha habilidad, no habrá ninguna crisis y ninguna dificultad que estos últimos no puedan remontar”.(17).

Debemos comprender que esta crisis que se vive actualmente y que tendrá en los próximos meses severas consecuencias para los países pobres y oprimidos y, para la clase obrera internacional, debe ser aprovechada para elevar la conciencia de las masas, para avanzar en la organización política revolucionaria de los trabajadores y las fuerzas sociales interesadas en la derrota definitiva del capitalismo e imperialismo, para acelerar los momentos que nos lleven al desenlace final, esto es, a la conquista de poder popular y a la construcción de la sociedad socialista.

Es importante recordar como lo hace la CIPOML que “ Para la clase obrera, la revolución es un movimiento que sirve al derrocamiento del capital y a la instauración de su dominación de clase ... como antes, la cuestión central de la revolución es la cuestión del poder, la conquista del poder por la clase obrera significa romper el aparato del Estado burgués, reemplazarlo por su propio aparato de Estado, que no es otra cosa que una nueva organización socio-política de la sociedad”. (18).

La crisis del capitalismo mundial nos traerá, a no dudarlo graves males, pero puede ser aprovechada también para la organización y la lucha de los proletarios y pueblos del mundo, para acabar con ella, y sobre las ruinas del viejo orden, construir un mundo nuevo, de todos y para todos los trabajadores y pobres.

22 de marzo de 2.008

Referencias:

1.- Bill Gates pide un “Capitalismo creativo” para lidiar la pobreza. Davos (Suiza) Xinhua, 24 de enero de 2.008.

2.- El desacoplamiento parece real. Oscar Ugarteche.

3.- Bill Gates pide un “Capitalismo creativo” para lidiar la pobreza. Davos (Suiza ). Xinhua, 24 de enero de 2.008.

4.- Estados Unidos al borde la recesión: Greenspan. Reuters, 24 de enero de 2.008

5.- El crudo con nuevo récord y el dólar cae. The New York Times / Le Monde.

6.- Gran Bretaña lista para tomar medidas para estabilizar la economía. Reuters, 17 de marzo de 2.008.

7.- Últimas noticias: Quiebra Bear Stearns Corp. La crisis estadounidense empeora. Oscar Ugarteche, ALAI AMLATINA, 19 marzo de 2.008. México D. F.

8.- La Reserva Federal EE. UU. Toma más medidas para reforzar la liquidez. Reuters, 11 de marzo de 2.008.

9.- Discurso del Presidente Bush sobre el Estado de la Nación, 28 de enero de 2.008

10.- Los costos de la guerra para Estados Unidos. Bob Herbert, The New York Times, Diario Expreso, 12 de marzo de 2.008.

11.- E. U. con gripa ¿Neumonía mundial?. Miguel Vargas milenio.com, 28 de enero de 2.008.

12.- Economía de EE. UU., arrastra a todos. Inversionistas huyen y aceleran caída del dólar. Steven R. Weisman, The New York Times. El Universo, 23 marzo de 2.008.

13.- Inversionistas extranjeros sacan a flote a economía de EE. UU. The New York Time, Diario Universo, domingo 3 de febrero de 2.008, pág.4.

14.- Iden.

15.- La situación internacional y nuestras tareas. “Nuevo orden mundial”, el capitalismo y el imperialismo, pág.27. Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista – Leninistas (CIPOML). Publicación del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador (PCMLE). Julio de 2.007.

16.- Iden. (pág. 65)

17.- Iden. (pág. 72)

18.- Iden (págs. 96 y 97)


DEFINICIÓN DE ALGUNOS CONCEPTOS

Recalentamiento: Cuando una economía esta siendo sometida a fuertes presiones inflacionarias y a reajustes severos en el mercado del trabajo con tendencias al aumento de las tasas de desempleo, lo cual en un proceso va a la peligrosamente por el camino de la recesión económica

Deflación: Situación contraria a la inflación, donde bajan los precios de bienes y servicios, las tasas de interés y en relación con ello aumenta la capacidad adquisitiva de las monedas. Se impulsa esta medida frente a condiciones fuertemente recesivas con el propósito de activar la demanda, el consumo.

Redescuento: Son operaciones mediante las cuales el Banco Central de un país, compra cartera de los bancos privados, con un pequeño beneficio, entregándoles recursos con el objetivo de ayudar a generar liquidez en el mercado crediticio. Muchas veces, ellos quedan con documentos de deudas de difícil cobro.

Balanza de Pagos: Registro contable anual, de los ingresos y egresos de las transacciones (comerciales, servicios, capitales) que realiza un país con otros países

EL HUNDIMIENTO DEL CENTRO DEL MUNDO

NOTA DE MÁXIMO KINAST: En Febrero del 2004 publiqué 'La caida del Imperio' donde fui uno de los primeros en este planeta en advertir de la debilidad dle dólar, y posiblemente, el primero en anunciar que Estados Unidos estaba en quiebra. Ahora parece que ya es un dato de público conocimiento, cuando estoy preocupado por la posibilidad del fin de la humanidad, tal como la conocemos. No soy agorero, como más de alguien podría pensar. Sólo soy un observador de los hechos y suelo comprenderlos con un poco de antelación. Por eso llevo un par de años pensando en las posibles soluciones, en las posibilidades de salvación del planeta...

Este documentado artículo confirma mis adevertencias de hace cuatro años sobre el Imperio. Es bueno que algunos economistas de prestigio, aunque sea un poco tarde lleguen a entender lo que ocurre.

 

ESTADOS UNIDOS ENTRE LA RECESIÓN Y EL COLAPSO

12-05-08, Por Jorge Beinstein *

Fuente: www.ecoportal.net/content/view/full/78458

La recesión se ha instalado en los Estados Unidos, los subsidios alimentarios que cubrían a unas 26 millones y medio de personas en 2006 subieron en 2007 a 28 millones, nivel nunca alcanzado desde los años 1960. La inmensidad del desastre en curso, la extrema radicalidad de las rupturas que puede llegar a engendrar, muy superiores a las que causó la crisis iniciada hacia 1914 genera reacciones espontáneas negadoras de la realidad en las élites dominantes.

La recesión se ha instalado en los Estados Unidos, los subsidios alimentarios que cubrían a unas 26 millones y medio de personas en 2006 subieron en 2007 a 28 millones, nivel nunca alcanzado desde los años 1960. Recientemente la OCDE ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para la economía estadounidense asignándole una expansión igual a cero para el primer semestre del año actual, por su parte el FMI acaba de hacer un pronóstico aún más grave incluyendo períodos de crecimiento negativo. Estos organismos venían bombardeando a los medios de comunicación (que a su vez bombardeaban al planeta) con pronósticos optimistas basados en la supuesta fortaleza de la economía norteamericana; sostenían que no habría recesión y que lo peor podría ser un crecimiento bajo rápidamente desbordado por una nueva expansión... si ahora admiten la recesión es porque algo mucho peor está en el horizonte.

Bajo la apariencia de varias crisis convergentes se despliega ante nuestros ojos el final de lo que deberíamos mirar como el primer capítulo de la declinación del Imperio norteamericano (aproximadamente 2001-2007) y el comienzo de un proceso turbulento disparado por el salto cualitativo de tendencias negativas que se fueron desarrollando a lo largo de períodos de distinta duración.

De todos modos las malas noticias financieras, energéticas y militares no parecen aplacar los delirios mesiánicos de Washington sino todo lo contrario, es como si Bush y sus halcones no fueran a dejar la Casa Blanca dentro de unos pocos meses. Siguen amenazando a gobiernos que no se someten a sus caprichos, insinúan nuevas guerras y afirman querer prolongar indefinidamente las ocupaciones de Irak y Afganistán, incluso un ataque devastador contra Iran todavía es posible. De tanto en tanto emerge una nueva ola de rumores bélicos apuntando hacia Iran por lo general originados en declaraciones o trascendidos de altos funcionarios del gobierno, un ataque contra ese país tendría consecuencias inmediatas catastróficas para la economía mundial, el precio del petróleo se dispararía hacia las nubes, el sistema financiero global pasaría a una situación caótica y la recesión imperial se convertiría en ultra recesión encabezada por un dólar en caída libre. Tal vez algunos estrategas del Pentágono y del círculo de halcones mas radicalizados estén imaginando un gran fuego mundial purificador del que emergería victoriosa la nación elegida por Dios: los Estados Unidos de América. Se trata de una locura pero forma parte de la configuración psicológica de una porción importante de la élite dominante atravesada por una corriente letal que combina virtualismo, omnipotencia, desesperación y furia ante una realidad cada día menos dócil.

En los grandes centros de decisión económica actualmente domina la incertidumbre que se va convirtiendo en pánico; el fantasma del colapso comienza a asomar su rostro. Mientras tanto la autoridades económicas norteamericanas inyectan masivamente liquidez en el mercado, otorgan subsidios fiscales e improvisan costosos salvatajes a las instituciones financieras en bancarrota intentando suavizar la recesión sabiendo que de ese modo aceleran la inflación y la caída del dólar: su margen de maniobras es muy pequeño, la mezcla de inflación y recesión hace completamente ineficaces sus instrumentos de intervención.

La palabra "colapso" fue apareciendo con creciente intensidad desde fines del año pasado en entrevistas y artículos periodísticos muchas veces combinadas con otras expresiones no menos terribles, en algunos casos adoptando su aspecto más popular (derrumbe, muerte, caída catastrófica) y en otros su forma rigurosa, es decir como sucesión irreversible de graves deterioros sistémicos, como decadencia general. Paul Craig Roberts (que fue en el pasado miembro del staff directivo del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y editor de Wall Street Journal) publicó el 20 de marzo un texto titulado “El colapso de la potencia americana” donde describe los rasgos decisivos de la declinación integral de los Estados Unidos (1), el 27 de marzo “The Economist” titulaba “Esperando el arnagedon” a un articulo referido a la marea irresistible de bancarrotas empresarias norteamericanas. El 14 de marzo “The Intelligencer” titulaba “Expertos internacionales pronostican el colapso de la economía norteamericana” donde recogía las opiniones entre otros de Bernard Connelly del Banco AIG y de Martin Wolf, columnista del Financial Times.

El 3 de abril Peter Morici en una nota aparecida en “Counterpunch” señalaba que “es imposible negar que la economía (estadounidense) ha entrado en una recesión cuya profundidad y duración son impredecibles” (2). A modo de conclusión el 14 de abril Financial Times publicaba un articulo de Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos donde señalaba que “la era unipolar, periodo sin precedentes de dominio estadounidense, ha terminado. Duro unas dos décadas, algo más de un instante en términos históricos” (3).

Una prolongada degradación

Para entender lo que está ocurriendo así como sus posibles desarrollos futuros es necesario tomar en cuenta fenómenos que han modelado el comportamiento de la sociedad norteamericana durante las últimas tres décadas generando un proceso más amplio de decadencia social.

En primer lugar el deterioro de la cultura productiva gradualmente desplazada por una combinación de consumismo y prácticas financieras. La precarización laboral incentivada a partir de la presidencia de Reagan buscaba disminuir la presión salarial mejorando así la rentabilidad capitalista y la competitividad internacional de la industria, pero a largo plazo degradó la cohesión laboral, el interés de los asalariados hacia las estructuras de producción. Ello derivó en una creciente ineficacia de los procesos innovativos que pasaron a ser cada vez más difíciles y caros comparados con los de los principales competidores globales (europeos, japoneses, etc.). Uno de sus resultados fue el déficit crónico y ascendente del comercio exterior (2 mil millones de dólares en 1971, 28 mil millones en 1981, 77 mil millones en 1991, 430 mil millones en 2001, 815 mil millones en 2007).

Mientras tanto se fue expandiendo la masa de negocios financieros absorbiendo capitales que no encontraban espacios favorables en el tejido industrial y otras actividades productivas. Las empresas y el Estado demandaban esos fondos, las primeras para desarrollarse, concentrase, competir en un mundo cada vez más duro, y el segundo para solventar sus gastos militares y civiles que cumplían un papel muy importante en el sostenimiento de la demanda interna. Recordemos por ejemplo las erogaciones descomunales motivadas por la llamada "Iniciativa de Defensa Estratégica" (mas conocida como "Guerra de las Galaxias") lanzada por Reagan en 1983 en el momento en que la desocupación superaba el 10% de la Población Económicamente Activa (la cifra más alta desde el fin de la Segunda Guerra Mundial).

Un segundo fenómeno fue la concentración de ingresos, hacia comienzos de los años 1980 el 1 % más rico de la población absorbía entre el 7 % y el 8 % del Ingreso Nacional, veinte años después la cifra se había duplicado y en 2007 rondaba el 20 %: el más alto nivel de concentración desde fines de los años 1920, por su parte el 10 % mas rico paso de absorber un tercio del Ingreso Nacional hacia mediados de los años 1950 a cerca del 50% en la actualidad (4). Contrariamente a lo que enseña la “teoría económica” dicha concentración no derivó en mayores ahorros e inversiones industriales sino en más consumo y más negocios improductivos que con la ayuda del boom de las tecnologías de la información y la comunicación engendraron un universo semi virtual por encima del mundo, casi mágico, donde fantasía y realidad se mezclan caóticamente. Por allí navegaron (y aún navegan) millones de norteamericanos, en especial las clases superiores.

Enlazado a lo anterior irrumpió un proceso, casi imperceptible primero pero luego arrollador de desintegración social uno de cuyos aspectos más notables es el incremento de la criminalidad y de la subcultura de la transgresión abarcando a los mas variados sectores de la población, acompañada por la criminalización de pobres, marginales y minorías étnicas. Actualmente las cárceles norteamericanas son las más pobladas del planeta, hacia 1980 alojaban unos 500 mil presos, en 1990 cerca de 1.150.000 , en 1997 eran 1.700.000 a los que había que agregar 3.900.000 en libertad vigilada (probation, etc.), pero a fines de 2006 los presos sumaban unos 2.260.000 y los ciudadanos en libertad vigilada unos 5 millones; en total más de 7.200.000 norteamericanos se encontraban bajo custodia judicial (5). En abril de 2008 un articulo aparecido en el New York Times señalaba que los Estados Unidos con menos del 5 % de la población mundial alojan al 25 % de todos los presos del planeta, uno de cada cien de sus habitantes adultos se encuentran encarcelados; es la cifra más alta a nivel internacional (6).

Militarización y decadencia estatal

Otro fenómeno a tomar en cuenta es la larga marcha ascendente del Complejo Industrial Militar, área de convergencia entre el Estado, la industria y la cienciaque se fue expandiendo desde mediados de los años 1930 atravesando gobiernos demócratas y republicanos, guerras reales o imaginarias, períodos de calma global o de alta tensión. Algunos autores, entre ellos Chalmers Johnson, consideran que los gastos militares han sido el centro dinámico de la economía norteamericana desde la Segunda Guerra Mundial hasta las guerras eurasiáticas de la administración Bush-Cheney pasando por Corea, Vietnam, la Guerra de las Galaxias y Kosovo. Según Johnson, que define a la estrategia sobre determinante seguida en las últimas siete décadas como "keynesianismo militar", el gasto bélico real del ejercicio fiscal 2008 superaría los 1,1 billones (millones de millones) de dólares, el más alto desde la Segunda Guerra Mundial (7). Estos gastos han ido creciendo a lo largo del tiempo involucrando a miles de empresas y millones de personas, de acuerdo a los cálculos de Rodrigue Tremblay en el año 2006 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos empleó a 2.143.000 personas. mientras que los contratistas privados del sistema de defensa empleaban a 3.600.000 trabajadores (en total 5.743.000 puestos de trabajo) a los que hay que agregar unos 25 millones de veteranos de guerra. En suma, en los Estados Unidos unas 30 millones de personas (cifra equivalente al 20 % de la Población Económicamente Activa) reciben de manera directa e indirecta ingresos provenientes del gasto público militar (8).

El efecto multiplicador del sector sobre el conjunto de la economía posibilitó en el pasado la prosperidad de un esquema que Scott MacDonald califica como "the guns and butter economy", es decir una estructura donde el consumo de masas y la industria bélica se expandían al mismo tiempo (9). Pero ese largo ciclo esta llegando a su fin; la magnitud alcanzada por los gastos bélicos los ha convertido en un factor decisivo del déficit fiscal causando inflación y desvalorización internacional del dólar. Además su hipertrofia otorgó un enorme peso político a élites estatales (civiles y militares) y empresarias que se fueron embarcando en un autismo sin contrapesos sociales.

La creciente sofisticación tecnológica paralela al encarecimiento de los sistemas de armas alejó cada vez más a la ciencia militarizada de sus eventuales aplicaciones civiles afectando negativamente la competitividad industrial. Esta separación ascendente entre la ciencia-militar (devoradora de fondos y de talentos) y la industria civil llegó a niveles catastróficos en el período terminal de la ex Union Soviética, ahora la historia parece repetirse.

A todo esto se agrega un acontecimiento aparentemente inesperado, las guerras de Irak y Afganistán y de manera indirecta el fracaso de la ofensiva israelí en el Libano muestran la ineficacia operativa de la súper compleja (y súper cara) maquinaria bélica de última generación puesta en jaque por enemigos que operan de manera descentralizada y con armas sencillas y baratas. Planteando una grave crisis de percepción (una catástrofe psicológica) entre los dirigentes del Complejo Industrial Militar de los Estados Unidos y de la OTAN (en la historia de las civilizaciones no es esta la primera vez que ocurre un fenómeno de este tipo).

Ahora bien, la hipertrofia-crisis de la militarización esta estrechamente asociada (forma parte de) la decadencia del Estado expresada por el repliegue de su capacidad integradora (declinación de la seguridad social, predominio de la cultura elitista en sus centros de decisión, etc.), la degradación de la infraestructura y por un déficit fiscal crónico y en aumento que ha derivado en una deuda pública gigantesca. Si nos remitimos a las últimas cuatro décadas los superávits fiscales constituyen una rareza, desde los años 1970 los déficits fueron creciendo hasta llegar a comienzos de los 1990 a niveles muy altos, sin embargo Clinton se despidió a fines de esa década con algunos superávits que observados desde un enfoque de largo plazo aparecen como hechos efímeros. Pero desde la llegada de George W. Bush el déficit regresó alcanzando cifras sin precedentes: 160 mil millones de dólares en 2002, 380 mil millones en 2003, 320 mil millones en 2005...

Nos encontramos ahora frente a un estado imperial cargado de dudas, cuyo funcionamiento depende ya no solo del sistema financiero nacional sino también (cada vez más) del financiamiento internacional, le hubiera resultado extremadamente difícil a la Casa Blanca lanzarse a su aventura militar asiática sin las compras de sus títulos por parte de China, Japón, Alemania y otras fuentes externas.

La dependencia energética

A lo anterior es necesario agregar la dependencia petrolera, hacia 1960 los Estados Unidos importaban el 16 % de su consumo, actualmente llega al 65 %. Durante mucho tiempo pudieron importar a precios bajos pero ahora la situación ha cambiado, la producción mundial de petróleo se esta acercando a su máximo nivel (dentro de muy poco tiempo comenzará a descender) lo cual combinado con el debilitamiento del dólar esta llevando el precio a niveles nunca antes alcanzados. Y el remplazo parcial de combustible de origen fósil por biocombustibles (en el que también están empeñadas la otras grandes potencias industriales) reduce la disponibilidad relativa global de tierras agrícolas para la producción de alimentos lo que provoca la suba general de los precios de los productos de la agricultura, en consecuencia el efecto inflacionario se amplifica.

Los Estados Unidos emergieron como un gran país industrial porque desde comienzos del siglo XX fueron también la primera potencia petrolera internacional. Al igual que Inglaterra durante el siglo XIX respecto del carbón, gozaron de una ventaja energética que les permitió desarrollar tecnologías apoyadas en dicho privilegio y competir exitosamente con el resto del mundo. Pero a mediados de los años 1950 prestigiosos expertos norteamericanos como el geologo King Hubbert anunciaron el fin próximo de la era de abundancia energética nacional, según lo anticipó Hubbert (en 1956) desde comienzos de los 1970 la producción petrolera estadounidense comenzaría a declinar: así ocurrió.

La incapacidad de los Estados Unidos para reconvertir su sistema energético (tuvo casi cuatro décadas para hacerlo) reduciendo o frenando su dependencia respecto del petróleo puede ser atribuida en primer lugar a la presión de la compañías petroleras que impusieron la opción de la explotación intensiva de recursos externos, periféricos, que fueron sobrestimados. Podría afirmarse en este caso que la dinámica imperialista forjó una trampa energética de la que ahora es victima el propio Imperio. El estado no desarrolló estrategias de largo plazo tendientes al ahorro de energía, lo que probablemente habría desacelerado (no evitado) la crisis energética actual, no solo por la imposición del lobby petrolero sino también porque sus cúpulas políticas (demócratas y republicanas) se fueron sumergiendo en la cultura del corto plazo correspondiente a la era de la hegemonía financiera, subordinándose por completo a los intereses inmediatos de los grupos económicos dominantes.

Pero también deberíamos reflexionar acerca de los límites del sistema tecnológico occidental-moderno que los estadounidenses exacerbaron al extremo. El mismo se ha reproducido en torno de objetos técnicos decisivos de la cultura individualista (por ejemplo el automóvil) que definen el estilo de vida dominante y a procedimientos productivos basados en la explotación intensiva de recursos naturales no renovables o en la destrucción de los ciclos de reproducción de los recursos renovables. Gracias a esa lógica destructiva el capitalismo industrial pudo en Europa desde fines del siglo XVIII independizarse de los ritmos naturales sometiendo brutalmente a la naturaleza y acelerando su expansión. Ello aparecía ante los admiradores del progreso de los siglos XIX y XX como la gran proeza de la civilización burguesa, una visión más amplia nos permite ahora darnos cuenta que se trataba del despliegue de una de sus irracionalidades fundamentales que los Estados Unidos, el capitalismo más exitoso de la historia, llevó al más alto nivel jamás alcanzado.

Desequilibrios, deudas, caída del dólar

La pérdida de dinamismo del sistema productivo fue compensado por la expansión del consumo privado (centrado en las clases altas), los gastos militares y la proliferación de actividades parasitarias lideradas por el sistema financiero. Lo que engendró crecientes desequilibrios fiscales y del comercio exterior y una acumulación incesante de deudas públicas y privadas, internas y externas. La deuda pública norteamericana pasó de 390 mil millones de dólares en 1970, a 930 mil millones en 1980, a 3,2 billones (millones de millones) en 1990, a 5,6 billones en 2000 para saltar a 9,5 billones en abril de 2008; por su parte la deuda total de los estadounidenses (pública más privada) rondaba en la última fecha mencionada los 53 billones de dólares (aproximadamente equivalente a Producto Bruto Mundial) de esa cifra el 20 % (unos 10 billones de dólares) constituyen deuda externa. Solo durante 2007 la deuda total aumento cerca de 4,3 billones de dolares (equivalente al 30 % del Producto Bruto Interno norteamericano) (10). El proceso fue coronado por una sucesión de burbujas especulativas que marcaron, desde los años 1990 a un sistema que consumía más allá de sus posibilidades productivas.

A partir de los años 1970-1980 es posible observar el crecimiento paralelo de tendencias perversas como los déficits comercial, fiscal y energético, los gastos militares, el número de presos y las deudas públicas y privadas. Todas esas curvas ascendentes aparecen atravesadas por algunas tendencias descendentes; por ejemplo la disminución de la tasa de ahorro personal y la caída del valor internacional del dólar (que se se aceleró en la década actual), expresión de la declinación de la supremacía imperial.

La articulación de esos fenómenos nos permite esbozar una totalidad social decadente a la que se incorporan (convergen) una gran diversidad de hechos de distinta magnitud (culturales, tecnológicos, sociales, políticos, militares, etc.).

Esta visión de largo plazo ubica a la era de los halcones presidida por George. W. Bush como una suerte de “salto cualitativo” de un proceso con varias décadas de desarrollo y no como un hecho-excepcional o una desviación-negativa. Nos encontraríamos ante la fase más reciente de la degradacióndel capitalismo estatista-keynesiano iniciada en los años 1970 puntapié inicial de la crisis general del sistema. La experiencia histórica enseña que esos despegues hacia el infierno casi siempre debutan en medio de euforias triunfalistas donde detrás de cada señal de victoria se oculta una constatación de desastre. La loca carrera militar sobre Eurasia estaba (está aún) en el centro del discurso acerca del supuesto combate victorioso contra un enemigo (terrorista) global imaginario que sumergió en el pantano a las fuerzas armadas imperiales, las expansiones desenfrenadas de la burbuja inmobiliaria y de las deudas eran ocultada por las cifras de aumento del Producto Bruto Interno y la sensación (mediática) de prosperidad.

El centro del mundo

Los Estados Unidos constituyen hoy el centro del mundo (del capitalismo global), su declinación no es solo la de la primera potencia sino la del espacio esencial de la interpenetración productiva, comercial y financiera a escala planetaria que se fue acelerando en las tres últimas décadas hasta conformar una trama muy densa de la que ninguna economía capitalista desarrollada o subdesarrollada puede escapar (salir de esa tupida red significa romper con la lógica, con el funcionamiento concreto del capitalismo integrado por clases dominantes locales altamente transnacionalizadas).

Durante la década actual la expansión económica en Europa, China más otros países subdesarrollados y el modesto (efímero) fin del estancamiento japonés solían ser mostrados como el restablecimiento de capitalismos maduros y el ascenso de jóvenes capitalismos periféricos cuando en realidad se trató de prosperidades estrechamente relacionadas con la expansión consumista-financiera norteamericana. Estados Unidos representa el 25 % del Producto Bruto Mundial y es el primer importador global, en 2007 compró bienes y servicios por 2,3 millones de millones de dólares, es el principal cliente de China, India y Japón, Inglaterra, el primer mercado extra europeo de Alemania. Pero es sobre todo en el plano financiero, área hegemónica del sistema internacional, donde se destaca su primacía. Por ejemplo, la red de los negocios con productos financieros derivados(más de 600 millones de millones de dólares registrados por el Banco de Basilea, es decir unas 12 veces el Producto Bruto Mundial) se articula a partir de la estructura financiera norteamericana, las grandes burbujas especulativas imperiales irradian al resto del mundo de manera directa o generando burbujas paralelas como fue posible comprobar con la experiencia reciente de la especulación inmobiliaria en los Estados Unidos y sus clones directos en España, Inglaterra, Irlanda o Australia e indirectos como la superburbuja bursátil china.

Si observamos el comportamiento económico de las grandes potencias comprobaremos en cada caso como sus esferas de negocios superan siempre los límites de los respectivos mercados nacionales e incluso regionales cuya dimensión real resulta insuficiente desde el punto de vista del volumen y la articulación internacional de sus actividades. La Unión Europea está sólidamente atada a los Estados Unidos a nivel comercial e industrial y principalmente financiero, Japón agrega a lo anterior su histórica dependencia de las compras norteamericanas, por su parte China desarrolló su economía en el último cuarto de siglo sobre la base de sus exportaciones industriales a los Estados Unidos y a países, como Japón, Corea del Sur y otros, fuertemente dependientes del Imperio. En fin, el renacimiento ruso gira en torno de sus exportaciones energéticas (principalmente dirigidas hacia Europa), su élite económica se fue estructurando desde el fin de la URSS multiplicando sus operaciones a escala transnacional en especial sus vínculos financieros con Europa occidental y los Estados Unidos. No se trata de simples lazos directos con el Imperio sino de la reproducción ampliada acelerada de una compleja red global de negocios, mercados interdependendientes, asociaciones financieras, innovaciones tecnológicas, etc., que integra al conjunto de burguesías dominantes del planeta. El mundo financiero hipertrofiado es su espacio de circulación natural y su motor geográfico son los Estados Unidos cuya decadencia no puede ser disociada del fenómeno más amplio de la llamada globalización, es decir la financierización de la economía mundial.

Podríamos visualizar al Imperio como sujeto central del proceso, su gran beneficiario y manipulador, y al mismo tiempo como su objeto, producto de una corriente que lo llevo hasta el más alto nivel de riqueza y degradación. Gracias a la globalización los Estados Unidos pudieron sobre-consumir pagando al resto del mundo con sus dólares devaluados imponiendoles su atesoramiento (bajo la forma de reservas) y sus títulos públicos que financiaron sus déficits fiscales. Aunque también gracias al parasitismo norteamericano, europeos, chinos, japoneses, etc., pudieron colocar en el mercado imperial una porción significativa de sus exportaciones de mercancías y de excedentes de capitales. En ese sentido el parasitismo financiero, producto de la crisis de sobreproducción crónica, es a la vez norteamericano y universal, la otra cara del consumismo imperial es la reproducción de capitalismos centrales y periféricos que necesitan desbordar sus mercados locales para hacer crecer sus beneficios. Ello es evidente en los casos de Europa occidental y Japón pero también lo es en el de China que exporta gracias a sus bajos salarios (comprimiendo su mercado interno).

Lo que se está hundiendo ahora no es la nave principal de la flota (si así fuera, numerosas embarcaciones podrían salvarse); solo hay una nave y es su sector decisivo el que está haciendo agua.

Horizontes turbulentos e ilusiones conservadoras

Debemos ubicar en su contexto histórico a las actuales intervenciones de los estados de los países centrales destinadas a contrarrestar la crisis. En los últimos meses han proliferado ilusiones conservadoras referidas al posible desacople de varias economías industriales y subdesarrolladas respecto de la recesión imperial pero lo hechos van derrumbando esas esperanzas. Junto a ellas apareció la fantasía del renacimiento del intervencionismo keynesiano: según dicha hipótesis el neoliberalismo (entendido como simple desestatización de la economía) sería un fenómeno reversible y nuevamente como hace un siglo el Estado salvaría al capitalismo. En realidad en las últimas cuatro décadas se ha producido en los países centrales un doble fenómeno: por una parte la degradación general de los estados que manteniendo su tamaño con relación a cada economía nacional quedaron sometidos a los grupos financieros, perdieron legitimidad social. Y por otra fueron progresivamente desbordados por el sistema económico mundial no solo por su trama financiera sino también por operaciones industriales y comerciales que burlaban los controles (cada vez mas flojos) de las instituciones nacionales y regionales.

En los Estados Unidos dicho proceso avanzó más que en ningún otro país desarrollado, nunca fue abandonado el histórico keynesianismo militar por el contrario el Complejo Militar-Industrial se hipertrofió articulándose con un conjunto de negocios mafiosos, financieros, energéticos, etc., que se convirtió en el centro dominante del sistema de poder apropiándose groseramente del aparato estatal hasta convertirlo en una estructura decadente.

En los países centrales el estado intervencionista (de raíz keynesiana) no necesita regresar porque nunca se ha ido, a lo largo de las últimas décadas, obediente a las necesidades de las áreas más avanzadas del capitalismo, fue modificando sus estrategias, apuntalando la concentración de ingresos y los desarrollos parasitarios, cambiando su ideología, su discurso (ayer integrador, social, productivista-industrial, hoy elitista, neoliberal y virtualista-financiero).

Es en el mundo subdesarrollado donde el estatismo retrocedió hasta ser triturado en numerosos casos por la ola depredadora imperialista, la desestatización fue su forma concreta de sometimiento a la dinámica del capitalismo global. Allí el regreso al estado interventor-desarrollista de otras épocas es un viaje en el tiempo físicamente imposible, las burguesías dominantes locales, sus negocios decisivos, están completamente transnacionalizados o bien bajo la tutela directa de firmas transnacionales.

Ahora en plena crisis quedan al descubierto los dos problemas sin solución a la vista del Estado desarrollado (imperialista): su degeneración estructural y su insuficiencia, su impotencia ante un mundo capitalista demasiado grande y complejo. Es lo que señala Richard Haas en el articulo arriba citado aunque sin decir que no se trata de una reconversión positiva sobredeterminante del capitalismo internacional lo que acorrala al estado norteamericano y a los otros estados centrales sino más bien de un fenómeno mundial negativo que de manera rigurosa deberíamos definir como decadencia global (económica-institucional-política-militar-tecnológica). Es por ello que el paralelo ahora de moda en ciertos círculos de expertos entre la implosión soviética y la probable futura implosión de los Estados Unidos es totalmente insuficiente porque existe entre otras cosas una diferencia de magnitud decisiva, el hiper-gigantismo del Imperio hace que su hundimiento tenga un poder de arrastre sin precedentes en la historia humana. Pero también porque los Estados Unidos no constituyen “un mundo aparte” (marginado) sino el centro de la cultura universal (el capitalismo), la etapa más reciente de una larga historia mundial en torno de Occidente.

La inmensidad del desastre en curso, la extrema radicalidad de las rupturas que puede llegar a engendrar, muy superiores a las que causó la crisis iniciada hacia 1914 (que dio nacimiento a un largo ciclo de tentativas de superación del capitalismo y también al fascismo, intento de recomposición barbara del sistema burgués) genera reacciones espontáneas negadoras de la realidad en las élites dominantes, los espacios sociales conservadores y más allá de ellos, pero la realidad de la crisis se va imponiendo. Todo el edificio de ideas, de certezas de diferente signo, construido a lo largo de más de dos siglos de capitalismo industrial está empezando a agrietarse. www.ecoportal.net

Referencias:

(1), Paul Craig Roberts, “The collapse of American power”, Online Journal, 20-03-2008.

(2), Peter Morice, “Bush Administration Dithers While Rome Burns. The Deepening recesion”, Counterpunch, April 3, 2008.

(3), Richard Haass, “What follows American dominion?”, Financial Times, April 16, 2008.

(4), Center on Budget and Policy Priorities.

(5), U.S. Department of Justice - Bureau of Justice Statistics.

(6), Adam Liptak, “American Exception. Inmate Count in U.S. Dwarfs Other Nations”, The New York Times, April 23, 2008

(7), Chalmers Johnson, "Going bankrupt: The US's greatest threat", Asia Times, 24 Jan 2008.

(8), Rodrigue Tremblay, "The Five Pillars of the U.S. Military-Industrial Complex", September 25, 2006, http://www.thenewamericanempire.com/tremblay=1038.htm .

(9), Scott B. MacDonald, "End of the guns and butter economy", Asia Times, October 31, 2007.

(10), Grandfader Economic Report (http://mwhodges.home.att.net/nat-debt ).

UN NUEVO GURO DE LA ECONOMIA

EN EXCLUSIVA

Leopoldo Abadía: "A ver si va a resultar que todos estos gurús económicos saben tanto como yo, o sea: nada"

@Fátima Martín - 13/05/2008 06:00h

"Estoy perdiendo el respeto a los gurús. Si yo, que no sé, tengo a todo el mundo con la boca abierta, a ver si va a resultar que todos estos gurús económicos saben tanto como yo, o sea: nada", confiesa a El Confidencial Leopoldo Abadía, autor de la mejor explicación de la crisis subprime en castellano.

Este ingeniero industrial de 75 años, 12 hijos y 35 nietos que dice no saber nada de economía es presidente del Grupo Sonnenfeld y ha sido docente de política de empresa del IESE durante 31 años. Como miembro del equipo fundador de esta escuela de negocios, viajó a Harvard durante un año y fue pionero en España, en los años 60, de un nuevo tipo de curso que llamaron master. Sí, Abadía habla perfectamente inglés, lo cual ha sido una de las claves de su ya famosa explicación sobre el ciclón subprime.

Desde que su texto se difundió como la pólvora por Internet, miles de personas de todo el mundo visitan su blog a diario, es el inspirador del término "explícamelo a lo Leopoldo" y le llueven ofertas para escribir libros, grabar vídeos y dar conferencias. Su antídoto a "toda esta locura" es la humildad, el optimismo, pero sobre todo, la dignidad.

Leopoldo Abadía estrena a partir este martes su blog semanal Desde San Quirico en El Confidencial, en el que hoy fija los criterios fundamentales que va a seguir.

PREGUNTA.- ¿Cómo llevas tu reciente fama virtual?

RESPUESTA.- Es una locura, una locura. Una de las principales consecuencias es la falta de respeto a los sabios. Otra, que estoy trabajando como en los picos altos de mi vida. Fíjate que incluso el presidente de una compañía, de más de 90 años, me ha pedido que le sustituya. ¡Y he aceptado!

P.- ¿Qué temas de la complicada actualidad económica y social te preocupan en estos momentos?

R.- Parece que hay un cisco gordo y nadie tiene la menor idea de la dimensión. Me preocupa qué medidas se están tomando y se van a tomar para paliar esta crisis, si son adecuadas o no. De momento, el Gobierno ha adoptado 8 ó 9 medidas. Quiero analizar en qué consisten, sus objetivos y para quién van dirigidas. Por otro lado, la oposición por el momento no ha dicho nada. Y parece que el desconcierto es generalizado. Al otro lado del Atlántico, en EEUU, Bush ha hecho lo mismo: la política de cheques. Pero quiero dejar claro que no quiero que nada de lo que escriba sea una crítica directa a nadie.

P.- Y, sin embargo, tu famoso texto de la crisis lleva implícita mucha crítica

R.- Lleva una crítica brutal, pero sin intención de ofender a nadie.

P.- ¿Qué crees que puede aportar tu voz en la maraña informativa?

[Su humildad le impide responder. Su hijo Gonzalo, presente en la entrevista, responde por él. Leopoldo quiere salir de la habitación]

R.- Mi padre tiene capacidad de síntesis, capacidad para explicar con sencillez y ejemplos cercanos una visión distinta de las cosas. Pero, sobre todo, tiene la capacidad de aportar dignidad a todo lo que hace. En resumen, es optimista, constructivo y digno.

[Parece sentirse cómodo con la respuesta y la complementa]

R.- En una situación compleja, me gusta ver el esqueleto, dónde está importante. He descubierto que también puedo analizar. Por ejemplo, ahora sé por qué los Presupuestos Generales del Estado son tan importantes. Los inventamos mi mujer y yo cuando nos casamos. Pensaba que todas estas cosas las sabía todo el mundo y ahora he descubierto que no. Respecto al optimismo, pienso que no consiste en decir que aquí no pasa nada, sino en sacar el mejor partido posible de una situación concreta.

P.- En tu blog dices que te preocupa la ética en todo el proceso subprime

R.- Sí, me preocupa la pérdida de valores. Porque si aquí vale todo, la hemos fastidiado. Yo para hablar de la ética siempre pongo el ejemplo del fichaje de Figo por parte del Real Madrid, quitándoselo al Barcelona. Entonces, los 120.000 espectadores del Camp Nou se mostraron indignados. Evidentemente, 120.000 personas al mismo tiempo estaban criticando algo que estaba mal: la deslealtad.

P.- ¿Cuáles son tus fuentes de información?

R.- Me nutro de la prensa en papel. Prensa política y económica. Colecciono la revista Time desde el asesinato de Kennedy.

P.- Pero ¿eres consciente del poder de la Red? ¿Cuál es tu relación con los ordenadores?

R.- Compramos el primer ordenador en el 84 y yo me preguntaba para qué, si ya teníamos máquina de escribir. Desde que he descubierto Internet, he dejado de escribir cartas y no puedo vivir sin el correo electrónico. De todos modos, mis hijos me ayudan a ponerme al día con las nuevas tecnologías. Por ejemplo, actualizan mi blog. Gracias a ellos sé que lo visitan diariamente desde lugares como Nigeria, Japón, Venezuela, México, Perú, Chile, Argentina...

P.- ¿Y desde San Quirico?

[Abadía ha popularizado este lugar al situar ahí una caja de ahorros hipotéticamente expuesta a la crisis subprime]

R.- San Quirico es un pueblo imaginario. No existe. No lo encontraréis en ningún mapa de España. Pero a mí me gusta. En realidad, San Quirico hace referencia a la denominación anterior de San Quirze de Safaja, un pueblo a 40 kilómetros de Barcelona que disfruta de microclima. Allí se ubica la casa del cariño familiar.

 

LA CRISIS DE EE.UU. Y DE ESPAÑA GOLPEA A LA AMÉRICA LATINA

Fuente: http://wharton.universia.net/index.cfm?fa=whatshot&language=spanish

 

La caída de las remesas

Los países de América Latina, que hasta el momento parecían haberse visto poco afectados por la crisis financiera que se vive en las primeras potencias económicas mundiales, comienzan a observar con preocupación un canal de contagio que les puede influir de forma directa. Se trata de la caída de los envíos de remesas que mandan los trabajadores latinoamericanos afincados en otras naciones a sus países de origen y que hasta el momento han contribuido a reducir la pobreza, impulsar el crecimiento y reducir la volatilidad económica en la región.

El descenso de la llegada de dinero es más preocupante si se tiene en cuenta que dos de las naciones que más remesas emiten a la región, Estados Unidos y España, se encuentran en una fase de desaceleración económica, que, en el caso del país norteamericano, puede llegar a convertirse en recesión, según apuntan la mayoría de los analistas.

Para explicar su importancia, Rafael Pampillón, profesor de la escuela española de negocios Instituto de Empresa, subraya que “si sumamos todas las remesas recibidas, por ejemplo, por América Latina, nos da una cantidad mayor que la suma de las inversiones extranjeras y la ayuda al desarrollo juntas, además, estas remesas tienen la ventaja de que no tienen que cumplir las condiciones que en muchos casos tiene la ayuda al desarrollo ni deben pagar los intereses y dividendos que exigen las inversiones extranjeras”.

Desde un punto de vista más pragmático, señala que estos fondos “han servido para que muchas familias hayan podido salir adelante”. “Hay inmigrantes que con ese dinero se compraron, en su país de origen, una casa o montan sus pequeños negocios dándole al país un aire de iniciativa y de crecimiento a través de la pequeña y mediana empresa”, añade.

David Tuesta Cárdenas, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Perú, cree que la importancia de las remesas es “variable” dependiendo de cada país, pero asegura que “en algunos llegan a representar cerca del 10% del Producto Interior Bruto (PIB)”. “El grado de desarrollo del país es un factor relevante”, indica.

 

En la misma línea, Hugo Macías Cardona, coordinador del Centro de Investigaciones Económicas, Contables y Administrativas de la Universidad de Medellín, en Colombia, afirma que “las remesas no tienen el mismo impacto en cada país de América Latina, tanto por su volumen absoluto como por lo que representa al interior de cada economía”.

 

Macías explica que solamente México recibe el 38% de las remesas que llegan a la región (un poco más de 20.000 millones de dólares al año, unos 13.000 millones de euros); le sigue de lejos Brasil con el 12% (un poco más de 6.000 millones, unos 3.800 millones de euros) y Colombia con el 6% (un poco más de 3.000 millones de dólares al año ó 1.900 millones de euros). Sin embargo, dentro del PIB estos recursos representan apenas el 2.8%, 1.1% y 3.3% respectivamente.

 

Otros países, a pesar de recibir remesas por una cantidad absoluta menor, enfrentan un impacto mucho más amplio de estos recursos. Los casos en los que las remesas representan un porcentaje más alto del producto interno bruto son: Honduras (21%), Haití (20%), Jamaica (19%), Salvador (17%), Nicaragua (16%) y Guatemala (8% del PIB). “En estos casos las remesas son la fuente más importante de ingreso de divisas y tienen un impacto importante en términos de posibilitar a grupos de población muy pobre, el acceso a algunos bienes básicos”, afirma Macías.

 

El crecimiento de las remesas se desacelera

Las remesas de los emigrantes latinoamericanos a sus países aumentaron un siete por ciento en 2007, hasta los 66.500 millones de dólares ó 42.500 millones de euros, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El dato tiene una lectura preocupante: es la primera vez en siete años que el incremento es menor en tasa interanual del 10 por ciento.

El organismo explica que la contracción obedece, "mayoritariamente" a una caída en los envíos de dinero a México y Brasil, dos de los principales destinatarios de remesas en la región. Las remesas a México apenas crecieron un uno por ciento el año pasado, hasta los 24.000 millones de dólares (15.400 millones de euros), según las estimaciones del BID. Las transferencias de dinero a Brasil bajaron un cuatro por ciento, a unos 7.100 millones de dólares (4.500 millones de euros).

Mientras tanto, las remesas a Centroamérica aumentaron un 11 por ciento el año pasado hasta los 12.400 millones de dólares (8.000 millones de euros) y las transferencias a los países andinos aumentaron un cinco por ciento, a unos 11.600 millones de dólares (7.500 millones de euros). En cuanto al Cono Sur, los envíos de dinero a Argentina alcanzaron el año pasado los 920 millones de dólares, a Chile los 850 millones, Uruguay 125 millones y Paraguay 700 millones de dólares (600, 540, 80 y 450 millones de euros, respectivamente).

“Estamos observando una reducción del crecimiento de las remesas”, ha afirmado Pablo Fajnzylber, economista senior del Banco Mundial para América Latina, en la presentación del estudio con el título de “Remesas y Desarrollo: Lecciones de América Latina” en Washington el pasado 8 de abril, al tiempo que subrayó que la crisis afecta en Estados Unidos a sectores que emplean mucho inmigrantes como la construcción.

Si la tendencia se confirma, parece evidente que la región sufrirá las consecuencias de la crisis del sector hipotecario de alto riesgo (subprime) y la del sector residencial en la primera economía mundial, al recibir menos dinero de parte de sus emigrantes, sin olvidar que el dólar también perdió fuerza frente a otras divisas en los últimos meses. “La desaceleración de la economía de Estados Unidos está frenando la llegada de remesas a la región, hecho que podría afectar la capacidad de los hogares receptores pobres para manejar crisis económicas negativas, entre ellos el reciente aumento del precio de los alimentos”, ha destacado el BM.

“Las personas que reciben estos recursos están resultando afectadas de manera grave por la disminución del valor del dólar en los países de la región, quienes envían remesas desde otras regiones del mundo están teniendo que hacer esfuerzos adicionales. Un estudio realizado en Colombia y publicado en la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), en agosto de 2007, muestra que el 76% de los receptores de estos recursos son mujeres, que la mayoría de las trasferencias se reciben en los 10 años siguientes a la migración y que el uso es en su gran mayoría para el consumo de bienes muy básicos”, señala Macías.

 

Este profesor de la Universidad de Medellín añade que la disminución del precio del dólar puede tener dos efectos negativos: “acelerar el viaje al exterior de los familiares que aún no han migrado y aumentar los niveles de desempleo interno por la necesidad de un grupo mayor de la población de empezar la búsqueda de trabajo en el mercado formal”.


La ralentización española también se nota

Pero la mala situación económica en Estados Unidos no será lo único que afecte a la llegada de remesas a América Latina. Todas las previsiones coinciden en señalar que España sufrirá este año y el que viene una importante desaceleración económica con un incremento del PIB que pasaría del 3,8% en 2007 al 2,3% en 2008 y 2009, según las últimas cifras oficiales dadas por el Gobierno. “Parece que si el nivel de actividad económica baja las remesas también caen, sobretodo en sectores que emplean muchos inmigrantes como es la construcción y los servicios.

 

Al problema del mayor paro en España y especialmente entre los inmigrantes, se une que la fuerte subida de la inflación y los elevados tipos de interés están afectando negativamente a la capacidad de gasto de consumo de los hogares. Si los inmigrantes ubicados en España deben gastar más en alimentos y en combustibles (por la subida de los precios de los mismos) y además deben pagar más por sus hipotecas, por la subida del euribor (índice europeo que se utiliza de forma mayoritaria como referencia en el pago de los intereses de las hipotecas), lo lógico es que a los inmigrantes, tanto parados como los que tienen trabajo, les quede menos dinero disponible para enviar a sus países de origen”, explica Pampillón.

Según las últimas cifras publicadas por el Banco de España, los inmigrantes que se encuentran en el país mandaron a sus países 667 millones de euros (1.042 millones de dólares) en el mes de enero, un 5,4% más que en el mismo periodo de 2007. El problema es que este ritmo de crecimiento es muy inferior a los que se experimentaron en años anteriores. Las remesas alcanzaron los 8.135 millones de euros o 12.700 millones de dólares) durante el pasado ejercicio, con un crecimiento del 19,5% respecto al 2006, cuando el incremento fue de casi el 38%.

La importancia de las remesas que salen de España para la región la ha puesto en evidencia el BID, que estima que el dinero que envían los inmigrantes de los países andinos que viven en España a sus países de origen superará en breve al dinero que mandan a sus hogares los andinos en EEUU. Bolivia, por ejemplo, recibe ya más dinero desde el país europeo que desde el norteamericano.

Según las cifras del banco central boliviano, las remesas desde EEUU representan un 20,8 por ciento del total, frente al 36 por ciento de España. En Ecuador, que recibió un total de 3.085 millones de dólares en 2007 (1.980 millones de euros), el dinero que se envía desde España es prácticamente igual al que se manda desde Estados Unidos.

Donald Terry, gerente del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), que forma parte del Banco Interamericano, pronostica que la tendencia se acelerará en los próximos años debido a factores como la fortaleza del euro y el que España sea un país más amigable con los inmigrantes que EEUU por su mayor afinidad cultural.

En busca de soluciones
Entonces, ¿cómo se puede solucionar la caída de la llegada de remesas? El BM propone tres vías de actuación. La primera tiene que ver con el desarrollo del sector bancario. El organismo recuerda, en ese sentido, que en el 2007 sólo el 7 por ciento de todas las remesas a Latinoamérica se enviaron a través de bancos, frente al 78 por ciento mediante proveedores de servicios de remesas y el 11 por ciento por medio de personas que viajaron a la región.

Los expertos del BM sugieren que los bancos reduzcan sus comisiones y diseñen productos específicos para los inmigrantes. También invitan a los gobiernos a minimizar los costes regulatorios para los bancos que abren filiales para servir a esas comunidades.

En segundo lugar el BM se refiere a que otro de los escollos a vencer es el elevado precio de enviar dinero, con comisiones que alcanzan hasta el 20 por ciento del importe transferido. Con ese dato en mente, considera que los esfuerzos de los reguladores deberían de estar orientados a facilitar servicios al coste más bajo posible, que atraigan al mayor número de usuarios posibles.

El organismo cita como un ejemplo a seguir la iniciativa del Gobierno mexicano que inauguró un portal de Internet que permite comparar costos, niveles de seguridad y ubicación de empresas de envíos de dinero desde EEUU a México. El Banco también aconseja que las autoridades en los países receptores faciliten la participación de más instituciones financieras en el mercado de remesas.

Tuesta
considera que lo que tienen que hacer los países es “reducir sus actuales vulnerabilidades en el ámbito externo y fiscal a fin de estar mejor resguardados ante futuros efectos negativos de los mercados internacionales”.

La solución que presenta Macías es similar. “El envío de las remesas existe por la falta de oportunidades para un número importante de habitantes de los diferentes países; lo más adecuado sería crear fuentes de ocupación que permitan a los ciudadanos disminuir la dependencia de otros países. No son los proveedores de servicio los que tienen que hacer los esfuerzos, de hecho cada vez son menos representativos en el flujo de divisas. Una buena opción es hacer importaciones con los recursos recibidos”, argumenta.

NIÑO DE BECERRA DICE:

 
http://www.burbuja.info/inmobiliaria/showthread.php?t=51307
 
 Artículos de Santiago Niño Becerra

http://www.burbuja.info/inmobiliaria/showthread.php?t=51307&page=17

Cita:

Estamos viviendo las últimas ediciones de muchas cosas; ya lo he dicho pero repito la idea: es buena, es gráfica: las pasadas fueron las últimas Navidades, ayer, gran fiesta cultural en Cataluña, fue el último Sant Jordi, el próximo será el último Verano. No volveremos a tener unas Navidades como las pasadas, ni un Sant Jordi como el de ayer, ni un Verano como el que viene, ¿por qué?, pues porque lo que ha posibilitado esas Navidades, ese Sant Jordi, ese Verano: el hipercrédito, el hiperendeudamiento, el 'coge el dinero y corre', se acabó, y ya no volverá más. ¿Es triste?, no lo sé, pero lo vivido era insostenible, aquí, claro, pero también en todas partes. Y dentro de diez años, cuando se complete la recuperación nada volverá a ser como fue; nunca lo es. S.Niño B.

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http://www.albertonoguera.com/2008/04/las-declaraciones-de-nio-becerra.html

12 de abril de 2008
Las declaraciones de Niño Becerra

Me ha parecido muy interesante la entrevista con Santiago Niño Becerra que mandó el comentarista Charlie. La situación es un tanto estrambótica: lo entrevista Toni Clapés, un tío que hacía programas de humor en TV3 y que empezó con Buenafuente. Niño Becerra (catedrático de estructura económica del instituto Ramón Llull) habla un catalán defectuoso, con algunos arranques en castellano cuando se despista. Pero me gusta mucho esta entrevista porque por fin hay un tío que conoce la historia y la sabe relacionar con el presente. Os pongo aquí un extracto traducido:

(...)

Actualización: lo que Niño Becerra no dice:

La verdad es que estoy empezando a pensar que los economistas ya sólo pueden repetirse una y otra vez, porque sabemos demasiado bien lo que va a pasar. He dicho antes que me parece interesante esta entrevista porque se relacionan las cosas con la Historia, y a mí la Historia ya sabéis que me parece muy importante.

Pero Becerra se queda sólo en la consigna de las crisis sistémicas pero no habla de los procesos que llegaron asociados. Si nos fijamos en las dos fechas que da (1780 y 1929) es muy fácil hacerse dos preguntas: ¿qué fue lo que pasó en 1789? ¿Y qué fue lo que pasó en 1933? Entonces, Becerra dice que en el 2018 estaremos saliendo de esa crisis con un nuevo modelo económico. No vaya tan rápido, profesor, analice un poco más: hasta ahora de ese tipo de crisis sólo se ha salido después de que ríos de sangre asolen Europa.

11:25:49 ---------------------

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Artículo publicado en La Carta de la Bolsa el Miércoles, 11 de Enero de 2006 en la sección: Protagonistas

El crash de 2010

Santiago Niño Becerra

Sí, sí, han leído bien; no se trata de un error: el crash del 2010. El catedrático de Econometría Lucinio González Sabaté de mi misma Facultad y el que esto firma, llevamos varios años estudiando la evolución del PIB del planeta desde 1950.

El resultado de nuestro estudio es demoledor: existe un 20% de probabilidades de que en el 2010 el crecimiento del PIB mundial sea negativo (el 20%, en este caso, es una exageración), lo que desencadenaría una crisis tremebunda. ¿Cómo de tremebunda?, pues la crisis sería de un nivel semejante a la Depresión de los Años Treinta iniciada con el crash de 1929. Y, cómo es eso?, se preguntarán Uds.

Que el PIB del planeta ha crecido en los últimos 55 años es obvio, no obstante, el análisis pormenorizado de la tendencia estadística de las tasas de crecimiento habidas en el planeta en esos 55 años muestra una senda imparablemente decreciente, algo que es inapreciable si tan sólo se contemplan períodos de tiempo breves. Pues bien, con una probabilidad del 20%, en el 2010 el PIB del planeta puede estar creciendo a tasas negativas, NEGATIVAS. Evidentemente, a partir de dicho año la probabilidad de que la crisis estalle, va aumentando.

Hasta aquí, la interpretación de las cifras mostradas por la Econometría, sin embargo, ¿cuál sería el razonamiento económico de esas cifras?.

La esencia del sistema económico sobre la que se sustenta la economía mundial, y aunque parezca lo contrario, lleva sin cambios, prácticamente, desde 1950; cierto que el modelo económico vigente -el modo como el sistema se manifiesta (funciona en un período en concreto)- ha variado, pero no lo ha hecho, en absoluto, la esencia.

Desde el final de la II Guerra Mundial, la generación de PIB se ha sustentado en el endeudamiento, tanto público, como privado;  en la creencia de que las reservas de petróleo eran inagotables; en la consideración de que USA iba a absorber todo lo que el planeta produjese y no pudiese ser ?colocado' en otros lugares; y en la asunción de que el dólar USA era LA moneda.

Hoy sabemos que las reservas de petróleo son finitas, y mucho; pero el petróleo, además de para mover los vehículos que todos utilizamos y las mercancías que todos consumimos, sirve para muchas más cosas, en concreto, interviene en la elaboración de casi 30.000 bienes esenciales, por ejemplo, medicamentos, plásticos y lubricantes.

Por otra parte, el concepto monolítico, duro y cerrado de Estado ha ido evolucionando hacia otro cada vez más light, con menos funciones, entre ellas las económicas y sociales, y esto sucedía a la vez que las fronteras se iban diluyendo y los mercados evolucionando hacia una situación en la que EL MERCADO pasaba a ser el mundo entero; ¿ventajas de algo así?, nos las estado contando hasta la saciedad, pero no el inconveniente: en una situación como esa, es muchísimo más difícil poner frenos a los problemas.

A la vez, a las personas -las físicas y las jurídicas-, se les ha ido permitiendo que fuesen  incrementando su nivel de endeudamiento; pero eso, el monto total de la deuda personal, tiene un límite puramente físico, límite que, en requetemuchísimos casos ha sido sobrepasado.

A todo ello añadan que ya en los 80 se puso de manifiesto que incremento del PIB y utilización creciente del factor trabajo habían dejado de estar vinculados; y sumen otras dos cosas: el mayor ahorro de cualquier tipo de factor trabajo y la flexibilidad ilimitada introducida por las TICs, y la posibilidad -aportada por las TICs- de aumentar la productividad de los factores productivos utilizados casi de forma indefinida.

Y, para acabar, metan en el cesto la situación presupuestaria y comercial del país que genera casi el 25% del PIB del planeta y que es el padre de la moneda de referencia mundial: USA.

La última vez que se dio una situación semejante a esta (semejante, no igual) fue en 1929. (Recomendable: lean lo mejor que se ha escrito sobre lo que sucedió en el 29: el estudio de John Kenneth Galbraith, "1929: The Big Crash", en español editado por Ariel). Lo que viene, será semejante, pero con dos grandes diferencias: 1) aquello, por variadas razones, estalló de golpe; la llegada de esto será paulatina: en el 2007 ya empezaremos a intuir cosas, y 2) entonces, la conectividad del sistema era muy reducida; hoy, el nivel de integración de la información es casi total.

Cuantitativamente, la tragedia puede ser mayor, pero, cualitativamente se vivirá menos mal.

 

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica. Facultad de Economía IQS. Universidad Ramon Llull.

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