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Economía con Máximo Kinast

Las Bases Filosóficas

La curva de Kuznets, San Mateo y la parte del león

“…nadie que quiera ser o parecer docto hablará con claridad acerca de asuntos que puedan ser constatables.”

 

Albero Vélez – en “Breve e inocua presentación de Pentimento”.  

 

Tengo por cierto que la pretendida “ciencia económica” inventa leyes y teoremas, calcula índices y construye modelos, no para comprender la realidad como es sino para justificar la puesta en obra de políticas que privilegian a los privilegiados. No para ofrecer un análisis positivo (descripción de lo que es), sino elucubraciones normativas (la economía como desean que funcione) con netas ambiciones de un resultado performativo (la economía funcionando como les place).

 

De vez en cuando tienen que explicar resultados muy contrarios a los que anuncian: de ahí que a las leyes, teoremas, índices y modelos agreguen una que otra paradoja. Para protegerse hablan y escriben en difícil, lo que explica la frase que me sirve de epígrafe: “…nadie que quiera ser o parecer docto hablará con claridad acerca de asuntos que puedan ser constatables.”

 

Un asunto bastante sencillo, como el que unos pocos se enriquezcan más allá de toda decencia mientras millones viven de sobras, ha dado pie a complejas explicaciones que cubren la ignominia con una cortina de humo y la presentan como algo natural y deseable para el futuro de la Humanidad.

 

Algún economista pretendió que es bueno que pocos concentren la torta porque eso les permite emprender y ofrecerle trabajo a los miserables. Desde este punto de vista los atorrantes debiesen no sólo contentarse de su suerte -si puedo llamarla así- sino que debiesen hacerle claque a la acumulación de la riqueza en manos de un puñadito de potentados.

 

El economista yanqui de origen ruso Simon Kuznets, pseudo premio Nobel 1971, inventor del conocido índice PIB, pretendió que la concentración de la riqueza es una fase necesaria en el desarrollo de las sociedades. Que alcanzado un cierto  nivel de riqueza ésta comienza a distribuirse solita para felicidad del personal y gloria de los economistas. Como la especialidad de Kuznets era la disimulación, perdón, la estadística, ni corto ni perezoso construyó la curva que lleva su nombre, que tiene la forma de una U invertida. Su hipótesis pretende que la desigualdad económica aumenta durante el tiempo que un país se desarrolla, para disminuir luego, cuando el país en cuestión se acerca a la OCDE.

 

De esa ramita podrida se agarró Ricardo Lagos cuando afirmó -sin sonrojarse- que si los chilenos protestan es porque su nivel de vida ha progresado mucho. Según Lagos, el personal reclama de puro lleno, tal vez para que se cumpla la curva de Kuznets.

 

Thomas Piketty, profesor de la Escuela de Economía de París y especialista de las desigualdades económicas, sostiene en su obra “Les hauts revenus en France au XXème siècle” que la hipótesis de Kuznets no sólo no se ha verificado, sino que la concentración de la riqueza aumenta y las desigualdades se agudizan. En los EEUU estas últimas alcanzan hoy el nivel que tenían en 1930. La curva de Kuznets simplemente no existe, pero se verifica el sabio adagio popular: “La plata llama a la plata”.

 

En la inopia argumental tan propia de los economistas hubo quién, para justificar los millones de unos y la miseria de otros, inventó el “efecto San Mateo”. De ese modo la injusticia recibe un respaldo bíblico, el sello purificador de los Evangelios. La concentración de la riqueza no es mala visto que en San Mateo 24:29 podemos leer: “Porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene”. Para no dejar la impresión que lo invento, basta con mencionar que Robert C. Merton, pseudo premio Nobel de economía 1997, utilizó en una nota publicada en 1968 las “propiedades incitativas del efecto San Mateo para explicar el conjunto de  ventajas cumulativas que afectan la competición académica”. Con relación a otras muy conocidas estafas de Merton y su compadre Myron Scholes no vale la pena abundar. Regresemos a las Escrituras.

 

Basta leer con un poco de atención para constatar que la Biblia dice todo y su contrario, muy en la onda de la línea argumental de los economistas. Y si se empuja el vicio hasta leer otros Evangelios, se puede eximir a San Mateo de la exclusividad de esta curiosa defensa del riquerío. En la misma Biblia encontramos esta flor: “Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene". San Marcos 4:25. Y para no discriminar, esto otro: “Les aseguro que al que tiene, se le dará; pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene”. San Lucas 19:26

 

Cualquiera sea el sustrato del argumento, pseudo científico o derechamente celestial, el objetivo es el mismo: explicarnos que el león se lleva la parte del león porque es el león. Quienes elaboran estas explicaciones son amigos del león. En fin… amigos, lo que se llama amigos tal vez no. Simplemente dóciles sirvientes de los intereses del rey de la jungla. En donde impera, qué duda cabe, la ley de la jungla.

 

Pero ocurre que no somos animales ni vivimos en la jungla. Y pretendemos que en una República democrática no hay privilegiados de nacimiento. Que la única fuente legítima del poder emana de la libre voluntad de los ciudadanos. Que todos tenemos derechos, particularmente económicos. Pero Chile no es una República, ni es un país democrático.

 

Ahora que la idea de la Asamblea Constituyente cobra fuerza y se transforma en la principal reivindicación de la ciudadanía, hay que recordar la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano redactada en 1793 por Robespierre:

 

El derecho de propiedad está limitado, como todos los demás, por la obligación de respetar los derechos del prójimo.

 

La sociedad está obligada a proveer la subsistencia de todos sus miembros, sea procurándoles trabajo, sea asegurándole los medios de existir a aquellos que no están en estado de trabajar.

 

El socorro necesario a la indigencia es una deuda del rico hacia el pobre; la ley debe determinar la forma en que deber ser satisfecha esta deuda.

 

La sociedad debe favorecer con todo su poder los progresos de la razón pública y poner la instrucción al alcance de todos los ciudadanos.

 

Para que nunca más nos cuenten la parábola de San Mateo,

ni el chiste de la curva de Kuznets.

 

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La “sedición monetaria”

Luis Casado – 31/08/2012

 

   

Suelo afirmar que estudiar economía es tan entretenido como una puerta de prisión, y no veo razones de cambiar de opinión. Sin embargo, a ratos es divertido ver cómo los teóricos hacen acrobacias circenses para explicar lo inexplicable -o lo que no entienden-, cayendo las más de las veces sobre su  cabeza. Es el caso de algunos reputados economistas, como André Orléan, que en su obra “El imperio del valor” trata de cuestiones pertinentes sin evitar contradecirse a sí mismo, afirmando todo y su contrario con un entusiasmo digno de mejor causa.

 

Orléan sostiene que “Las funciones monetarias se deducen de la polarización mimética”. En claro, el personal, independientemente de sus preferencias, se inclina a utilizar la moneda adoptada por la mayoría porque eso le facilita su vida de productor-vendedor. De modo que en un entorno dado, tal o cual moneda se impone por un fenómeno de imitación. En jerga de economista Orléan dice: “Como nos lo enseñaron los rendimientos crecientes de adopción, la búsqueda del bien más líquido por todos los actores (económicos) engendra un proceso de retroacciones positivas que polariza acumulativamente las elecciones sobre las liquideces más utilizadas”. Tranquilo. Aquí termino con la jerigonza y paso a escribir en cristiano.

 

Lo curioso es que sólo dos páginas más adelante Orléan dice lo contrario. La preferencia de una moneda, en tanto bien líquido que permite acceder fácilmente a cualquier otro bien, no es el producto de su libre adopción por imitación de lo que hace la mayoría, el famoso “mimetismo”, sino que “procede de una aceptación obligada, es decir de una dominación”. Todo el edificio teórico de Orléan cae, pero él hace como si no se diese cuenta y continúa desenrollando su culebra. No sin antes insistir, para que quede claro, que “desde su origen, la unanimidad monetaria es una unanimidad más impuesta que deseada”.

 

El “libre mercado”, y partiendo, la moneda, no son tan libres. Lo que no deja de provocar tiras y aflojas de aquellos que, por alguna razón, hubiesen preferido otra moneda. Es lo que Orléan llama la “sedición monetaria”. La disidencia monetaria, como otras disidencias, “puede tener éxito si aparece sobre el fondo de una insatisfacción latente y generalizada que encuentra entonces el modo de expresarse”. De esto quería hablarte.

 

Lo esencial en este proceso de sedición monetaria es el cuestionamiento del monopolio de la moneda central mediante la utilización por ciertos grupos de nuevas referencias monetarias “privadas”. Una forma sutil desedición monetaria, dice Orléan, es la indexación de los precios. Con la indexación de los precios se cuestiona la capacidad de la moneda existente para representar adecuadamente el poder adquisitivo. ¿No te recuerda nada? La Unidad de Fomento, nuestra tristemente célebre UF.

 

Una moneda -cualquiera sea su origen y el modo en que llegó a imponerse- tiene una función social, así fuese la de servir como expresión de lo que cada cual está en derecho de exigirle a la sociedad a cambio de su aporte productivo. La apropiación por parte de “privados” de la referencia monetaria es pues una forma de dominación impuesta por muy pocos a la inmensa mayoría.

 

El peso, nuestra moneda nacional, no es de la propiedad de Luksic, Angelini, Matte, Piñera y un par de grupos bancarios, sino una herramienta sobre la cual el pueblo de Chile debe ejercer su Soberanía. Para evitarlo, cumpliendo dócilmente con las instrucciones del llamado Consenso de Washington, se instituyó la “independencia” del Banco Central. El secuestro de la Soberanía política impuesto por la dictadura fue acompañado del secuestro de la Soberanía monetaria. Si el Banco Central de Chile ignora olímpicamente a los chilenos, no es independiente ni del FMI ni de Washington.

 

Pero no les bastó con eso. Nuestra “sedición monetaria” es institucional. Es el propio Estado el que regenta la Unidad de Fomento, esa indexación de los precios destinada a favorecer a los grandes capitales y a pisotear el poder adquisitivo de los consumidores. Si el peso es tan fuerte y estable como pretenden El Mercurio, Andrés Velasco y Felipe Larraín, Alianza y Concertación, ¿a título de qué siguen imponiéndonos precios expresados en UF?

 

La sedición monetaria continúa, en beneficio de unos pocos. No les basta con imponer políticas monetarias contrarias al interés de la inmensa mayoría de los chilenos, políticas que se expresan mayormente en las tasas de cambio, sino que además extraen beneficios suplementarios en el mercado interno gracias a la subversión monetaria.

 

Ahora que la idea de la Asamblea Constituyente ha cobrado fuerza en el país en la perspectiva de devolverle a Chile su carácter de república democrática y a los chilenos su irrenunciable Soberanía, no hay que olvidar este detallito. La moneda es nuestra. No de ellos.

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Hyman Minsky: la predicción de la crisis actual hecha hace 24 años…

 

http://todoproductosfinancieros.com/hyman-minsky-la-prediccion-de-la-crisis-actual-hecha-hace-24-anos%E2%80%A6/

 

 

Hyman P. Minsky nació en 1919 en Chicago. Autoridad en teoría monetaria e instituciones financieras, sus estudios se centraron sobre todo en la inestabilidad recurrente del sistema financiero de una economía capitalista. Minsky escribió, en 1974, que el sistema financiero oscila entre la solidez y la fragilidad y estas oscilaciones son parte integral del proceso que genera los ciclos de los negocios.

 

Bastardeado por sus contemporáneos y en desacuerdo con la corriente principal de economistas de cualquier época, este keynesiano radical argumentaba que esas oscilaciones y los auges y caídas que las acompañan son inevitables en una economía de mercado. A menos que el gobierno intervenga para controlarlas mediante regulaciones, acciones de la banca central y otras herramientas de control. Por esta razón, se opuso tenazmente a la desregulación característica de los ochenta y de los noventa.

 

Destacaba que a la larga la acumulación de deuda restringe las inversiones empresariales y conduce a la reducción financiera y la recesión. Murió en 1996, sin ver que lo que él predijo en 1974, ocurrió 23 años después, y que los consejos que él detalló (razón por la cuál fue dejado de lado por gran parte de la comunidad financiera) se han aplicado, pero demasiado tarde para contrarrestar el daño.

 

Uno de los mayores aportes a la economía por parte de Hyman Minsky fue su Hipótesis de la Inestabilidad Inherente, en la cual se desarrolla un modelo que se explica por el desarrollo de estructuras de deudas que no se pueden validar ni por los flujos de caja ni por los precios de los activos cuando se deja que a ambos los determinen las libres fuerzas del mercado.

 

¿A usted le parece conocido esto? Pues agarrése con lo que viene…

 

En esta Hipótesis de la Inestabilidad Inherente, Hyman habla de la conformación inevitable de burbujas, a raíz de la falta de regulación estatal sobre el mercado. Los operadores financieros, decía, toman demasiados riesgos en épocas de estabilidad. Además, en su trabajo ha descrito las fases que cumplen todas las burbujas financieras, a fin de poder predecirlas y combatirlas a tiempo. Evidentemente, los responsables económicos mundiales han perdido este libro…

Las fases de una burbuja son:

 

·  A- Cobertura

 

1ª fase: Toda crisis financiera comienza con una perturbación. Puede ser un cambio de política económica, puede ser el invento de una nueva tecnología (¿Se acuerda de la crisis de las puntocom?) o puede ser también cambios abruptos en los tipos de interés. (en nuestro caso: una baja pronunciada de los tipos) Esto producirá un cambio sustancial para un sector de la economía.
2ª fase: una vez producido el cambio, enseguida los precios comienzan a subir. Al principio es imperceptible, pero se van acelerando a medida que pasa el tiempo. En general, esto se refleja en una mejora en los indicadores económicos.

 

·  B- especulación

 

3ª fase: el alza de precios por si sola no es suficiente para conseguir grandes ganancias. La conjunción de la mejora de la situación económica y los bajos tipos de interés promueven el crédito fácil. Si no existe el crédito fácil, la burbuja no puede inflarse y se vuelve al punto de inicio. Al existir el crédito fácil, se promueve la entrada de jugadores especulativos al mercado. Estos agentes externos ven la punta del negocio e inyectan grandes sumas de dinero al mercado. Pero este dinero tiene que salir de algún lado. Ellos mismos toman créditos, en general a traves de instrumentos financieros innovadores y poniendo como garantía esos créditos otorgados en forma rápida, infravalorando frecuentemente los riesgos (nos vamos acercando…). Y aquí se conforma el más peligroso e imprevisible cóctel de cualquier burbuja: crédito fácil e innovación financiera.


4ª fase: el efecto del crédito fácil se nota de a poco en la economía, recalentando el mercado a raíz del alza del consumo. El recalentamiento estimula los volúmenes y aparece la falta de oferta de algunos productos. Por esto, los precios comienzan a acelerarse. Más agentes especulativos aparecen y el crédito sigue aumentando, produciendo beneficios fáciles a los bancos y especuladores de turno. Las subidas de precios atraen a los codiciosos y desesperados y se meten en el mercado, pensando en los fáciles beneficios que se podrán obtener (por ejemplo, si compro una casa hoy, el año próximo valdrá más y podré obtener ganancia de ello). Los precios de desbocan pero la burbuja se sigue alimentando. El estado brilla por su ausencia en los controles, ya que los indicadores economicos se disparan y todos sienten la bonanza de esta situación.


5ª fase: Existe una sensación de euforia: El gobierno está contento. Los consumidores están contentos. La banca está contenta. Las empresas están contentas. Todos contentos menos Hyman Minsky y algún que otro economista que pone sus reparos. Obviamente, nadie lo tiene en cuenta, lo tildan de alarmista y hasta puede suceder que lo exilien… Aparecen algunas voces que explican que el mercado se autorregulará solo, que habrá una desaceleración de precios, que habrá un suave “aterrizaje”. Los especuladores, mientras tanto, siguen alimentando el fuego. Se sienten seguros, ya que, si la burbuja explota, piensan marcharse rápidamente. Paradójicamente, hay algunos que pujan por entrar al mercado, pensando que todavía no ha tocado techo. Estos serán los mayores perjudicados por la crisis por venir.

 

·  C- Esquema Piramidal o de Ponzi

 

6ª fase: todos quieren creer en un mundo mejor, y la burbuja se aprovecha la euforia que esto desata. La locura se apodera de los especuladores. Pero algunos recuerdan el comienzo de las cosas y empiezan a perder la fe en el sistema. Algunos conocen su mercado y se dan cuenta que han llegado demasiado lejos. Los expertos comienzan a vender y tratan de escurrirse sin ser percibidos. A veces lo logran, a veces los ven. De una u otra manera, es el principio del fin.

7ª fase: La marcha de los expertos tarde o temprano es percibida por el resto del mercado. Puede ocurrir también que las condiciones económicas cambien (los tipos suben…) o que ocurra alguna serie de noticias inesperadas. Sea por lo que sea, la euforia da lugar al miedo. Todos sienten que el edificio se está incendiando y buscan, todos juntos, la salida. Todo el mundo quiere vender, pero no encuentran compradores. El pánico se apodera no solo de los inversores, sino también del público en general. Los precios se desploman rápidamente. El crédito se corta abruptamente. Las pérdidas comienzan a acumularse. BUM!!! Explotó la burbuja. Los inversores pierden. La banca pierde. Las empresas pierden. Todos pierden.


Cualquier semejanza con la realidad no es pura coincidencia…

 

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Fecha de publicacion: September 16, 2008

 

 

 

CRISIS FINANCIERA: HACE DOS SIGLOS Y MEDIO, ADAM SMITH FUE AGORERO

Por Fernando Del Corro*

Una de las curiosidades del paquete de salvataje al sistema financiero propuesto por el presidente George Walker Bush al Congreso de los Estados Unidos de América es que, dentro de los 700.000 millones de dólares estadounidenses que saldrán de los bolsillos de los contribuyentes de ese país, una parte está destinada a pagar las indemnizaciones para la burocracia gerencial de las empresas quebradas, los mismos corresponsables de esta crisis contemporánea, seguramente a corto plazo la más importante de la historia del capitalismo a escala planetaria.

El hecho ya ha merecido algunas protestas, sobre todo del lado de la bancada demócrata en el parlamento de ese país, algo que responde a un hecho de estricta justicia más allá de que para algunos puedan existir especulaciones electorales de cara a los comicios presidenciales a realizarse dentro de dos meses ya que los afectados por la explosión de la burbuja inmobiliaria, no contemplados en la propuesta de Bush y su secretario del Tesoro, Henry Paulson, son varios millones y los gerentes a solucionarles la vida una cantidad poco significativa a la hora de contar sus votos.

Pero este estallido y la propuesta de Bush-Paulson de salvataje a los bancos y a los responsables del desastre y no a los endeudados (más allá de que en su afán consumista hayan sido parte necesaria de todo eso), da lugar a algunas reflexiones sobre el colapso de un capitalismo gerencial curiosamente previsto dos siglos y medio atrás por un pensador escocés (economista, filósofo y astrónomo) llamado Adam Smith, padre del liberalismo, quién en 1776 dio a conocer su obra cumbre: “Análisis de la naturaleza de la causa de la riqueza de las naciones” o simplemente “La riqueza de las naciones”.

Cuando hoy se habla de “neoliberalismo” se propugna un esquema económico que Smith ya había cuestionado porque se trata de una regresión al mercantilismo imperante durante un siglo y medio anterior a él. Naturalmente Smith representaba a la emergente burguesía industrial británica y a las nuevas concepciones tecnológicas surgidas de centros académicos como la Universidad de Edimburgo (Escocia) a la que estaba ligado. No era un revolucionario y tres cuartos de siglo después recibió los ataques del emergente del nuevo proletariado, el alemán Kart Heinrich Marx.

En medio de la crisis actual estos clásicos vuelven a tener vigencia, como algunos otros. Sin embargo el caso particular de Smith merece una revalorización como visionario no ya de las grandes transformaciones sociales, sino del devenir del propio capitalismo en el cual la innovación tecnológica debía jugar el rol decisivo, como lo planteó a partir de su famoso análisis de una fábrica de alfileres. Y en este caso en particular de la crisis contemporánea surge su pronto olvidada advertencia sobre los riesgos que implicaba para la salubridad del sistema la burocracia gerencial.

Este tema está ampliamente desarrollado en el Capítulo V de “La riqueza de las naciones” y hasta fue motivo para que el parlamento británico sancionara, en su momento, una ley regulatoria de las sociedades anónimas que trabó la posibilidad de que los gerentes llegaran a los directorios de las empresas ya que se estableció que para ocupar esos cargos hacía falta ser un accionista con un capital no menor a las mil libras esterlinas. Una cifra realmente importante para aquella época, unos cuantos millones de nuestros tiempos.

En ese texto Adam Smith hizo un estudio del funcionamiento de varias empresas importantes de su época y remarcó los problemas que se fueron generando en algunas de ellas como resultado de los manejos de los gerenciadores y así reclamó la sanción de las normas sobre el funcionamiento de las sociedades anónimas. Su idea central era la de defender a los inversores, a los propietarios de las acciones, como forma de garantizar el sostenimiento del sistema. Algo que si bien tuvo eco en su momento luego fue olvidado tapado por la nueva lucha de clases entre capitalistas y asalariados.

Pasaron casi dos siglos y hacia los años 1960 otro gran economista, también defensor del sistema capitalista, como el estadounidense John Kenneth Galbraith, asesor del presidente John Fitzgerald Kennedy, retomó el tema de la cuestión gerencial para advertir sobre los riesgos que implicaba para el porvenir de las empresas. En un extenso trabajo en la materia advirtió sobre el traslado de los ingresos empresarios a los bolsillos de los directivos en desmedro de los accionistas. Hasta cuestionó la vida fastuosa de los gerentes que incluía el naciente uso de aviones privados.

Hace unos años algunas empresas comenzaron a mostrar los resultados de todo ello. Enrom comenzó la lista en los Estados Unidos, seguida por World Com, y algo después estalló el caso Parmalat desde Italia y no faltaron otros casos menos resonantes. Y aún antes y ya vinculado a las burbujas financieras, aunque no inmobiliarias, desde Singapur estalló el caso de los derivativos que determinó la quiebra de la inglesa Baring Brothers, quella emblemática firma del cuestionado préstamo a la Provincia de Buenos Aires otorgado en 1822 por gestión de Bernardino de la Trinidad González Rivadavia.

La Baring Brothers , que estuvo a punto de quebrar en 1889 por culpa de la Argentina y que debió ser salvada por el Banco de Inglaterra se cayó definitivamente en 1995, pero los negocios de los derivativos prosiguieron y hoy suman unos 60 billones (millones de millones de dólares estadounidenses) impulsados por los seguidores de Nick Leeson, el gerente responsable de la bancarrota de la Baring. Algo de lo que por ahora se habla poco pero que puede sumarse, explosivamente, a la crisis financiera desatada en torno de las llamadas hipotecas “subprime”.

Otro gran economista, en este caso inglés, John Maynard Keynes, también capitalista, siete décadas atrás que cuando una persona le debía mil libras esterlinas (que ya valían muchísimo menos que las de la ley de Smith) a un banco y no le podía pagar estaba en problemas, pero que si debía un millón y no podía pagar el que estaba en problemas era el banco. Hoy hay millones que están en esta última posición y por eso el sistema está en problemas pero, en tanto, además del salvataje a los bancos, se impulsa indemnizar a los que instrumentaron todo esto junto con todos los teóricos “neoliberales”.

Claro que estos operadores del capitalismo gerencial podrán no conocer ni interesarse por estas historias al igual que los “académicos” a los que repiten; es probable que tampoco estén preparados para pensar sobre estas cuestiones, pero lo cierto es que fueron muy eficaces para operar en los mercados con vistas a sus intereses personales, aunque desataran esta crisis de impresionantes dimensiones y esa capacidad para operar, ligada al manejo de influencias, seguramente es lo que ha hecho que una vez más sus personales intereses hayan sido incluidos a la hora del salvataje de lo que provocaron.
_____________________
*Fernando Del Corro es periodista, historiador, docente en la Facultad de Ciencias Económicas (FCE) de la Universidad de Buenos Aires (UBA). De la redacción de MERCOSUR Noticias.
Más información: Agencia Latinoamericana de Información http://alainet.org

Enviado por:

Patricia PARGA-VEGA
Journaliste/Periodista
Investig'Action - Belgique
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JACQUES ATTALI, FIGURA PROA DEL PENSAMIENTO ÚNICO


Escribe Christian Jacquiau, économiste, traducción del francés de Luis Casado.

«Mis 316 proposiciones no le costarán ni un centavo al Estado francés», promete Jacques Attali. Jurado cachitos p’al cielo. Se dice que el eminente economista estaría dispuesto a gravarlo en mármol de Carrara, el mismo con el que antaño hizo adornar -en la era de esplendor miterrandista- el hall de entrada de la BERD (Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo) que dirigió de 1991 a 1993, antes de tener que pirar bajo la presión de la opinión pública internacional (y de los jueces…).

¿Habrá olvidado Nicolas Sarkozy -que le firmó un cheque en blanco el 30 de agosto de 2007 («lo que Ud propondrá, es lo que haremos»)- los problemillas de su compañero de la liberalización? (juego de palabras con “compañero de la liberación” como se autodenominan los gaullistas. N. del tr.)

¿Seguirá el presidente las preconizaciones de este experto en experticias, obligado a huir de la BERD por una puerta escondida, sin siquiera esperar la nominación de su sucesor?

Este catálogo de la derrota merecería por lo menos un examen atento y contradictorio. Pero el pensador neo-eliseano ya previno: ¡Hay que tomar sus sugerencias en bloque y sin discutirlas! Desde la escena del teatro de la Rotonda de los Campos Elíseos (eso no se inventa…) donde presentó sus “300 proposiciones para cambiar Francia”, Jacques Attali les señaló con arrogancia a nuestros parlamentarios toda su inutilidad política: “¡El informe para la liberación del crecimiento francés no tiene porqué ser estudiado porque ya fue estudiado!”

Sus preconizaciones son indiscutibles. Aun menos cuestionables. En algunos meses Jacques Attali volverá a la escena del teatro de sus declaraciones históricas pero será, esta vez, para trabajar como actor. Mientras tanto, con toda la modestia que le conocemos, Attali nos la juega “Tina” (There Is No Alternative) como le gustaba a Margaret Thatcher.

La reforma (…) solo puede tener éxito si el presidente de la República y el Primer ministro aprueban plenamente las conclusiones de este informe, lo apoyan públicamente desde ahora, personalmente y durablemente, asignándole a cada ministro misiones muy precisas”, afirma Jacques.

¡Fuera de las preconizaciones de este nuevo “maître à penser” no hay reforma posible! Y su eminencia agrega: “Lo esencial de estas reformas deben ser iniciadas, según el calendario propuesto al final del informe, entre abril de 2008 y junio de 2009. Ellas deben ser impulsadas con tenacidad durante varios mandatos (presidenciales) cualquiera que sea el color político mayoritario”.

El pensamiento attaliano, figura de proa del nuevo pensamiento único, fue elaborado para trascender todas las diferencias políticas, por los siglos de los siglos. ¿Qué otra cosa se podía esperar de un ex consejero de Dios? (Mitterrand fue apodado “Dios” durante su mandato. N. del tr.)

Viernes 25 de enero de 2008

NOTA DE LUIS CASADO: Suelo decir que los economistas no arrepentidos están todos tontos del culo o completamente piraos lo que es lo mismo.

He aquí un ejemplo que reconforta.

 

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ANATOMÍA DEL DISCURSO NEOLIBERAL

Por Rafael Bautista S.

Difundido por Política Cono Sur

Enviado por Rafael Corso <rafaelcorso@yahoo.com> 

 

 

"Si Yo digo al malvado `vas a morir'

y tu no le amonestares para retraerle

de sus perversos caminos para que viva él,

el malvado morirá en su iniquidad,

pero te demandaré a ti su sangre"

Ezequiel 3:18

 

Cuando la oligarquía dice "defender la democracia", hay que precisar  qué hay detrás de esa consigna. Porque las palabras no siempre dicen  lo que dicen, más aun cuando se encubren en un discurso democrático  para justificar precisamente lo contrario. Las apariencias no sólo  cubren sino que ocultan; es el lobo que se viste con piel de  cordero. Pero cuando la apariencia es la propia bandera de lucha,  entonces asistimos no a una simple sustracción sino a un rapto. Pero  el rapto, en este caso, no es cualquier rapto. En la historia de los  raptos, sucede una instancia paradigmática, donde se percibe la  naturaleza de la enajenación: cuando el precio del rescate no es en  ningún modo una transacción, sino la estrategia para tenerlo todo.

Algo similar sucede cuando se raptan las banderas de lucha. El  precio es impagable. Supone renunciar a todo, es decir, dejarse  morir. El que se deja morir ya no es sujeto. Se es sujeto desde la  vida y si la vida es lo que se pide a cambio, entonces el precio del  rescate es impagable. Es la misma lógica de la deuda: la deuda es  impagable y, precisamente, porque lo es, debe pagarse. "Fiat iustitia pereat mundis": que se cumpla la ley aunque se caiga el  mundo. El discurso neoliberal es un discurso del rapto, porque toma  como rehén a la propia democracia y, como rescate, nos pide  renunciar a ella.

La estrategia del neoliberalismo consistía en raptar a la  democracia, de modo que toda apelación democrática quede sin soporte  discursivo. Porque el rapto lograba no sólo tener la propiedad de  ella sino presentarla, desde entonces, bajo la imagen que su nuevo  maquillaje producía. La democracia neoliberal se impone previa "regulación" de nuestras economías (tarea que fue encomendada  a las dictaduras) y reordena nuestras sociedades en torno de los  valores (del ser humano reducido a competidor, egoísta y  manipulador) que se nos inyecta como "vuelta a la democracia". La  inversión produce una situación maniquea: el orden impuesto se identifica con todas las aspiraciones populares, pero aquellas  aspiraciones son transformadas en su contrario, de modo que la lucha  produce una aporía: se lucha contra todo aquello que se aspiraba.

Cuando el discurso neoliberal transforma la democracia en plutocracia, el "demos" queda sin sostén real y todos pueden entrar en el concepto como Pedro por su casa. El rico se hace el pobre (por eso acude al Estado para salvar sus deudas), el verdugo la víctima y el imperio aparece como el garante de la democracia. Por eso el neoliberalismo habla en nombre del "demos" y, con este, se refiere a su público, por eso aparece ahora la democracia como "el gobierno de todos" (la oligarquía usa a la democracia en su defensa y en nombre de ella la atropella). El "demos" se queda huérfano, porque ya no cuenta ni con las palabras que lo expresan. Libertad ya no significa liberase de las cadenas de la opresión sino el libertinaje irresoluto del díscolo; consigna del neoliberalismo, por eso no quiere intervenciones al mercado de ninguna clase, menos del Estado. Porque cree ingenuamente que el mercado actúa como un dios, que todo lo puede y todo lo resuelve, que su inercia produce todos los sueños de la humanidad y que esta debe sólo postrarse ante él como ante un  dios.

Es el fetichismo del mundo moderno, que ha elevado sus ídolos para someter a toda la humanidad; fetichismo que produce la  inversión total: el mal aparece como el bien y el bien aparece como  el mal. Semejante desajuste no puede producir comunidad, pero el  capitalismo tardío, como neoliberalismo, ya no apuesta por ella,  sino que abiertamente la persigue. Los enemigos de su "sociedad abierta" son, por ello, la humanidad y la tierra; son aquellos que  sacrifica a su práctica idolátrica, los restos que deja su expansión  violenta. Las consecuencias que desata, elocuentemente evidentes, ya  no le interesa; porque ha transformado todos los ideales humanos en  su contrario, por eso se permite todo y este todo, tarde o temprano,  es acabar con todo.

Su "defensa de la democracia" se puede interpretar de otro  modo: "there is no alternative". Si no hay alternativas, todo aquel  que las persiga debe, también, ser perseguido. Si no hay  alternativas sólo puede haber una democracia, la que nos impusieron vía dictaduras. Una vez desbaratado todo intento desarrollista de  nuestras economías, estuvimos listos para "abrirnos" a la  globalización, es decir, para someternos al capital transnacional.  Es cuando nuestras oligarquías importan un "modelo democrático"; el cual penetra, vía medios de comunicación, en todas las esferas de  una sociedad que se sostiene en torno al mercado. Una sociedad así  ya no es una comunidad de seres humanos; lo que relaciona a esa  sociedad ya no son relaciones humanas sino relaciones mercantiles.

Las cosas toman el lugar de las personas y viven a costa de las  personas. La inversión es total: los Estados son la policía del  capital transnacional y los delincuentes que persigue son los que  genera el capital: pobres. La economía neoliberal amputa al Estado  de toda posibilidad de hacerse cargo de su elemento nacional; privatizando sus funciones esenciales deja a su suerte a las grandes  mayorías, y lo que produce es una pauperización crónica. La receta  que se nos obliga a comprar es más inversión extranjera, pero la  inversión extranjera no genera desarrollo (a los sumo genera enclaves, pero siempre dependientes de tecnología y del sistema  monetario mundial) pues está pensada para optimizar sus propias  ganancias; de las cuales, apenas suelta lo necesario para comprar a  las elites políticas y beneficiarse de una "entrega legal y  democrática" de los recursos de los países pobres.

La democracia neoliberal realiza entonces una apropiación del  lenguaje liberal, del Estado de derecho, la libertad, la justicia, etc., y en nombre de ellos atropella todo lo que proclama. En nombre  de los valores democráticos socava la democracia. De tal modo,  produce una confusión de lenguas, donde todo significa nada; donde  la torre que construye promete justicia, paz y libertad, pero  quienes la construyen padecen la injusticia, la opresión y la  guerra. Así como su economía abandona el asunto de la pobreza al terreno de la beneficencia, así también la política neoliberal se  desembaraza de la justicia y sólo le preocupa la gobernabilidad, es decir, el cómo administrar los conflictos que produce y arrinconarlos de modo que no afecten la reproducción del capital transnacional.

El discurso neoliberal, como hijo de la guerra fría, es un discurso  de guerra disfrazado. Inventa monstruos para producir una cultura  del miedo. El miedo es su lenguaje. Miedo del capital que tiene que  gozar de todas las garantías posibles para reproducirse; por eso acude a los Estados. Como el empresario contrata sicarios, así las transnacionales compran el aparato político, y lo que era propiedad pública nacional pasa a ser propiedad privada. Por eso proclama el "fin del Estado", no como supresión de este sino como su  devaluación. Lo que queda es su versión fascista: el Estado policiaco. La garantía que se le exige también es imposible, porque esa garantía supone no sólo la crisis social sino la crisis  medioambiental, porque no sólo se privatizan las funciones públicas  sino los recursos naturales (lo pobres no pueden pagar lo que  tienen, así que se exporta todo lo que tienen, para el disfrute de aquellos que sí pueden pagar). De este modo, la democracia neoliberal destruye todo aquello que había logrado el Estado de bienestar; destruyendo este destruye todo lo que promete la democracia liberal.

Pero la democracia neoliberal se presenta (acudiendo de nuevo a su  lógica del rapto) como heredera de la democracia liberal, haciendo de sus banderas las suyas propias, manejando a su antojo aquella herencia, del mismo modo como el bastardo maneja el nombre paterno.  Aunque reniega del padre, no lo expresa porque no le conviene, porque en nombre de este justifica su ambición: no se contenta con algo más, lo que quiere es todo. El padre tenía que estabilizar su sociedad, por eso la democracia liberal incluía, aunque sea formalmente, sectores deprimidos en la torta de los beneficios. Pero cuando la acumulación se internacionaliza aparece la división  mundial del trabajo y esta se mantiene, primero por la fuerza, y  luego por el control de sus democracias. La estabilidad de las sociedades pasa a segundo plano y, en la periferia, esta estabilidad se subordina a la constitución de esta periferia en reservorio de recursos para el disfrute del primer mundo. El control de las democracias de la periferia aparece entonces como política exterior del imperio. Así como financia las dictaduras así también financia las democracias, porque es parte del control de la división mundial del trabajo.

El control político será también control pedagógico y, desde  entonces, se gestionará vía universidades y medios de comunicación. No en vano las nuevas teorías políticas y económicas se formulan en  las universidades gringas, para implementarlas en nuestros países vía nuestros propios académicos (o su versión mediática: analistas); las nuevas ciencias de la comunicación aparecen en gringolandia y esta se exporta para la deformación de todos nuestros comunicadores y periodistas: la comunicación aparece ahora como asunto de venta, se objetualiza la realidad y las relaciones humanas y todo queda reducido a mercancía. Las ciencias de la comunicación son en realidad ciencias de la manipulación. De ese modo se inyecta la ideología neoliberal en la sociedad, impregnándose en la parte "educada" de la sociedad y propagándose en los medios de comunicación como el nuevo credo: "creo en el dinero, creador del cielo y la tierra, en la santa inversión extranjera y en el empresario, que ruega por nosotros, los pobres pecadores". Es una ideología con rostro piadoso. Consagra las instituciones como eternas y divinas y produce una lógica del sacrificio: el pueblo es maravilloso en tanto se sacrifique siempre; es virtuoso en tanto acepte su sometimiento, pero es demoníaco si se rebela.

Cuando el socialismo real se planteaba suprimir las desigualdades, en realidad asumía también los ideales del liberalismo; pero al perseguir los mismos mitos que alimentaban a la sociedad burguesa (la ciencia como la nueva religión, la dominación de la naturaleza, el reino de la razón, etc.), se conducía inevitablemente a la autocontradicción; porque las metas que se definía esa sociedad, tanto el progreso infinito como el crecimiento económico (en términos cuantitativos, como tasas acumulativas de valor) devenían siempre en querer lograr lo que es imposible de lograr. Para lograr aquellas metas no tenía otra imagen sino la que proyectaba, como horizonte, esa misma sociedad. Su fracaso se lo determinaba sus propios límites ideológicos: lograr los índices de producción que le hicieran competencia al capitalismo suponía explotar al infinito el trabajo humano. Su humanismo era su obstáculo, por eso renegó de este. Y cayó, porque su referente (y contrincante) demostró ser más eficaz a la hora de explotar y lograr índices de plusvalor acumulado imposibles para el socialismo real. Pero el socialismo no dejó de  ser bandera de los oprimidos, porque expresaba los ideales de emancipación de las clases empobrecidas. Por eso, cuando cae el  muro, no significa solamente la caída de un modelo, sino que esa  caída es asumida como el triunfo apocalíptico del capital sobre la humanidad. Por eso, el discurso neoliberal, eficaz a la hora de sacar ventaja de la desgracia de otros ("aprovechamiento de oportunidades"), se levanta ante esa caída como el redentor absoluto de toda la humanidad.

Sin contrincante alguno, ya no tiene que demostrar nada y, como hijo de la guerra fría, lo que asume como doctrina no es la democracia liberal sino el fascismo: "there is no alternative". La globalización es lo único posible porque no hay otra alternativa: o nos globalizamos o sucumbimos. O nos democratizamos o somos bombardeados: no hay alternativa. La nueva ideología imperial no deja opciones, no hay lugar para la elección y, si no la hay, entonces no hay libertad; pero esta ideología se presenta en nombre de la libertad. En nombre de la justicia comete injusticia; en nombre de la verdad hace de la mentira "libertad de expresión"; en nombre de los derechos humanos los viola todos; en nombre de la democracia instaura dictaduras, etc. Es lo que aprendió del fascismo: "la verdad debe construirse a base de mentiras". Y a base de mentiras se sostiene una sociedad que gira en torno de una sola creencia: el dinero. Si todo tiene precio entonces ya no hay dignidad alguna. Por eso las misas se cobran, las bendiciones tienen su precio. La lógica de la inversión no necesita matar a Dios sino transformarlo. Como no se puede servir a dos amos, entonces se decide servir al dinero y ponerle precio a Dios, o sea, convertirlo en mercancía.

Ahora el rico entra al reino de los cielos, aunque el camello no pueda atravesar el ojo de la aguja. El dinero le ha puesto precio al reino de los cielos y a él tienen acceso los piadosos del dólar: "in God we trust". Ese God es el Gold. De ese modo, los valores democráticos que propaga son valores idolátricos. La libertad es libertad del capital de reproducirse donde se le antoje, por eso se santifica la inversión extranjera y los medios bendicen diariamente su presencia, porque esta inversión sostiene las grandes cadenas de comunicación; ese es el premio de la libertad. La justicia se identifica con la ley, de ese modo se la sacraliza; todo lo que es contrario a la ley no sólo es ilegal sino hasta inicuo, la justicia se realiza cumpliendo la ley. Pero la ley expresa relaciones mercantiles y normativiza a la sociedad en torno a los valores burgueses (la propiedad privada y la libertad de contratos); entonces, quienes gozan de propiedad privada y pueden realizar contratos son protegidos por la ley, quienes quedan al margen son quienes persigue la ley, en nombre de ella, es decir, en nombre de la justicia. Que se cumpla la ley aunque se caiga el mundo. Por eso se invade Irak en nombre de la libertad y la democracia, y en nombre de estas se pretende un bombardeo nuclear a Irán. El premio que les espera a los heraldos de la libertad y la democracia son los recursos naturales: el petróleo. Por eso es bueno perseguir la libertad y la justicia, porque el premio es inmenso. La tierra prometida se ha secularizado. Ahora se la compra.

Por eso, la democracia neoliberal, presentándose como heredera del liberalismo, en realidad oculta su verdadero progenitor: el fascismo. La inversión que realiza de todos los valores que propaga es, en realidad, estrategia nazi. Por eso, en momentos de crisis, su violencia congénita sale a flor de piel y expresa lo que siempre ha sido: un régimen de terror. Y eso es lo que aparece en Santa Cruz, Cochabamba, Tarija y, últimamente, en Sucre. Es el fetichismo de lo establecido que convoca a sus huestes a la defensa intransigente del sistema. Veinte años de adoctrinamiento académico y mediático muestran sus resultados. No es raro que los universitarios de Sucre, en nombre del Estado de derecho, atropellen el derecho de quienes no comulgan con ellos; o que las universidades privadas, en nombre de la democracia, exijan el cierre de un instrumento democrático, como es la Asamblea Constituyente, o que los medios de comunicación celebren la intolerancia como lo más tolerante, la violencia como ejercicio democrático, el terror como "clamor popular".

Salen los reclutados por la oligarquía, abanderada de la democracia neoliberal, como defensores de la libertad. Porque la libertad que defienden es la libertad neoliberal, la libertad egoísta, que tiene que atropellar toda otra libertad que se le interponga; por eso no teme volcarse contra aquello que la ha hecho posible: contra su propia comunidad. Porque la comunidad es un estorbo para el desarrollo del individuo transformado en ego individualista. La intersubjetividad es minada por el interés privado, que produce una nueva noción de libertad: libertad como irresponsabilidad; porque no asume ninguna consecuencia que provoca, porque todo lo estima en relación a sus fines, de modo que todos aparecen como simples mediaciones de la consecución de los fines privados. La libertad que se persigue es libertad de acabar con todo: si todo es impedimento de la libre realización del egoísta, entonces todo, en nombre de esa libertad, aparece como un estorbo que debe limpiarse para la "libre" realización de la libertad. Por eso no se teme destruir al propio país, si este aparece como un estorbo, es mejor que desaparezca.

Pero la oligarquía no convoca inocentemente a su reserva de reclutamiento a sembrar la violencia por todo el país, antes acude a sus medios de comunicación para lavar y bendecir lo que hacen sus reclutados, y mostrar el mal que realizan como bien social. Esa lógica de la inversión es la que produce el maniqueísmo: si el mal aparece como el bien entonces todo vale. Y los símbolos expresan eso (cuando acuden a una cultura del terror). La cruz potentada roja que aparece como la bandera de Sucre, o la cruz verde de Santa Cruz, expresan una cultura sacrificial milenaria que despierta en sus actos. La cruz roja era el símbolo de los caballeros templarios, quienes hacían alarde de su fuerza arrasando toda aldea que encontraban rumbo a tierra santa. La inquisición también fue pródiga de las cruces y las antorchas, presentes siempre en sus autos de fe, donde quemaban vivos, en acto publico, a todos sus sentenciados. La cruz fue la bandera de los realistas, afincados en Sucre, cuando triunfaba la guerra de la independencia. Con esa cruz se levantaron contra los guerrilleros de la independencia. Y con esa cruz, otra vez, se levantan contra un proceso de liberación.

El tema de la capitalía que se proclama desde el sector conservador de Sucre muestra, de nuevo, aquella mentalidad codiciosa, agria para con el esfuerzo, de una oligarquía embelesada (desde la conquista) por la riqueza en forma de milagro; mentalidad mendicante que espera todo sin el más mínimo esfuerzo, por eso su progreso lo estima en términos de acumulación burocrática. Por eso demanda el retorno de los poderes, porque cifra todas sus desgracias en la ausencia de estos; el progreso ya no es sinónimo de producción sino de tenencia del poder; es el típico proceder de aquella casta señorial que endilga las desgracias que genera su ineptitud a la ausencia de alguna ventaja. La misma casta señorial sucrense inventó el mito de que Bolivia era pobre por no tener mar, cuando fueron ellos los responsables de aquélla pérdida, certificada por ellos mismos en el tratado de 1904, cuando la oligarquía boliviana cedía de conformidad (por unos cuantos pesos y una línea férrea para Aniceto Arce, a quien se le rinde todavía honores en Sucre) aquello que después levantarían como la causa de nuestros males.

La envoltura democrática a la que acuden les impone una sutileza que viene estructurada retóricamente. Es la destreza retórica y demagógica que se enseña en todas las instituciones "democráticas", como "resolución de conflictos", "gobernabilidad", "concertación", "política de pactos", etc. Banderas bajo las cuales se escuda una racionalidad instrumental que no se propone el entendimiento ni la comunicatividad sino la manipulación estratégica del otro reducido a contrincante. Ese tipo de racionalidad penetró estos veinte años en la sociedad boliviana, incluso en sus organizaciones sociales, como el juego natural de la política; de ese modo se desestructuró instancias dirigenciales populares (corrompiéndolas) y se devaluó sus luchas reivindicativas en meras pulsetas por lograr beneficios particularistas. Así se fragmentó las demandas populares y toda lucha acabó persiguiendo lo sectario en desmedro de toda nueva aglutinación del pueblo en torno a objetivos nacionales. Así las mayorías quedaron reducidas a minorías, con las cuales había que "negociar" por separado. En esa lógica se entiende la defensa férrea que hace de las minorías la derecha política, porque todo se reduce al interés particular (derivación del credo: la sagrada propiedad privada), de modo que no hay mayorías sino una suma de minorías, cada una luchando por su parte como propiedad privada.

Pero si el pueblo no es mayoría entonces desaparece como víctima y aparece como un contrincante más por el poder. Y si quiere ponerse como mayoría entonces, como expresa la derecha, comete soberbia, y los verdugos aparecen como víctimas. La nacionalización, la soberanía, la descolonización, la liberación, aparecen como los monstruos que proyecta la democracia neoliberal, pues estos monstruos afectan sus intereses, por tanto, cometen violencia contra ellos, por eso claman por sus derechos y, en nombre de ellos, usan la fuerza. Es decir, si el verdugo comete violencia sobre la víctima, no es violencia sino ejercicio legítimo de su derecho, pero si la víctima se defiende entonces es la víctima la que comete violación contra los derechos del verdugo. Su democracia le sirve para eso; en democracia se garantiza la diversidad de opiniones; que el pobre grite de hambre es una opinión más y hay que dejarle gritar, pero si quiere cambiar las cosas entonces atenta contra los derechos de los satisfechos y, en nombre de estos, se le propina un escarmiento o su eliminación; pero su eliminación no se presenta como tal sino como un remedio inevitable, pues él mismo transgredió el orden establecido, es decir, él mismo produjo la violencia que acabó con su vida.

Por eso la Juventud Cruceñista o las otras pandillas fascistas que aparecen en Cochabamba o Sucre, no muestran remordimiento alguno por lo que hacen, porque lo que hacen es bendecido por el discurso neoliberal como "defensa del derecho y la libertad". Nadie tiene derecho a cambiar nada, porque eso afecta el derecho de todos. La inversión es total. El discurso neoliberal le ha puesto rostro al diablo; este ahora es pobre, indio, y se ha atrevido a cuestionar el orden santificado por el dólar. Ahora está en el gobierno, es presidente, y es mayoría en la Asamblea Constituyente. Este se ha levantado después de 500 años y el reino de este mundo recluta desde sus parlantes mediáticos a todos sus contingentes, sus nuevos cruzados, en nombre del reino de los cielos, a acabar con los enemigos del reino. La dimensión de la violencia que aparece es entonces teológica y la cultura sacrificial que levanta sus símbolos milenarios reafirma su lucha contra el mal (por eso para baby Bush somos ahora parte del "reino del mal").

En este contexto se juegan las cartas de la oligarquía. Tomada la Asamblea Constituyente de rehén, el precio por el rescate es impagable, significa la capitulación del proceso. La independencia de Bolivia acabó el día en que la oligarquía de la plata (Sucre) aprisionó al gobierno del nuevo país en sus dominios, de modo que la independencia degeneró en la historia que conocemos: siendo dueños de una extensión territorial y recursos naturales envidiables, acabamos como uno de los países más pobres del continente. Casi dos siglos después, una nueva independencia es raptada de nuevo, y el precio por su rescate es, otra vez, la capitulación. Conceder la capitalía no es sólo mudar el gobierno sino renunciar a este, porque la captación de la oligarquía camba, imposible en La Paz, sí puede ser posible en Sucre. La hegemonía del proceso quedaría amputada y el sujeto constituyente estaría a merced de un aparato político rodeado por un complot continuo. En tales condiciones se tendría que ceder todo. Y el proceso de transformación sería devuelto a la reconstitución del mismo Estado colonial-moderno-neoliberal. El pueblo quedaría silenciado para siempre, con la venia de los medios de comunicación, que mostrarían la versión al mundo de "un país por fin pacífico y tranquilo", mientras se nos condene a rifar todo lo que nos queda, hasta la vida.

La democracia neoliberal no es demócrata. Porque no produce democracia sino que la recorta, y su ejercicio es una pura formalidad que no cuestiona el colonialismo, la injusticia ni la desigualdad; a lo sumo, es una apariencia formal que juega la oligarquía y sus convocados. Por eso: no hay democracia sino como democracia popular ampliada. El lugar de la víctima es el único desde el cual se puede evaluar las pretensiones democráticas de un sistema. Por eso el pueblo es el soberano absoluto de la democracia. La Cumbre Social realizada en Sucre ha atestiguado aquello. Es el pueblo organizado el que puede dirimir situaciones, como las que vivimos, ante una franca insurgencia oligárquica; pues nunca hay situación absolutamente sin salida. Así como siempre hay un Egipto, hay también una tierra prometida, y el camino para llegar a este no es otro que el desierto. Es donde el pueblo se va constituyendo como sujeto histórico y proyecta el horizonte utópico de una nueva historia. Semejante desafío supone un pueblo organizado y fiel a lo que ha sido capaz de producir. Porque la resistencia conservadora no descansará hasta llevar al fracaso un proceso de liberación o fracasar ella misma.

La constitución de un Estado plurinacional tiene que sortear toda esta resistencia, porque su aspiración es lo inadmisible para el orden constituido: el "vivir mejor" supone la riqueza y riqueza es acumulación y se acumula cuando se priva el bien común; el "vivir bien" supone, más bien, la armonía y la comunidad, "un mundo en el que quepan todos". Un pueblo que no se constituye a sí mismo es un pueblo que no tiene autoconciencia, proyecto propio ni posibilidad de autodeterminarse, es un pueblo sin voluntad de futuro. La voluntad de un pueblo es voluntad verdadera cuando se ha puesto a sí mismo como proyecto. Por eso el pueblo no es un bloque univoco que se preserve por encima de las circunstancias sino aquella capacidad de constituirse como fuerza histórica de transformación, por eso se conduce como un todo popular-democrático, siempre enfrentado a un bloque dominante que intentará siempre desorganizarlo y reorganizarlo en torno a su hegemonía.

La Paz, septiembre de 2007

Rafael Bautista S.

Autor de "OCTUBRE: EL LADO OSCURO DE LA LUNA" y "LA MEMORIA OBSTINADA" Editorial "Tercera Piel"

rafaelcorso@yahoo.com

ANÁLISIS ECONÓMICO DE LA RECIENTE CUMBRE DEL G8 EN ALEMANIA

El grupo de países más industrializados del mundo más Rusia se ha reunido recientemente en la localidad germana de Heiligendamm. Las conclusiones tras una semana intensa de trabajo se resumen en un documento de 97 puntos denominado "Crecimiento y Responsabilidad en Economía Mundial".

 

Fuente: www.finanzas.com/id.9168500/noticias/noticia.htm

 

Los siguientes puntos resumen con un enfoque crítico a la vez que constructivo los principales puntos de la reunión que afectan más de cerca a los países en vías de desarrollo.

1. Las instituciones altamente endeudadas deben ser sujetas a una mayor regulación. Estas instituciones incluyen fondos de private equity y fondos de inversión libre.

2. Los países desarrollados animan a los países emergentes a adoptar sus estándares, pero son incapaces de cumplir sus propias reglas y de este modo eliminar los subsidios a la actividad agrícola que dañan de forma considerable las exportaciones agrícolas desde el mundo en vías de desarrollo hacia el mundo industrializado.

3. Los países desarrollados animan a los países emergentes a adoptar sus estándares. Llaman a los países emergentes a disminuir los niveles de corrupción. Pero los países desarrollados son incapaces de reformar la arquitectura financiera internacional, para eliminar los paraísos fiscales, para tasar de forma homogénea a las corporaciones, eliminando el incentivo a reducir el impuesto de sociedades.

4. Se mencionan y se promueven los sistemas de protección social. Pero no hay un compromiso en ningún sentido. Hay únicamente palabras llanas que se lleva el viento. Los países industrializados requieren que los países en vías de desarrollo adopten el Consenso de Washington de un lado, reduciendo de este modo el presupuesto para educación y sanidad, mientras que por otro lado animan a los países emergentes a promover y mejorar sus redes de protección social. Es un juego de dos caras que suscita un elevado nivel de contradicción si es analizado detenidamente.

5. Los bancos deberían satisfacer los Principios de Ecuador del mismo modo que satisfacen los acuerdos de supervisión de Basilea II. Se debería dar mayor énfasis a los aspectos éticos y sostenibles de banca, que merecen el mismo nivel de atención que los aspectos más técnicos y más orientados a mercado de los acuerdos de supervisión de Basilea II.

 

NOTA DE MÁXIMO KINAST: (Sólo para quienes no hayan comprendido bien el artículo). El analista dice bien claro que las declaraciones del G8 no tienen nada que ver con las intenciones y que las recetas para los países pobres sólo favorecen a los países ricos y a las transnacionales.

 

 

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LA IMPORTANCIA DEL CONOCIMIENTO

Por Juan Enríquez Cabot*

Enviado por Marzha Navarro    

La Argentina ya es un país objeto de estudio en los centros académicos más importantes del mundo: ¿cómo puede ser que una Nación tan formidable a comienzos del siglo 20 haya retrocedido tanto a comienzos del siglo 21 pese a contar con enormes recursos naturales? La exposición que se publica llega a la conclusión, implícitamente, de que la Argentina no es un país viable, si no produce una Revolución del Conocimiento.        

Una nota para reflexionar. En 1900, la Argentina era uno de los países más ricos. Para 1960, pese a una serie de gobernantes de cuestionable habilidad, seguía siéndolo.¿Por qué? Porque en ese momento, 1/3 parte de la economía mundial era agricultura, la 3ra. Parte era industria y el resto, eran servicios. Y por servicios, entiendan conocimientos: no son mozos, ni gente que hace hamburguesas. Son personas que sacan patentes, los consultores, los que hacen seguros, los que hacen leyes, investigación tecnológica, los que hacen CD’s y programas de computación.      

Avancemos desde 1960 a 1998. El 4% de la economía mundial es agricultura, y no porque la agricultura en términos de volumen o en términos numéricos sea menor; sino porque la economía mundial creció a tal nivel en los otros aspectos que la agricultura parece, comparativamente, mucho menor. La industria sigue en el mismo nivel, una tercera parte de la economía mundial, y los servicios ahora son dos terceras partes del crecimiento mundial.   Los servicios se manejan en un idioma, el digital. Esto quiere decir que un joven que no se graduó en la Universidad de Harvard, que sale un año antes de lograr su diploma de licenciatura, puede acumular una cuenta bancaria que es el equivalente a todo lo que producen los habitantes de Israel en un año, o Malasia, o Singapur o Venezuela. Y que si ese señor se levanta de mal humor un día y cambia sus cuentas de bancos y de seguros, mueve la economía de un país.      

Eso significa que su compañía, el día que decida moverse de lugar, mueve una economía del tamaño de Canadá. Esa es la diferencia, lo muy distintivo entre la vieja y la nueva economía. En una Economía del Conocimiento -donde se puede generar mucha riqueza a corto plazo y esa riqueza depende del conocimiento digital- la economía de un país puede desaparecer en una semana. Esto tiene serias implicancias para los países que no entienden por qué tienen que darle educación a sus ciudadanos, por qué hay que darles seguridad y por qué hay que respetar los derechos humanos.       

Es por esas razones por las que, del 100% de jóvenes que China manda a estudiar a USA, sólo regresa el 15%. Mientras tanto, aquellos que siguen produciendo oro, petróleo, uranio, trigo o ganado, se vuelven cada día más pobres. Porque en términos de índices económicos, un commodity, un bien básico, una materia prima, vale hoy el 20% de lo que valía en 1845. Y aquellos pueblos que siguen tratando de competir vendiendo materias primas sin conocimientos, son cada día más pobres.         

Por eso, los pueblos más ricos del mundo no son los petroleros, a menos que uno considere como grandes potencias a la ex URSS, Nigeria, Sudáfrica, Arabia Saudita, Irak, Irán, o México.¿Qué es lo que está pasando en América Latina?. En 1985, México, Brasil, la Argentina y Corea del Sur generaban más o menos el mismo número de patentes anuales que USA. ¿Por qué nos deben importar el número de patentes que se generan en USA por año? Porque si ésta es una Economía del Conocimiento y uno no genera conocimientos, ni los protege ni los vende, uno no tiene de qué vivir.         

La buena noticia es que de 1985 a 1998, el número de patentes generado en México, Brasil y la Argentina se duplicó. Ya estamos generando cerca de 100 patentes en cada uno de nuestros países.La mala noticia, es que en el mismo período, Surcorea aumentó de 50 patentes anuales a 3.400. Que sólo la compañía coreana Samsung es el cuarto productor de patentes totales en USA.En Surcorea ahora se necesitan 13.000 surcoreanos para lograr una patente en USA; pero se necesitan 760.000 argentinos, 1.200.000 mexicanos y 1.800.000 brasileños.         

Si ustedes me creen que este mundo está transitando de una economía de bienes básicos a una Economía del Conocimiento -y esta es la tendencia y estos son los recursos necesarios para patentar algo- adivinen qué país va a ser más rico a corto plazo y qué países van a ser cada día más pobres.¿Qué es lo que está pasando en México?.       

México tiene un Tratado de Libre Comercio, ya que abrió sus fronteras con USA, y aumentó sus exportaciones. Además, hizo una serie de cosas como los mismos ajustes que están discutiendo en la Argentina. Llevamos 24 años de hacer ajustes, pero tenemos un pequeñísimo problema: a la hora de sentamos a ver quiénes ocupan los primeros 15 lugares de patentes en México, nos damos cuenta de que son Procter & Gamble, 3M, Basf, Kimberley Clarke, Bayer, Pfizer, Novartis, Hoesch, Johnson & Johnson, AT&T, Samsung, Ely Lilly, Loreal, Motorola y Good Year. Todas mexicanas, ¿verdad?Si ésos son los que generan patentes y venden conocimiento, adivinen qué les pasa a los ingresos de los mexicanos, aunque tengan baja inflación…  Y eso ocurre aunque se hagan ajustes financieros y aunque sigan los programas del FMI.         

La 2da. consecuencia que tiene una economía es que no solamente se puede mover la riqueza física, las cuentas bancarias, sino que también se puede mover la riqueza intelectual. Para una persona que habla el lenguaje genético o el lenguaje intelectual, la opción de quedarse en un laboratorio en un país que no apoya la creación de nueva riqueza, que no apoya laboratorios, que no es competitiva, que no tiene compañeros con quiénes hablar, no es la mejor. Muchas veces, Microsoft llega a las mejores universidades y dice: “Quiero llevarme a los 10 mejores alumnos a trabajar conmigo”.Para darles un ejemplo, en el Instituto Tecnológico de Monterrey -que es una de las más grandes escuelas de México- a los 30 mejores alumnos se los lleva Microsoft una semana, con boleto y todo pago, al estado de Washington (la capital es Seattle); los entrevista durante cuatro días y les da tres días de vacaciones, con las mejores comidas, barcos, etc, etc. y acaba contratando a los mejores muchachos. Lo mismo pasa en India, en China: contratan a los mejores y los concentran.Esta economía es portátil. El país que encuentra a los mejores ciudadanos de otro país, se los lleva. Son más valiosas esas mentes que llevarse una mina. Más valiosas que quedarse con el petróleo de un país.      

Ésto es lo que cuenta, y los países que no le pongan atención a sus recursos humanos, a su educación, a su gente que puede generar patentes, ideas, empresas …. acabarán quebrando.          

Veámoslo en términos prácticos: En 1999 IBM generó 2.685 patentes en USA y 167 países del mundo juntos generaron menos; apenas 2.500 patentes. Eso quiere decir que una sola compañía puede generar más conocimiento y vender más patentes que 167 países del mundo.Ahora, vamos por un nuevo idioma. A partir de 1950, dos científicos -Watson y Creek- descifran el modo como se codifica y transmite el código de la vida. Ése, creo yo, fue el descubrimiento más importante del siglo, junto con lo que encontró Albert Einstein.         

¿Qué es lo que pasó? Que el costo de codificar un gen bajó de US$ 150 millones por gen a US$ 50 por gen. Cuando uno ve una curva de costos que opera de esta manera, se genera una cantidad de información absolutamente brutal. Hay países, compañías, lugares, que entienden este idioma, que están acumulando patentes en estos idiomas; y también hay países que todavía no entienden que ya se descubrió América. Los países que sí lo entendieron y que lograron mejor tecnología acabaron dominando a los que pensaron que se había descubierto algo que no se llamaba América. Por eso es tan importante entender y hablar estos idiomas.          

La persona que descifró el genoma humano -mitad científico loco, mitad empresario- se sentó hace tres años y medio y dijo que se le hacía muy lenta esta investigación genética (la que ya estaba en curso), y se planteó hacer la secuencia completa del genoma humano, gesto equivalente a que, en 1960, alguien hubiera entrado en la NASA y dicho que iba a lanzar un cohete a la Luna sin financiamiento del Gobierno, que lo iba a hacer solito. Cuando lo dijo, hace tres años y medio, todo el mundo se rió y retrucaron que “Nosotros, los Gobiernos del mundo de 16 países, 89 laboratorios, estamos gastando US$ 3.000 millones, y vamos a acabar esto antes del 2005″. Y este señor dijo “Yo voy a gastar la décima parte y lo voy a hacer en dos años”. Y cumplió. El 12 de febrero de 2001 lo hizo.         

Este hombre, que hace tres años no tenía ninguna compañía, ahora tiene la computadora privada más grande del mundo, tiene el equivalente a seis bibliotecas del Congreso de USA en información genética en su sótano, acaba de terminar el mapa genético completo de un ratón. De las 12 enfermedades principales que primero se publicaron, él fue responsable por la publicación de ocho. Es un hombre que en tres años generó una industria que se llama la genómica y que ha dado lugar a una serie de compañías que ahora tienen un valor de mercado similar a lo que produce la Argentina en un año. En su laboratorio para estudiar, generar y hacer el mapa genético humano, trabajaban 47 personas.          

Todo esto ocurre a una velocidad inmensa, al 50% más rápido de lo que sucedió la Revolución Digital, y es una revolución que va a cambiar la manera de cómo vemos y entendemos la vida en este planeta. Está cambiando no sólo en términos de la genética, sino en los términos de casi cualquier industria que ustedes quieran ver y, sólo como ejemplo les digo que el principal programa que tiene hoy en día IBM para nuevas computadoras no es para Internet sino para la genética y se llama “Blue Jean”. El principal programa que tiene Hewlett-Packard (está la publicidad en las calles) tiene la doble hélice del ADN. Si hablan con una farmacéutica les dirá que es la genética lo que está empujando la medicina; si lo hacen con una química como Dupont, les dirá que es la genética lo que está empujando toda su industria. Por eso Pioneer se vuelve parte de Dupont, y por eso las grandes compañías de semillas del mundo fueron compradas por farmacéuticas o por químicas, porque una semilla se vuelve un disco digital; y entonces uno puede reprogramar la vida dentro de una manzana o de una naranja, y eso es lo que será la economía mundial.           

El año pasado, por primera vez en USA, el número de patentes biológicas y de biotecnología excedió el número de patentes de computadoras y telecomunicaciones. Mientras tanto nosotros, en América Latina, en México por ejemplo, seguimos exportando cada vez más y tenemos un salario mínimo que es el 27% de lo que ganábamos en 1976. Esto sucede país tras país, tras país: entra un ministro de Economía o de Finanzas, sale un ministro de Economía o de Finanzas; entra un Presidente, sale otro Presidente y el país es cada vez más pobre. No porque el que entra sea más tonto, sino porque la agenda de desarrollo económico es equivocada, porque seguimos discutiendo si vamos a hacer una fábrica, una represa o un puerto. Nada de eso importa hoy:          

Lo que importa hoy son las mentes, la educación, la ciencia. Importa que esas mentes puedan proteger y vender  conocimientos al resto del mundo. Los países que entendieron esto, como Singapur, son los países que van a dominar el planeta; y les recuerdo que en 1965 el 1er. Ministro de ese país -que era bastante mas pobre que la Argentina- se reunió con el 1er. Ministro de su vecino, Malasia y le pidió que absorbiera su país, su bandera y su Constitución, porque no era viable como nación. Malasia no estaba convencido. Les recuerdo que hoy Singapur tiene un ingreso per capita similar al de USA. En el interín, produjo una reconversión fenomenal. Malasia se debe haber arrepentido muchísimo.           

También en México privatizamos: de 1.155 empresas que teníamos, nos quedamos con 206 y por la venta de unas 900 obtuvimos US$ 24.000 millones. Pero se nos olvidó que una vez que se privatiza también hay que regular y hay que cuidar que la gente se porte bien, aún en el sector privado. No regulamos los bancos y tuvimos una pequeña crisis bancaria que nos costó US$ 105.000 millones, el 18% del PBI.            

Otra razón por la que México no tiene ahora un ingreso per cápita similar al de Corea, otra razón por la que México -después de 24 años de reestructuraciones y 4 ministros de Economía o de Finanzas que han sido luego presidentes- tiene una deuda externa que cada vez crece más con relación a su producto nacional bruto; otro motivo por el cual en la Argentina, Uruguay, Brasil y México el PBI per cápita no aumentó entre 1980 y 1994, mientras que sí lo hizo en Mozambique y Pakistán.         

Cierro mi exposición, diciéndoles lo que afirmaba Einstein en los años 40: “Todos los imperios del futuro van a ser imperios del conocimiento, y solamente serán exitosos los pueblos que entiendan cómo generar conocimientos y cómo protegerlos; cómo buscar a los jóvenes que tengan la capacidad para hacerlo y asegurarse que se queden en el país. Los otros países se quedarán con litorales hermosos, con iglesias, minas, con una historia fantástica; pero probablemente no se queden ni con las mismas banderas, ni con las mismas fronteras, ni mucho menos con un éxito económico”.       

 

 

* Juan Enriquez Cabot es mexicano, ha desempeñado altos cargos públicos en su país y dirige el Life Science Project Harvard Business School, y miembro del Centro de Estudios Latinoamericano David Rockefeller. Extraido de: “Los imperios del futuro serán los imperios de la mente” - Centro de Estudios Latinoamericanos David Rockefeller, Harvard, Massachusetts, USA         

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