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Economía con Máximo Kinast

POR CIEN DÓLARES YA NO TE DAN NI LA HORA...

NOTA DE MÁXIMO KINAST: Luis Casado no sólo escribe bien, con fina ironía y bien documentado, sino que además se anticipa de forma increible. Escribió en diciembre del 2003 o inicios de enero del 2004 'ADOLARIDO', un artículo que alertaba la debilidad del dólar. No lo vi cuando lo publicó, sino después de que yo escribiera a finales de Enero del 2004 'La Caída del Imperio' en la que anticipaba la actual crisis USA y la debilidad del dólar.. Hay una gran coincidencia en nuestros análisis, con ventaja para Casado, que escribe y documenta mejor que este servidor y lo hace un pelín antes. Me alegra decirlo porque le quiero como a un hermano y estamos en la misma onda.

SIGUE EL ARTÍCULO DE LUIS CASADO:

Escribe Luis CASADO – 22/05/2008

Hubo una época en la que los agentes secretos compraban otros agentes secretos con dólares contantes y sonantes. El viejo truco cinematográfico de la valija llena de fajos hacía soñar a medio mundo hasta el momento en que el viento terminaba por esparcir irremediablemente los billetes p’al carajo, introduciéndole una tremenda carga de angustia al respetable.

Otros pueblos del mundo, otras culturas, no le rinden la misma pleitesía y adoración al icono sagrado del “dollar bill” y a nadie, ni siquiera al Vaticano, se le ocurriría hacerle publicidad al Todopoderoso poniendo la conocida frase “In God we trust” en los  pagarés, las letras, las tarjetitas de crédito o en la moneda fiduciaria.

A menos que no sea al revés y no se trate de una plegaria para que “the Almighty” proteja y socorra al dólar cada vez que uno lo recibe a cambio de mercancías menos virtuales. Siento que aquí hay como una idea a explorar…

Y ya haría falta, visto que cuando le das diez dólares al tipo que te abre la puerta en un hotel de Ouagadougou, el goma te lanza una mirada tal que comprendes ipsofactamente  que con eso no le alcanza ni para el cafelito de la mañana. Tal vez ayer si le alcanzaba, pero al ritmo que se devalúa el dólar de aquí a la semana entrante solo le servirá para encender el brasero.

De aquí a poco, vistos los precios del gas, la parafina y otros contaminantes utilizados para calentarse y cocinar, volveremos al carbón de espino. Y al cretino que cerró las minas  lo enviarán a Lota a rogarle a los mineros que se vuelvan a poner el casco.

Pasa que ayer la FED publicó una nota sobre los debates internos del 29 y 30 de abril a propósito del impacto del dólar débil en la inflación:

"Numerosos participantes, más numerosos que en enero pasado, consideraron que los riesgos de aumento de la inflación son más importantes que los riesgos de baja”.

 

Como ves, a estos linces no les puedes ocultar nada: al cabo de cuatro meses descubrieron que si su moneda no vale un cuesco, fatalmente van a tener que pagar más por los mismos productos o servicios, ergo inflación. Si no sabías porqué les nombran en los bancos centrales, ahora lo sabes.

 

La nota prosigue: En particular, la repercusión de los recientes aumentos de los precios de la energía y de las materias primas así como de la depreciación del dólar en los precios al consumo, pudiese ser más fuerte que lo previsto”.

 

Porque evidentemente estos chatos hacen previsiones. Para eso les pagan. Como al economista Philippe Chalmin, -profesor de la universidad “Paris Dauphine” y comentarista en la TV francesa-, que en enero pasado pronosticaba para el 2008 un barril de petróleo a U$ 80. Verdaderos linces, digo.

 

De modo que una vez más los “expertos” nos cuentan que sus propias “previsiones” valen lo que el dólar: hongo, seta u callampa, que para el caso da lo mismo.

 

Lo que provoca tiras y aflojas entre la FED y el Departamento del Tesoro, los unos pisándoles los callos a los otros y viceversa, ya se sabe, el culpable es siempre el caballero del frente.

 

Donald Kohn, -vicepresidente de la FED-, hizo notar que un dólar devaluado favorece las exportaciones pero al mismo tiempo es un factor de inflación importada. Poco antes, Kevin Warsh, -director de la FED-, había declarado en Washington que “Ningún banco central puede ser indiferente al valor de su divisa”.

 

Tanto Warsh como Kohn insinuaron sutilmente que los boludos están en el Departamento del Tesoro, aun cuando quién fija las tasas de interés son ellos. Generoso, Kevin Warsh agregó:Nosotros pasamos mucho tiempo a reflexionar en las consecuencias” (sic).

 

Coincidentemente, los ciudadanos estadounidenses que solo en el primer trimestre de este año gastaron 250 mil millones de dólares adicionales en combustible, también.

 

Del lado del Tesoro Henry Paulson repite eso de “no se oye padre…”, agregando que a los EEUU les interesa tener un dólar fuerte y que en el futuro la economía estadounidense terminará por reflejarse en su divisa.

 

Es como si estuviera hecho: hoy por la mañana, el Euro sobrepasó su nivel más alto desde hace un mes, superando 1,58 U$.

 

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